Experiencias locales frente a reforma agraria

Oscar Recinos;

FECORACEN, El Salvador

La Reforma agraria en el Salvador tiene su historia desde los años treinta, las tierras estaban concentradas en catorce familias. Con una lucha férrea se marcó este proceso hasta 1980, año en el que por presión de los norteamericanos para proteger sus propios intereses se les entregó tierra a los campesinos. Se creó por tanto una ley en la constitución de la república, la ley 153 por decreto ejecutivo que dio paso a la reforma agraria y se expropiaron tierras.

El diseño fue en tres etapas, la primera cubría la expropiación de quinientas hectáreas a más, la segunda de quinientas a trescientas y la tercera etapa de trescientas a cincuenta hectáreas. En ese período solo se expropiaron trescientas veinte haciendas. Uno de los hitos de este proceso fue que la distribución de la tierra no tuvo un proceso previo de organización y capacitación para los campesinos; sino más bien ocupó un modelo de entregar las tierras sin considerar el buen uso y administración que se requiere, pensar que después de tener la tierra en sus manos podrían organizarse en cooperativas. Sumado a que el estado pretendió dividir a los campesinos con la contra reforma agraria vendiendo y centrando mucha tierra en manos de ellos mismos y millonarios.

La reforma agraria bien estructurada cambia, fortalece el sistema campesino, le permite vivir en mejores condiciones. Durante ese nuevo contexto surgen organizaciones como FECORACEN, la que se permitió llevar procesos de organización, formación, liderazgo y otras luchas por el derecho del campesinado en general, creando y fortaleciendo por consiguiente cooperativas. No obstante, durante los doce años de guerra, las cooperativas quedaron endeudadas.

Para 1992 iniciaron una lucha por la condonación de la reforma agraria que duró del año 1993 a 1997, con una ley que condonó el 85% de la deuda bancaria. Pese a ese logro para el año 2009 se inició a atacar el modelo cooperativo por parte de la oligarquía, bajo el argumento que ese modelo parecía comunismo, hubo intentos fallidos por destruirlo hasta que llegó al poder el gobierno del FMLN que dio un salto a la promoción del cooperativismo como herramienta y a programas en favor del mismo.

Por su parte, las mujeres fueron beneficiadas con la reforma agraria porque han podido organizarse, capacitarse y ejercer cargos en las directivas; sin embargo, hay un déficit de 70/30 de mujeres dueñas de tierra. Se estima que el porcentaje de propietarias de tierra se mueve entre el 18 y 20% a nivel general en el país. Si se toma como base la organización FECORACEN que tiene alrededor de unos mil quinientos socios directos entre los que cuatrocientos son mujeres socias.

Lecciones aprendidas en reforma agraria

Toda iniciativa debe nacer de la comunidad, en la aspiración de la gente, en lo que quieren ser, el modelo cooperativo fue impuesto a la gente sin formarla. Los campesinos de los años ochenta eran analfabetas, eran haciendas enormes con una calidad ganado procedente de Suiza, Bélgica, quienes de un día para otro se convirtieron en dueños de esas tierra sin preparación alguna. Está claro que quienes tienen nivel de organización llevan ventajas sobre los que no. Ellos tienen producción diversificada, la comida está en la comunidad, deben ser mas capaces de producir los propios alimentos para estar preparados ante alguna contingencia. Además la gente ejerce proceso democrático para la toma de decisiones, deciden por ejemplo donde trabajar, reparto de tierra para hacer sus siembras, sus viviendas. Otro de las características es que las cooperativas cuentan con recursos para becas de estudio y pueden beneficiar a sus miembros.

Limitación generalizada a los recursos

En el Salvador el sector agrícola está abandonado, las cooperativas tienen problemas porque antes eran proveedoras de semillas al estado, hoy en día una buena parte se está importando, ejemplo claro fue los paquetes alimentarios que repartió el estado en el contexto de la pandemia, fueron a través de compras internacionales, dejando por un lado a los productores locales, quienes se quedaron con sus alimentos. En general el agro está recibiendo poco crédito del sistema financiero, no se llega ni al cinco por ciento, es limitado. La gente produce con recursos propios. Recientemente hubo una política, dos bancos estatales como el banco del fomento agropecuario, estableció crédito para la producción de granos básicos, sin embargo, los programas no existen. El crédito es mínimo, las cooperativas quedan fuera de los programas. Hay problemas de rentabilidad por competir con productos subsidiados.

Este artículo es parte del segundo Boletín Informativo de la CLOC-Vía Campesina de la campaña “Volver al Campo”.

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