CONDENA INTERNACIONAL AL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS EN EL MANDO DE DONALD TRUMP ANTE LAS MULTIPLES AGRESIONES CONTRA VENEZUELA
En un acto unilateral de agresión por parte de la Administración de Donald Trump, se ha desarrollado desde hace seis meses, una campaña de intimidación imperialista y presión militar creciente contra Venezuela. Hoy 3 de enero, del año 2026, en un acto de agresión militar y solo catalogado como una acción criminal, las fuerzas militares Yankis atacan cobardemente la República Bolivariana de Venezuela y secuestran al Presidente Nicolas Maduro y a su compañera Cilia Flores.
Desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo CLOC-Vía Campesina, condenamos estas agresiones violentas e ilegales en contra la República Bolivariana de Venezuela.
Reafirmamos, América Latina y Caribe es una Zona de Paz, no de guerra. Exigimos un respeto a las leyes internacionales y los principios de las relaciones internacionales.
Desde nuestras organizaciones del campo de América Latina y el Caribe, queremos decir a Venezuela: estamos con ustedes, compañeros y compañeras del pueblo venezolano, con el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, y con el presidente Nicolás Maduro.
Llamamos a nuestras organizaciones y a los pueblos del mundo a organizar acciones de denuncia en contra de esta agresión imperialista y a fortalecer la solidaridad internacionalista.
¡Frente las crisis globales, construimos Soberanía Alimentaria!
¡Contra el Imperialismo y el Fascismo, América Sigue en Lucha!
DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE AGRICULTORES PEQUEÑOS (ANAP)
La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) denuncia y repudia enérgicamente los criminales ataques perpetrados por el gobierno de los Estados Unidos a Venezuela en horas de la madrugada de este 3 de enero, lo que significa un golpe contra la soberanía de los pueblos.
Este acto constituye una agresión flagrante de la Carta de Naciones Unidas, en particular el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados, el derecho a la paz y a la autodeterminación de los pueblos. Su objetivo fundamental es apoderarse de los recursos naturales de Venezuela.
El campesinado cubano reafirma su compromiso en defensa de la soberanía y el respeto mutuo entre naciones y reafirma la decisión de defender la independencia y la paz regional.
Demandamos con urgencia la reacción de las demás naciones, organizaciones y movimientos sociales ante tal escalada del imperialismo norteamericano.
Nuestra zona de paz está siendo asaltada. Manos fuera de Venezuela! defender a Venezuela es defender la dignidad y soberanía de los pueblos.
En un manifiesto contundente publicado a las puertas de la COP30, 55 movimientos y organizaciones de 14 países latinoamericanos y del Caribe, se han unido para rechazar los mercados de carbono y defender sus territorios contra una avalancha de proyectos de compensación de carbono que está causando daños en toda la región.
Los grupos – que representan principalmente pueblos indígenas, afrodescendientes, comunidades campesinas y pescadoras – afirman que los mercados de carbono son una falsa solución al cambio climático que permiten a las corporaciones evitar los recortes obligatorios de emisiones utilizando los territorios del Sur Global para generar créditos de carbono. Señalan más de 80 ejemplos de negocios con tierras para la captura de carbono por plantaciones industriales de árboles, ganadería extensiva y monocultivos de granos, que cubren más de dos millones de hectáreas en América Latina y Caribe y que ya están alimentando el acaparamiento de tierras y la destrucción de los sistemas alimentarios locales.
El manifiesto destaca cómo la promesa de elevados pagos por estos proyectos de carbono está dividiendo a las comunidades que están cada vez más vulnerables por la falta de apoyo gubernamental y el acaparamiento de sus tierras por parte de empresas mineras, madereras y agroindustriales.
“Los mercados de carbono están más sofisticados, y siendo regulados en las Leyes nacionales. Las corporaciones arrojan algunas migajas de sus enormes ganancias a los Estados del Sur Global, cuyos presupuestos son cada vez más limitados, y estos Estados ofrecen tierras —principalmente de pueblos y comunidades locales— para integrarlas en los sistemas mundiales de comercio de emisiones. Los Estados lo presentan como una política pública, pero en realidad se trata de una financiarización de la política social que da acceso a la tierra a las empresas extranjeras”, afirma Larissa Packer, de la organización internacional GRAIN.
“Hay supuestas consultas a las comunidades -incluso en sus lenguas – y salvaguardas socioambientales para que se inscriban en estos proyectos. Pero muchos contratos tienen confidencialidad y las comunidades no pueden informarse sobre las responsabilidades y multas que asumen en caso de incendios o deforestación, los riesgos sobre los derechos colectivos sobre los territorios, ni que sus tierras están siendo usadas para lavar la imagen de los contaminadores o para seguir con la destrucción de territorios y comunidades en otras partes”, comenta Ivonne Yánez de Acción Ecológica.
Los grupos afirman que la presión sobre las comunidades puede empeorar, ya que grandes inversores como el fondo soberano de Arabia Saudita PIF, el banco brasileño BTG, las compañías tecnológicas como Microsoft y Amazon, así como mecanismos cómo el Fondo de Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), están invirtiendo enormes sumas de dinero en proyectos de carbono en la región, en asociación con los Estados o directamente.
“Los mercados de carbono son una nueva forma que tienen los multimillonarios y las empresas de extraer más riqueza de nuestros territorios. Ganan dos veces, con permiso para ampliar las actividades relacionadas con los combustibles fósiles y con las ganancias de los mercados de compensación de carbono, agua y biodiversidad, afirma Anderson Amaro, miembro del Movimiento de los pequeños Agricultores de Brasil (MPA) y de la Coordinadora Latino Americana de Organizaciones Campesinas (CLOC-Via Campesina). “Rechazamos esta captura de tierras por el mercado de carbono y trabajaremos juntos para impedir que las empresas utilicen nuestras tierras, aguas y bosques para maquillar de verde su contaminación”.
Las organizaciones afirman que los mercados de carbono forman parte de un colonialismo del carbono más amplio, en el que la guerra es uno de los principales factores contemporáneos que agravan las crisis climática, ecológica y social. Señalan que, mientras los gobiernos del Norte Global gastan cada vez más en sus ejércitos, se niegan a pagar por sus responsabilidades históricas, en el agravamiento de la crisis climática y, en cambio, proponen planes de financiación climática cada vez más basados en la deuda, que solo benefician a las élites financieras.
Los firmantes convocan las organizaciones de todo el mundo a apoyar al Manifiesto en defensa de los territorios, de la naturaleza y de la soberanía alimentaria, en contra de la mercantilización y financiarización de la naturaleza y de la vida.
Foto: Protesta en el territorio Tauá -PA 483, en contra de la instalación del complejo industrial del agronegocio en Barcarena Belém, Brasil, Octubre 2025. Credito: Raoni Figueiredo.
Em um manifesto contundente publicado às vésperas da COP30, 55 movimentos e organizações de 14 países da América Latina e Caribe se uniram para rejeitar os mercados de carbono e defender os seus territórios contra uma avalanche de projetos de compensação de carbono que está gerando danos em toda a região.
Os grupos — que representam principalmente povos indígenas, afrodescendentes, comunidades camponesas e pescadoras — afirmam que os mercados de carbono são uma falsa solução para as mudanças climáticas, que permitem que as empresas evitem cortes obrigatórios de suas emissões usando os territórios do Sul Global para gerar créditos de carbono. Eles apontam mais de 80 exemplos de negócios com terras para captura de carbono por meio de plantações industriais de árvores, pecuária extensiva e monoculturas de grãos, que cobrem mais de dois milhões de hectares na América Latina e no Caribe e já estão alimentando a apropriação de terras (land grabbing) e a destruição dos sistemas alimentares locais.
O manifesto destaca como a promessa de pagamentos elevados por esses projetos de carbono está dividindo comunidades que estão cada vez mais vulneráveis devido à falta de apoio governamental e à apropriação de suas terras por parte de empresas mineradoras, madeireiras e agroindustriais.
“Os mercados de carbono estão mais sofisticados e regulados nas leis nacionais. As corporações jogam algumas migalhas de seus lucros enormes aos Estados do Sul Global, cujos orçamentos estão cada vez mais limitados, e esses Estados oferecem terras — principalmente de povos e comunidades locais — para integrá-las nos sistemas mundiais de comércio de emissões. Os Estados apresentam isso como uma política pública, mas na realidade é uma financeirização da política social que dá acesso à terra a empresas estrangeiras”, afirma Larissa Packer, da organização internacional GRAIN.
“Há supostas consultas às comunidades — inclusive em suas línguas — e salvaguardas socioambientais para que elas se inscrevam nesses projetos. Mas muitos contratos são confidenciais e as comunidades não podem se informar sobre as responsabilidades e multas que assumem em caso de incêndios ou desmatamento, os riscos sobre os direitos coletivos sobre os territórios, nem que suas terras estão sendo usadas para lavar a imagem dos poluidores ou para seguir destruindo territórios e comunidades em outras partes”, comenta Ivonne Yánez, da Acción Ecológica.
Os grupos afirmam que a pressão sobre as comunidades pode piorar, uma vez que grandes investidores como o fundo soberano da Arábia Saudita PIF, o banco brasileiro BTG, empresas tecnológicas como a Microsoft e a Amazon, bem como mecanismos como o Fundo Florestas Tropicais para Sempre (TFFF), estão investindo enormes somas de dinheiro em projetos de carbono na região, em parceria com os Estados ou diretamente.
“Os mercados de carbono são uma nova forma que os multimilionários e as empresas têm de extrair mais riqueza dos nossos territórios. Eles ganham duas vezes, com a permissão para expandir as atividades relacionadas aos combustíveis fósseis e com os lucros dos mercados de compensação de carbono, água e biodiversidade”, afirma Anderson Amaro, membro do Movimento dos Pequenos Agricultores do Brasil (MPA) e da Coordenadora Latino-Americana de Organizações Camponesas (CLOC-Via Campesina). “Rejeitamos essa apropriação de terras pelo mercado de carbono e trabalharemos juntos para impedir que as empresas utilizem nossas terras, águas e florestas para maquiar de verde sua poluição”.
As organizações afirmam que os mercados de carbono fazem parte de um colonialismo de carbono mais amplo, no qual a guerra é um dos principais fatores contemporâneos que agravam as crises climática, ecológica e social. Elas apontam que, enquanto os governos do Norte Global gastam cada vez mais com seus exércitos, se recusam a pagar por suas responsabilidades históricas, agravando a crise climática e, em vez disso, propõem ações de financiamento climático cada vez mais baseadas em dívida, que beneficiam apenas as elites financeiras.
Os signatários convocam as organizações de todo o mundo a apoiar o Manifesto em defesa dos territórios, da natureza e da soberania alimentar, contra a mercantilização e a financeirização da natureza e da vida.
Foto: Protesto no território de Tauá -PA 483, contra a instalação do complexo industrial do agronegócio em Barcarena Belém, Brasil, outubro de 2025. Crédito: Raoni Figueiredo.
Las organizaciones de la CLOC-Vía Campesina de la región Caribe, miembros de la Asamblea de los Pueblos del Caribe, comparte sus acciones en defensa a América Latina y el Caribe como Zona de Paz:
Santo Domingo, República Dominicana
16 de octubre 2025
LLAMAMIENTO A LA ACCIÓN COLECTIVA
EN DEFENSA DEL CARIBE: UNA ZONA DE PAZ
JUEVES, 16 DE OCTUBRE DE 2025
El Comité Ejecutivo Regional de la Asamblea de los Pueblos del Caribe ha convocado en el hoy 16/10/2025 un “Día de Acción Colectiva” simultáneo en varias capitales de la región a los fines de hacer un fuerte llamamiento a nuestros pueblos, sus movimientos sociales y ciudadanos a levantar la voz y exigir que «El Caribe siga siendo una zona de paz» y «No a las amenazas de intervención militar estadounidense a Venezuela».
En tal sentido declaramos que:
Que El Caribe es y debe seguir siendo una zona de paz, es una posición que ha sido adoptada por: la Comunidad del Caribe (CARICOM); la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y por la Asociación de Estados del Caribe (AEC).
La soberanía de los Estados nacionales de nuestra región no esta ni debe estar en venta;
Denunciamos la farsa política “Contra el Narcotráfico”, la cual es una copia de la vieja política imperialista “America para los Americanos” en busca de apoderarse del petróleo y la riqueza de Venezuela y el Caribe.
Denunciamos la continuidad del bloqueo a Cuba siendo relevante que de 197 países miembros de la ONU, solo 2 votan a favor del Bloqueo (Estados Unidos e Israel).
Denunciamos la decisión del gobierno de Republica Dominicana de excluir a Cuba, Venezuela y Nicaragua, reiterando así su lamentable alineamiento con la política Trump.
La unidad y la integración regionales son cruciales para nuestro desarrollo y supervivencia en el contexto de un orden mundial cambiante, y por lo tanto, HACEMOS UN LLAMADO a los jefes de gobierno de CARICOM para que adopten una posición unificada contra el despliegue militar norteamericano, las amenazas de intervención a Venezuela, y la exclusión que se pretende hacer de Cuba, Venezuela y Nicaragua de la Cumbre de Las Américas a realizarse en Republica Dominicana del 4 al 5 de diciembre de 20250.
Instamos a los gobiernos de Trinidad y Tobago, Guyana y Republica Dominicana a que retiren sus declaraciones colaboracionista con la agresión de Trump en El Caribe.
En este Día Colectivo de Acción Colectiva” reiteramos la Defensa del Caribe como Zona de Paz
Desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, CLOC-Vía Campesina, que representa a más de 90 organizaciones campesinas en 21 países de América Latina y el Caribe, damos nuestro respaldo a la lucha social que actualmente se está dando en Ecuador en contra las políticas neoliberales y la violencia promovida por el gobierno actual.
Saludamos a las organizaciones de la CLOC – Vía Campesina Ecuador, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador – CONAIE, los sindicatos, las organizaciones estudiantiles, y otros grupos y pobladores que están participando en estas luchas.
Apoyamos las demandas del Paro Nacional del rechazo de la eliminación del subsidio del diesel y el aumento del costo de la vida, mejoramiento de los sistemas de salud y educación pública, no a la expansión de proyectos extractivistas, y respeto al derecho de la organización y la manifestación.
Exigimos un respeto a los derechos humanos y derechos campesinos, diciendo ¡basta ya! a la represión contra los manifestantes que ha resultado en la muerte de un compañero indígena Efraín Fuerez y el encarcelamiento de otros. Nos solidarizamos con sus familias y en general con todo el pueblo ecuatoriano en estos momentos de lucha y resistencia.
¡Construir Solidaridad, Resistencia y Esperanza entre los pueblos!
Declaración de Solidaridad de la ANAP con el Pueblo de Venezuela.
La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), en nombre del campesinado cubano y en defensa de los principios de soberanía, autodeterminación y justicia social, expresa su apoyo y solidaridad con el pueblo de la República Bolivariana de Venezuela y con el Gobierno de Nicolás Maduro ante las amenazas de los Estados Unidos.
Desde nuestra experiencia histórica de resistencia frente a la agresión imperialista, comprendemos con claridad los desafíos que enfrenta el hermano pueblo venezolano en su empeño por construir un modelo social justo, inclusivo y soberano. Rechazamos enérgicamente cualquier intento de intervención extranjera, manipulación mediática que intente socavar la voluntad popular y el orden constitucional de ese hermano país.
La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños reconoce, el valor de los dignos hijos de la Patria de Bolívar y Chávez, de sus campesinos, trabajadores, jóvenes y mujeres, que día a día defienden su derecho a vivir en paz y a decidir su destino sin tutelajes externos. Nos unimos a su causa con la convicción de que la unidad latinoamericana y caribeña es la respuesta más firme frente a la injerencia y la dominación.
Desde la tierra de Martí y Fidel, el campesinado cubano reafirma nuestro compromiso de colaboración, hermandad y solidaridad convencidos de que la unidad y la firmeza entre los pueblos, no es solo un principio, sino una práctica revolucionaria.
¡Venezuela no está sola! ¡Cuba está con Venezuela!
Declaración de La Vía Campesina – 10 de septiembre de 2025 | Bagnolet, 10.09.2025 Día Internacional de Acción contra la OMC y los acuerdos de libre comercio
10 de septiembre de 2025. En este Día Internacional de Acción contra la OMC y los acuerdos de libre comercio, La Vía Campesina, en representación de millones de campesinxs, pueblos indígenas, trabajadorxs sin tierra, mujeres, jóvenes y pequeñxs productores de alimentos de todo el mundo, reafirma su llamamiento a favor de un nuevo marco comercial mundial basado en la Soberanía Alimentaria.
Nos levantamos juntos contra la tiranía del neoliberalismo, contra las falsas promesas del libre comercio, contra la militarización del comercio alimentario y en honor a todxs aquellos que han luchado y se han sacrificado por el derecho a producir, distribuir y consumir alimentos de forma justa y sostenible.
Recordamos con dolor y reverencia el sacrificio del agricultor surcoreano Lee Kyung Hae, que se quitó la vida frente a la Conferencia Ministerial de la OMC en Cancún en 2003 con un cartel en el pecho en el que se leía: «La OMC mata a los agricultores». Su muerte no fue en vano. Fue un grito contra un régimen comercial que destruía vidas, expulsaba a lxs campesinos de sus tierras y despojaba a comunidades enteras de su dignidad y su futuro. Hoy, continuamos con el legado de Lee y el de innumerables personas que se han resistido a la imposición violenta de las políticas de libre comercio en las comunidades rurales.
Durante los últimos 30 años, La Vía Campesina ha liderado y amplificado innumerables movilizaciones contra los acuerdos comerciales diseñados para beneficiar a las empresas transnacionales a expensas de las personas, la ecología y la soberanía. Desde Asia hasta América Latina, desde África hasta Europa, nuestras organizaciones miembros han luchado, en la mayoría de los casos con éxito, para defender las economías locales, los precios justos, las garantías de ingresos y el acceso a la tierra y las semillas.
A nivel mundial, la OMC ha demostrado ser completamente incapaz de hacer justicia a lxs campesinos y pequeñxs productores de alimentos. Sus normas comerciales agrícolas solo han intensificado la desigualdad, deprimido los precios, privatizado la tierra, el agua y los territorios, y abierto los sistemas alimentarios nacionales a la especulación y la explotación.
A pesar de que la pandemia de COVID-19 —y las guerras y conflictos posteriores— han puesto de manifiesto la fragilidad de las cadenas de suministro mundiales y la importancia vital de los sistemas alimentarios locales, la OMC ha seguido impulsando la desregulación, la liberalización de las exportaciones y la eliminación del apoyo estatal a los pequeños productores. Hoy en día, su órgano de solución de diferencias está inoperante, su agenda estancada y su legitimidad en profunda crisis.
Sin embargo, lejos de conducir a su abolición, la disfunción de la OMC ha desencadenado una nueva fase de instrumentalización del comercio.
Bajo la recién elegida administración Trump en Estados Unidos, estamos asistiendo a un uso descarado de los aranceles y las barreras no arancelarias (BNA) como armas políticas. La política comercial ya no es solo injusta, sino que se ha vuelto abiertamente coercitiva, utilizada para recompensar a los aliados y castigar a los disidentes, para intimidar a las naciones a fin de que cumplan las normas y para proteger los intereses de las empresas bajo el pretexto de la seguridad nacional. Este cambio ha profundizado la desilusión entre los países que han sido objeto del uso punitivo de estas herramientas.
La esperanza que se depositó en un «orden basado en normas» multilaterales se ha desmoronado. Las promesas de desarrollo, equidad y acceso al mercado hechas por los artífices de la globalización neoliberal yacen en ruinas.
Hoy en día, en la Palestina ocupada, especialmente en Gaza, el violento bloqueo ha convertido el comercio en un arma, negando a la población el acceso a alimentos, semillas, combustible y productos de primera necesidad. Este asedio colonial es un brutal recordatorio de que el comercio, cuando se despoja de justicia, se convierte en una herramienta de dominación y castigo colectivo.
La impunidad con la que se llevan a cabo estas acciones también supone una amenaza para los principios del multilateralismo y la igualdad soberana entre países y, por lo tanto, requiere una intervención necesaria por parte de las luchas populares.
CONSTRUYENDO UNA ALTERNATIVA: ¡OTRO COMERCIO ES POSIBLE!
Es en este momento histórico —marcado por el reajuste geopolítico, la erosión de la legitimidad de las instituciones globales y el innegable fracaso del orden neoliberal— cuando La Vía Campesina renueva su llamamiento a favor de un nuevo marco para el comercio agrícola, basado en los principios de la soberanía alimentaria.
Este llamamiento no es nuevo. Defendemos el multilateralismo y nos basamos en décadas de lucha, incluida la agenda visionaria pero inconclusa del Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI), propuesta a través de la UNCTAD en la década de 1970 como parte del proceso de descolonización. El NOEI imaginaba un mundo en el que el comercio estaría al servicio del desarrollo, no de la dominación. Pero las crisis de la deuda de los años 80 y 90, junto con las políticas de ajuste estructural y la imposición de reformas neoliberales, obligaron a abandonar esa visión en favor de la liberalización del mercado.
Hoy, reivindicamos esa aspiración descolonial. Afirmamos que otro orden comercial no solo es necesario, sino urgente.
El bloque BRICS+ puede ofrecer alternativas geopolíticas a la hegemonía de Estados Unidos o la Unión Europea, pero también ha adoptado en gran medida modelos económicos neoliberales. Lo que necesitamos no son nuevos hegemones, sino una lógica fundamentalmente nueva: un marco comercial basado en la Soberanía Alimentaria, la agroecología, la solidaridad, el internacionalismo y los derechos humanos.
El comercio debe estar subordinado al derecho democrático de los pueblos a definir sus propios sistemas alimentarios y agrícolas. No puede utilizarse como arma para sancionar a los pueblos o infligir castigos colectivos, ni como instrumento de guerra. Pedimos la participación central del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) de las Naciones Unidas, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la UNCTAD en la configuración de este nuevo marco. Se trata de espacios en los que se ha escuchado la voz de lxs campesinos, en los que se debaten marcos de derechos humanos como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales (UNDROP), en los que se prohíbe el uso de los alimentos como arma y en los que la Soberanía Alimentaria no se descarta como un eslogan, sino que se reconoce como una necesidad política, económica y ecológica.
En este marco alternativo deben prevalecer principios clave: el derecho de los países a proteger sus mercados internos de las importaciones desleales, el derecho a utilizar la contratación pública y el almacenamiento público para apoyar a lxs pequeñxs productores, el derecho a fijar precios mínimos de apoyo y a gestionar la oferta, la protección de los mercados locales y las economías informales —especialmente las gestionadas por mujeres y comunidades históricamente oprimidas— y el reconocimiento de que los alimentos no son una mercancía, sino un derecho y un bien común.
Los derechos de lxs campesinos y los pueblos indígenas deben tener prioridad sobre los derechos de los inversores. Las políticas agrícolas deben basarse en principios agroecológicos, el respeto de la biodiversidad y la redistribución de la tierra y los recursos.
Desde 2022, La Vía Campesina ha trabajado incansablemente para crear alianzas, organizar seminarios web, movilizar protestas y desarrollar posiciones políticas que reflejen estos principios. En nuestro reciente seminario web de julio de 2025, decenas de campesinos, activistas y académicos se reunieron para debatir esta agenda comercial alternativa. Desde África hasta América, Asia y Europa, hubo un entendimiento común de que el sistema actual está irremediablemente roto y que la Soberanía Alimentaria ofrece una visión coherente y viable para el futuro.
No pedimos reformas marginales. Exigimos una transformación desde la raíz.
En este 10 de septiembre de 2025, en el histórico 3.ºForo Global Nyeleni que se celebra en Kandy (Sri Lanka), reafirmamos este compromiso colectivo de los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo para construir una alternativa que se base en nuestras realidades vividas.
Hacemos un llamamiento a todos nuestros aliadxs —movimientos populares, comunidades indígenas y trabajadorxs del sistema alimentario de todo el mundo, así como a los gobiernos progresistas del Sur Global— para que se unan a nosotros en esta lucha.
Exigimos que los Estados dejen inmediatamente de negociar normas comerciales agrícolas en la OMC y otros foros «multipartitos» dirigidos por las empresas. Instamos a los gobiernos a que refuercen las políticas públicas que apoyan los sistemas alimentarios campesinos, incluidas las garantías de precios, los mercados institucionales, el acceso a la tierra y la inversión en agroecología.
Insistimos en que las voces de los pueblos rurales sean fundamentales en cualquier debate sobre el futuro de la alimentación y el comercio.
Desde Cancún hasta Colombo, desde Dakar hasta Bogotá, desde Seúl hasta Ginebra, la lucha campesina por la Soberanía Alimentaria está resurgiendo. Llevamos con nosotros el recuerdo de Lee Kyung Hae y de innumerables personas que resistieron, lucharon y soñaron. Su sacrificio no fue en vano.
Estamos construyendo un futuro en el que los alimentos alimenten a las personas, no a los beneficios. Donde el comercio sirva a la vida, no al capital. Donde la Soberanía Alimentaria no es una exigencia, sino un derecho.
Globalicemos la lucha. Globalicemos la esperanza. ¡Lee Kyung Hae vive en nuestras luchas!
¡Un nuevo marco comercial ya! ¡Por la soberanía alimentaria y por los derechos de los pueblos! ¡La transformación sistémica es ahora o nunca!
ORGANIZACIONES DE CLOC – LA VÍA CAMPESINA REGIÓN CARIBE CELEBRAN SU ASAMBLEA REGIONAL EN LA PROVINCIA DAJABON, REPÚBLICA DOMINICANA RUMBO AL VIII CONGRESO DE LA CLOC
Declaración Final
Con la participación de más de 40 delegados y delegadas de organizaciones de base y coordinaciones regionales en los países representados del Caribe que conforman la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC–La Vía Campesina) se dieron cita en la ciudad fronteriza de Dajabón, República Dominicana. Celebramos la Asamblea Regional rumbo al VIII Congreso de la CLOC donde se ratificó el objetivo central de la solidaridad inquebrantable con la nación haitiana y los pueblos que entran en la campaña “Pueblos soberanos, Pueblos solidarios” como son: Cuba, Nicaragua y Venezuela.
La Asamblea, que congregó a representantes de Puerto Rico, Haití, Cuba y República Dominicana, sirvió como espacio de formación, articulación y unidad rumbo al próximo Congreso Continental de la CLOC–La Vía Campesina, que se llevará a cabo en México del 1 al 10 de diciembre de 2025. Sobre la base de la consigna ¡Frente a las crisis globales, construimos soberanía alimentaria! ¡Contra el fascismo y el imperialismo, América sigue en lucha!, destacamos la integración y el apoyo mutuo en la región.
En uno de los momentos culminantes de la Asamblea se procedió a la lectura y circulación del documento oficial que contiene el firme respaldo y solidaridad con la población de Haití, sumida en una profunda crisis multidimensional que afecta gravemente la soberanía alimentaria, la libre determinación del pueblo y atenta contra la vida cotidiana de sus habitantes. No podemos hablar de soberanía alimentaria en la región si ignoramos el grito del hermano pueblo haitiano; su lucha es nuestra lucha, y su dolor nos interpela a la acción colectiva.
Esta Asamblea caribeña fue una oportunidad para realizar análisis profundo y colectivo de la realidad que vive cada uno de los países participantes. Los delegados y delegadas intercambiaron experiencias y diagnosticaron los desafíos comunes, como la lucha por la reforma agraria, la defensa de los territorios frente al avance de proyectos extractivistas, la agroecología como modelo de vida y la resiliencia frente al cambio climático, la migraciones y desplazamientos forzados, especialmente las políticas migratorias del gobierno de la República Dominicana, expulsando inhumanamente de su territorio ciudadanos haitianos laboriosos con redadas migratorias ilegales, violentando todo tipo de tratados derechos humanos internacionales. Rechazamos absolutamente la construcción del muro fronterizo en la frontera Dominico-Haitiana construido por las autoridades de la República Dominicana.
Se desarrolló un proceso de formación sobre el patriarcado y capitalismo, destacando su impacto en la vida de las familias, especialmente en la vida de las mujeres. Se debatió sobre la desconstrucción de los patrones socioculturales del patriarcado, arraigado en los genes culturales de nuestra región caribeña y promovido a través de los medios de comunicación tradicionales.
Desde Puerto Rico, compartimos la batalla contra el colonialismo y la privatización de nuestras tierras. Desde Cuba, la lucha contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos y desde República Dominicana y Haití, vivimos la urgencia de construir una convivencia fronteriza basada en la justicia y el apoyo mutuo, no en la exclusión. Desde estas coyunturas reafirmamos el trabajo en conjunto por un Caribe fuerte, diverso y que trabaja desde el internacionalismo.
Desde la Articulación de Mujeres:
Continuamos con la campaña “Basta de Violencia hacia las Mujeres”, lanzada en el 2008 durante la V Conferencia de La Vía Campesina, celebrada en Mozambique
Reconocemos el aumento de participación de mujeres a nivel internacional, y establecemos el compromiso de que cada organización en la Región Caribe incremente su cuota y así alcanzar la representación idónea de mujeres en los procesos formativos, organizativos y de lucha contra el patriarcado.
Reconocemos los retos en comunicación y gestión operativa, pero reafirmamos que, ¡Sin Interpretación, No hay Revolución! Necesitamos el apoyo con interpretación permanente para los trabajos sostenidos de la Articulación de Mujeres para garantizar el aumento en la participación de las mismas.
Identificamos retos en acceso a presupuesto para los trabajos y nos planteamos la creación de estrategias económicas en función de adelantar en el Feminismo Campesino y Popular de nuestra región y territorios.
Desde la Articulación de Jóvenes:
Durante la Asamblea, tuvimos la participación activa de nuestros jóvenes, logrando acuerdos significativos para mantener la labor con la juventud en sus territorios.
Nos comprometemos a trabajar por la visibilización de la articulación a través de las organizaciones, que nos lleve a garantizar su participación activa en la toma de decisiones para la permanencia de la juventud en el campo.
Desde la Comisión Política de la CLOC-LVC Caribe
En conjunto con el Comité Coordinador Internacional (CCI) compuesto por los países de República Dominicana, Cuba y Haití, reafirmamos el compromiso de fortalecer nuestra articulación política regional, asumiendo también el compromiso político de ampliar nuestra articulación hacia los hermanos países caribeños de habla anglófonas y francófonas.
Se reafirma el compromiso de garantizar el funcionamiento de la Secretaría Operativa Caribe, con sede en Haití como centro de trabajo administrativo y de gestión regional.
En preparación al VIII Congreso de la CLOC reafirmamos el compromiso de preparar nuestra delegación mediante procesos formativos de análisis y reflexión de los desafíos y retos planteados en los documentos de debates rumbo al Congreso.
Desde la región Caribe seguimos unificando esfuerzos contra el patriarcado y contra la violencia sistemática y social contra los derechos de las mujeres, por la agroecología como la alternativa de formación, lucha y resistencia por la soberanía alimentaria y por la construcción de los procesos revolucionario de nuestra región, promoviendo y defendiendo la declaración de los derechos campesinos como herramienta de acciones por la dignificación del campesinado de América Latina y el Caribe.