“Sin la tierra no tenemos identidad”

11/10/2010

Testimonios de mujeres del campo unidas en la diversidad

En el marco de la IV Asamblea de Mujeres, se desarrolló un intenso intercambio de vivencias, experiencias políticas y testimonios centrados en la identidad y el apego a la madre tierra. Las mujeres, pertenecientes a diversas organizaciones nacionales y regionales adscritas a  CLOC – VC, formularon algunas reflexiones sobre los vínculoc entre feminismo, ecología y agricultura. 

A continuación, ofrecemos algunos extractos de las intervenciones presentadas durante el Panel “Mujeres del Campo Unidas en la Diversidad por la Madre Tierra”.

“Nosotras y nosotros somos un elemento espiritua; sin la tierra no tenemos identidad,  la madre tierra es sagrada. Las mujeres indígenas vemos a la tierra como un bien colectivo que nos da alimentos a los seres buenos y malos que existen en ella. Luchamos por  la tierra, por las semillas que también vienen de la tierra. También, las poblaciones urbanas  deben poner su granito de arena para luchar por la tierra, porque de ahí vienen los alimentos que van a la ciudad”

En Guatemala se reconoce la copropiedad de la tierra de hombres y mujeres, aunque con contradicciones impuestas por la legislación. Las comunidades indígenas defendemos la tierra, los cerros, las montañas donde están nuestras riquezas que hoy nos quiere quitar el capitalismo. 

Dolores, mujer indígena, representante de  CLOC – VC  Guatemala.   

Siento envidia por la relación que tienen con las plantas con la tierra, como expuso  la compañera de Guatemala.  Yo trabajo con las plantas y mi relación es distinta, sin sentimiento bueno porque siempre tengo que cortarle una ramita y me pagan una miseria por eso.  Las multinacionales hacían que  sus plantaciones tengan todo el cuidado, incluso más que a las asalariadas como nosotras.  Aunque a nosotras nos faltara el agua, sus plantas tenían toda la necesaria para que produzcan. Tuvimos esa relación hasta que nos organizamos, a pesar del brutal  capitalismo que hace que nosotras, compañeras de trabajo, nos veamos como enemigas porque nos tenemos que pelear por una caja para cosechar más;  así de brutal,  tenemos que ganar peleando entre nosotras caja por caja. No podemos cosechar colectivamente. Ahora organizadas, estamos  peleando  colectivamente. Estamos luchando para que esa brutalidad termine”  

Jonia Segredo, RANQUIL,  Chile.[1]

En Colombia, vivimos una guerra civil no declarada que profundiza la desigualdad social; es por esto que  muchos campesinos se levantaron en armas por la transformación social.

FENSUAGRO ha venido fortaleciendo la organización campesina en varios niveles, con eje de  soberanía alimentaria, rescatando semillas, estimulando la producción limpia de alimentos. Como mujeres venimos haciendo acto de presencia en estos procesos sociales, formándonos conjuntamente y enfrentando al mismo tiempo las políticas nacionales de los gobiernos que buscan acabar con el campesinado, favoreciendo el agronegocio, poniendo impuestos y restricciones  contra nuestra producción”

Socorro Pizo,  FENSUAGRO,  Colombia.

En Cuba, nosotras vivimos una revolución donde la mujer es protagonista en todo. Somos respetadas en todos los escenarios y tenemos los mismos  derechos que el hombre. La primera Reforma Agraria en nuestra patria fue firmada para una mujer. Todas las mujeres que quieran trabajar la tierra tienen ese derecho garantizado. Tenemos la esperanza de que todas las mujeres  del mundo van a luchar por otra vida mejor, no solo por el  respeto, porque esto ya lo hemos ganado.

Las mujeres cubanas, sentimos la afectación del bloque. El bloqueo del  imperialismo que quiere hacer y disponer de todo lo que no es de él, el bloqueo que  nos limita a comprar insumos para la producción  y nos la hace más costosa”

Maiobi,  ANAP – Cuba

Nosotras utilizamos canoa, bote, peque- peque, redes, anzuelos para pescar.  Nuestros antepasados usaban una corneta tejida de tamiza y hojas de palmeras como trampas para conseguir los pescados. Las mujeres indígenas en la Pachamama plantamos plátanos, yucas, hacemos fariña para comer con el pescado, para nuestra soberanía alimentaria diaria. Hoy los pueblos pescadores sufrimos por la contaminación con el petróleo

Irene Pinedo, Indígena de la Selva Amazónica de Perú.

FECUMARINAP.

Otras intervenciones destacadas fueron las de compañeras de Ecuador, Brasil y en especial la de  las  delegadas del Pueblo Mapuche en Chile.

Luz Lanchi de FENOCIN – Ecuador, compartió  el trabajo de su organización UNORCAC en Cotacachi, Provincia de Imbabura. Las mujeres han impulsado y recuperado el trabajo artesanal fomentando la cooperación y la combinación con la agricultura ancestral.  A través de éste trabajo revalorizan las artesanías, realizando capacitaciones de grupos en macramé,  bordados a mano en camisas, alpargatas, mantelería.  Han desarrollado la experiencia de exportación, aunque con algunas dificultades. Se  realiza una feria que involucra a las familias indígenas  que se organizan en torno  a los demás que quehaceres de producción agrícola, la cría y pastoreo de animales.

Cuidamos la madre tierra que nos da la vida y la alimentación cada día,  finalizó. .

Micheline del MST de Brasil, socializó el intenso trabajo que realizan como mujeres del campo y de la ciudad, convergiendo el 8 de Marzo como día de lucha contra el capital y el agronegocio, en la medida que las mujeres son las más perjudicadas por el entrecruce del  patriarcado y el capital.

Hemos hecho acciones públicas, de formación y de golpe en lo económico a las transnacionales. La alianza del campo y de la ciudad es muy importante para hacer lucha de masas. Hay acciones que nos obligan a asumir tareas que antes solo desarrollaban los hombres,  nos vimos condicionadas a aprender. Ante una acción grande, la represión también es mayor, pero nos sentimos acompañadas por la solidaridad de todas ustedes” concluyó la delegada de Vía Campesina.

La intervención más emotiva por su alta carga de lucha política ha sido la de las mujeres mapuches de Villarica, quienes señalaron como la  lucha del Pueblo Mapuche por su tierra es una lucha de toda la vida por la soberanía alimentaria, por el territorio, y es una lucha en  la que muchos han dado la vida, “Los gobiernos y medios de comunicación hablan de conflicto del pueblo Mapuche y no lo es, sino que es un legítimo reclamo del Pueblo Mapuche por lo que le pertenece

Así cerró el panel de testimonios con la emocionante y sentida energía de las mujeres en lucha por la soberanía alimentaria, forjadoras del futuro de los y las hijas, con desbordante solidaridad entre los pueblos presentes. 


[1] Testimonio receptado en medio de la indignación de la Asamblea por la situación descrita. El trabajo de las asalariadas de Chile es un ejemplo de las injusticia que hay contra las mujeres  en cuanto a la poca remuneración que perciben por el trabajo casi diario, impidiéndoles compartir el crecimiento y desarrollo de sus hijos

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