VOZ

VOZ CAMPESINA 77: SOBERANÍA ALIMENTARIA ES TIERRA, AGUA, SEMILLA, PAN Y SOLIDARIDAD

Análisis e intercambio con referentes campesinos de Sudamérica, Centroamérica y Caribe junto a Amigos de la Tierra Internacional.

El 16 de octubre, declarado como Día Mundial de la Alimentación por la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), es conmemorado por La Vía Campesina como el Día Internacional de Acción por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos y contra las Transnacionales.

En este marco, a lo largo de octubre, La Vía Campesina junto a organizaciones aliadas de todo el mundo conmemora 25 años de construcción de la Soberanía Alimentaria y desarrolla un Mes de Acción, con diversas actividades.

Para analizar lo que está pasando en América latina y el Caribe en este Voz Campesina conversamos con: Ramona Acuña de Cultiva Paraguay, agroecóloga de formación, campesina y militante feminista, en representación de CLOC Sudamérica; Guadalupe Esquivel de la Federación de Cooperativas de la Reforma Agraria de la Región Central (FECORACEN) de El Salvador, por la región Centroamérica; Luis Cabrera de la Federación de Campesinos Independientes Mama Tingó (FECAINMAT) por la región Caribe; y Martín Drago, coordinador del Programa de Soberanía Alimentaria de Amigos de la Tierra Internacional.

“Paraguay es uno de los países más desiguales sobre tenencia de la tierra: el 2% de la población ostenta el 82% de las tierras cultivables, y el resto de la población nos quedamos con el resto que queda y lo repartimos entre campesinos, indígenas y otros sectores trabajadores”, afirmó Ramona Acuña. En las últimas semanas, el país sudamericano vive un recrudecimiento en la criminalización a campesinos y campesinas, mediante la modificación del artículo 142 del Código Penal, que aumenta las penas para hechos que configuren la «posesión de tierras mal habidas». Al elevar las penas hasta 10 años por «invasión de inmuebles ajenos» esto se vuelve un crimen y no se permiten penas alternativas, sino solo penas privativas de la libertad. A la vez, el país modificó el Estatuto Agrario, que amparaba y organizaba la titularidad para que el campesinado acceda a la tierra, para facilitar ahora que la tierra quede en manos de latifundistas vinculados al narcotráfico, al contrabando, a los grandes medios de comunicación y en manos extranjeras.

Desde El Salvador, Guadalupe Esquivel remarcó la falta de acceso a la tierra para las mujeres algo generalizado en la región y en el mundo, a pesar de que ellas son protagonistas en la producción de alimentos sanos para los pueblos. En este país centroamericano, solo 13% de las mujeres campesinas poseen tierras, las demás están en manos «de los esposos o son tierras arrendadas», dijo.

Esquivel también denunció la falta de apoyo del gobierno de Nayib Bukele hacia el campesinado, afectado por el aumento de precios de los insumos agrícolas y la falta de inversión en comprar producción nacional como el maíz. Así «no hay un precio que garantice la estabilidad económica de productores y productoras: se produce un quintal de maíz por 25 dólares y lo están comprando a 11 dólares», ejemplificó la referente de FECORACEN, que además criticó la iniciativa gubernamental de reformar la Constitución para «secuestrar tierras que supuestamente están ociosas, donde funcionan cooperativas, que tienen mil manzanas pero no hay incentivo agrícola para que puedan trabajarla toda, entonces van trabajándola por partes. Quieren quitarles esas tierras a nuestros compañeros y compañeras».

Lee también: «Soberanía Alimentaria, un manifiesto por el futuro del planeta»

Desde República Dominicana, Luis Cabrera también denunció que el aumento del precio de los insumos, triplicado en lo que va de 2021, afecta mucho la producción agropecuaria y se acaba vendiendo riqueza «a precio de vaca muerta». «No hay posibilidad de producir alimentación sana si no tenemos el agua y la tierra. El estado, como administrador de la cosa pública, tiene que garantizarnos eso y, si no lo garantiza, las organizaciones tenemos la responsabilidad de presionar para que eso sea posible», expresó. Por ello, el movimiento campesino dominicano se movilizará esta semana frente al Ministerio de Agricultura.

Martín Drago, quien había adelantado en el Voz Campesina 75 las críticas a la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios que organizó Naciones Unidas junto al Foro Económico Mundial en septiembre, remarcó que esa cumbre «tiene mucho vínculo con el fortalecimiento del proceso de despojo de los territorios» y advirtió sobre cómo la captura corporativa de los sistemas alimentarios se está dando en distintos niveles, como parte de un «capitalismo de partes interesadas donde las corporaciones quieren desplazar a los Estados y tomar las decisiones». Para resistir a estas cooptaciones corporativas, Drago llamó a construir soberanía alimentaria y a «expulsar al agronegocio de nuestros territorios».

(CC) 2021 Radio Mundo Real

Boletín Tierra octubre 2021

¡Soberanía Alimentaria es tierra, agua, semillas, pan y solidaridad!

#NoHayFuturoSinSoberaniaAlimentaria #SoberaníaAlimentariaYA #16Oct

Desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – CLOC-Vía Campesina te compartimos la cuarta edición 2021 de nuestra revista digital Boletín Tierra.

En esta edición del mes de octubre, conmemoramos los 25 años de la Soberanía Alimentaria, mostramos mas que el concepto de Soberanía Alimentaria y las actividades de lucha colectiva, el camino recorrido en estos 25 años, los saludos de todas las organizaciones que forman parte del Movimiento por la Soberanía Alimentaria, que ahora es mucho más extenso que La Vía Campesina y está compuesto por varixs sectores, haciendo incluso un paralelo entre la Soberanía Alimentaria y la Soberanía Tecnológica.

Lee el Boletín Tierra octubre 2021 completo aquí


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Las Tecnologías en el Campo y el Agro: Soberanía Alimentaria y Soberanía Tecnológica

Hacer un paralelo sobre la soberanía alimentaria y la soberanía tecnológica es un debate actual que tenemos dentro de La Vía Campesina y que además es necesario debido a las nuevas tecnologías digitales que están surgiendo en este proceso.

En este momento de crisis del capitalismo, las empresas se aferran de todo lo posible para extraer más plusvalía, más riquezas, algointrínseco al sistema, acumular capital especulativo para tener más ganancias y sacar provecho de las crisis. Las nuevas tecnologías digitales no tienen un propósito distinto a la extracción de plusvalía.

Creemos que vendrán crisis más profundas en lo que estamos llamando postpandemia y que en realidad no sabemos cuánto tiempodurará.Se plantea que la postpandemiatraerá una crisis alimentaría mucho más fuerte, no porque no haya producción de alimentos, sino porque la distribución de alimentos de las grandes empresas que monopolizan el negocio de la alimentación será inequitativa, lo que desatará una crisis social mucho más profunda, con un agravamiento en el desempleo, en los problemas de salud pública, recrudecimiento de la violencia, mucha más pobreza, etcétera.

Es necesario tener presente la definición de Seguridad Alimentaria de la ONU, surgida en la posguerra, que se refiere a que todas las personas en cualquier parte del mundo, independientemente de la condición, de si hay guerra o desastres de alguna clase,tiene derecho de alimentarse.Esta es una definición importante, ya que el mundo está preocupado por este proceso, pero la consecuencia fue que la agricultura pasó a admitir que se utilicen productos químicos, agrotóxicos y tecnologías muy agresivas para aumentar la productividad en los campos. El resultado es que el mundo continuó con hambre, pero las tecnologías corporativas llegaron para quedarse.

El concepto de seguridad alimentaria no resuelve el problema del hambre en el mundo porque la producción de calorías y nutrientes a granel se asignó aempresas transnacionales y multinacionales que dominan el proceso de producción, industrialización, transporte y comercialización de los alimentos.

Actualmente existen cuatro empresas internacionales que dominan el mercado: Bayer-Monsanto, Dupont-Dow, Syngenta-ChemChina y BASF que concentran más del 60 por ciento del mercado mundial de semillas, el 76 por ciento del mercado de agroquímicos y el 76 por ciento de casi todo el sector privado de la esfera productiva. Así, toda la riqueza, y toda la distribución de todo el proceso agropecuario se concentra en unas pocas manos.

Al concepto de Seguridad Alimentaria la Vía Campesina le opone el de Soberanía Alimentaria. Este concepto se refiere a que toda comunidad tiene que producir y fortalecer la culinaria local para fortalecer la cultura propia de la alimentación, de la producción y también que todo país tendrá que, de manera soberana, incentivar, financiar, investigar y buscar tecnología para producir en las pequeñas propiedades, de manera que la producción agrícola pueda ser sustentable y en convivencia con el medio ambiente. Se tiene que producir para resolver el problema del mercado interno de cada país y para esto se debe resolver el problema de la concentración de la tierra y el dominio tecnológico de las corporaciones.

En el contexto de la creciente digitalización de los procesos vitales, laborales, de salud, de educación, la Vía Campesina considera que la militancia tiene que dominar las tecnologías y técnicas de comunicación; y por ello garantizar que todas las comunidades tengan internet en las casas de las familias campesinas, como reivindicación política. Queremos construir una herramienta mundial popular de comunicación, para poder hacer paralelo a este monstruo corporativo, lo que consideramos determinante para la lucha de clases en el mundo actual.

Otras preguntas surgidas en la sesión sobre soberanía alimentaria y soberanía tecnológica son: cómo convertir las herramientas de opresión en las herramientas para la lucha, cuál es la potencialidad de las tecnologías colaborativas, qué tanto podemos desarrollar sistemas paralelos, a escala global. Cómo la aplicación de las tecnologías puede llevar a escenarios de sustentabilidad en la medida en que podamos medir la productividad y empujarla. Hay que pensar escenarios de disputa de esa tecnología para los pequeños agricultores, que lleven a una sustentabilidad cada vez mayor.

(Infografías) 5 Claves sobre Agro y Campo en la era digital:

(Podcast) Impactos de la era digital sobre el Agro y el Campo:

Antecedentes y Propuestas:

Celebrando los 25 años de la Soberanía Alimentaria

La Soberanía Alimentaria es una estrategia de lucha que retoma los temas trascendentales y necesarios para su desarrollo como es el acceso a la tierra, agua y territorio mediante una Reforma Agraria Popular e integral y la Agroecología para salir al frente a la crisis originada por el capitalismo, la pandemia y post pandemia, cambio climático, la inequidad y desigualdad. 

La soberanía alimentaria permite alimentación sana y saludable, vida y trabajo dignos para los pueblos rurales, fomenta relaciones de equidad y respeto y asume la consigna de que los\as campesinos\as, pueblos originarios y afrodescendientes aportan a enfriar el planeta desde una apuesta a la justicia climática. 

🤔 ¿𝗦𝗮𝗯𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘀 𝗦𝗼𝗯𝗲𝗿𝗮𝗻𝗶́𝗮 𝗔𝗹𝗶𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿𝗶𝗮❓ 😃 ‼️Celebramos 2️⃣5️⃣ años de iniciativas y campañas campesinas en nuestras…

Publicado por Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo La Vía Campesina en Lunes, 12 de julio de 2021

Estamos ante el camino que unifica las cadenas agroalimentarias desde la producción, la transformación, la comercialización, la distribución y el consumo. Desde una agricultura campesina familiar de alimentos sanos, saludables e inclusivos que logran la resiliencia de todo el agroecosistema asumido desde esa con Soberanía alimentaria porque es el de los pueblos a definir su política agraria y alimentaria. El derecho de los campesinos\as a producir alimentos y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir y, cómo y quién se lo produce.

Así también la priorización de la producción agrícola local desde un enfoque agroecológico para alimentar a la población vinculado al comercio justo y solidario sin intermediarios, el acceso de los/as campesinos/as a la tierra, al agua, a las semillas y al crédito. La lucha contra los transgénicos para el libre acceso a las semillas. No permitiendo la sustitución de las prácticas ancestrales por la tecnificación de la producción, sino más bien recuperar la memoria histórica de la producción campesina.

La soberanía alimentaria sigue siendo una lucha para posicionar al campesinado fortaleciendo la organización de todos sus actores, en alianza política y social redes regionales y subregionales latinoamericanas y caribeñas de movimientos y organizaciones campesinas, de agricultores-as familiares, agricultura urbana, pastores, Pueblos Indígenas, de pescadores artesanales, de trabajadores rurales, campesinos agroecológicos, mujeres, jóvenes, ambientalistas, consumidores y otros comprometidos en la lucha por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos.

La soberanía alimentaria se enmarca en cuatro componentes básicos de desarrollo familiar y comunitario a) Seguridad con soberanía alimentaria, nutrición y salud. b) Apoyo al proceso educativo nacional. (Salud ambiental y producción familiar) c) Producción intensiva en pequeña escala. d)  Comercialización.

Instamos a los Estados miembros a reconocer que la transformación del sistema alimentario requiere reformas políticas sistémicas que corrijan la actual división global del trabajo entre el Norte Global y el Sur Global. Esta agenda de reformas sistémicas sólo puede abordarse en el contexto de negociaciones intergubernamentales inclusivas y democráticas basadas en los derechos humanos y otros principios clave de desarrollo de la ONU, con sólidas salvaguardias contra los conflictos de intereses transnacionales. 

Desde la CLOC/Vía Campesina, rechazamos la llamada Cumbre Mundial de los Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas (UNFSS – UN Food Systems Summit) programado para el 23 de septiembre 2021, que hace parte de la ofensiva de las corporaciones transnacionales, gobiernos neoliberales y fundaciones que promueven la Revolución Verde para el avance del agronegocio en nuestros territorios. La Cumbre va en contra de los logros de los años de lucha de las organizaciones sociales para lograr la soberanía alimentaria, la agroecología y reforma agraria, la verdadera solución al hambre y el cambio climático.  

¡Soberanía Alimentaria ya!

#SoberaníaAlimentariaYA #NuncaMásEnNuestroNombre

#NoHayFuturoSinSoberaniaAlimentaria #BoicotCumbreONU #FoodSystems4People

10 de Septiembre 2021 – Día Internacional de Acción contra la OMC y los Tratados de Libre Comercio

El 10 de Septiembre de 2003, fuera de la sala de la reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Cancún, México, Lee Kyung Hae, un agricultor de arroz a pequeña escala y activista campesino de Corea del Sur, se dió una puñalada ( inmoló) en el pecho para protestar contra las políticas neoliberales que impulsaba la OMC, convirtiéndose así en un mártir, en el cartel que colgaba en su cuello decía “La OMC mata campesinxs”.  Este acto de rebeldía se debe a que Lee era uno de los miles de agricultores coreanos que perdieron sus fincas y su sustento cuando el país decidió importar alimentos, dicha política fue auspiciada por la OMC.

Desde entonces cada 10 de Septiembre, La Vía Campesina conmemoran el sacrificio de Lee y de muchxs otrxs, y  se movilizan  en todo el mundo contra las políticas destructivas que se imponen a lxs pequeñxs productorxs de alimentos a través de acuerdos comerciales bilaterales, regionales y multilaterales.

Este año, por el contexto Covid, La Vía Campesina hace un llamado a nuestras organizaciones miembros,  aliadxs y amigxs en la lucha para que se movilicen  de manera simbólica, cuidando de la vida,  denunciando las prácticas antidemocráticas de la OMC, FMI y TLCs,   demandando un sistema de comercio solidario que ponga en el centro la vida,  la salud y los bienes comunes por encima de las ganancias y el lucro.

¡El Libre Comercio trae deuda, pobreza, hambre y muerte!

¡Comercio Solidario YA!

Síguenos en redes con los hashtags: #BastaDeTLCs #OMCmata #NoHayFuturoSinSoberaníaAlimentaria

Envía un correo  con los detalles de las acciones planificadas a lvcweb@viacampesina.org

Saludamos los 25 años de la Soberanía Alimentaria

Nota de prensa

La Asociación de Jovenes Emprendedores Sembrando para el Futuro ASOJESF, ISOL, C-mujer, Articulación Nacional Campesina, CONAMUCA, Justicia Alimentaria Banco BHD- León. CLOC vía Campesina de RD.

Realizan el viernes 13 el encuentro juvenil en celebracion a los 25 años por la soberania alimentaria y el sabado 14 de agosto la exitosa exhibición venta de producto agroecológico y alianza a nivel local en el marco de la celebración de los 25 años de la soberanía Alimentaria.

La Soberanía Alimentaria surgió en 1996 como un cambio de paradigma en la lucha contra el hambre y la pobreza, con la comprensión clara de que se configura como un prerrequisito para la seguridad alimentaria, ya que sin Soberanía Alimentaria no existe

La Soberanía Alimentaria es toda una estrategia de lucha de los/as Campesinos y campesina que retoma los temas trascendentales y necesario para su desarrollo como es el acceso a la tierra, agua y territorio mediante una Reforma Agraria Popular e integral y la Agroecología, como base necesaria para salir al frente a crisis originada por el capitalismo, la pandemia y post pandemia.

La Soberanía Alimentaria es la única que puede alcanzar todas las etapas de las cadenas agroalimentarias desde la producción, la transformación, la comercialización, la distribución y el consumo. De una agricultura de alimentos sanos, saludables e inclusivos que logran la resiliencia de todo el agroecosistema. Objetivo. El objetivo de este intercambio es contribuir al fortalecimiento, articulación y valor local de la produccion del Campesinado, permitiendo construir una propuesta conjunta de mercado y consumo local de productos sanos con miras a obtener un posicionamiento de los productores/as desde una propuesta de Los derechos de los Campesinos/as visibilizando su proceso desde esa propuesta local, nacional, Caribe, continental y Global  de una verdadera Soberanía Alimentaria.

Agradecer la participación y apoyo de las organizaciones, instituciones y persona para el éxito de esta actividad.

Jhorky Brito- ASOJESF

Yova Sanchez- FEDECARES – CLOC-VC

Lorenzo Ramirez – INICIATIVA Solidara

Katerin Cabrera- CONAMUCA- Justicia Alimentaria

Comunicado: Solidaridad con el pueblo haitiano

La CLOC/LA VÍA CAMPESINA, se solidariza con la región caribeña en especial con el pueblo haitiano que fue azotado por un terremoto de 7,2 de magnitud el día sábado 14 de agosto en horas de la mañana.

Extendemos nuestro mensaje de hermandad a las familias de las más de 700 víctimas mortales y los miles de personas que han resultado heridas y las que han quedado desprovistas de sus viviendas a consecuencia de semejante tragedia.

Llamamos a la comunidad internacional ampliar la solidaridad a este pueblo que una vez más sufre los embates de la naturaleza en medio de una larga crisis sociopolítica y económica que agrava la paz, la estabilidad y la dignidad de este pueblo hermano.

¡Globalicemos la lucha!

¡Globalicemos la Esperanza!

Secretaria Operativa CLOC/ La Vía Campesina

Boletín Tierra Julio 2021

Desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – CLOC-Vía Campesina te compartimos la tercera edicion 2021 de nuestra revista digital Boletín Tierra.

En esta edición julio 2021 compartimos las acciones de las organizaciones miembros y aliados de CLOC-LVC frente a la actual pandemia de COVID-19, el caos climático, el aumento del hambre y todas las formas de malnutrición, la destrucción ecológica y las múltiples crisis humanitarias, nosotras, las personas que integramos los movimientos sociales, las articulaciones de los pueblos indígenas, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y el sector académico, afirmando nuestro compromiso con la soberanía alimentaria y rechazamos la actual colonización corporativa de los sistemas alimentarios y la gobernanza de los alimentos bajo la fachada de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios.

Leer Boletín Tierra Julio 2021 completo aquí

Declaración Apertura de Contra-Movilización de los pueblos para transformar los sistemas alimentarios corporativos #SistemasAlimentariosParaLosPueblos

( 26 de Julio de 2021) Frente a la actual pandemia de COVID-19, el caos climático, el aumento del hambre y todas las formas de malnutrición, la destrucción ecológica y las múltiples crisis humanitarias, nosotras[1], las personas que integramos los movimientos sociales, las articulaciones de los pueblos indígenas, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y el sector académico, afirmamos nuestro compromiso con la soberanía alimentaria y rechazamos la actual colonización corporativa de los sistemas alimentarios y la gobernanza de los alimentos bajo la fachada de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios.

Los sistemas alimentarios industriales y el creciente control de las cadenas alimentarias por parte de las multinacionales son responsables de las amenazas existenciales a las que se enfrentan nuestras poblaciones y el planeta, como la crisis del clima, la deforestación, la pérdida de biodiversidad, la degradación de la tierra, la contaminación del agua e innumerables violaciones de los derechos humanos. El control por parte de las empresas multinacionales ha dado lugar a un sistema alimentario que deja a más de mil millones de personas hambrientas, desnutridas y económicamente desamparadas[2]. Además, los productos industriales ultraprocesados causan diversas formas de malnutrición, incluidos el sobrepeso y la obesidad, afecciones que contribuyen al agravamiento de los síntomas de la COVID-19 e incluso a la muerte. Es necesario tomar medidas políticas con urgencia, desde el ámbito local hasta el internacional, para hacer frente a la creciente desigualdad, la injusticia estructural, la violencia de género y los desplazamientos; el statu quo es sencillamente insostenible para la mayoría de la población mundial.

La única solución justa y sostenible consiste en detener y transformar inmediatamente los sistemas alimentarios globalizados controlados por las multinacionales. El primer paso en este camino es reconocer, llevar a la práctica y dar pleno cumplimiento al derecho humano a una alimentación adecuada. Este derecho, que es fundamental, también es indivisible de otros derechos humanos básicos, como los derechos a la salud, a la vivienda, a unas condiciones de trabajo seguras, a unos salarios dignos, a la protección social, a un ambiente limpio y los derechos civiles y políticos, incluidas la negociación colectiva y la participación política, que deberían ser, en sentido colectivo, el núcleo de todos los procesos relacionados con el sistema alimentario. Con esta importante orientación, las políticas públicas en materia de alimentación y la gobernanza deben dar respuesta a los medios de vida e intereses de las personas más vulnerables y de las generaciones futuras, ofreciendo protección y promoción a las campesinas y los campesinos, los pueblos indígenas, las comunidades de pescadores, las de pastoralistas, las trabajadoras y los trabajadores, las personas sin tierras, las personas que viven en los bosques, las consumidoras y los consumidores y las poblaciones urbanas que sufren la pobreza, y respetar nuestros límites planetarios. Son estos sectores los que más merecen ser el centro de atención cuando se abordan cuestiones como la gobernanza y la formulación de políticas. Rechazamos cualquier proceso vacío sobre los sistemas alimentarios, que ignore nuestros derechos humanos y no conceda explícita y significativamente la importancia que merecen a estos agentes de los sistemas alimentarios.

La Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios de 2021, impulsada por el Secretario General de las Naciones Unidas poco después de firmar un acuerdo global con el Foro Económico Mundial, no cumple esos requisitos fundamentales. El Foro Económico Mundial fue establecido por 1 000 de las mayores corporaciones del mundo, y sus afiliados han estado controlando el diseño, la estructura, los procesos, la gobernanza y el contenido de la Cumbre: la presidenta de la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) es la Enviada Especial de la Cumbre; el “Grupo Científico” está formado por agentes patrocinados por empresas que legitiman los sistemas de conocimiento y tecnología de propiedad corporativa; y las “soluciones innovadoras” que surgen de las vías de acción de la Cumbre han sido concebidas para profundizar en el control corporativo sobre todos los aspectos de nuestros sistemas alimentarios e imponer nuevas reglas para proteger los intereses y beneficios de un puñado de empresas multinacionales.

Las grandes corporaciones multinacionales, incluidas las que dominan las comunicaciones sociales y especulan en los mercados de productos de predicción, se están infiltrando cada vez más en los espacios multilaterales de las Naciones Unidas para cooptar la narrativa de la sostenibilidad y desviarla hacia los canales de una mayor industrialización sirviéndose de las tecnologías digitales y biológicas, la extracción de las riquezas y el empleo de mano de obra de las comunidades rurales, y la concentración del poder corporativo. Rechazamos las falsas soluciones que seguirán oprimiendo y explotando a las personas, las comunidades y los territorios.

En lugar de basarse en los derechos humanos, la Cumbre pretende ser un foro de múltiples partes interesadas en el que sus participantes, ya sean gobiernos, particulares, agencias o representantes de organizaciones, reciben un boleto simbólico para formar parte del público de este evento. Pero las partes interesadas no son necesariamente titulares de derechos: los derechos y la soberanía de las personas y las comunidades no deben confundirse con los intereses empresariales del sector privado. Pese a que entre el 70 % y el 80 % de los alimentos del mundo son producidos por agricultores en pequeña escala que tienen una poderosa voz colectiva, este proceso individualizado de múltiples partes interesadas da un poder desmesurado a unos pocos poderosos que controlan los mercados alimentarios, agrícolas y de capitales. La falta de salvaguardias adecuadas contra los conflictos de intereses en los procesos de la Cumbre ha permitido que las coaliciones impulsadas por las empresas se posicionen como agentes de aplicación de políticas públicas con recursos públicos, pero sin los mecanismos de rendición de cuentas, el mandato y las normas de transparencia de las instituciones públicas. No aceptaremos un proceso de este tipo, especialmente en el ámbito de la agroecología, porque, desde el punto de vista de los derechos humanos, las políticas para fortalecer la agroecología son una obligación de los Estados y de los organismos de las Naciones Unidas, debido al papel crucial de la agroecología en la consecución del derecho a una alimentación adecuada y otros derechos humanos[3].

Esta Cumbre se diferencia de las anteriores cumbres mundiales de las Naciones Unidas sobre la alimentación en que no será un evento multilateral en el que los acuerdos negociados podrían proporcionar una orientación clara para los procesos de toma de decisiones y los mecanismos de rendición de cuentas que delimitan las responsabilidades de los Estados. La apropiación por parte de las multinacionales, la multiplicidad de partes interesadas y la falta de referencias hacia los derechos humanos amenazan los más altos estamentos de las Naciones Unidas, incluida la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de las Naciones Unidas (CSA), el principal y más inclusivo organismo multilateral para la gobernanza alimentaria, que tiene la autoridad y la legitimidad para dirigir este proceso. Consideramos inaceptable que la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios, como proceso no normativo con una estructura de gobernanza ilegítima, intente delegar sus resultados y su seguimiento en el CSA, que se rige por un sistema intergubernamental; la Cumbre no posee ni la legitimidad ni la autoridad para ello, y ese enfoque vulnera el mandato y el estatuto de reforma del CSA. Condenamos este intento de socavar el CSA, y exigimos que se reconozcan y refuercen su visión y sus procesos inclusivos. Instamos a nuestros gobiernos a defender el multilateralismo, la elaboración de políticas basadas en los derechos y la participación —tal y como han establecido los Estados Miembros de la FAO en relación con las normas de participación de las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos sociales—, así como la responsabilidad política.

La lucha por unos sistemas alimentarios sostenibles y justos no puede desvincularse de las realidades de los pueblos cuyos derechos, conocimientos y medios de vida no han sido reconocidos ni respetados. Conocemos las soluciones factibles para abordar los problemas sistémicos de nuestros sistemas alimentarios.

Como hemos exigido en nuestra Respuesta autónoma de los pueblos a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios[4], los cambios en dichos sistemas deben ser ecológica y socialmente transformadores. Desde 1996, los movimientos sociales y la sociedad civil vienen desarrollando un movimiento y procesos comunitarios de gobernanza en torno a la visión de la soberanía alimentaria, tomando como referencia para ello a las personas que se ocupan de la producción de alimentos en pequeña escala y a las trabajadoras y los trabajadores, y basándose en las prácticas agroecológicas y los movimientos urbanos. En este 25.º aniversario de la soberanía alimentaria, reafirmamos nuestra unidad y compromiso para impulsar estrategias radicalmente transformadoras que reconozcan las necesidades de los pueblos, les otorguen dignidad, respeten la naturaleza, antepongan a las personas frente a los beneficios económicos y se resistan a la apropiación de las empresas multinacionales, y para hacerlo colectivamente hacia un sistema alimentario justo y digno para todas las personas.

Más información aquí.


[1] La Respuesta autónoma de los pueblos a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios es un proceso de base formado por cientos de organizaciones internacionales, regionales, nacionales y locales de todos los sectores: personas campesinas y que se dedican a la agricultura en pequeña escala, mujeres y jóvenes, pueblos indígenas, pastoralistas y personas sin tierras, personas que se dedican a trabajos agrícolas y alimentarios, pescadoras y pescadores, consumidoras y consumidores, poblaciones urbanas que padecen inseguridad alimentaria y ONG de muchos ámbitos de la sociedad. Para obtener más información, consulte: Foodsystems4people.org.

[2] http://www.fao.org/publications/sofa/es/

[3] http://www.srfood.org/images/stories/pdf/officialreports/20110308_a-hrc-16-49_agroecology_es.pdfhttps://undocs.org/es/A/RES/73/165 (arts. 2,15 y 16).

[4] Véase https://www.foodsystems4people.org/about-2/FacebookTwitterWhatsAppTelegramEmail

Paloma Silva: mujer trans, un rayo de color en el campo.

Paloma, mujer trans y activista del Movimiento de Afectados por las Presas, participará en el I Seminario LGBTI de Vía Campesina Brasil. Arte: Gustavo Palermo

Por Alessandra Monterastelli


De la página web del MST

Paloma se fue a vivir al municipio de Caucaia, región metropolitana de Fortaleza, cuando su abuela decidió volver a la ciudad donde creció: “Donde ella se fue a vivir, yo también”. Las tres mujeres, abuela, hija y nieta, se trasladaron a la comunidad de Coqueiro, junto al Complejo Industrial y Portuario de Pecém y cerca del Lagamar do Cauípe.

Una laguna, por definición, es una “hondonada marina o fluvial”. En el caso de Cauípe, una masa de agua alargada abastecida por las aguas del río Cauípe, gracias a las dunas móviles típicas de la geografía regional. El Lagamar o Cauípe es un área de protección ambiental garantizada por el Decreto Estatal Nº 24.957, del 5 de junio de 1998, debido a la rica biodiversidad que alberga la fauna y la flora de la región.

Desde temprana edad, Paloma participó en grupos juveniles de la Iglesia Católica que eran activos dentro de su comunidad. “Nuestro grupo estaba muy al día, teníamos debates políticos y sobre temas regionales, aunque dentro de los parámetros de la iglesia”, dice. Poco después, a los 19 años, le recomendaron participar en una reunión para presentar el Movimiento de Afectados por las Presas (MAB). “Me enamoré. Vi la seriedad y la importancia del movimiento social y de la causa. Creo que todos los jóvenes tienen un poco de sed de transformar y luchar por días mejores”, dice.

En ese momento, Paloma ya estaba pasando por su transición. “Tengo una familia maravillosa que siempre me ha acogido, así que mi proceso de transición fue un poco más natural; tuve grandes problemas conmigo misma, en términos de aceptación personal”, declara. En los grupos de la iglesia no había apertura para las discusiones sobre el género o la sexualidad. “El miedo que tenía y que tengo es el mismo que tienen todas las mujeres transexuales: salir a la calle y ser asesinada por el simple hecho de ser quien eres. Eso me retrajo mucho. Unirme al Movimiento me ayudó a salir de la zona de limitación y miedo en la que me encontraba”, explica. Fortalecida, comenzó a movilizarse para intentar responder a los problemas impuestos a la comunidad.

“La vida en la comunidad era muy tranquila porque tenía un carácter más rural, pero nunca dejamos de sufrir injusticias. Llevo 10 años viviendo aquí y he visto un poco cómo ha cambiado todo con la llegada de las empresas”, dice Paloma. La construcción del Complejo Industrial y Portuario de Pecém comenzó en 1995 y se inauguró en 2002. La zona alberga varias compañías y empresas industriales, con bases que van desde la energía eólica hasta la producción de cemento. Paloma habla de los vagones del puerto, “grandes y pesados”, que provocan accidentes en la región porque pasan cerca de las comunidades. “Recientemente, un joven murió por esa causa”, dijo. La contaminación en la región es otro factor que pone en riesgo la vida de quienes viven en Coqueiro, pero también en otras comunidades vecinas. Es habitual que el polvo del mineral de hierro y del carbón se acumule en las casas: “Pasamos las manos por los muebles y vemos el polvo”, dice.

Entre todas estas cuestiones, Paloma explica que el suministro de agua es quizás la más contradictoria de todas. “Hay todo un sistema para abastecer al Parque Industrial, pero falta agua para todas las comunidades alrededor del Lagamar do Cauípe. Esta zona debía ser una reserva y la comunidad también es consciente de la necesidad de preservar el medio ambiente. Las empresas llegaron y tomaron el agua, sin más obstáculo que la gente organizada. Nuestra intención siempre ha sido dar prioridad al suministro de personas”.

La militancia contra las violaciones de los derechos de la población en la región comenzó para Paloma poco después de aquel encuentro con el MAB, a los 19 años. A partir de ese momento, describe que se dio cuenta de que las difíciles situaciones que se imponen a diario a su comunidad no debían aceptarse y podían combatirse colectivamente. “Son las mismas violaciones que sufren los afectados por las represas en todo Brasil; las familias son desalojadas de sus tierras para dar paso a la construcción y pierden el acceso al agua”, denuncia; a esta ecuación se suma la ruptura de los lazos culturales y la convivencia obligatoria con altos niveles de contaminación ambiental. Según Paloma, su comunidad es la que tiene el sistema de abastecimiento de agua más desarrollado en comparación con las zonas vecinas y, aun así, es habitual pasar semanas sin tener agua en el grifo. “Las otras comunidades suelen comprar agua del camión cisterna para poder bañarse.  Tenemos una zona bien desarrollada industrialmente, con gente que viene de fuera a trabajar, pero los jóvenes y adultos de la región no tienen empleo; estamos al lado de una laguna, pero se nos niega el acceso al agua”, dice.  Una vez que el movimiento social es activo, el objetivo pasa a ser la prioridad del suministro humano.

En 2017, junto con el movimiento, Paloma ocupó una obra en la que se iba a instalar una empresa para la que el Estado garantizaba el suministro; el objetivo era reclamar un acceso prioritario y humano al agua. “Las zonas urbanas periféricas no están exentas de muchas cuestiones problemáticas que sufren las zonas rurales, como por ejemplo el suministro de agua o el acceso a la electricidad”, comenta.

Mientras continúan las movilizaciones para luchar por los derechos en la región, afirma que el MAB también le ha ayudado a ampliar su visión sobre la importancia de la lucha organizada más allá de la comunidad de Coqueiro. Y fue allí, también, donde Paloma encontró un lugar de acogida como persona LGBTQAI+. “Era muy retraído, callado, me quedaba en mi rincón; no me involucraba en los espacios comunitarios. El movimiento me permitió conocer nuevas personas y lugares, fomentando mi participación en espacios colectivos”, afirma. También explica que los debates sobre sexualidad y género promovidos en la organización le ayudaron a comprender las violaciones que ella misma sufría, no sólo por la situación de su comunidad, sino también como persona LGBT. Comenzó a ir a los hogares de las familias afectadas por los problemas locales, para establecer conversaciones entre el Movimiento y las necesidades de la gente de la región. “A veces me miran, pero es importante deconstruir y ocupar estos espacios de debate; mostrar nuestro interés común con estas familias, que empiezan a adaptarse un poco a una realidad que siempre ha sido diversa”, explica. “Suelo decir que cuando hablamos de LGBT, la gente que no tiene mucho conocimiento sobre el tema se queda un poco perdida, sin entender; pero nosotros siempre hemos estado en estos espacios. Nosotros, como personas LGBT, tenemos que contribuir a esta formación política y hacer que los demás comprendan nuestros problemas. De esta manera también podemos ayudar a otras personas LGBT a encontrarse a sí mismas”, argumenta.

Está entusiasmada con el 1er Seminario LGBTI de Vía Campesina-Brasil. “Siempre hemos estado en estos espacios rurales, cumpliendo tareas en la organización. Es importante que este debate tenga lugar a través de la Vía Campesina, que incluye varios movimientos de pueblos rurales, del agua y de los bosques, que a menudo tienen ideas más conservadoras”, afirma. Al anunciar el seminario, Dê Silva, del Colectivo LGTBI de Vía Campesina-Brasil, dijo al MST que debatir es reafirmar el carácter popular de nuestras organizaciones y de Vía Campesina, desmitificando esa idea del campo como mayoritariamente masculino y cis. “Sabemos que el campo ha sido históricamente diverso”, afirma. Paloma, al coincidir con la afirmación de Silva, parece completar su discurso: “siempre ha habido un rayo de color en el campo”.

*Editado por Maiara Rauber