Boletín Tierra Marzo 2022

Desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – CLOC-Vía Campesina te compartimos la edición Marzo 2022 de nuestra revista digital Boletín Tierra.

En esta edición compartimos los primeros materiales visuales para la celebración de los 30 años de vida de La Vía Campesina, las noticias correspondientes a las regiones y algunas de las acciones en el marco del Dia Internacional de la Mujer Trabajadora.

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Boletín Tierra Diciembre 2021

Desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – CLOC-Vía Campesina te compartimos la edición diciembre 2021 de nuestra revista digital Boletín Tierra.

En esta edición hacemos un recuento de las acciones, retos, desafíos y logros de todas las organizaciones de la CLOC en este año 2021.

Además, también contiene noticias de las regiones que a pesar de las dificultades de este año los procesos de producción, formación y lucha no se han detenido.

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Transformación social como esperanza de los procesos electorales en Sudamérica.

El escenario político-social para Sudamérica es bastante complejo, Venezuela resiste ante el bloqueo impuesto por Estados Unidos y sigue siendo la esperanza de la unidad bolivariana en América Latina. Colombia y Chile repuntaron estos últimos años en su lucha de protestas sociales con demandas en defensa de los derechos humanos. El retorno de Evo Morales al estado plurinacional de Bolivia y el triunfo de Pedro Castillo en Perú son como una brisa fresca para los pueblos del Sur. Recién hubo tres procesos electorales de Sudamérica y aquí se analiza el contexto en que se desarrollaron.

Argentina

Las elecciones regionales de Argentina marcaron un retroceso significativo de la aprobación popular de Fernández. El gobierno de Fernández asumió a finales de 2019 en medio de una crisis económica, con un decrecimiento del PIB del 5%, un aumento significativo de la pobreza y una deuda con el FMI de 46 mil millones de dólares.  Las medidas tomadas por la pandemia, la cuarentena y el confinamiento generó un gran desgaste y enojo en los argentinos definiendo al sistema político como ineficiente.

El aumento de los precios de los alimentos ha sido desde el 65% hasta el 70% agudizando así la crisis de pobreza y falta de acceso a los alimentos; Para algunos líderes de la nación la salida de Argentina a la crisis debe ser mayor endeudamiento con el FMI.

Frente a esta situación, actualmente las organizaciones campesinas están trabajando con la Mesa Agroalimentaria para fortalecer la soberanía alimentaria. La propuesta concreta es alimentos sanos a precios justos, producidos por agricultura familiar campesina.

Chile

Chile está viviendo varios procesos a la vez. El 19 de diciembre son las elecciones presidenciales, la segunda vuelta en que se va a decidir entre un candidato que representa el fascismo y otro que representa una coalición de partidos (incluyendo algunos de izquierda) del Frente Amplio. Se decidirá la construcción y la integración de un país que a gritos bajo un fuerte estallido social que en el 2018 pedía un cambio. Sin embargo, la derecha utiliza el mismo discurso anticomunista como lo hace en el resto de países para desinformar, creer miedo y posicionar la campaña negativa contra Venezuela, Cuba y Nicaragua.

A la vez es la construcción de la nueva constitución que lleva énfasis en el derecho a la alimentación y soberanía alimentaria. En Chile hay una fuerte penetración de la derecha en los sectores populares y rurales, y las organizaciones campesinas de la izquierda necesitan fortalecer y reorganizar su trabajo para una reconstrucción de la izquierda.

Venezuela

También en Venezuela se celebraron las “mega-elecciones” el 21 de noviembre y representa parte de la larga batalla de resistencia del pueblo venezolano contra las agresiones imperialistas. Con dignidad, el pueblo afirmó su consecución del proceso revolucionario y defensa de la soberanía nacional. A través del proceso electoral se eligieron 23 gobernadores, 253 legisladores estatales, 335 alcaldes, y 2471 concejales municipales.

Retos y desafíos para la lucha de los pueblos de Centroamérica en un proceso de cambio inclinado hacia la izquierda

Este año 2021 dos países centroamericanos (Nicaragua y Honduras) acudieron a las urnas para retomar la línea progresista que seguía América en la década pasada. Daniel Ortega Saavedra logra dar continuidad a la Revolución nicaragüense de Augusto C. Sandino el General de Hombres libres con un 75 % de aprobación del pueblo nicaragüense y Honduras ante un nuevo proceso liderado por Xiomara Castro, la primera presidenta del país Morazánico, que ante todo pronóstico logró llegar al poder.

Para Cesar Villalona, analista político de la región, el proceso hondureño es un gran avance para la izquierda centroamericana: “tenemos dos gobiernos a nuestro favor, creemos que tenemos las condiciones y la voluntad de recuperar la condición de la gente, restablecimiento del estado de derecho, la democratización, hacer un buen gobierno para que el pueblo se sienta bien y la derecha se debilite.”

La intervención injerencista de Estados Unidos es inevitable, en junio de este año la subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de Estados Unidos, Victoria Nuland afirmó en gira por Panamá: “Cuando los países se salen del camino democrático, como ha sido el caso de Venezuela y Nicaragua, las personas sufren y la región se desestabiliza. Hay muchas razones por las cuales debemos proteger y avanzar nuestras democracias”. Con estas palabras se reafirma el proyecto de intervención por los medios que ya conocemos sobre nuestros pueblos; bloqueos, sanciones, financiamientos a oenegés pro derechos humanos, y pro democracia según los conceptos impuestos desde las políticas de conveniencia de quienes por siglos han impuesto el terror y explotación en América.

El compañero Villalona concluye que con los nuevos acontecimientos existe un golpe a la política neoliberal en la región, una política que ha consistido en debilitar el estado vía privatizaciones de las empresas públicas y medidas fiscales. Neoliberalismo es eliminar el estado y dar paso a lo privado, “Se busca golpear esta política, esperamos revertir y fortalecer lo público, detener el desmantelamiento y reforzar el estado, aquí en El Salvador se crearon empresas públicas y ARENA privatizó muchas, esperamos que lo contrario suceda en Honduras”, recalcó.

En este contexto las organizaciones articuladas a la CLOC-Vía Campesina Centroamérica tienen sus tareas propias para continuar fortaleciendo el trabajo de base en cada país.

CLOC Vía Campesina cierra el 2021; plantea sus retos y desafíos para el 2022

Secretaria Operativa CLOC Vía Campesina

Estamos en el cierre del año 2021 de muchos desafíos y retos en un contexto adverso debido a la pandemia y a la aguda crisis del modelo capitalista, sin embargo, nuestras organizaciones en toda la región desencadenaron acciones que marcaron la vitalidad de nuestro movimiento social.

Colocamos en agenda los 25 años de la Soberanía Alimentaria en prioridad a una solución al hambre y la pobreza rural demostrando la importancia de la lucha de la tierra el agua y el territorio, la conservación de semilla, y el trabajo agroecológico en toda la cadena productiva exigiendo políticas públicas en beneficio de una agricultura con campesinos y campesinas.

Enfrentamos una Cumbre de Sistemas Alimentarios, que no es otra cosa que un accionar de la denominada captura corporativa de la gobernanza global en acuerdo con el Foro Económico Mundial instrumentos peligrosos para nuestros pueblos ante un recambio de Naciones Unidas manejado por el Gobierno de los Estados Unidos, mientras nosotros promovemos un mundo multilateral democrático y un tratado vinculante para desmantelar el poder corporativo.

En el cierre de dos años de esta difícil pandemia, la narrativa ha cambiado y ahora el mundo campesino está en el centro del debate para asegurar la producción sana y saludable que es la garantía de la resiliencia frente a un modelo económico injusto globalizado que no logra unir agendas para resolver la pobreza y el avance del COVID 19 ante un COVAX manejado por las farmacéuticas por encima de la OMS.

La Articulación de Mujeres estuvo muy unida en todas las tareas, dando prioridad a los procesos de formación, enriqueciendo el tema del feminismo campesino y popular, además el acompañamiento a toda la temática de CLOC Vía Campesina, de manera virtual y semi presencial compartiendo agendas comunes.

Es evidente que la CLOC y Vía Campesina en cada uno de los países está en el centro de la movilización social, junto a nuestros aliados en la lucha por el internacionalismo y ese trabajo activo por hacer del campo el lugar más habitable en medio de esta crisis sanitaria y climática.

Un espacio importante es la campaña Pueblos Soberanos, Pueblos Solidarios en aquellos países que son agredidos por el imperio, la solidaridad se expresó también en el acompañamiento a la paz en Colombia, el apoyo a Honduras, Haití, Paraguay además a los pueblos originarios que son afectados en sus territorios y contra el extractivismo, el monocultivo en función del agronegocio.

Un rol importante se desarrolló a través de la Declaración de los Derechos Campesinos, en apoyo a los trabajadores del campo, la ciudad y migrantes, pero aquí es importante reconocer la defensa de líderes que son criminalizados y ante ese proceso contamos con el apoyo de la red de Solidaridad y Resistencia – SOLIRESP.

Un papel trascendental es la formación y todo el sistema de capacitación política y técnica, en las escuelas nacionales e internacionales entre estos los IALAs.

Se logró avanzar en el sistema de comunicación a través de un trabajo compartido para desarrollar videos, entrevistas, boletines, actualizar página web y otras redes virtuales.

Desde nuestra Secretaria Operativa valoramos que tuvimos un largo desempeño de las tareas asignadas por nuestra Comisión Política y los desafíos existentes de nuestros próximos eventos: el encuentro de la III Asamblea Continental y XIII Congreso; ahora los retos de este 2022 estarán en el centro del debate en inicio del año para acompañar toda la estrategia de lucha que demanda nuestra organización campesina internacional.

Las mujeres de CLOC Vía Campesina se movilizaron este #25Nov

La Vía Campesina llamó a acciones simbólicas de concienciación, visibilizacion y solidaridad, para denunciar las alarmantes violencias que viven las mujeres, la niñez y diversidades en el mundo, que se han agudizado antes, durante y después del paso de la crisis causada por el COVID -19.

Por lo que las organizaciones que conforman la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), realizaron distintas actividades de movilización bajo la consigna: ¡Campesinas luchando por derechos, contra el hambre y las violencias!

Desde Centroamérica las mujeres salieron directamente a las calles; en  protesta por el cese de la violencia machista y estatal; la violencia estructural contra la mujer, la criminalización de las defensoras de derechos humanos y del territorio como el reciente caso de represión contra Nanci Sinto y a las mujeres del pueblo Q´eqchi´ en Guatemala  y en El Salvador declamaron un comunicado exigiendo que los derechos básicos y humanos fundamentales sean garantizados para todes, y que el derecho a la alimentación guie acciones y procesos urgentes de toma de decisiones y políticas públicas para lograr la concreción de la Soberanía Alimentaria.

En Suramérica las mujeres organizadas en el MMC – Movimento de Mulheres Camponesas, expresaron su misión por la liberación de las mujeres de todo tipo de violencia. Por lo que el 25 de noviembre, reafirmaron la importancia de organizar, capacitar y luchar para combatir la violencia contra las mujeres.

En Colombia, las organizaciones saludaron las diferentes luchas, y movilizaciones que son la demostración de la fuerza y voluntad de las mujeres por seguir buscando cambios sociales y garantías para el pleno ejercicio de sus derechos.

Las mujeres de Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas – CONAMURI tomaron las calles para denunciar las violencias que atraviesan sus cuerpos, para decirles que acá están, luchando como los otros 364 días del año. “Somos mujeres de distintos sectores, del campo y la ciudad. Somos campesinas, indígenas, afroparaguayas, estudiantes, mujeres trans, lesbianas, bisexuales, no binarias, neurodiversas, periodistas, comunicadoras, docentes, investigadoras, trabajadoras sexuales, sindicalistas, artistas, bomberas, trabajadoras domésticas y presentes en todos los ámbitos laborales”.

Las mujeres caribeñas también salieron a las calles; en República Dominicana marcharon por la vida, la salud y la dignidad, para poner un alto a todas las formas de discriminación y violencia con las que la furia machista, clasista y racista que azota a mujeres, adolescentes, niñas, mujeres trans, dominicanas, haitianas, dominicanas de origen haitiano y todas las personas cuyos derechos hoy día están siendo amenazados; Haití realizó una movilización con mujeres jóvenes respondiendo al llamado de La Vía Campesina.

Por parte de la CLOC y nuestros aliados Radio Mundo Real se lanzó el Voz Campesina 78 una edición especial #25Nov donde conversamos con mujeres del continente para profundizar en este llamado a la acción contra la violencia de género y conocer las luchas que el campesinado latinoamericano y caribeño está llevando adelante para frenar esas formas de machismo y de actitudes patriarcales.

El #25Nov La Vía Campesina lanzó una nueva publicación gráfica: “El Caminar del Feminismo Campesino y Popular en La Vía Campesina” para continuar denunciando al sistema capitalista y patriarcal responsable de las múltiples crisis que hoy vivimos como sociedades, y para a la vez, para exigir justicia y dignidad, frente a la impunidad de los Estados y sistemas judiciales, es hora de decir basta a las violencias que viven las mujeres, diversidades y grupos vulnerables.

La Vía Campesina realizo un evento virtual con la misma consigna: ¡Campesina luchando por derechos, contra el hambre y las violencias!

La Vía Campesina celebra la transición política de su secretaría internacional a Europa

Después de Elizabeth Mpofu, Morgan Ody asume el papel de  Coordinadora General de La Vía Campesina

(1 de Diciembre de 2021) El Secretariado Operativo Internacional de La Vía Campesina, movimiento global que representa alrededor de 200 millones de campesinxs en todo el mundo, se trasladó esta semana a Bagnolet (Francia), acogida por la Coordinadora Europea Vía Campesina (ECVC) y su nuestra miembro La Confédération paysanne, de acuerdo con el principio de rotación geográfica entre los continentes.

Con esto, Morgan Ody, productora de hortalizas de Bretaña, asume la Coordinación General de La Vía Campesina trasmitido por Elizabeth Mpofu de África. En el contexto de la actual crisis climática, de biodiversidad y de recursos, esta responsabilidad es una oportunidad para mostrar cómo la defensa de la agricultura campesina y la Soberanía Alimentaria es esencial para promover la justicia climática, económica y social y establecer cadenas alimentarias justas y sostenibles.

Durante los últimos 25 años, lxs pequeñxs y medianxs agricultores del movimiento LVC hemos luchado por los derechos de lxs campesinxs, la reforma agraria y la Soberanía Alimentaria; es decir, el derecho de los pueblos a decidir cómo y quién produce los alimentos. Hemos trabajado incansablemente para alimentar a la población y garantizar que las generaciones pasadas, presentes y futuras dispongan de alimentos sanos, frescos y culturalmente apropiados. 

Sin embargo, como agricultores sufrimos ataques constantes y criminalización. Las soluciones agroecológicas de bajo impacto que ofrecemos frente a los problemas climáticos y alimentarios no solamente se ignoran, sino que son destruidas activamente por políticas incoherentes, monopolios industriales y el capitalismo neoliberal. Siguiendo su lucha contra la agricultura industrial y el poder de las transnacionales, las organizaciones que forman parte de la ECVC están comprometidas y decididas a defender la agricultura campesina, en solidaridad con todos los miembros de La Vía Campesina durante los próximos ocho años.

Actualmente, el mundo se encuentra en un momento crucial y, en este contexto, la llegada a Europa de la secretaría de un movimiento mundial tan fuertemente comprometido con la agroecología y la Soberanía alimentaria es una oportunidad para garantizar que las soluciones verdaderamente sostenibles de lxs pequeños agricultores se vean reflejadas en las políticas internacionales, europeas y nacionales.

Como comentó Morgan Ody durante la ceremonia de transición de la Secretaría, celebrada en Bagnolet el 30 de noviembre de 2021, lxs campesinxs son la clave para construir un futuro basado en la justicia social: precios justos para los productos agrícolas, y salarios justos para lxs trabajadores rurales, una armonía con el medio ambiente, la solidaridad internacional, la igualdad y la dignidad. “Nosotrxs, lxs campesinxs, los pueblos indígenas, las mujeres rurales, lxs trabajadores agrícolas, la juventud de nuestras zonas rurales, producimos reactivando la biodiversidad y emitiendo muy pocos gases de efecto invernadero. La agricultura y la ganadería mixta, como el pastoreo o la agroforestería tradicional, son modelos de ahorro energético, de captura de carbono y de mantenimiento de entornos ricos en diversidad silvestre y cultivada. Así, con nuestros conocimientos y habilidades, la agricultura campesina da alimentos a más del 70% de la población mundial con menos del 30% de los recursos de producción. [2]”

De manera universal, unidxs por nuestra visión de la Soberanía Alimentaria, las regiones y las organizaciones miembros de La Vía Campesina seguiremos trabajando para que se respeten los derechos humanos de todxs los que viven y trabajan en las zonas rurales, la clase trabajadora de las ciudades, por el bien del planeta y de la humanidad.

Contacto de prensa: press@viacampesina.org

Notas complementarias:

[1] Enlace a UNDROP aquí.

[2] ¿Quién nos alimenta? Publicación Grupo ETC

[3] Video d Ceremonia de Transición

[4] Folleto Presentación de La Vía Campesina – nueva actualización.

Boletín Tierra octubre 2021

¡Soberanía Alimentaria es tierra, agua, semillas, pan y solidaridad!

#NoHayFuturoSinSoberaniaAlimentaria #SoberaníaAlimentariaYA #16Oct

Desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – CLOC-Vía Campesina te compartimos la cuarta edición 2021 de nuestra revista digital Boletín Tierra.

En esta edición del mes de octubre, conmemoramos los 25 años de la Soberanía Alimentaria, mostramos mas que el concepto de Soberanía Alimentaria y las actividades de lucha colectiva, el camino recorrido en estos 25 años, los saludos de todas las organizaciones que forman parte del Movimiento por la Soberanía Alimentaria, que ahora es mucho más extenso que La Vía Campesina y está compuesto por varixs sectores, haciendo incluso un paralelo entre la Soberanía Alimentaria y la Soberanía Tecnológica.

Lee el Boletín Tierra octubre 2021 completo aquí


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La Vía Campesina: Soberania Alimentaria, una propuesta por el futuro del planeta

DECLARACIÓN OFICIAL DE LA VÍA CAMPESINA POR LOS 25 AÑOS DE LUCHA COLECTIVA POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

La Soberanía Alimentaria es una filosofía de vida.

Define los principios sobre los cuales nos organizamos en nuestra vida diaria y coexistimos con la Madre Tierra. Es una celebración de la vida y de la diversidad que nos rodea. Abraza a cada elemento de nuestro cosmos; el cielo sobre nuestras cabezas, la tierra debajo de nuestros pies, el aire que respiramos, los bosques, las montañas, los valles, campos, océanos, ríos y estanques. Reconoce y protege la interdependencia entre 8 millones de especies que comparten este hogar con nosotrxs.

Heredamos esta sabiduría colectiva de nuestrxs ancestrxs, quienes labraron la tierra y vadearon las aguas durante 10000 años, período en el que evolucionamos hacia una sociedad agraria. La Soberanía Alimentaria promueve la justicia, la igualdad, la dignidad, la fraternidad y la solidaridad. Es, también, la ciencia de la vida; construida a través de realidades vividas a lo largo de innumerables generaciones, cada una enseñando a su progenie algo nuevo, inventando nuevos métodos y técnicas que se integren en armonía con la naturaleza.

Como poseedorxs de este rica herencia, es nuestra responsabilidad colectiva defenderla y preservarla. Reconociendo esto como nuestra responsabilidad (especialmente, a finales de los años 90 cuando los conflictos, el hambre aguda, el calentamiento global y la pobreza extrema eran demasiado visibles para ignorarlos), La Vía Campesina (LVC) llevó el paradigma de la Soberanía Alimentaria a los espacios de formulación de políticas internacionales. LVC le recordó al mundo que esta filosofía de vida debe guiar los principios de nuestra vida compartida.

Los años 80 y 90 fueron una era de expansión capitalista desenfrenada, a un ritmo nunca antes visto en la historia de la humanidad. Las ciudades se expandían y crecían a costa de la mano de obra barata, no remunerada y mal remunerada. El campo estaba siendo empujado al olvido. Las comunidades rurales y las formas de vida rurales fueron barridas bajo la alfombra por una nueva ideología que quería convertir a todxs en merxs consumidorxs de cosas y en objetos de explotación con fines de lucro. La cultura y la conciencia popular estaban bajo el hechizo de anuncios brillantes que incitaban a la gente a “comprar más”. En todo esto, sin embargo, lxs que producían (la clase trabajadora en las zonas rurales, costas y ciudades, lo que incluía a lxs campesinxs[1] y otrxs pequeñxs productorxs alimentarixs) eran invisibles, mientras que lxs que podían permitirse el consumo ocupaban un lugar central. Llevadxs al límite, lxs trabajadorxs campesinxs y las comunidades indígenas de todo el mundo reconocieron la urgente necesidad de una respuesta organizada e internacionalista a esta ideología globalizadora y de libre mercado propagada por lxs defensorxs del orden mundial capitalista. La Soberanía Alimentaria se convirtió en una de las expresiones de esta respuesta colectiva.

En la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, en un debate sobre cómo organizamos nuestros sistemas alimentarios globales, La Vía Campesina acuñó este término; para insistir en la centralidad de lxs pequeñxs productorxs de alimentos, la sabiduría acumulada por generaciones, la autonomía y diversidad de las comunidades rurales y urbanas y la solidaridad entre los pueblos como componentes esenciales para la elaboración de políticas en torno a la alimentación y la agricultura.

En la década siguiente, los movimientos sociales y lxs actorxs de la sociedad civil trabajaron juntxs para definirlo más “como el derecho de los pueblos a alimentos saludables y culturalmente apropiados producidos mediante métodos ecológicamente racionales y sostenibles, y su derecho a definir sus propios sistemas alimentarios y agrícolas. Coloca las aspiraciones y necesidades de quienes producen, distribuyen y consumen alimentos en el centro de los sistemas y políticas alimentarias en lugar de las demandas de los mercados y las corporaciones”.

La introducción de la Soberanía Alimentaria como un derecho colectivo cambió la forma en la que el mundo entendía la pobreza y el hambre.

Hasta entonces, especialmente en los primeros años del siglo XXI, una idea limitada de “Seguridad Alimentaria” dominaba los círculos de gobernanza y formulación de políticas. Noble en su intención, la seguridad alimentaria trataba a lxs afectadxs por el hambre como objetos de compasión y corría el riesgo de reducirlxs a consumidorxs pasivxs de alimentos producidos en otros lugares. Si bien reconoció la alimentación como un derecho humano fundamental, no defendió las condiciones objetivas para producir alimentos. ¿Quién produce? ¿Para quién? ¿Cómo? ¿Dónde? Y, ¿Por qué? Todas estas preguntas estaban ausentes y el foco estaba decididamente puesto en, simplemente, “alimentar a la gente”. Un énfasis manifiesto en la seguridad alimentaria de las personas ignoró las peligrosas consecuencias de la producción industrial de alimentos y la agricultura industrial, construida sobre el sudor y el trabajo de lxs trabajadorxs migrantes.

La Soberanía Alimentaria, por otro lado, presenta una reforma radical. Reconoce a la gente y las comunidades locales como agentes centrales en la lucha contra la pobreza y el hambre. Requiere comunidades locales fuertes y defiende su derecho a producir y consumir antes de comercializar el excedente. Demanda autonomía y condiciones objetivas para el uso de los recursos locales, exige la reforma agraria y la propiedad colectiva de los territorios. Defiende los derechos de las comunidades campesinas a usar, guardar e intercambiar semillas. Defiende los derechos de las personas a comer alimentos saludables y nutritivos. Fomenta los ciclos productivos agroecológicos, respetando las diversidades climáticas y culturales de cada comunidad. La paz social, la justicia social, la justicia de género y las economías solidarias son condiciones previas esenciales para hacer realidad la soberanía alimentaria. Exige un orden comercial internacional basado en la cooperación y la compasión frente a la competencia y la coacción. Exige una sociedad que rechace la discriminación en todas sus formas (de casta, clase, raza y género) e insta a las personas a luchar contra el patriarcado y la estrechez mental. Un árbol es tan fuerte como sus raíces. La Soberanía Alimentaria, definida por los movimientos sociales de los años 90 y, posteriormente, en el Foro de Nyeleni en Mali en 2007, intenta precisamente eso.

Este año celebramos 25 años de esta construcción colectiva.

El mundo no es para nada perfecto. Incluso frente a una desigualdad sin precedentes, el aumento del hambre y la pobreza extrema, el capitalismo y la ideología del libre mercado continúan dominando los círculos políticos. Peor aún, también se están haciendo nuevos intentos para visualizar un futuro digital: de agricultura sin agricultorxs, pesca sin pescadorxs – todo bajo el disfraz de la digitalización de la agricultura y para crear nuevos mercados para los alimentos sintéticos.

A pesar de todos estos desafíos, el Movimiento por la Soberanía Alimentaria, que ahora es mucho más extenso que La Vía Campesina y está compuesto por varixs sectores, ha logrado avances significativos.

Gracias a nuestras luchas conjuntas, las instituciones de gobernanza mundial, como la FAO[2] han llegado a reconocer la centralidad de la soberanía alimentaria de los pueblos en la formulación de políticas internacionales. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de lxs campesinxs y otras personas que trabajan en las zonas rurales vuelve a enfatizar esto en el artículo 15.4, cuando establece que: “Lxs campesinxs y otras personas que trabajan en las zonas rurales tienen derecho a determinar sus propios sistemas alimentarios y agrícolas, reconocido por muchos Estados y regiones como el derecho a la soberanía alimentaria. Esto incluye el derecho a participar en los procesos de toma de decisiones sobre políticas alimentarias y agrícolas, y el derecho a una alimentación sana y adecuada producida mediante métodos ecológicamente racionales y sostenibles que respeten sus culturas”.

Algunas naciones también han otorgado reconocimiento constitucional a la Soberanía Alimentaria. Las interrupciones causadas por la pandemia de COVID-19 en las cadenas alimentarias industriales han recordado aún más a los gobiernos nacionales la importancia de crear economías locales sólidas.

La Agroecología Campesina, fundamental para asegurar la soberanía alimentaria en nuestros territorios, ahora es reconocida en la FAO como fundamental para nuestra lucha contra el calentamiento global. Los relatores especiales actuales y anteriores de las Naciones Unidas han respaldado la soberanía alimentaria como una idea simple, pero poderosa que puede transformar el sistema alimentario mundial favoreciendo a lxs pequeñxs productorxs de alimentos. La campaña sostenida de los movimientos sociales también ha resultado en varias victorias legales contra las corporaciones que producen agrotóxicos y semillas químicas y transgénicas.  

Sin embargo, lo que tenemos por delante es un camino con muchas barreras.

Lxs defensorxs del orden mundial capitalista se dan cuenta de que la soberanía alimentaria es una idea que atenta contra sus intereses financieros. Prefieren un mundo de monocultivos y gustos homogéneos, donde los alimentos se puedan producir en masa, utilizando mano de obra barata en fábricas lejanas, sin tener en cuenta sus impactos ecológicos, humanos y sociales. Prefieren economías de escala a economías locales sólidas. Eligen un libre mercado global (basado en la especulación y la competencia feroz) por sobre las economías solidarias que requieren mercados territoriales más sólidos (mercados campesinos locales) y la participación activa de lxs productorxs de alimentos locales. Prefieren tener bancos de tierra donde la agricultura por contrato a escala industrial reemplace a lxs pequeñxs productorxs. Inyectan nuestro suelo con agrotóxicos para obtener mejores rendimientos a corto plazo, ignorando el daño irreversible a la salud del suelo. Sus arrastrerxs volverán a rastrear los océanos y ríos, capturando peces para un mercado global mientras las comunidades costeras mueren de hambre. Continuarán intentando secuestrar semillas de campesinxs indígenas a través de patentes y tratados de semillas. Los acuerdos comerciales que elaboran volverán a tener como objetivo reducir los aranceles que protegen nuestras economías locales.

Un éxodo de jóvenes desempleadxs, que abandonan las granjas de las aldeas y eligen el trabajo asalariado en las ciudades, encaja perfectamente con su impulso de encontrar un suministro regular de mano de obra barata. Su enfoque implacable en los “márgenes” significa que encontrarían todos los medios para deprimir los precios en las explotaciones agrícolas mientras los negocian a precios más altos en los supermercados minoristas. Al final, lxs que pierden son las personas, tanto lxs productorxs como lxs consumidorxs. Lxs que se resistan serán criminalizadxs. Una feliz coexistencia de la élite financiera mundial con gobiernos autoritarios significaría que incluso las más altas instituciones, a nivel nacional y mundial, destinadas a supervisar y detener las violaciones de derechos humanos, mirarían hacia otro lado. Lxs multimillonarixs utilizarían sus fundaciones filantrópicas para financiar agencias que producen “informes de investigación” y “revistas científicas” para justificar esta visión corporativa de nuestros sistemas alimentarios. Cada espacio de gobernanza global, donde los movimientos sociales y los miembros de la sociedad civil hicieron campaña para ganar un asiento en la mesa, dará paso a los conglomerados corporativos que entrarán en escena como “partes interesadas”. Se hará todo lo posible para ridiculizar a aquellxs de nosotrxs que defendemos la Soberanía Alimentaria como no científicxs, primitivxs, poco prácticxs e idealistas. Todo esto sucederá, como sucedió en las últimas dos décadas.

Nada de esto es nuevo para nosotrxs. Lxs condenadxs a las periferias de nuestras sociedades por un sistema capitalista cruel y devorador no tenemos más remedio que luchar. Debemos resistir y demostrar que existimos. No se trata solo de nuestra supervivencia, sino también de las generaciones futuras y de una forma de vida transmitida de generación en generación. Es por el futuro de nuestra humanidad que defendemos nuestra soberanía alimentaria.

Esto solo es posible si insistimos en que cualquier propuesta de política local, nacional o global en materia de alimentación y agricultura debe basarse en los principios de soberanía alimentaria, como la definen los movimientos sociales. Lxs jóvenes campesinxs y trabajadorxs del movimiento mundial deben liderar esta lucha. Debemos recordarnos a nosotrxs mismxs que la única manera de hacer oír nuestra voz es uniéndonos y construyendo nuevas alianzas dentro y fuera de cada frontera. Los movimientos sociales rurales y urbanos, los sindicatos y lxs agentes de la sociedad civil, los gobiernos progresistas, lxs académicxs, lxs científicxs y lxs entusiastas de la tecnología deben unirse para defender esta visión de nuestro futuro. Las mujeres campesinas y diversidades deben encontrar un espacio equitativo en la dirección de nuestro movimiento en todos los niveles. Debemos sembrar las semillas de la solidaridad en nuestras comunidades y abordar todas las formas de discriminación que mantienen divididas a las sociedades rurales.

La Soberanía Alimentaria ofrece un manifiesto para el futuro, una visión feminista que abraza la diversidad. Es una idea que une a la humanidad y nos pone al servicio de la Madre Tierra que nos alimenta y nutre.

En su defensa, ¡estamos unidxs!

¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!

#NoHayFuturoSinSoberaníaAlimentaria

La Vía Campesina

10 de Octubre de 2021

Digitalización de la agricultura y contrapropuesta

Seminario sobre digitalización de la agricultura y contrapropuesta de las organizaciones de la CLOC-Vía Campesina

El día viernes 08 de octubre se realizo vía la plataforma Zoom el primer encuentro del seminario sobre digitalización de la agricultura y su impacto en los productores campesinos, comercio local, semillas, etc. Esta jornada fue promovida por el Colectivo de trabajo de Agroecología, semillas y biodiversidad de la región CLOC-LVC Sudamérica,  en el marco de la campaña de lucha por los 25 años de la Soberanía Alimentaria.

Se contó con la participación de la compañera Silvia Ribeiro del Grupo ETC quien monitorea el impacto de las tecnologías emergentes y las estrategias corporativas sobre la biodiversidad, la agricultura y los derechos humanos, expuso el concepto y aspectos fundamentales.

La digitalización es una hiper conexión de los sistemas agrícolas productivos y los mercados, también llamada agricultura 4G. Su concepto corporativo surge del Foro de Davos: Agricultura en la Cuarta Revolución Industrial promovida en la cumbre de sistemas alimentarios de las grandes corporaciones.

La información que se brinda debido a la híper-conectividad es de gran importancia para las grandes corporaciones. El acceso de esta información y estos datos les permite a las corporaciones monitorear a los agricultores, monitorear mercados, ofertas, demandas, necesidades del productor y así ofrecer sus paquetes tecnológicos, agrotóxicos, de alta tecnología, maquinaria, semillas con el fin de controlar la producción global y tener control absoluto de los sistemas productivos.

La robotización y digitalización desplaza al trabajador rural y sustituye la mano de obra, la robotización permite la captura de datos importantes de los productores y que atreves de ello las mismas corporaciones diseñan programas y sistemas que hacen más dependiente al productor grande y pequeños ante ´´falsas soluciones´´ en las deficiencias de sus procesos productivos.

Existen diferentes plataformas que ya monitorean tierra, clima, territorio en América Latina; Así como también el rastreo de consumidores y su comportamiento en el mercado, gustos, preferencias, necesidades y en base a esos análisis se dirigen a esos mercados para colocar determinados productos a través de la persuasión que se debe controlar o impedir.

Este tipo de agricultura aumenta la brecha entre productores y consumidores, aumenta el control corporativo. Tenemos menos elecciones… Desplaza a campesinas y campesinos.

Las redes campesinas producen alimento sano, y producen el 70% de los alimentos con el 25 % de la tenencia de la tierra y son quienes realmente ejercen Soberanía Alimentaria.

La compañera Perla Álvarez, de la CLOC-LVC Paraguay hizo mención de las trasformaciones de la política global por las grandes multinacionales y los gobiernos de las grandes potencias económicas para interés y lucro de las trasnacionales.

Para la compañera Álvarez lo importante para las campesinas y los campesinos es seguir produciendo para el sostenimiento de la vida; seguir las prácticas ancestrales para resolver nuestras necesidades cotidianas.

La región CLOC-LVC Sudamérica tiene previsto realizar dos jornadas más sobre las contrapropuestas del movimiento frente a la digitalización en los meses de noviembre y diciembre de este año.