La CLOC-Vía Campesina rechaza las sanciones arancelarias al suministro de petróleo a Cuba contra terceros países por parte del gobierno de Donald Trump

El pasado 28 de enero Donald Trump firmó una nueva orden ejecutiva que sanciona con aranceles a productos de países que suministren petróleo a Cuba. Esta acción ilegal es una grave medida de bloqueo energético y está orientada a golpear la economía de este país hermano, y desde luego a la agricultura y la alimentación, para castigar a su pueblo por su decisión soberana de sostener su Revolución y su Independencia, y recrudece el bloqueo económico impuesto desde hace más de 60 años.

Esta y otras medidas, forman parte de la peligrosa escalada imperialista en el hemisferio occidental que aumentó a finales de 2025 con el despliegue de la armada de los EEUU en el Caribe, la confiscación ilegal de buques petroleros en aguas internacionales,  ataques a embarcaciones en el litoral venezolano y colombiano y la agresión militar a Venezuela el pasado 3 de enero para secuestrar al Presidente Nicolas Maduro y a su esposa Cilia Flores, amenazando con acciones injerencistas similares a Cuba, Colombia, México y Nicaragua; esto sin obviar el recrudecimiento de la violencia antiinmigrante del ICE en los propios EEUU que ha provocado un amplio rechazo del pueblo norteamericano.

La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo- Vía Campesina rechaza estas acciones imperialistas por parte del gobierno de EEUU y se solidariza con las campesinas y campesinos de Cuba, el pueblo cubano y su gobierno revolucionario encabezado por el Presidente Miguel Diaz Canel.

Demandamos el cese del bloqueo energético y económico, el respeto a la Soberanía de la Republica de Cuba y el Derecho de Autodeterminación del Pueblo Cubano; Exigimos que se respete la decisión de los pueblos caribeños que desde el 2014 en el marco de la II Cumbre de la Comunidad de Estados de América latina y el Caribe (CELAC) proclamaron a América Latina y el Caribe como Zona de Paz tal y como lo refrendó el VIII Congreso de la CLOC-Vía Campesina celebrado en diciembre de 2025 en Oaxtepec, México.

 4 de Febrero de 2026.

¡¡¡Cuba Si, Yanquis No!!!

¡Frente a las Crisis Globales, Construimos Soberanía Alimentaria!

¡¡¡Contra el Fascismo y el Imperialismo, América sigue en lucha!!!

¡El Caribe Zona de Paz!

Crédito de imagen: Bill Hackwell

Declaración Final del VIII Congreso Continental de la CLOC-Vía Campesina

Declaración de Oaxtepec – Moctezuma Xocoyotzin

Las organizaciones integrantes de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), afluente continental de La Vía Campesina (LVC), más de 400 delegadas, delegados, delegades, provenientes de veintiún países de América Latina y el Caribe, así como de seis países de Norte de América, África, Asia y Europa, nos concentramos en Oaxtepec, sitio en el cual, el gran gobernante de los Pueblos de Anáhuac Moctezuma Xocoyotzin, solía acudir para reflexionar en torno a las problemáticas de su tiempo.

Recuperando este legado, durante los días 2 al 9 de diciembre de 2025, llevamos a cabo nuestro VIII Congreso Continental de la CLOC-VC, para reflexionar en torno a los desafíos, amenazas, preocupaciones que enfrentan nuestros pueblos en los tiempos actuales; en la búsqueda de las iniciativas, acciones, articulaciones y propuestas que doten a nuestros pueblos y organizaciones de las herramientas y propuestas de solución para continuar en el camino para lograr la soberanía alimentaria y de la transformación sistémica por un nuevo mundo de justicia, de paz y por la vida de todos los seres y de la madre tierra, iniciando con una ceremonia indígena realizada por el grupo Tlahuikayotl, a quienes agradecemos profundamente por habernos traído las energías de nuestros ancestros.

Nuestro VIII Congreso Continental se ha fortalecido al integrar oficialmente a cuatro importantes organizaciones campesinas e indígenas de México por lo cual damos la cordial bienvenida a la CIOAC-JDLD, la UFIC, el MST y la CNPA, quienes se incorporan a la CLOC-VIA CAMPESINA en la Región Mesoamericana y les extendemos nuestro reconocimiento y agradecimientos por todo el trabajo realizado, por el acto organizado para rendir homenaje a nuestro General Emiliano Zapata y por las alianzas establecidas con el gobierno de la Cuarta Transformación para hacer posible nuestro evento. Asimismo, saludamos la integración de seis importantes organizaciones campesinas e indígenas de Suramérica.

Esta Declaración es el fruto de un proceso colectivo, construida a partir de la reflexión de varios meses desde nuestras organizaciones, de las reflexiones de nuestras Asambleas de las Diversidades, de las Juventudes, de las Mujeres y de los días de reflexión de nuestro VIII Congreso Continental. En este Congreso también se reconoció el papel de los Pueblos Originarios y Comunidades negras y Quilombolas quienes aportan un legado histórico en nuestras organizaciones.

La CLOC-Vía Campesina sostiene que el sistema alimentario industrial es uno de los principales responsables de la crisis ecológica global y multidimensional; se estima que entre el 44% y el 57% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de la cadena alimentaria industrial; el agronegocio alimenta únicamente al 30% de la población mundial mientras acapara el 75% de los recursos agrícolas disponibles; la cadena alimentaria industrial, además, promueve el consumo de productos procesados por encima de alimentos frescos y locales y quienes sufrimos con mayor dureza sus consecuencias somos los campesinos, campesinas, Pueblos Originarios, comunidades negras, que resistimos a sequías cada vez más prolongadas, inundaciones devastadoras y la pérdida de cultivos que ponen en riesgo la vida en nuestros territorios.

Hermanas y hermanos, compañeras y compañeros, llegamos a este VIII Congreso en medio de crisis globales estructurales que golpean a la humanidad y a la naturaleza: la crisis climática que devasta territorios; la crisis alimentaria provocada por el sistema agroalimentario corporativo con el agronegocio; la crisis democrática causada por el avance del fascismo, el racismo y el patriarcado; y la crisis económica producto de un modelo capitalista que concentra la riqueza en pocas manos y expulsa a nuestros pueblos del campo y depreda los bienes comunes de la vida.

A estas crisis se suma la renovada ofensiva del imperialismo norteamericano, que pretende recolonizar amplias regiones del mundo, particularmente en nuestra América. Observamos con enorme preocupación la amenaza que representa el regreso de Donald Trump, quien ha declarado su pretensión de restaurar la doctrina Monroe, declarándole la guerra a los Pueblos de Abya Yala y convertir a América Latina y especialmente al Caribe, en un territorio bajo constante hostigamiento militar. El despliegue de flotas de guerra en el Caribe busca facilitar una intervención contra Venezuela, poniendo en riesgo la paz regional con el objetivo de apropiarse del petróleo y de los bienes comunes de un pueblo soberano.

Esta agresión no se limita a Venezuela: constituye un mensaje para toda la región, un intento de desmantelar cualquier proyecto popular que dispute poder y defienda su territorio, como ocurre actualmente en este gran país que nos recibió en sus tierras ancestrales, por lo cual extendemos nuestra solidaridad al pueblo y gobierno de México frente a las acciones beligerantes que intentan desestabilizarlo y frenar los avances históricos logrados hasta ahora en favor del pueblo.

En este contexto, esta Declaración se erige como una brújula política común para nuestros movimientos, denuncia los sistemas del capitalismo, el patriarcado y el colonialismo que alimentan el hambre, la guerra y el colapso ecológico, guía las luchas por la soberanía alimentaria, la justicia climática y de género y los derechos de los pueblos, a través de:

Fortalecer nuestra capacidad de disputa, incidencia, unidad, movilización y lucha, a través de:

  • Reafirmar el proyecto político del campesinado y de los Pueblos Originarios, las comunidades negras, de las diversidades, basado en la soberanía alimentaria, la agroecología, la reforma agraria popular y la defensa de los bienes comunes de la Vida.
  • Enfrentar la militarización y la criminalización, construyendo redes de protección, denuncia y solidaridad continental.
  • Disputar políticas públicas e integración regional, fortaleciendo espacios como CELAC, ALBA, FAO, la Jornada Continental por la Democracia y contra el Neoliberalismo; así como, parlamentos y gobiernos progresistas.
  • Construir una narrativa continental que enfrente el discurso dominante del agronegocio, que defienda a los pueblos de la tierra y evidencie el papel estratégico del campesinado y de los Pueblos Originarios y las comunidades negras ante la crisis civilizatoria.
  • Impulsar la Agenda de Acción Política Común de articulación con otros movimientos y plataformas globales con presencia en la región de Latinoamérica y el Caribe que luchan por la justicia climática, la economía social y solidaria, de la salud de los Pueblos, y alianzas populares con otras organizaciones de trabajadores del campo y la ciudad.

De igual manera, nos comprometemos a trabajar por:

  1. La ampliación de la participación y renovación de la militancia.
  2. El fortalecimiento de la organicidad continental.
  3. Consolidar la coordinación continental.
  4. Ampliar y profundizar la Campaña Basta de Violencia hacia las Mujeres.
  5. La construcción política, programática y la formación política e ideológica.
  6. La sostenibilidad política, financiera y solidaria.
  7. Realizar acciones y jornadas de lucha unificadas.
  8. La Comunicación y disputa de narrativas.
  9. Impulsar la unidad en la diversidad.
  10. Fortalecer la incidencia en: espacios multilaterales de disputa de políticas públicas y organismos internacionales y con Gobiernos progresistas.

La CLOC reafirma con fuerza que América Latina y el Caribe son y deben seguir siendo territorios de paz. Por esto, el VIII Congreso convoca a todas las organizaciones del campo y a nuestras aliadas y aliados a fortalecer la unidad continental y construir una agenda estratégica de lucha.

Solo juntas, juntos y juntes podremos enfrentar las crisis globales, avanzar en la soberanía alimentaria, el feminismo campesino y popular, recuperar el conocimiento ancestral de nuestros Pueblos Originarios y defender la vida frente a quienes pretenden mercantilizarla.

Hermanas, hermanos y hermanes, compañeras, compañeros y compañeres:

¡Frente las crisis globales, construimos Soberanía Alimentaria!

¡Contra el Imperialismo y el Fascismo, América Sigue en Lucha!

¡Viva la CLOC–Vía Campesina!

¡Viva la unidad continental!

¡Zapata vive, la lucha sigue!

¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!

México

09 de Diciembre de 2025

Comunicado: Rechazo a la orden ejectiva firmada por Trump en contra de Cuba

La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) expresa su más firme rechazo a la orden ejecutiva firmada en la tarde de este jueves por el mandatario estadounidense Donald Trump, la cual constituye un nuevo intento de agredir y obstaculizar el desarrollo económico y social de nuestro pueblo.


Los campesinos cubanos, herederos de una tradición de lucha y dignidad, reiteramos nuestro compromiso inquebrantable con la Revolución y con la defensa de la soberanía nacional. Ninguna medida externa podrá quebrar la voluntad de quienes día a día trabajamos la tierra para garantizar la alimentación del pueblo y contribuir al progreso de la nación.


La ANAP reafirma que el campesinado cubano seguirá unido, firme y leal a los principios de justicia social y solidaridad que han guiado nuestro proceso revolucionario. Frente a las presiones y amenazas, responderemos con más producción, más organización y más unidad, conscientes de que nuestro esfuerzo es parte esencial en la construcción de un futuro próspero e independiente para Cuba.


Que lo escuche el imperio y sus lacayos:

¡Con la Revolución todo, contra la Revolución nada!

¡El campesinado cubano estuvo, está y estará siempre con FIDEL, RAÚL Y MIGUEL DÍAZ CANEL!

Buró Nacional de la ANAP

30 de enero de 2026

El fuego del saqueo: denuncia urgente por los incendios en Biobío y la Patagonia

Este fin de semana, el fuego volvió a mostrar el rostro brutal de un modelo que sacrifica territorios y vidas: en las regiones de Biobío y Ñuble en Chile, las llamas avanzaron sobre alrededor de 30 mil hectáreas con una velocidad criminal, empujadas por calor extremo y vientos intensos, conectando grandes focos simultaneos que se expandieron desde la zona de Hualqui–hacia Penco, Lirquén, Tomé y otros sectores del Gran Concepción. Se quemaron poblaciones enteras —como el sector El Pino, donde 120 casas resultaron en cenizas— más de 20 mil evacuadxs , mientras la gente escapaba con lo puesto, organizando refugios, ollas comunes y brigadas con sus propias manos. Hoy denunciamos con rabia y dolor el saldo de esta catástrofe: al menos 19 personas fallecidas- que puede aumentar al doble en los próximos días– cientos de viviendas destruidas y miles de familias golpeadas, en una tragedia que no es “natural” cuando se repite sobre los mismos territorios empobrecidos y expuestos.

No aceptamos el relato oficial. El Biobío es un territorio históricamente convertido en zona de sacrificio y modelo de saqueo que viene operando hace décadas, con monocultivos industriales, desregulación, abandono estatal y la instalación de megaproyectos que chocan con la vida comunitaria.  No es casual que en medio del humo reaparezcan, una y otra vez, los intereses que buscan lucrar con la tierra y con su “reconstrucción”. En los mismos lugares donde hoy arden comunidades, se empujan proyectos extractivos como el proyecto minero de tierras raras en Penco (ACLARA), y se celebra desde el empresariado la idea de un nuevo ciclo de “permisos más rápidos” y de flexibilización regulatoria. Denunciamos también las señales peligrosas del próximo gobierno, que abren la puerta al cambio de uso de suelo y a la especulación: Cuando se quema el territorio, aparecen los buitres a ofrecer “reactivación”, “inversión” y “desarrollo”, intentando borrar con decretos y negocios lo que el pueblo construyó y defendió con años de vida y trabajo.

En paralelo, en la Patagonia argentina se repite el mismo patrón de violencia territorial: los fuegos que se iniciaron en la zona de Puerto Patriada, en la Comarca Andina de Chubut (cerca de Epuyén y El Hoyo) ya han arrasado al menos 25 mil hectáreas, dejando a su paso decenas de familias golpeadas: se reportaron 47 viviendas destruidas y evacuaciones masivas en el territorio. Pero mientras el fuego avanzaba, el poder avanzó también con su libreto: el gobierno y vocerías mediáticas criminalizaron al pueblo mapuche, llegando a hablar de supuestos “grupos terroristas” sin que existiera una conclusión judicial que lo sostuviera, en una maniobra vieja y peligrosa de fabricar enemigos internos y encubrir responsabilidades. A la par, entre los habitantes de la zona se confirman los rumores sobre “intereses extranjeros” detrás de los incendios —teorías que llevan tiempo y circulan cuando la gente sabe que hay disputa de poder por tierra, agua y negocio.

Frente a esto denunciamos con fuerza que los intereses empresariales y extractivistas se expanden sobre Sudamérica; arrasando bosques, apropiándose de aguas y montañas, y que esta expansión coincide con una escalada de incendios que favorece el despojo, la especulación inmobiliaria y la recolonización, tanto en Chile como en Argentina. Llamamos a unir fuerzas desde los territorios: organizaciones campesinas, comunidades indígenas, sindicatos, brigadistas populares, asambleas socioambientales y movimientos urbanos para enfrentar el insaciable avance del saqueo empresarial bajo el amparo de gobiernos de extrema derecha. Hoy más que nunca, la solidaridad debe ser acción concreta: brigadas, acopios, fondos comunitarios, presión política y denuncia internacional. No aceptaremos que el fuego sea la coartada para el despojo y estamos consientes que las comunidades se organizan frente a Estados que llegan tarde, recortan capacidades de prevención e incentivan descaradamente la usurpación y la explotación de los territorios.

La tierra no se vende: se defiende. Y los pueblos que luchan contra el poder —en Biobío, Ñuble y la Patagonia— no están solos.

Movimientos sociales globales se movilizan en torno a la CIRADR+20 ante la intensificación de las luchas por la tierra, los bienes naturales y los territorios

20 de Enero de 2026

A medida que se intensifican los conflictos geopolíticos y se profundiza el control corporativo sobre la tierra, territorios y los bienes naturales, Movimientos sociales y Pueblos Indígenas de todo el mundo se están movilizando en torno a la II Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR+20), organizada por el Gobierno de la República de Colombia y que se celebrará en Cartagena, Colombia, del 24 al 28 de febrero de 2026.

Desde Palestina hasta Venezuela, desde Cuba hasta el Ártico, está en marcha una renovada disputa imperial por territorios, minerales, agua y energía. Las inversiones financieras, la ocupación militar, los bloqueos económicos y los llamados proyectos de seguridad, desarrollo y transición verde se utilizan cada vez más por parte de los gobiernos, las corporaciones y la élites para despojar a los pueblos e imponer su poder sobre los bienes estratégicos. Como resultado, el mundo se enfrenta a una creciente concentración de la tierra, el despojo de territorios y bienes naturales y a una profunda desigualdad. Como movimientos sociales globales de  productores de alimentos a pequeña escala, estamos decididxs a unirnos en Cartagena para visibilizar cómo estas disputas de poder global afectan directamente a las comunidades trabajadoras rurales y urbanas, y para luchar por políticas públicas que respeten nuestros derechos y nuestra autonomía.

Como resultado de esta expansión capitalista e imperialista, el sistema alimentario mundial también se encuentra en una profunda crisis. Está colapsando bajo el impacto del deterioro climático, los monocultivos industriales y la desigualdad extrema. Nosotrxs, las personas campesinas, los Pueblos Indígenas y las personas productoras de alimentos a pequeña escala que alimentamos a la mayor parte del mundo y protegemos los ecosistemas, enfrentamos una nueva ola de despojo impulsada por la militarización, el crimen organizado, las grandes tecnologías y la mercantilización de la acción climática.

Nosotrxs, representantes de movimientos sociales de más de 70 países, organizades a través del Comité Internacional de Planificación sobre Soberanía Alimentaria (IPC), quienes asistiremos a CIRADR+20, como parte de la Agenda de Acción Política Común resultado del III Foro Global de Nyéléni, hacemos un llamado a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y al Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CFS) para que establezcan mecanismos de evaluación fuertes, participativos y regulares, que permitan monitorear la implementación de las Directrices Voluntarias sobre la Gobernanza Responsable de la Tenencia de la Tierra (VGGT).

La Declaración de las Naciones Unidas sobre Derechos Campesinos y otras Personas que Trabajan en Áreas Rurales (UNDROP) y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP) deben ser pilares centrales de  reformas agrarias integrales, orientando a los Estados a proteger los derechos colectivos, garantizar la participación, respetar el consentimiento libre, previo e informado, y defender los territorios frente al despojo.

La CIRADR+20, que tendrá lugar del 24 al 28 de febrero de 2026, se realiza veinte años después de la primera conferencia en Porto Alegre, Brasil. En las décadas transcurridas, la concentración de la tierra se ha intensificado y se han expandido nuevas formas de acaparamiento de tierras y agua. Como movimientos sociales, insistimos en que la conferencia debe ir más allá de recomendaciones técnicas y promesas voluntarias.

Llamamos a una reforma agraria integral basada en cuatro pilares: 

  • reconocimiento de los derechos de los Pueblos Indígenas y los derechos consuetudinarios sobre la tierra, los territorios y el agua;
  • redistribución de la tierra y los bienes naturales, incluidos límites a la acumulación corporativa y militar;
  • restitución para las comunidades despojadas por el acaparamiento de tierras, el colonialismo, la ocupación y los conflictos;
  • regulación firme de los mercado de la tierra para proteger los territorios de lxs pequeños productores de alimentos frente a usos extractivos, especulativos y militares.

Una reforma agraria integral es central para la democracia, la paz y la justicia climática.

Toda reforma agraria significativa debe situar en el centro la igualdad de derechos de las mujeres a la tierra, garantizar futuros dignos para las juventudes rurales y reconocer los derechos, la seguridad y el sentido de pertenencia de las personas de la diversidad sexual y de género en los territorios rurales. Sin compromisos políticos y mecanismos globales y efectivos de monitoreo y cooperación, el acaparamiento de tierras simplemente adopta nuevas formas.

Nuestra lucha por la reforma agraria hoy es inseparable de nuestra lucha contra el imperialismo, el autoritarismo y el colapso ecológico. La CIRADR+20 se perfila como un momento crítico para intensificar nuestros esfuerzos colectivos para recuperar la tierra, los territorios, restaurar la dignidad de las poblaciones rurales, construir soberanía alimentaria y defender las bases mismas de la vida.

Como Grupo de Trabajo del CIP sobre Tierra, Bosques, Agua y Territorios, organizaremos un Foro de Movimientos Sociales y Pueblos Indígenas los días 22 y 23 de febrero para preparar nuestras propuestas colectivas para la Conferencia.

¡Defendemos la vida, construimos la Soberanía Alimentaria!

¡Control popular sobre la tierra, el agua y los territorios ya! 


INFORMACIÓN ADICIONAL PARA LA PRENSA

  • Lista de movimientos sociales globales: La Vía Campesina, IITC, WFFP, WFF, WAMIP, WMW, FIMARC, MIJARC, HIC, URGENCI
  • Lista de movimientos sociales regionales: AFSA, CAOI, COPROFAM, ECMIA, MAELA, PROPAC, ROPPA, USFSA
  • Fechas clave
    • Foro de Movimientos Sociales: 22–23 de febrero de 2026
    • Foro Académico: 20–22 de febrero de 2026
    • Conferencia Oficial CIRADR+20: 24–28 de febrero de 2026
    • Rueda de prensa: Por confirmar (virtual o en Cartagena)

Consultas de prensa

Contactos:

Voz Campesina No. 96, Edición Especial desde el VIII Congreso de la CLOC-Vía Campesina

La última edición 2025 del Voz Campesina, programa radial de la CLOC–Vía Campesina y Radio Mundo Real, se realiza desde Morelos, México, tierra que vio nacer y morir al revolucionario agrario Emiliano Zapata, en el marco del VIII Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo.

En esta ocasión escucharemos las voces de niñeces que participan del II Congresito de la Niñez; de Yuri Uribe (MST, México); Nury Martínez (FENSUAGRO, Colombia); Jaime Amorím (MST, Brasil); Beatríz Navarro Fernández (ANAP, Cuba); Rosa Toledo Insfran (CONAMURI, Paraguay); Oscar Resinos Morales (FECORACEN, El Salvador); y de Benjamín Zapata Amaro, bisnieto de Emiliano Zapata.

El programa versó sobre las niñeces y la tierra; la situación agraria en el continente; el feminismo campesino y popular; la importancia de las ferias agroecológicas; la reforma agraria; y la soberanía alimentaria.

Comunicado de la CLOC-Vía Campesina en solidaridad con Venezuela

CONDENA INTERNACIONAL AL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS EN EL MANDO DE DONALD TRUMP ANTE LAS MULTIPLES AGRESIONES CONTRA VENEZUELA

En un acto unilateral de agresión por parte de la Administración de Donald Trump, se ha desarrollado desde hace seis meses, una campaña de intimidación imperialista y presión militar creciente contra Venezuela. Hoy 3 de enero, del año 2026, en un acto de agresión militar y solo catalogado como una acción criminal, las fuerzas militares Yankis atacan cobardemente la República Bolivariana de Venezuela y secuestran al Presidente Nicolas Maduro y a su compañera Cilia Flores.

Desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo CLOC-Vía Campesina, condenamos estas agresiones violentas e ilegales en contra la República Bolivariana de Venezuela.

Reafirmamos, América Latina y Caribe es una Zona de Paz, no de guerra. Exigimos un respeto a las leyes internacionales y los principios de las relaciones internacionales.

Desde nuestras organizaciones del campo de América Latina y el Caribe, queremos decir a Venezuela: estamos con ustedes, compañeros y compañeras del pueblo venezolano, con el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, y con el presidente Nicolás Maduro.

Llamamos a nuestras organizaciones y a los pueblos del mundo a organizar acciones de denuncia en contra de esta agresión imperialista y a fortalecer la solidaridad internacionalista.

¡Frente las crisis globales, construimos Soberanía Alimentaria!

¡Contra el Imperialismo y el Fascismo, América Sigue en Lucha!

Declaración de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños ANAP Cuba en defensa de Venezuela

Asociación Nacional de Agricultores Pequeños

Dirección Nacional

DECLARACIÓN DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE AGRICULTORES PEQUEÑOS (ANAP)

La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) denuncia y repudia enérgicamente los criminales ataques perpetrados por el gobierno de los Estados Unidos a Venezuela en horas de la madrugada de este 3 de enero, lo que significa un golpe contra la soberanía de los pueblos.

Este acto constituye una agresión flagrante de la Carta de Naciones Unidas, en particular el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados, el derecho a la paz y a la autodeterminación de los pueblos. Su objetivo fundamental es apoderarse de los recursos naturales de Venezuela.

El campesinado cubano reafirma su compromiso en defensa de la soberanía y el respeto mutuo entre naciones y reafirma la decisión de defender la independencia y la paz regional.

Demandamos con urgencia la reacción de las demás naciones, organizaciones y movimientos sociales ante tal escalada del imperialismo norteamericano.

Nuestra zona de paz está siendo asaltada. Manos fuera de Venezuela! defender a Venezuela es defender la dignidad y soberanía de los pueblos.

América Latina y el Caribe es Zona de Paz

¡Viva la Revolución Bolivariana y Chavista!

¡Hasta la victoria siempre!

Buró Nacional de la ANAP

Declaración Política: VII Asamblea Continental de Mujeres del Campo CLOC-Vía Campesina

Utopías Estrella, Ciudad de México, 4 y 5 de diciembre de 2025

Nosotras, mujeres del campo; campesinas, de pueblos originarios e indígenas, de comunidades negras en resistencia, pescadoras artesanales, trabajadoras rurales, mujeres, adultas mayores, niñas, jóvenes y diversidades organizadas en los territorios, de 21 países del continente, junto a compañeras de África, Canadá y Estados Unidos, y con la presencia  de organizaciones campesinas y populares de México que ingresan y reintegran, reunidas en la Ciudad de México en el marco del VIII Congreso Continental de la CLOC–Vía Campesina, celebramos nuestra VII Asamblea Continental de Mujeres del Campo, espacio estratégico de construcción colectiva nacido de más de treinta años de lucha, movilización y resistencia.

México nos recibe con la fuerza ancestral de sus pueblos originarios, con la memoria viva de mujeres que han defendido el maíz, la milpa y la vida comunitaria frente a siglos de despojo. En esta tierra marcada por resistencias profundas, por la lucha de las comunidades frente al extractivismo, la militarización y la violencia patriarcal, reconocemos la determinación de las mujeres del campo que sostienen la vida y la dignidad en medio de una crisis que atraviesa cuerpos y territorios. Acompañamos la búsqueda incansable de miles de familias que reclaman verdad y justicia por sus desaparecidos, y abrazamos a las comunidades que no se rinden ante la violencia y el despojo. México es territorio de lucha, organización y esperanza, y desde aquí fortalecemos nuestro compromiso continental.

Reafirmamos nuestra lucha anticapitalista, antipatriarcal, antiracista, antifascista y antiimperialista, y nuestra decisión de seguir construyendo poder popular desde los territorios. Levantamos la bandera del Feminismo Campesino y Popular como propuesta política propia de las mujeres del campo para transformar la sociedad, enfrentar el poder corporativo, los fundamentalismos, la violencia patriarcal, el racismo, la crisis climática y todas las formas de dominación sobre nuestros cuerpos y territorios.

NUESTRA MIRADA DEL MOMENTO QUE VIVIMOS

Vivimos un período marcado por una profunda ofensiva conservadurista, en el que ultraderechas y fundamentalismos religiosos buscan reinstalar la subordinación y el control sobre nuestros cuerpos, nuestros derechos y la vida comunitaria. Estos ataques se agudizan en el campo, donde históricamente las mujeres sufrimos el acceso desigual a la tierra, el trabajo no remunerado, la falta de ingresos propios, la exclusión de los espacios de decisión y las múltiples violencias que atraviesan nuestros cuerpos-territorios.

La intensificación del agronegocio acelera la concentración de la tierra, expulsa comunidades, destruye la soberanía alimentaria y reduce aún más la autonomía económica de las mujeres. Allí donde avanza el agronegocio, retrocede la vida campesina, y con ella los conocimientos ancestrales de las mujeres, la diversidad de semillas, los territorios comunitarios y la continuidad de prácticas de cuidado que sostienen la vida.

La militarización del campo, los desplazamientos y la criminalización de las luchas golpean de manera particular a las mujeres. Condenamos los avances bélicos de los Estados Unidos en el Caribe y en el Pacífico, que atentan contra la soberanía de los pueblos y siembran terror en las comunidades rurales y urbanas.

Rechazamos la criminalización de las personas migrantes, las lideresas y líderes de las comunidades pues son las mujeres del campo, indígenas, de comunidades negras, quienes enfrentan las violencias más extremas en las rutas migratorias.

Alertamos sobre los impactos de la crisis climática, que recae principalmente sobre las mujeres del campo: pérdida de cosechas, escasez de agua, sobrecarga de cuidados, enfermedades y empobrecimiento.

Asimismo, denunciamos el acoso sistemático contra la pesca artesanal, actividad fundamental para la vida de los pueblos costeros, donde muchas mujeres sostienen la alimentación, el trabajo digno y la autonomía de sus familias.

NUESTRAS DEFENSAS, NUESTRAS LUCHAS

  • Defendemos a América como territorio de paz, libre de guerras, intervenciones, bases militares, bloqueos y sanciones.
  • Reafirmamos la importancia la reforma agraria integral como base la soberanía alimentaria y la agroecología como caminos para enfrentar la desigualdad estructural que afecta la vida de las mujeres del campo y para defender la vida en los territorios.
  • La Agroecología enfría el planeta, porque cuida la tierra, protege la biodiversidad, garantiza alimentos sanos, fortalece la autonomía de los pueblos y confronta directamente el modelo depredador del agronegocio y del capitalismo que destruye territorios y agrava la crisis climática.
  • Saludamos los avances impulsados por gobiernos progresistas e iniciativas populares que fortalecen estos procesos y comprometemos nuestra participación activa para profundizarlos desde el Feminismo Campesino y Popular.
  • Reconocemos la centralidad de la formación política y de nuestras Escuelas Continentales y Regionales, que fortalecen nuestras capacidades colectivas y consolidan una propuesta emancipadora desde los territorios.

NUESTRA MEMORIA Y EL LLAMADO A DETENER LAS VIOLENCIAS

Las mujeres del campo hemos sido, por más de diez mil años, cuidadoras de las semillas, de los ecosistemas y de los territorios. En un momento en que la vida está amenazada, reafirmamos que los cuidados colectivos y la defensa de la naturaleza son tareas políticas centrales del movimiento campesino.

Recordamos y abrazamos a las compañeras perseguidas, desaparecidas y asesinadas en todos los territorios, donde la violencia estatal y patriarcal pretende acallar nuestra lucha. Exigimos que los Estados asuman medidas urgentes y prioritarias para detener esta problemática critica que amenaza nuestras vidas y nuestras comunidades.

¡Basta de impunidad frente a la violencia machista!

En este marco, reafirmamos nuestro compromiso con la campaña continental de la CLOC–LVC “¡Basta de violencia contra las mujeres!”, que denuncia todas las violencias que atraviesan nuestros cuerpos-territorios y exige garantías reales para la vida y la dignidad de las mujeres y las personas diversas del campo.

LEVANTAMOS NUESTRAS VOCES

Levantamos nuestras voces por una sociedad donde las mujeres del campo vivamos libres de violencias, con tierra, autonomía, derechos, justicia y dignidad.

Desde los territorios seguiremos construyendo un proyecto histórico basado en la soberanía de los pueblos, la defensa de la vida y la fuerza del Feminismo Campesino y Popular.

¡Con Feminismo Construimos Socialismo!

¡Contra el capital, patriarcado y fascismo: más feminismo, organización y lucha!

¡Con Diversidad si hay Revolución!

Declaración Política de la VI Asamblea Continental de Juventudes de la CLOC-Vía Campesina

México, 3 de diciembre de 2025

Las juventudes campesinas, indígenas, afrodescendientes y rurales de América Latina y el Caribe, reunidas en la VI Asamblea de Juventudes de la CLOC–Vía Campesina, nos pronunciamos en un momento de ofensiva neoliberal, fragmentación organizativa y debilitamiento de los movimientos sociales en la región.

En un escenario adverso, la juventud militante y revolucionaria de CLOC – LVC no claudica ni retrocede. Mantenemos la organización, la mística y la lucha en los territorios, resistiendo las embestidas del agronegocio, de la ultraderecha y de los proyectos antiderechos que buscan desarticular nuestras conquistas.

Denunciamos las condiciones que enfrentan las juventudes rurales en todos los países del continente:

  • Expulsión del campo por falta de acceso a la tierra y por el avance del capital transnacional;
  • Educación pública rural debilitada, pensada para crear piezas del engranaje agroindustrial, para excluirnos y para empobrecer aún más nuestras comunidades;
  • Precarización laboral, políticas de “emprendedurismo” que disfrazan el abandono estatal, y ausencia de cualquier garantía real de futuro para la juventud del campo;
  • Limitacion de participacion de mujeres jovenes en los procesos organizativos por el sistema del patriacado y machista.
  • Falta de autonomia financiera para que los jovenes puedan sostenerse en los procesos organizativos.
  • La militarización y el extractivismo de los territorios son causas que provocan afectaciones ambientales, sociales, economicos y politicas de impacto negativo para la vida y la permanencia en territorios;
  • Aumento de la migración forzada y el racismo estructural, que expulsan a miles de jóvenes de sus territorios.

A esta realidad se suma la digitalización corporativa de la agricultura, que concentra poder, profundiza desigualdades y amenaza la soberanía tecnológica de nuestros pueblos principalmente en los jovenes.

El adultocentrismo dentro de partidos progresistas y organizaciones sociales y campesinas limita la participación juvenil, frena la renovación política y organizativa reproduciendo estructuras jerárquicas que no responden a nuestras realidades.

Mientras tanto, el proyecto político fascista avanza en la disputa ideológica y cultural capturando las mentes y sentidos de vida de las juventudes:

  • Asecinan y criminalizan a jóvenes que defienden sus territorios,
  • Promueven discursos de odio y racismo,
  • Atacan directamente nuestras identidades, cuerpos, organizaciones y culturas.

Este contexto dificulta la aparición de nuevos liderazgos, pero no logra frenar nuestra organización ni nuestra capacidad de lucha.

Frente a la ofensiva conservadora, las juventudes de la CLOC–Vía Campesina seguimos actuando con autonomía, convicción y estrategia.

Sostenemos escuelas de formación política e ideológica, espacios agroecológicos, procesos de educación popular y campañas continentales de arraigo y defensa territorial.

Participamos de los movimientos no como adorno, no como relleno, sino como sujetas y sujetos políticos plenos, capaces de pensar, decidir y disputar la construcción de poder campesino y popular.

Las juventudes del continente cargamos con los impactos más duros de la crisis climática: pérdida de territorios, degradación ambiental, eventos extremos que destruyen la producción en el campo y agotan a nuestras comunidades.

Frente a esto, afirmamos que la agroecología, la reforma agraria integral y popular, la defensa de la biodiversidad son nuestras herramientas de lucha y de supervivencia.

Rechazamos todo tipo de violencia y exclusión.

Las personas de las diversidades hemos y seguimos existiendo,  luchando y produciendo en el campo.

Ninguna ofensiva conservadora nos hará retroceder en derechos ni en libertades.

Frente a estos desafios las juventudes de la CLOC–VC nos comprometemos a:

  • Fortalecer la formación ideológica y política en todas las regiones;
  • Sostener y fortalecer la organización y la articulación continental con autonomía financiera y disciplina colectiva;
  • Impulsar la reforma agraria integral y popular en avance hacia la transformación de la hegemonía capitalista como horizonte estratégico;
  • Defender la agroecología y los bienes comunes como pilares de vida y de soberanía;
  • Disputar espacios culturales e ideológicos e incidir desde la comunicación popular;
  • Solidarizarno con las juventudes campesinas e indigenas y afrodecendientes  organizadas y movilizadas a nivel internacional.
  • Enfrentar el avance del fascismo y la criminalización con más organización, más territorio y más lucha.

Hoy en nuestra 6ta. Asamblea reafirmamos que la juventud campesina, indígena y afrodescendiente del continente constituye una instancia orgánica, combativa y en resistencia permanente.

JUVENTUD DEL CAMPO Y LA CIUDAD EN LUCHA

SEMBRANDO REBELDÍA, CONSTRUYENDO SOBERANÍA ALIMENTARIA Y PODER POPULAR

6ta. Asamblea de la Articulación de Jóvenes – 8vo. Congreso Continental de la CLOC–Vía Campesina