Indígenas y campesinos continúan en lucha contra transgénicos

Miércoles 13 de Julio de 2011

Los cultivos transgénicos están amenazando comunidades campesinas e indígenas en diversas partes de América Latina. Cada vez más, los intereses de las empresas están atropellando a las comunidades locales. En Chile, el tema se instaló con más fuerza con la aprobación, en pasado mes de mayo, del Convenio Internacional para la Protección de la Obtenciones Vegetales (Upov 91), que privatiza la comercialización de las semillas.

Eduardo Letelier, director del Centro de Educación y Tecnología para el Desarrollo del Sur (CET SUR), habló con Adital sobre esta temática. Pese las consecuencias de la ratificación de este Tratado, Letelier destacó que los campesinos están dispuestos a resistir y seguir con campañas contra los transgénicos en el país. Lea la entrevista.

Adital – Recientemente, Chile aprobó el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (Upov 91). ¿Cuales son las consecuencias para los indígenas y los campesinos de la ratificación de este Tratado?

Eduardo Letelier – Bueno, el Tratado de Protección de los Obtentores Vegetales se revisa cada cierto tiempo. Y la última revisión se hizo en el año 1991. Y en relación a la revisión anterior, del año 1978, esa revisión fundamentalmente amplía los dominios y los tiempos en que se aplica la propiedad industrial o se homologa la Ley de Obtentores Vegetales a una Ley de Propiedad Industrial. Esa es la tendencia, quiere decir, cada vez más, los derechos de los obtentores vegetales se asimilan más al régimen de patente industrial. Eso quiere decir que los plazos en que rigen la propiedad industrial se extienden, las normas de penalización por la violación de la propiedad intelectual sobre las semillas aumentan y esto también determina que la propia práctica de los agricultores en lo que se refiere al intercambio y comercialización de semillas, termina siendo penalizada, termina siendo criminalizada.

Ahora, otra consecuencia es que este régimen legal, este convenio vigente desde 91, lo que hace es que genera un escenario en Chile, que ya se instaló en el desarrollo legislativo de una Ley de Obtentores Vegetales en Chile, donde esto se transforma en una ley de la República. Entonces todo el poder del Estado se empieza a utilizar para penalizar justamente la infracción a esta ley. Por lo tanto, es un escenario de criminalización del intercambio de semillas entre agricultores. Este es el escenario que se están instalando. Ahora de hecho de ley está en el parlamento, ya está siendo realizada y la otra consecuencia es que abre espacio a las preguntas de un conjunto de grupo legales que vienen y piden el uso de los transgénicos para la producción de alimentos de consumo masivo.

Hoy en Chile los transgénicos solamente se pueden utilizar para producir semillas que se exportan para fuera de Chile. Pero con este cambio legal, con la aprobación de la Upov, también como estrategia para el desarrollo legislativo es que se eliminen algunas normativas que ya están vigentes que impiden el uso de semillas transgénicas para la producción de alimentos de consumo masivo en Chile. Entonces esta es la otra gran consecuencia. Una parte la criminalización de la semilla campesina, otra parte la legalización del cultivo de los transgénicos en Chile.

Adital – ¿Y como ha sido la respuesta de los campesinos, de las organizaciones sociales que tratan de esta temática?

Letelier – Bueno, yo creo que los campesinos están tomando conciencia – y los pueblos indígenas de Chile también – de la amenaza que eso significa para su propia situación y que en la práctica eso está siendo impulsado por intereses empresariales que ven en el uso de las semillas transgénicas un negocio rentable. Y esto significa que las organizaciones campesinas e indígenas están hoy en día debatiendo estrategias para enfrentar esta situación. No solamente desde el aspecto legislativo, sino también desde la perspectiva de reactivar la producción de semilla bajo el control social.

Adital – Pero, ¿los movimientos campesinos latinoamericanos que están integrados, resisten al incremento de los transgénicos en la región?

Letelier – Sí, la Cloc-Vía Campesina [Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo] hoy en día tiene una campaña contra los transgénicos y está buscando en todos los países impedir que se liberen y que contaminen la agricultura campesina. Es una campaña mundial y América Latina tiene mucho protagonismo por parte de las organizaciones de mujeres campesinas […]. Esto ha sido material de discusiones particularmente en el V Congreso de Cloc-Vía Campesina del año pasado en la ciudad de Quito [Ecuador], en Octubre. Y uno de los mandatos principales en el sector para las organizaciones campesinas del continente, junto con la reforma agraria, es la cuestión de la semilla y el agua. Esto está generando en los países estrategias para diferenciar y enfrentar las situaciones. Hay situaciones críticas, críticas, como la de Paraguay, por ejemplo, la del Norte de Argentina y el Sur del Brasil con la soya que afecta tanto por lo transgénico, pero también afecta todo el territorio, el agua sufre contaminación agroquímica en los campos.

Los campesinos ciertamente están en la búsqueda de estrategias de acuerdo, declarando el territorio libre de transgénico, buscando el desarrollo legislativo favorable, por lo menos, y fundamentalmente impulsando el intercambio de artesanía campesina y también buscando alianzas con la academia, porque el tema de contaminación transgénica es algo sumamente nuevo y no hay capacidades técnicas muchas veces en las organizaciones, para enfrentar la contaminación transgénica, justamente buscando alianzas con académicos que estén investigando este tema y que estén dispuestos en ese sentido a colaborar con esta idea de continuar con el territorio libre de transgénico, se puede avanzar en este sentido.

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Fuente: Adital

 

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