El Campesinado de la Región Caribe una Mirada Ante el Covid 19

El sector agropecuario tiene una gran importancia social y económica en el Caribe por lo que su impacto durante la pandemia ha quedado demostrado. A pesar de los desafíos que ha traído consigo el impacto del COVID 19, los campesinos, agricultores, trabajadores agrícolas, recolectores y pescadores han mantenido su gesta de ser trabajadores esenciales proveyendo alimentos sanos a los pueblos del Caribe. No obstante,  los gobiernos en vez de ofrecer beneficios y oportunidades de acompañamiento a quienes producen los alimentos en sus países, han preferido incrementar las importaciones de alimentos a favor del capital dejando a los trabajadores de la tierra aún más vulnerables.

Un conjunto de factores limita la agricultura campesina en países como República Dominicana, Puerto Rico y Haití ya que a pesar de la actividad constante de los campesinos, agricultores, y trabajadores agrícolas en alimentar al pueblo especialmente durante este momento de extrema necesidad, el Estado por otro lado se ha caracterizado históricamente por limitar el acceso a la tierra, el agua, las semillas, el crédito, la tecnología, el conocimiento y la vinculación con los mercados.

En los últimos años la capacidad productiva del sector agropecuario se ha visto amenazada por el desamparo de los gobiernos, el aumento de los costos de producción que se convierten en una baja rentabilidad de los cultivos, la falta de mercados y de financiamientos, todo ello resultado de la política económica de gobiernos que han privilegiado el libre comercio y como resultado se importan productos que campesinos producen localmente y que los obligan a competir, llevando a la quiebra a los pequeños y medianos productores que han sido abandonados a su suerte, lo cual nos plantea la necesidad de cambiar el modelo económico de uno que extrae de los bienes comunes naturales de los pueblos como si no hubieran límites mientras explota toda forma de vida por otro que ponga énfasis en el desarrollo rural, costero y urbano integral, que promueva justicia, equidad, participación ciudadana, transparencia, y priorice a las personas y al medioambiente por encima del capital.

A esto se suman las amenazas y vulnerabilidad a los efectos del cambio climático que desde el sector agropecuario lo sentimos muy de cerca con el impacto que dejan huracanes, tormentas tropicales, sequías, plagas, enfermedades epidemiológicas y hasta terremotos. Es por esto que la experiencia de Puerto Rico nos ha enseñado a trabajar desde el enfoque de la Recuperación Justa reconociendo que estos eventos extremos climáticos afectan a todos pero no a todos por igual y que además la recuperación por la que trabajamos es aquella que se realiza en apoyo mutuo, solidaridad, autogestión, organización e internacionalismo a través del esfuerzo propio, la colaboración y las alianzas.

La agricultura y la ganadería representan la fuerza laboral de más importancia en estos territorios teniendo más visibilización en Cuba por el aporte al país, sus campesinos, además de los aportes a los servicios ambientales fundamentalmente vinculados a la protección de los recursos hídricos: agua potable, agua para regadío y energía eléctrica.

La región caribeña con la excepción de Cuba se ha caracterizado en que a pesar de los aportes de los pequeños y medianos productores agropecuarios a la economía, la zona rural sigue siendo la que padece mayor exclusión manteniendo las desventajas en el acceso a los servicios públicos básicos como salud, educación, agua potable, comunicación terrestre y tecnológica y siguen siendo lo que produce un aumento en los niveles de pobreza. Ante este desafío, las organizaciones de la CLOC-Vía Campesina en la región se han mantenido activas construyendo poder, organizando iniciativas educativas, de apoyo y acompañamiento a familias campesinas.

Muchas de las áreas rurales en el Caribe han ido disminuyendo su población y actividad agrícola por el abandono del Estado a sus necesidades y los servicios esenciales que proveen. Los jóvenes, las mujeres, los envejecientes y las personas que no se conforman con una identidad de género binaria han sido de las personas más afectadas y muchos han tenido que emigrar a las periferias de ciudades teniendo que incursionar en trabajos informales de todo tipo para poder subsistir.

En Haití, República Dominicana y Puerto Rico, desde los cimientos de la familia ha sufrido una desgarradora desintegración y ha sucumbido víctima de la violencia intrafamiliar y de género, de las drogas y la inseguridad ciudadana, siendo las mujeres las que han llevado la peor parte de esta problemática con los maltratos, los femicidios, los embarazos en adolescentes, la doble carga de trabajo y el casamiento a temprana edad.

Con esto también se agrava la falta de oportunidades a la juventud, que viene perdiendo las esperanzas y solo aspiran a dejar su patria y emigrar hacia un futuro incierto en sociedades que están caracterizadas por la explotación, la xenofobia y el racismo que repudiamos y que tuvo su más reciente y desgarradora expresión con el asesinato del afrodescendiente George Floyd en Minneapolis, EEUU entre otros casos que ocurren a diario también en América, Europa y otras partes del mundo.

En Haití, un problema que enfrenta la población es la falta de agua potable y para el consumo humano. Esto se vuelve una dificultad más fuerte ante el contexto de la pandemia que acontece.

En los pueblos del Caribe la población carece de información veraz del verdadero número de infectados y quienes son para poder mantener el control personal y social oportuno para evitar ser afectada. Además, se han suministrado pruebas defectuosas que inducen a falsos resultados poniendo en un riesgo mayor a la población ya vulnerable. Actualmente el número de casos ha ido en alza y el número de contagiados y muertos en aumento.

Las medidas tomadas por los gobiernos no llegan a segmentos importantes de las poblaciones más vulnerables como son: sectores del campesinado, obreros agrícolas y de la construcción, y los trabajadores informales, entre otros.

Además, se agrega una situación económica a la población que tiene que invertir en la compra de materiales de protección lo que agrava su condición de escasez para poder obtener los artículos básicos de consumos. Debido a esta situación, las organizaciones de la CLOC-Vía Campesina del Caribe han distribuido equipo sanitario y de seguridad a sus bases, mantenido abiertos mercados campesinos, llevado a cabo orientaciones y talleres junto epidemiólogas y profesionales de la salud, y creado infográficas que orienten sobre las mejores prácticas en las fincas y parcelas de producción durante el contexto del COVID 19.

Los desafíos que hemos mencionado limitan en forma considerable las posibilidades de la población para QUEDARSE EN CASA PERO NO EN SILENCIO, así como también para una recuperación económica y social a mediano y largo plazo que sea equitativa y justa para las comunidades que han sido más golpeada. No obstante, a pesar de las necesidades que enfrentamos desde los pueblos del Caribe continuamos trabajando responsablemente y llevando a cabo las medidas sanitarias y salubristas necesarias para vivir con la pandemia.

Nuestras organizaciones estamos comprometidas a reaccionar y actuar responsablemente en procura de que nuestros países  den un salto hacia una verdadera Recuperación Justa, donde impere la justicia, los derechos ciudadanos y podamos construir una sociedad equitativa, democrática y libre, para lo cual debemos continuar convocándonos para profundizar el diálogo y las alianzas que permitan buscar caminos alternativos, recogiendo y demandando los planteamientos y necesidades de los distintos sectores populares y democráticos  de esta región.

Este momento es fundamental para fortalecer el internacionalismo y levantar nuestras banderas de lucha  las cuales implica  acciones tales como: a) campaña de acceso a tierras, suministro de semillas y beneficios agrícolas en coordinación con las organizaciones y las entidades responsables de la agricultura en los países caribeños, b) plan de reparación y construcción de caminos vecinales; infraestructuras de riego, incluyendo perforación de pozos, instalación y reparación de electrobombas; construir reservorios, canales de riego, orientado a mejorar la producción, elevar la productividad y eficientar el recurso agua, c) en el contexto del COVID 19 constituir espacios o comités de prevención y apoyo a nivel provincial y comunitario, incorporando a las organizaciones campesinas y otras de la sociedad civil, d) establecer un programa de compra de producción agropecuaria a pequeños y medianos productores para garantizar abastecer los mercados y vender a precios justos; suplir las compras públicas que demanden las instituciones y disminuir la especulación de intermediarios, e) velar por la puesta en ejecución de los Planes Nacionales de Agricultura Familiar donde se garantice la inversión y planificación de la producción nacional con la participación del campesinado, desde una propuesta agroecológica y de soberanía alimentaria, f) campaña de Recuperación Justa y apoyo mutuo entre los pueblos del Caribe ante los retos del cambio climático, g) mantener la coordinación de actividades alrededor de los días de acción de la CLOC y La Vía Campesina Internacional, h) mantener los esfuerzos educativos a través de las Brigadas Agroecológicas y de Apoyo Mutuo, las Escuelas Agroecológicas Campesinas, los Institutos Agroecológicos Latinoamericanos y la Metodología Campesino a Campesino, i) e Incentivar la producción en la población agrícola y pecuaria en las diferentes zonas que garanticen la soberanía alimentaria de las familias campesinas de las comunidades, pueblos y provincias.

Por último, desde la Región Caribe reafirmamos los siguientes puntos:

  1. Garantizar el respeto pleno a la igualdad de género, los derechos fundamentales de toda la población y de una vida libre de violencia y de inseguridades.
  2. Destinar mayores recursos para atender a la población más empobrecida y afectada por el COVID-19, organizando para garantizar un ingreso digno para la sobrevivencia.
  3. La implementación de presupuestos gubernamentales de forma participativa, con enfoque de género y de derechos.
  4. Garantizar los derechos universales a la salud y educación de calidad en forma gratuita.
  5. Que sea frenada la corrupción que impera en la administración pública.
  6. Apoyo con orientación sobre protocolo de prevención y tratamiento del virus COVID 19.
  7. Levantar informaciones del estado de salud y condiciones sociales y económicas de las familias en especial las más vulnerables en el contexto rural.
  8. Entregar informaciones a la población en lenguaje accesible en forma masiva tanto física como electrónica.
  9. Destinar en forma directa y sin trabas de intermediación mayores recursos a pequeños negocios locales para su recuperación, protección y generación de empleo para la comunidad.
  10. Rescindir los contratos de tierra con los consorcios internacionales del agronegocio pudiendo ser integrada a una reforma agraria con programa de beneficios y acompañamiento que vaya en beneficio de los campesinos y campesinas de los países caribeños.

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