15 de octubre Día de la Mujer Rural: Las campesinas dominicanas piden más atención a sus demandas

La presencia del COVID 19 en el mundo ha  debilitado a las mejores economías,  sintiéndose  en unas regiones más que en otras como es nuestro caso, esta realidad  ha desvelado como predominaban las desigualdades y esta se agudiza en países, con la  capacidad de respuesta en contexto de emergencia como lo es el nuestro REPUBLICA DOMINICANA país que ocupo los primero lugares de crecimiento económico de las Américas según la CEPAL, pero esta misma señalo que también es unos de los países con menor distribución de la riqueza , los ricos se hacen más ricos y los pobre más empobrecido, la llegada del COVID 19 vino a  ser más visible esas brechas de desigualdad donde las más afectadas son  las mujeres DOMINICANAS, MIGRANTES, CAMPESINAS y NEGRA, en fin la desprotección social es palpable a pesar de que en este momento en el marco de la pandemia  el país tiene una apertura en relacion al estado de pandemia, tonando en cuesta que tenemos un rebrote a pesar del proceso de vacunación existente en el país.  

En el marco del día internacional de la mujer rural las mujeres campesinas de la Republica dominicana representada por la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas CONAMUCA, la Articulación Nacional Campesina, la coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del campo y la Vía Campesina CLOC /VC campesina Caribe, nos sumamos a las demandas de las mujeres del campo y la articulación campo ciudad las por lo que denunciamos.  

La vulnerabilidad institucional manifestada en la desigualdad económica y sociales marcando la realidad del pais con mayor manifestación en la zona rural y a las mujeres campesina. 

Los servicios de unidades especializadas para la atención de violencia no existen, tampoco las casas de acogida acorde a lo que plantean las campañas de sensibilización y prevención planteada por las organizaciones de mujeres en nuestros territorios los índices de violencia de genero han aumentado.

Resaltamos que la brecha de género en la propiedad de los recursos, en especial la tierra, acceso a crédito, asistencia tecnica mejores condiciones de mercado donde las mujeres apenas poseemos el 1% de las tierras y aun así tenemos el reto de seguir garantizando la alimentación  y cuidado de comunidades, familias y del mundo en condiciones de desigualdad política, económica y social. 

Según un informe de la FAO estima que si las mujeres del campo (43% de la mano de obra del sector agrícola) tuviesen el mismo acceso que los hombres a los recursos agrícolas, se podría aumentar la producción en el sector agrícola, lo que implicaría una reducción del hambre a nivel mundial desde un 20% hasta 30 % y reducir potencialmente la cantidad de personas que sufren hambre en el mundo.

La participación igualitaria de las mujeres del campo es una necesidad para erradicar el hambre, la desigualdad y el estado de derecho logrando una gobernanza equitativa de los recursos y cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible que permitan así reducir los índices de   pobreza del país que impactan de manera directa a las mujeres del campo.

Esta fecha nos convoca también a resaltar la celebración de los 25 años de la soberanía alimentaria como una propuesta de integración a las demandas políticas del movimiento en nuestros países y a nivel global.

Las organizaciones campesinas de Latinoamérica y el mundo reconociendo esta demanda de la Soberia Alimentaria como un derecho de las/os campesinos/as a producir y consumir alimentos desde una propuesta agroecológica donde nuestras mujeres siguen siendo guardianas de las semillas y los recursos naturales en los territorios.

Nos sumas a las acciones nacionales, regionales y globales este 15 de octubre, resaltando también el 16 de octubre día internacional de la Soberanía Alimentaria, levantado nuestras banderas de luchas del campesinado y desde Republica dominicana planteamos: 

  1. Mayor inversión en el campo que garantice el acceso a tierra, crédito sin discriminación de genero
  2. Puesta en practica del plan nacional de agricultura familiar elaborado como propuesta política del campesinado de RD.
  3. Participación igualitaria en los programas agrícolas, pecuarios, agroforestales ejecutados por el gobierno actualmente.
  4. Nos oponemos a la explotación minera en el pais por el impacto negativo en nuestros recursos naturales, súmannos a las luchas de las provincias de Barahona y Monte plata que hoy tiene campamentos de protestas encontrara de los consorcios mineros y cañeros instalados en el pais con la anuencia del gobierno de turno.

Las mujeres rurales decimos decimos SOBERANIA ALIMENTARIA ¡YA! HAORA…

VOZ

VOZ CAMPESINA 77: SOBERANÍA ALIMENTARIA ES TIERRA, AGUA, SEMILLA, PAN Y SOLIDARIDAD

Análisis e intercambio con referentes campesinos de Sudamérica, Centroamérica y Caribe junto a Amigos de la Tierra Internacional.

El 16 de octubre, declarado como Día Mundial de la Alimentación por la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), es conmemorado por La Vía Campesina como el Día Internacional de Acción por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos y contra las Transnacionales.

En este marco, a lo largo de octubre, La Vía Campesina junto a organizaciones aliadas de todo el mundo conmemora 25 años de construcción de la Soberanía Alimentaria y desarrolla un Mes de Acción, con diversas actividades.

Para analizar lo que está pasando en América latina y el Caribe en este Voz Campesina conversamos con: Ramona Acuña de Cultiva Paraguay, agroecóloga de formación, campesina y militante feminista, en representación de CLOC Sudamérica; Guadalupe Esquivel de la Federación de Cooperativas de la Reforma Agraria de la Región Central (FECORACEN) de El Salvador, por la región Centroamérica; Luis Cabrera de la Federación de Campesinos Independientes Mama Tingó (FECAINMAT) por la región Caribe; y Martín Drago, coordinador del Programa de Soberanía Alimentaria de Amigos de la Tierra Internacional.

“Paraguay es uno de los países más desiguales sobre tenencia de la tierra: el 2% de la población ostenta el 82% de las tierras cultivables, y el resto de la población nos quedamos con el resto que queda y lo repartimos entre campesinos, indígenas y otros sectores trabajadores”, afirmó Ramona Acuña. En las últimas semanas, el país sudamericano vive un recrudecimiento en la criminalización a campesinos y campesinas, mediante la modificación del artículo 142 del Código Penal, que aumenta las penas para hechos que configuren la «posesión de tierras mal habidas». Al elevar las penas hasta 10 años por «invasión de inmuebles ajenos» esto se vuelve un crimen y no se permiten penas alternativas, sino solo penas privativas de la libertad. A la vez, el país modificó el Estatuto Agrario, que amparaba y organizaba la titularidad para que el campesinado acceda a la tierra, para facilitar ahora que la tierra quede en manos de latifundistas vinculados al narcotráfico, al contrabando, a los grandes medios de comunicación y en manos extranjeras.

Desde El Salvador, Guadalupe Esquivel remarcó la falta de acceso a la tierra para las mujeres algo generalizado en la región y en el mundo, a pesar de que ellas son protagonistas en la producción de alimentos sanos para los pueblos. En este país centroamericano, solo 13% de las mujeres campesinas poseen tierras, las demás están en manos «de los esposos o son tierras arrendadas», dijo.

Esquivel también denunció la falta de apoyo del gobierno de Nayib Bukele hacia el campesinado, afectado por el aumento de precios de los insumos agrícolas y la falta de inversión en comprar producción nacional como el maíz. Así «no hay un precio que garantice la estabilidad económica de productores y productoras: se produce un quintal de maíz por 25 dólares y lo están comprando a 11 dólares», ejemplificó la referente de FECORACEN, que además criticó la iniciativa gubernamental de reformar la Constitución para «secuestrar tierras que supuestamente están ociosas, donde funcionan cooperativas, que tienen mil manzanas pero no hay incentivo agrícola para que puedan trabajarla toda, entonces van trabajándola por partes. Quieren quitarles esas tierras a nuestros compañeros y compañeras».

Lee también: «Soberanía Alimentaria, un manifiesto por el futuro del planeta»

Desde República Dominicana, Luis Cabrera también denunció que el aumento del precio de los insumos, triplicado en lo que va de 2021, afecta mucho la producción agropecuaria y se acaba vendiendo riqueza «a precio de vaca muerta». «No hay posibilidad de producir alimentación sana si no tenemos el agua y la tierra. El estado, como administrador de la cosa pública, tiene que garantizarnos eso y, si no lo garantiza, las organizaciones tenemos la responsabilidad de presionar para que eso sea posible», expresó. Por ello, el movimiento campesino dominicano se movilizará esta semana frente al Ministerio de Agricultura.

Martín Drago, quien había adelantado en el Voz Campesina 75 las críticas a la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios que organizó Naciones Unidas junto al Foro Económico Mundial en septiembre, remarcó que esa cumbre «tiene mucho vínculo con el fortalecimiento del proceso de despojo de los territorios» y advirtió sobre cómo la captura corporativa de los sistemas alimentarios se está dando en distintos niveles, como parte de un «capitalismo de partes interesadas donde las corporaciones quieren desplazar a los Estados y tomar las decisiones». Para resistir a estas cooptaciones corporativas, Drago llamó a construir soberanía alimentaria y a «expulsar al agronegocio de nuestros territorios».

(CC) 2021 Radio Mundo Real

Boletín Tierra octubre 2021

¡Soberanía Alimentaria es tierra, agua, semillas, pan y solidaridad!

#NoHayFuturoSinSoberaniaAlimentaria #SoberaníaAlimentariaYA #16Oct

Desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – CLOC-Vía Campesina te compartimos la cuarta edición 2021 de nuestra revista digital Boletín Tierra.

En esta edición del mes de octubre, conmemoramos los 25 años de la Soberanía Alimentaria, mostramos mas que el concepto de Soberanía Alimentaria y las actividades de lucha colectiva, el camino recorrido en estos 25 años, los saludos de todas las organizaciones que forman parte del Movimiento por la Soberanía Alimentaria, que ahora es mucho más extenso que La Vía Campesina y está compuesto por varixs sectores, haciendo incluso un paralelo entre la Soberanía Alimentaria y la Soberanía Tecnológica.

Lee el Boletín Tierra octubre 2021 completo aquí


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La Vía Campesina: Soberania Alimentaria, una propuesta por el futuro del planeta

DECLARACIÓN OFICIAL DE LA VÍA CAMPESINA POR LOS 25 AÑOS DE LUCHA COLECTIVA POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA

La Soberanía Alimentaria es una filosofía de vida.

Define los principios sobre los cuales nos organizamos en nuestra vida diaria y coexistimos con la Madre Tierra. Es una celebración de la vida y de la diversidad que nos rodea. Abraza a cada elemento de nuestro cosmos; el cielo sobre nuestras cabezas, la tierra debajo de nuestros pies, el aire que respiramos, los bosques, las montañas, los valles, campos, océanos, ríos y estanques. Reconoce y protege la interdependencia entre 8 millones de especies que comparten este hogar con nosotrxs.

Heredamos esta sabiduría colectiva de nuestrxs ancestrxs, quienes labraron la tierra y vadearon las aguas durante 10000 años, período en el que evolucionamos hacia una sociedad agraria. La Soberanía Alimentaria promueve la justicia, la igualdad, la dignidad, la fraternidad y la solidaridad. Es, también, la ciencia de la vida; construida a través de realidades vividas a lo largo de innumerables generaciones, cada una enseñando a su progenie algo nuevo, inventando nuevos métodos y técnicas que se integren en armonía con la naturaleza.

Como poseedorxs de este rica herencia, es nuestra responsabilidad colectiva defenderla y preservarla. Reconociendo esto como nuestra responsabilidad (especialmente, a finales de los años 90 cuando los conflictos, el hambre aguda, el calentamiento global y la pobreza extrema eran demasiado visibles para ignorarlos), La Vía Campesina (LVC) llevó el paradigma de la Soberanía Alimentaria a los espacios de formulación de políticas internacionales. LVC le recordó al mundo que esta filosofía de vida debe guiar los principios de nuestra vida compartida.

Los años 80 y 90 fueron una era de expansión capitalista desenfrenada, a un ritmo nunca antes visto en la historia de la humanidad. Las ciudades se expandían y crecían a costa de la mano de obra barata, no remunerada y mal remunerada. El campo estaba siendo empujado al olvido. Las comunidades rurales y las formas de vida rurales fueron barridas bajo la alfombra por una nueva ideología que quería convertir a todxs en merxs consumidorxs de cosas y en objetos de explotación con fines de lucro. La cultura y la conciencia popular estaban bajo el hechizo de anuncios brillantes que incitaban a la gente a “comprar más”. En todo esto, sin embargo, lxs que producían (la clase trabajadora en las zonas rurales, costas y ciudades, lo que incluía a lxs campesinxs[1] y otrxs pequeñxs productorxs alimentarixs) eran invisibles, mientras que lxs que podían permitirse el consumo ocupaban un lugar central. Llevadxs al límite, lxs trabajadorxs campesinxs y las comunidades indígenas de todo el mundo reconocieron la urgente necesidad de una respuesta organizada e internacionalista a esta ideología globalizadora y de libre mercado propagada por lxs defensorxs del orden mundial capitalista. La Soberanía Alimentaria se convirtió en una de las expresiones de esta respuesta colectiva.

En la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, en un debate sobre cómo organizamos nuestros sistemas alimentarios globales, La Vía Campesina acuñó este término; para insistir en la centralidad de lxs pequeñxs productorxs de alimentos, la sabiduría acumulada por generaciones, la autonomía y diversidad de las comunidades rurales y urbanas y la solidaridad entre los pueblos como componentes esenciales para la elaboración de políticas en torno a la alimentación y la agricultura.

En la década siguiente, los movimientos sociales y lxs actorxs de la sociedad civil trabajaron juntxs para definirlo más “como el derecho de los pueblos a alimentos saludables y culturalmente apropiados producidos mediante métodos ecológicamente racionales y sostenibles, y su derecho a definir sus propios sistemas alimentarios y agrícolas. Coloca las aspiraciones y necesidades de quienes producen, distribuyen y consumen alimentos en el centro de los sistemas y políticas alimentarias en lugar de las demandas de los mercados y las corporaciones”.

La introducción de la Soberanía Alimentaria como un derecho colectivo cambió la forma en la que el mundo entendía la pobreza y el hambre.

Hasta entonces, especialmente en los primeros años del siglo XXI, una idea limitada de “Seguridad Alimentaria” dominaba los círculos de gobernanza y formulación de políticas. Noble en su intención, la seguridad alimentaria trataba a lxs afectadxs por el hambre como objetos de compasión y corría el riesgo de reducirlxs a consumidorxs pasivxs de alimentos producidos en otros lugares. Si bien reconoció la alimentación como un derecho humano fundamental, no defendió las condiciones objetivas para producir alimentos. ¿Quién produce? ¿Para quién? ¿Cómo? ¿Dónde? Y, ¿Por qué? Todas estas preguntas estaban ausentes y el foco estaba decididamente puesto en, simplemente, “alimentar a la gente”. Un énfasis manifiesto en la seguridad alimentaria de las personas ignoró las peligrosas consecuencias de la producción industrial de alimentos y la agricultura industrial, construida sobre el sudor y el trabajo de lxs trabajadorxs migrantes.

La Soberanía Alimentaria, por otro lado, presenta una reforma radical. Reconoce a la gente y las comunidades locales como agentes centrales en la lucha contra la pobreza y el hambre. Requiere comunidades locales fuertes y defiende su derecho a producir y consumir antes de comercializar el excedente. Demanda autonomía y condiciones objetivas para el uso de los recursos locales, exige la reforma agraria y la propiedad colectiva de los territorios. Defiende los derechos de las comunidades campesinas a usar, guardar e intercambiar semillas. Defiende los derechos de las personas a comer alimentos saludables y nutritivos. Fomenta los ciclos productivos agroecológicos, respetando las diversidades climáticas y culturales de cada comunidad. La paz social, la justicia social, la justicia de género y las economías solidarias son condiciones previas esenciales para hacer realidad la soberanía alimentaria. Exige un orden comercial internacional basado en la cooperación y la compasión frente a la competencia y la coacción. Exige una sociedad que rechace la discriminación en todas sus formas (de casta, clase, raza y género) e insta a las personas a luchar contra el patriarcado y la estrechez mental. Un árbol es tan fuerte como sus raíces. La Soberanía Alimentaria, definida por los movimientos sociales de los años 90 y, posteriormente, en el Foro de Nyeleni en Mali en 2007, intenta precisamente eso.

Este año celebramos 25 años de esta construcción colectiva.

El mundo no es para nada perfecto. Incluso frente a una desigualdad sin precedentes, el aumento del hambre y la pobreza extrema, el capitalismo y la ideología del libre mercado continúan dominando los círculos políticos. Peor aún, también se están haciendo nuevos intentos para visualizar un futuro digital: de agricultura sin agricultorxs, pesca sin pescadorxs – todo bajo el disfraz de la digitalización de la agricultura y para crear nuevos mercados para los alimentos sintéticos.

A pesar de todos estos desafíos, el Movimiento por la Soberanía Alimentaria, que ahora es mucho más extenso que La Vía Campesina y está compuesto por varixs sectores, ha logrado avances significativos.

Gracias a nuestras luchas conjuntas, las instituciones de gobernanza mundial, como la FAO[2] han llegado a reconocer la centralidad de la soberanía alimentaria de los pueblos en la formulación de políticas internacionales. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de lxs campesinxs y otras personas que trabajan en las zonas rurales vuelve a enfatizar esto en el artículo 15.4, cuando establece que: “Lxs campesinxs y otras personas que trabajan en las zonas rurales tienen derecho a determinar sus propios sistemas alimentarios y agrícolas, reconocido por muchos Estados y regiones como el derecho a la soberanía alimentaria. Esto incluye el derecho a participar en los procesos de toma de decisiones sobre políticas alimentarias y agrícolas, y el derecho a una alimentación sana y adecuada producida mediante métodos ecológicamente racionales y sostenibles que respeten sus culturas”.

Algunas naciones también han otorgado reconocimiento constitucional a la Soberanía Alimentaria. Las interrupciones causadas por la pandemia de COVID-19 en las cadenas alimentarias industriales han recordado aún más a los gobiernos nacionales la importancia de crear economías locales sólidas.

La Agroecología Campesina, fundamental para asegurar la soberanía alimentaria en nuestros territorios, ahora es reconocida en la FAO como fundamental para nuestra lucha contra el calentamiento global. Los relatores especiales actuales y anteriores de las Naciones Unidas han respaldado la soberanía alimentaria como una idea simple, pero poderosa que puede transformar el sistema alimentario mundial favoreciendo a lxs pequeñxs productorxs de alimentos. La campaña sostenida de los movimientos sociales también ha resultado en varias victorias legales contra las corporaciones que producen agrotóxicos y semillas químicas y transgénicas.  

Sin embargo, lo que tenemos por delante es un camino con muchas barreras.

Lxs defensorxs del orden mundial capitalista se dan cuenta de que la soberanía alimentaria es una idea que atenta contra sus intereses financieros. Prefieren un mundo de monocultivos y gustos homogéneos, donde los alimentos se puedan producir en masa, utilizando mano de obra barata en fábricas lejanas, sin tener en cuenta sus impactos ecológicos, humanos y sociales. Prefieren economías de escala a economías locales sólidas. Eligen un libre mercado global (basado en la especulación y la competencia feroz) por sobre las economías solidarias que requieren mercados territoriales más sólidos (mercados campesinos locales) y la participación activa de lxs productorxs de alimentos locales. Prefieren tener bancos de tierra donde la agricultura por contrato a escala industrial reemplace a lxs pequeñxs productorxs. Inyectan nuestro suelo con agrotóxicos para obtener mejores rendimientos a corto plazo, ignorando el daño irreversible a la salud del suelo. Sus arrastrerxs volverán a rastrear los océanos y ríos, capturando peces para un mercado global mientras las comunidades costeras mueren de hambre. Continuarán intentando secuestrar semillas de campesinxs indígenas a través de patentes y tratados de semillas. Los acuerdos comerciales que elaboran volverán a tener como objetivo reducir los aranceles que protegen nuestras economías locales.

Un éxodo de jóvenes desempleadxs, que abandonan las granjas de las aldeas y eligen el trabajo asalariado en las ciudades, encaja perfectamente con su impulso de encontrar un suministro regular de mano de obra barata. Su enfoque implacable en los “márgenes” significa que encontrarían todos los medios para deprimir los precios en las explotaciones agrícolas mientras los negocian a precios más altos en los supermercados minoristas. Al final, lxs que pierden son las personas, tanto lxs productorxs como lxs consumidorxs. Lxs que se resistan serán criminalizadxs. Una feliz coexistencia de la élite financiera mundial con gobiernos autoritarios significaría que incluso las más altas instituciones, a nivel nacional y mundial, destinadas a supervisar y detener las violaciones de derechos humanos, mirarían hacia otro lado. Lxs multimillonarixs utilizarían sus fundaciones filantrópicas para financiar agencias que producen “informes de investigación” y “revistas científicas” para justificar esta visión corporativa de nuestros sistemas alimentarios. Cada espacio de gobernanza global, donde los movimientos sociales y los miembros de la sociedad civil hicieron campaña para ganar un asiento en la mesa, dará paso a los conglomerados corporativos que entrarán en escena como “partes interesadas”. Se hará todo lo posible para ridiculizar a aquellxs de nosotrxs que defendemos la Soberanía Alimentaria como no científicxs, primitivxs, poco prácticxs e idealistas. Todo esto sucederá, como sucedió en las últimas dos décadas.

Nada de esto es nuevo para nosotrxs. Lxs condenadxs a las periferias de nuestras sociedades por un sistema capitalista cruel y devorador no tenemos más remedio que luchar. Debemos resistir y demostrar que existimos. No se trata solo de nuestra supervivencia, sino también de las generaciones futuras y de una forma de vida transmitida de generación en generación. Es por el futuro de nuestra humanidad que defendemos nuestra soberanía alimentaria.

Esto solo es posible si insistimos en que cualquier propuesta de política local, nacional o global en materia de alimentación y agricultura debe basarse en los principios de soberanía alimentaria, como la definen los movimientos sociales. Lxs jóvenes campesinxs y trabajadorxs del movimiento mundial deben liderar esta lucha. Debemos recordarnos a nosotrxs mismxs que la única manera de hacer oír nuestra voz es uniéndonos y construyendo nuevas alianzas dentro y fuera de cada frontera. Los movimientos sociales rurales y urbanos, los sindicatos y lxs agentes de la sociedad civil, los gobiernos progresistas, lxs académicxs, lxs científicxs y lxs entusiastas de la tecnología deben unirse para defender esta visión de nuestro futuro. Las mujeres campesinas y diversidades deben encontrar un espacio equitativo en la dirección de nuestro movimiento en todos los niveles. Debemos sembrar las semillas de la solidaridad en nuestras comunidades y abordar todas las formas de discriminación que mantienen divididas a las sociedades rurales.

La Soberanía Alimentaria ofrece un manifiesto para el futuro, una visión feminista que abraza la diversidad. Es una idea que une a la humanidad y nos pone al servicio de la Madre Tierra que nos alimenta y nutre.

En su defensa, ¡estamos unidxs!

¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!

#NoHayFuturoSinSoberaníaAlimentaria

La Vía Campesina

10 de Octubre de 2021

Digitalización de la agricultura y contrapropuesta

Seminario sobre digitalización de la agricultura y contrapropuesta de las organizaciones de la CLOC-Vía Campesina

El día viernes 08 de octubre se realizo vía la plataforma Zoom el primer encuentro del seminario sobre digitalización de la agricultura y su impacto en los productores campesinos, comercio local, semillas, etc. Esta jornada fue promovida por el Colectivo de trabajo de Agroecología, semillas y biodiversidad de la región CLOC-LVC Sudamérica,  en el marco de la campaña de lucha por los 25 años de la Soberanía Alimentaria.

Se contó con la participación de la compañera Silvia Ribeiro del Grupo ETC quien monitorea el impacto de las tecnologías emergentes y las estrategias corporativas sobre la biodiversidad, la agricultura y los derechos humanos, expuso el concepto y aspectos fundamentales.

La digitalización es una hiper conexión de los sistemas agrícolas productivos y los mercados, también llamada agricultura 4G. Su concepto corporativo surge del Foro de Davos: Agricultura en la Cuarta Revolución Industrial promovida en la cumbre de sistemas alimentarios de las grandes corporaciones.

La información que se brinda debido a la híper-conectividad es de gran importancia para las grandes corporaciones. El acceso de esta información y estos datos les permite a las corporaciones monitorear a los agricultores, monitorear mercados, ofertas, demandas, necesidades del productor y así ofrecer sus paquetes tecnológicos, agrotóxicos, de alta tecnología, maquinaria, semillas con el fin de controlar la producción global y tener control absoluto de los sistemas productivos.

La robotización y digitalización desplaza al trabajador rural y sustituye la mano de obra, la robotización permite la captura de datos importantes de los productores y que atreves de ello las mismas corporaciones diseñan programas y sistemas que hacen más dependiente al productor grande y pequeños ante ´´falsas soluciones´´ en las deficiencias de sus procesos productivos.

Existen diferentes plataformas que ya monitorean tierra, clima, territorio en América Latina; Así como también el rastreo de consumidores y su comportamiento en el mercado, gustos, preferencias, necesidades y en base a esos análisis se dirigen a esos mercados para colocar determinados productos a través de la persuasión que se debe controlar o impedir.

Este tipo de agricultura aumenta la brecha entre productores y consumidores, aumenta el control corporativo. Tenemos menos elecciones… Desplaza a campesinas y campesinos.

Las redes campesinas producen alimento sano, y producen el 70% de los alimentos con el 25 % de la tenencia de la tierra y son quienes realmente ejercen Soberanía Alimentaria.

La compañera Perla Álvarez, de la CLOC-LVC Paraguay hizo mención de las trasformaciones de la política global por las grandes multinacionales y los gobiernos de las grandes potencias económicas para interés y lucro de las trasnacionales.

Para la compañera Álvarez lo importante para las campesinas y los campesinos es seguir produciendo para el sostenimiento de la vida; seguir las prácticas ancestrales para resolver nuestras necesidades cotidianas.

La región CLOC-LVC Sudamérica tiene previsto realizar dos jornadas más sobre las contrapropuestas del movimiento frente a la digitalización en los meses de noviembre y diciembre de este año.

Jóvenes caribeños activos en defensa de la Soberanía Alimentaria y la Agroecología.

Jóvenes caribeños activos en defensa de la Soberanía Alimentaria y la Agroecología.

El día 07 de octubre se realizó un encuentro de jóvenes en República Dominicana en marco del Foro Internacional Jóvenes y Agroecología  con el fin de intercambiar experiencias de la participación activa que están teniendo los jóvenes en los procesos de producción y formación agroecológica en América Latina y el Caribe.

Durante el encuentro participaron vía la plataforma Zoom jóvenes de organizaciones de las diez regiones de La Vía Campesina; la región Caribe resaltó que tiene una variedad de experiencias que están desarrollando los jóvenes en la agroecología

Desde Cuba se compartió la experiencia de la creación de Brigadas Juveniles Campesinas y Brigadas Técnicas Juveniles que tienen un papel protagónico en las comunidades, el trabajo con los niños y su formación vocacional con los Institutos Politécnicos Agropecuarios (IPA) donde mantienen una estrecha vinculación estudio-trabajo. Cuba vive un verdadero proceso histórico ante la pandemia del Covid19 ya que se agudiza la mano criminal del bloqueo perpetuado por el gobierno de los Estados Unidos y que violenta los derechos mas elementales del ser humano como la salud y alimentación.

En República Dominicana, las 7 organizaciones de la CLOC-VC que son parte de la articulación de país, están llevando un proceso de fortalecimiento de las articulaciones de jóvenes y mujeres. En medio de la pandemia han desarrollado un amplio programa de conservación de semillas y de intensificación de sus siembras, sobre las practicas agroecológicas; se han desarrollado varias ferias de rubros agrícolas de las fincas agroecológicas de las organizaciones con la finalidad que la población pueda consumir productos sanos y cosechados por familias campesinas

Desde las organizaciones de base Tet Kole, MPNKP y MPP de Haití continúa trabajando a favor de la recuperación justa tras el reciente terremoto del 14 de octubre que ha dejado a más de dos mil personas muertas, miles de desaparecidos y miles sin hogar.  Continúan organizando experiencias de formación en agroecología conjuntamente entre las tres organizaciones.

La Organización Boricua de Agricultura Ecológica de Puerto Rico, organización de base a nivel nacional con 32 años de historia  cuenta con una membresía diversa e intergeneracional de agricultores, jíbaros-campesinos, organizadores agrarios, trabajadores agrícolas, promotores agroecológicos y activistas por la soberanía alimentaria del campo, la costa y la ciudad, continúan construyendo sostenibilidad, justicia, libertad, salud, soberanía y felicidad a través de la promoción y práctica de la agroecología como herramienta donde trabajar la soberanía alimentaria desde el trabajo colectivo, el apoyo mutuo, la educación popular y el apoderamiento comunitario, se desarrollan Brigadas Solidarias , como metodología práctica y teórica donde como campesinos llevan  a cabo trabajos agrarios y de construcción en las fincas de base.

Es importante destacar que se trabaja en el desarrollo de un Instituto Agroecológico Latinoamericano en Puerto Rico y el Caribe para la promoción formativa política ideológica y agroecológica.

El Foro destaca la participación y el protagonismo de la juventud en las organizaciones que fortalecen las luchas y garantizan la continuidad de la organización popular para enfrentar al agro negocio, la privatización de la semilla y la defensa de los recursos empleado por las transnacionales; En resistencia por territorios libres de capital financiero, transgénicos y agro tóxicos, donde la producción agroecológica forje la soberanía alimentaria y respetando a la madre tierra.


 [E1]Poner hiperlink de la grabación del foro

La CLOC-Vía Campesina Centroamérica saluda a los 25 Años de la Soberanía Alimentaria en jornada virtual

#25AñosDeLuchaPorLaSoberaniaAlimentaria #DerechosCampesinosYa

No hay seguridad alimentaria, sin soberanía alimentaria; No hay soberanía alimentaria, sin agricultura familiar. 

La región Centroamérica de la Coordinara Latinoamericana de Organizaciones del Campo CLOC-Vía Campesina sostuvo un encuentro virtual este 11 de octubre en saludo a los 25 años de lucha por la Soberanía Alimentaria donde se compartió el recorrido histórico del proceso y los aportes desde la región centroamericana.

Wendy Cruz de La Vía Campesina Honduras conceptualizó una vez más el significado de lucha por la Soberanía Alimentaria como una iniciativa propia de las y los campesinos, de los pequeños y medianos productores agrícolas, comunidades rurales indígenas, trabajadores agrícolas e inmigrantes, en el año de 1996 durante la segunda conferencia internacional de La Vía Campesina en Tlaxcala, México.

Soberanía Alimentaria es el derecho de los pueblos y las comunidades a definir sus políticas agrarias, pecuarias, de pesca y de alimentación que sean ecológicamente social, laboral y culturalmente apropiadas.

El compañero Fausto Torrez de la ATC Nicaragua realizó una valoración histórica de un largo recorrido sobre temas alimentarios, desde la declaración universal de los Derechos Humanos en 1948 donde se define el derecho de los pueblos a la alimentación hasta el gran logro del reconocimiento de la Soberanía Alimentaria como un derecho de los pueblos del mundo hasta nuestros días.

Desde 1974 hasta 1996 en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) se hablaba de seguridad alimentaria, un concepto reducido para los pueblos y la garantía de alimentos sanos. En 1996 se da la Cumbre Mundial de la FAO en Roma donde se hizo presente una delegación de la Vía Campesina con una nueva propuesta construida desde lo colectivo acorde a las necesidades de los pueblos.

¨… Nos propusimos articular un movimiento global…

El debate sobre Soberanía Alimentaria nace desde Centroamérica como objeto de lucha ante el neoliberalismo y sus organismos representantes como el Banco Mundial. Para el compañero Rafael Alegría, quien estuvo de frente de la Secretaría Operativa Internacional de La Via Campesina en este entonces, la propuesta de La Vía Campesina ha sido contra el modelo neoliberal como un movimiento campesino articulado.  Para el compañero Alegría se debe fortalecer la lucha a través de la agroecología, a través de reforma agraria, agricultura campesina, mercados locales, la lucha contra la violencia hacia las mujeres como un planteamiento político.

¨Cuando el hombre va a producir la tierra es un trabajo coordinado con la familia…¨

Como parte de la Articulación de Mujeres de La Vía Campesina El Salvador y Centroamérica, participó la compañera Guadalupe Esquivel de FECORACEN, quien destacó la importante labor de las mujeres en este proceso. Para las mujeres campesinas ha sido una lucha constante porque como mujeres rurales tienen sus propias banderas de luchas, ya que son ellas quienes resguardan las semillas y son pocas las que tienen la tierra. También la mujer rural es cuidadora del hogar, defensora del territorio; La mujer rural es garante de la Soberanía Alimentaria porque aporta tiempo y mano de obra en las principales tareas del campo.

La compañera Esquivel recordó a la compañera Berta Cáceres como gran defensora del territorio y la importancia que tiene la mujer dentro de la organización, en la familia, en las tareas del hogar y las tareas productivas.

¨No buscamos lucha de poderes, queremos que se visibilice nuestro trabajo¨

Las mujeres son las mas afectadas ante el cambio climático porque son las mujeres las garantes de la alimentación en la familia, para ello la Compañera Esquivel destacó la importancia de la formación y capacitación en el empoderamiento de la mujer, siendo las mujeres quienes aportan a la Soberanía Alimentaria y quienes están dispuestas al sostenimiento alimenticio familiar. Las mujeres son las defensoras de la semilla, dadoras de vida.

El Decenio de la Agricultura Campesina Familiar.

El Decenio de la Agricultura Familiar (2019-2028) declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tiene como objetivo poner mayor atención en la agricultura campesina donde trabajan las personas que producen más del 80% de los alimentos del planeta. Es un plan de acción para 10 años basado en estrategias concretas a la seguridad alimentaria y la nutrición a nivel global, así como a un futuro saludable, resiliente y sostenible.

Desde La Vía Campesina y CLOC se plantea con nombre y apellido: Agricultura Familiar Campesina e Indígena. El compañero Edgardo García de la ATC Nicaragua hizo mención de los indicadores a tomar en cuenta en las políticas a desarrollarse en el Decenio como son la estabilidad de la economía popular y mercado local; así como el crecimiento o introducción de alimentos importados o alimentos chatarra producida por el agronegocio. La agricultura familiar campesina, sana y ecológica es la base de la Soberanía Alimentaria, garantizando el abastecimiento cuando el capitalismo hace creer que no hay alimentos.

¡Globalicemos la lucha!

¡Globalicemos la esperanza!

Las Tecnologías en el Campo y el Agro: Soberanía Alimentaria y Soberanía Tecnológica

Hacer un paralelo sobre la soberanía alimentaria y la soberanía tecnológica es un debate actual que tenemos dentro de La Vía Campesina y que además es necesario debido a las nuevas tecnologías digitales que están surgiendo en este proceso.

En este momento de crisis del capitalismo, las empresas se aferran de todo lo posible para extraer más plusvalía, más riquezas, algointrínseco al sistema, acumular capital especulativo para tener más ganancias y sacar provecho de las crisis. Las nuevas tecnologías digitales no tienen un propósito distinto a la extracción de plusvalía.

Creemos que vendrán crisis más profundas en lo que estamos llamando postpandemia y que en realidad no sabemos cuánto tiempodurará.Se plantea que la postpandemiatraerá una crisis alimentaría mucho más fuerte, no porque no haya producción de alimentos, sino porque la distribución de alimentos de las grandes empresas que monopolizan el negocio de la alimentación será inequitativa, lo que desatará una crisis social mucho más profunda, con un agravamiento en el desempleo, en los problemas de salud pública, recrudecimiento de la violencia, mucha más pobreza, etcétera.

Es necesario tener presente la definición de Seguridad Alimentaria de la ONU, surgida en la posguerra, que se refiere a que todas las personas en cualquier parte del mundo, independientemente de la condición, de si hay guerra o desastres de alguna clase,tiene derecho de alimentarse.Esta es una definición importante, ya que el mundo está preocupado por este proceso, pero la consecuencia fue que la agricultura pasó a admitir que se utilicen productos químicos, agrotóxicos y tecnologías muy agresivas para aumentar la productividad en los campos. El resultado es que el mundo continuó con hambre, pero las tecnologías corporativas llegaron para quedarse.

El concepto de seguridad alimentaria no resuelve el problema del hambre en el mundo porque la producción de calorías y nutrientes a granel se asignó aempresas transnacionales y multinacionales que dominan el proceso de producción, industrialización, transporte y comercialización de los alimentos.

Actualmente existen cuatro empresas internacionales que dominan el mercado: Bayer-Monsanto, Dupont-Dow, Syngenta-ChemChina y BASF que concentran más del 60 por ciento del mercado mundial de semillas, el 76 por ciento del mercado de agroquímicos y el 76 por ciento de casi todo el sector privado de la esfera productiva. Así, toda la riqueza, y toda la distribución de todo el proceso agropecuario se concentra en unas pocas manos.

Al concepto de Seguridad Alimentaria la Vía Campesina le opone el de Soberanía Alimentaria. Este concepto se refiere a que toda comunidad tiene que producir y fortalecer la culinaria local para fortalecer la cultura propia de la alimentación, de la producción y también que todo país tendrá que, de manera soberana, incentivar, financiar, investigar y buscar tecnología para producir en las pequeñas propiedades, de manera que la producción agrícola pueda ser sustentable y en convivencia con el medio ambiente. Se tiene que producir para resolver el problema del mercado interno de cada país y para esto se debe resolver el problema de la concentración de la tierra y el dominio tecnológico de las corporaciones.

En el contexto de la creciente digitalización de los procesos vitales, laborales, de salud, de educación, la Vía Campesina considera que la militancia tiene que dominar las tecnologías y técnicas de comunicación; y por ello garantizar que todas las comunidades tengan internet en las casas de las familias campesinas, como reivindicación política. Queremos construir una herramienta mundial popular de comunicación, para poder hacer paralelo a este monstruo corporativo, lo que consideramos determinante para la lucha de clases en el mundo actual.

Otras preguntas surgidas en la sesión sobre soberanía alimentaria y soberanía tecnológica son: cómo convertir las herramientas de opresión en las herramientas para la lucha, cuál es la potencialidad de las tecnologías colaborativas, qué tanto podemos desarrollar sistemas paralelos, a escala global. Cómo la aplicación de las tecnologías puede llevar a escenarios de sustentabilidad en la medida en que podamos medir la productividad y empujarla. Hay que pensar escenarios de disputa de esa tecnología para los pequeños agricultores, que lleven a una sustentabilidad cada vez mayor.

(Infografías) 5 Claves sobre Agro y Campo en la era digital:

(Podcast) Impactos de la era digital sobre el Agro y el Campo:

Antecedentes y Propuestas: