Brasil: Un Tipo de agrotóxico sospechoso de matar abejas en el mundo es usado en ese país

14 de mayo de 2013

Brasil estudia el impacto de los neonicotinoides en la apicultura nacional.
Europa prohibió productos por 2 años; EEUU analiza impactos en los insectos

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Apicultor durante la cosecha de miel en Vilhena, Rondonia. Brasil estudia el impacto de agrotóxicos neonicotinoides en la apicultura (Foto: Juarez Bruno)

Está en discusión en Brasil la posible prohibición de plaguicidas agrícolas neonicotinoides, productos bajo sospecha de ser nocivos para las abejas, insectos que tienen registrado un aumento de la tasa de mortalidad en distintas partes del mundo.

El gobierno alega que no hay motivo de pánico en el país, incluso después de la decisión de la Union Europea de prohibir por 2 años la comercialización de esos agrotóxicos y recibir noticias alarmantes de muertes de abejas en los Estados Unidos.

A finales de abril, la UE votó a favor de aplicar una moratoria de 2 años, valida a partir de julio, para este grupo químico de insecticidas, que emplea compuestos como la clotianidina, la imidacloprida y el tiametoxan. La decisión fue tomada incluso con manifestaciones en contra de la medida por el sector agrícola, que alega no haber datos suficientes sobre el impacto de estos productos en las poblaciones de abejas.

Ya en los Estados Unidos, que también analizan el empleo de esos compuestos, divulgaron a comienzo de mayo que casi un tercio de de las abejas de la colonia murió en el último invierno (2012-2013) y, en los últimos 6 años, las tasa de mortalidad alcanzaron 30,5 %. La exposición a insecticidas es una de las hipótesis evaluadas por el Departamento de Agricultura del país.

Investigaciones científicas sugieren que los neonicotinoides provocan una intoxicación en las abejas, un fenómeno llamado “trastorno del colapso de colonias”, que causa un “cortocircuito” en el cuerpo debido a la exposición a los agrotóxicos

Colonias en Colapso

De acuerdo con el Instituto Brasilero de Medio Ambiente y de los Recursos Naturales (Ibama), aunque preocupante, la situación de Brasil no es alarmante.

Según Marcio Freitas, coordinador general de evaluación de sustancias químicas del Ibama, la posible relación del uso de los neonicotinoides (que tienen origen en la molécula de nicotina) con las muertes de abejas comenzó a ser discutida internacionalmente a partir del 2008.

Hace tres años el instituto investiga el impacto de los insecticidas en la apicultura nacional. Entre 2010 y 2012, identificó a más de un centenar de casos de muertes masivas de abejas en todo el país, y todos ellos están relacionados con la aplicación de agrotóxicos.

Investigaciones científicas publicadas en revistas como “Nature”, sugieren que tales productos causan el envenenamiento de las abejas, un fenómeno conocido como “trastorno del colapso de colonias”, cuando los insectos no regresan a la colmena y mueren fuera de ella, después que su cuerpo sufre un “cortocircuito” debido a la exposición excesiva a los compuestos químicos.

Pérdida en la economía

El 19 de julio de 2012, un decreto publicado en el “Boletín Oficial” prohibió temporalmente la aplicación de plaguicidas con clotianidina, imidacloprid y tiametoxam por el aire, hasta que una nueva evalución de los productos fuera hecha.

Sin embargo, explica Freitas, siendo perjudicado por la medida, el sector agrícola del país, entre ellos el Ministerio de Agricultura, se movilizó contra de la decisión, que fue modificada por un nuevo decreto, esta vez publicado en enero de este año. La norma también valía para el fipronil.

Con esto, los productores de la soja, el trigo, el arroz, el algodón y la caña de azúcar podrían continuar pulverizando pesticidas neonicotinoides en la cosecha 2012/2013, salvo en el período de floración, pero tendrían que notificar a los apicultores por lo menos 48 horas antes de que se producejeran aplicaciones. “El sector agrícola ha enumerado una serie de pérdidas económicas si el uso de estos productos se interrumpiera”, dijo Freitas.

A nivel mundial, los servicios de polinización proporcionados por las abejas en los sistemas ambientales o agrícolas, se evalúan en 54 mil millones de dólares al año.

Aun así, según Freitas, aunque Brasil utiliza los mismos tipos de plaguicidas que se utilizan en Europa y los EE.UU., la decisión de seguir el camino de la Unión Europea, vetando los productos, causaría un impacto mucho mayor en la agricultura brasileña. Para él, Europa tiene una cantidad mucho menor de insectos y por lo tanto, se amplificó la percepción de disminución.

De acuerdo con el representante de Ibama, productoras de plaguicidas ya realizan pruebas adaptadas a la realidad brasileña, siguiendo metodologías creadas en Europa. “Para ver si, de hecho, el uso de estos pesticidas causan la toxicidad crónica de las abejas. Esto puede determinar el cambio en el estado del registro de estos productos, llevando a la prohibición o restricción de su uso para ciertas culturas “, dice Freitas.

Resultados de la nueva evaluación de los productos químicos deben ser revelados a fin de año, según Ibama. Inicialmente, sólo imidacloprid se encuentra en revisión. Al mismo tiempo, el Ministerio de Agricultura investiga compuestos alternativos para sustituir a los plaguicidas neonicotinoides.

Riesgos para la polinización

Según las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en Inglés), se estima que el 73% de las especies vegetales cultivadas en todo el mundo son polinizadas por una especie de abeja.

A nivel mundial, los servicios de polinización que proporcionan estos insectos – es los sistemas ambientales o agrícolas – están valorados en $ 54 mil millones por año.

Según José Gomercindo Correa da Cunha, presidente de la cámara del sector Miel en el Ministerio de Agricultura, la mortalidad de las abejas preocupa a varias entidades y productores de miel, que son alrededor de 350 000.

“En Brasil tenemos las abejas africanizadas ( resultantes de cruzar abejas africanas y europeas), y 150 especies nativas, las cuales producen la polinización especializada y contribuyen a la biodiversidad. Ya hay pesticidas menos nocivos para el medio ambiente. Las señales de Europa sin duda serán acompañadas de cerca “, dijo Cunha.

“Granero del mundo”

Los datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) muestran un aumento en el uso de pesticidas entre 2000 y 2009, cuando la proporción de kilogramos por hectárea aumentó de 3 kg a más de 3,5 kg. En 2010, el país superó el millón de toneladas, según datos de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa).

En 2008, Brasil se destacó como el mayor consumidor del producto en el mundo, representando el 86% de la cantidad de agrotóxicos vendidos en América Latina.

Entre los agrotóxicos más utilizados en el país se destacan los herbicidas (71,1%), los insecticidas (66,4%) y los fungicidas (55,3%).

Según Ricardo Camargo, investigador de Embrapa Medio Ambiente, la práctica actual de la agricultura en Brasil es riesgosa para todos los animales polinizadores (insectos, aves y mamíferos).

“No hay práctica sostenible, pero sí la aplicación masiva de agroquímicos, con muchas personas que utilizan dosis por encima de los límites permitidos y materiales que han sido prohibidos en otros países”, explica.

“Toda la biodiversidad está siendo perjudicada al aplicar un pesticida, que puede tratar de matar a un agente, pero puede afectar a su alrededor. Se dice mucho que Brasil es el granero del mundo, pero ¿a qué precio lo somos? “, añade el investigador.

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Abeja poliniza una flor del género Citrus. Estudios muestran que el tipo de agrotóxicos puede matar insectos
(Foto: Geraldine Wrigth/Science)

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