Derechos humanos por encima de las necesidades de energía de Europa

Miércoles 7 de Noviembre de 2012

Hoy  el Parlamento de la Unión Europea va a votar sobre la ratificación del Acuerdo de Asociación con Centroamérica, Perú y Colombia. Para los campesinos y pueblos originarios de América Latina los acuerdos van a tener graves consecuencias. Hay un gran riesgo de que las empresas transnacionales saquen de la competencia a los campesinos con sus monocultivos y que se desaloje gente.

El mayor propósito de los acuerdos es aumentar el comercio entre América Latina y la UE. Será más fácil para las empresas europeas competir con los productores locales en varias áreas. Los acuerdos también significan que la UE elimina los derechos aduaneros de productos como la caña de azúcar y aceite de palma. Productos que se importan y que se usan para agrocombustibles como etanol.



La UE es el tercer mayor consumidor de etanol a nivel mundial después de Estados Unidos y Brasil. Por las metas que tiene la UE de energías renovables está aumentando la demanda de agrocombustibles rápidamente. En los últimos cuatro años la producción de etanol proveniente de caña de azúcar se ha cuadruplicado. Cultivar caña de azúcar requiere grandes áreas de tierra, lo que pone una mayor presión en las tierras agrícolas y conduce a más conflictos por la tierra. Según un estudio de sostenibilidad, hecho por encargo de la Comisión Europea, el aumento de la producción de agrocombustibles puede reducir la producción de los granos de la canasta básica y llevar a la desforestación en Centroamérica.

Unos de los países afectados por el acuerdo es Guatemala. En 2008 exportó 86,7 por ciento del etanol a países de la UE. Con el TLC se espera que la exportación de estos productos aumente aún más. En 2011 Suecia importó cerca de 9000 metros cúbicos de etanol de productos con origen de Guatemala. Ese mismo año la policía, el ejército y guardias de seguridad desalojaron a más de 600 familias de los pueblos originaros de maya q’eqchi en el Valle de Polochic. El desalojo fue dirigido por la empresa Chabil Utzaj con el propósito de liberar tierras para el monocultivo de caña de azúcar. Tres campesinos fueron asesinados en el desalojo. Hoy en día la población en Polochic vive bajo condiciones difíciles. Además de malnutrición infantil y problemas para ganarse la vida, la población consume agua contaminada y trata de cultivar tierra inservible. Los desalojos ilegales no han tenido ninguna consecuencia legal.

Comercio es importante. Pero no cualquier tipo de comercio. El acuerdo de asociación contribuye a violar los derechos humanos y el medio ambiente. El 7 de Noviembre el parlamento de la UE puede rechazar o aprobar el acuerdo. La necesidad de energía sostenible de la UE no debería ser más importante que el derecho de los campesinos y pueblos originarios a la tierra y alimentación.

Por lo tanto, nuestros diputados suecos en el parlamento de la UE deben rechazar el acuerdo.

Francisco Contreras, presidente Solidaridad Suecia América Latina (SAL)

Jennie Jonsén, presidenta FIAN

 

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