Solidarity Campaign: Honduras and Guatemala in the Face of Storm Eta

Central America is a region that is very vulnerable to the effects of climate change; a region with a convergence at the end of the rainy season with storms and hurricanes, landslides, and river flooding. In recent days, Hurricane Eta has left infrastructure and peasant farms destroyed and a loss of human life.

Our peasant organizations, workers and indigenous peoples in Honduras and Guatemala are going through a very difficult time and this situation is also due to the governments that have implemented neoliberal policies that have resulted in illicit enrichment of the dominant governing political and business class, the absence of institutions, corruption of state funds and international cooperation; and in addition, the privatization of basic services.

As a consequence of these operations, the dispossessed class: the peasantry, the workers and indigenous communities suffer the abandonment of their States. The socio-economic and environmental situation of these sectors is vulnerable, and it worsens when it comes to meteorological phenomena or health crises like the COVID-19 pandemic that we are currently experiencing.

Honduras and Guatemala are two countries that systematically denounce the lack of social and economic policies; the abuse of power aimed at monopolizing lands and territories for the expansion of monocultures and extractivism, a reality that violates the rights of the populations, but above all causes the slow and progressive destruction of natural assets.

With the arrival of Hurricane Eta, this reality is more than evident. Our peasant and indigenous organizations in both countries, the National Center of Rural Workers – CNTC and the Council for the Integral Development of Peasant Women – CODIMCA in Honduras; the Committee for Peasant Unity – CUC and the National Coordinator of Widows of Guatemala – CONAVIGUA denounce the lack of prevention and evacuation plans for the affected areas by their governments.

In Guatemala, the Committee for Peasant Unity – CUC, member of CLOC-VC, reports dozens of flooded and isolated communities, damaged houses and infrastructure, hundreds of hectares of peasant crops totally lost by the flooded rivers, absence of shelters and overcrowding of families. This panorama is mainly in the Polochic Valley and various municipalities in the lowlands of Izabal, Alta Verapaz and El Quiché. In the highlands of Alta Verapaz, El Quiché and Huehuetenango, torrential rains have caused landslides that have resulted in loss of life, destruction of homes and crops, as well as the cutting of roads by the landslides.

In Honduras, CODIMCA reports that its organized bases in the departments of Yoro, Santa Barbara, and Lempira have been affected; CNTC reports that its organized bases in 12 of the 18 Honduran departments have been affected.

Only the People save the People! is the slogan in these two countries that are facing the storm with the solidarity of the same compatriots that with their own actions have given themselves the task of collecting non-perishable food, medicines, biosecurity products and other important items to solve some basic needs.

Let us unite all our strength for the solidarity of the people and let us join resources to help alleviate and mitigate the disaster left by Hurricane Eta, coordinating efforts with the organizations mentioned above.

We will be sharing solidarity call links and you can also contact the Operational Secretariat of CLOC-Vía Campesina at secretaria.cloc.vc@gmail.com or +505 8998 5564 to coordinate your donation.

Communications / Solidarity Calls from CLOC-LVC Organizations (we will update this list on an ongoing basis):

Council for the Integral Development of Peasant Women – CODIMCA

The Committee for Peasant Unity-CUC Guatemala

National Center of Rural Workers – CNTC

Make a donation for CODIMCA, CNTC, and CUC through Grassroots International: https://grassrootsonline.org/get-involved/donate/hurricane-eta-emergency/

Sovereign Peoples, Peoples in Solidarity

Operational Secretariat of the CLOC-Vía Campesina Managua, Nicaragua November 8, 2020

Centroamérica en la pandemia

La situación de las campesinas, campesinos, pueblos indígenas y obreros cada vez es más desafiante para las organizaciones que trabajan en defensa de sus derechos, particularmente en la defensa de sus territorios, recursos naturales, espacios, saberes ancestrales, cosmovisión, empleo, libertad de circulación, la vida misma.

La reivindicación de sus derechos, crecimiento de desempleo, las riquezas concentradas en pocas familias, sociedad más desigual, la pérdida del desarrollo humano son parte del modelo neoliberal que ha mermado la igualdad de oportunidades y la justicia social. Sumado a la escalada de violencia como flagelo social y las mujeres que, de manera puntual, son las que repuntan con la violencia de género e intrafamiliar y con la carga de trabajo duplicado en el hogar en tiempos de pandemia.

Por otro lado, el desafío es aún mayor al considerar los niveles de represión que aumentan en la región, sobre todo con los sectores más dinámicos y populares quienes,4 a pesar de las amenazas no han cesado con sus luchas. Cientos de asesinatos, atropellos, asalto a sedes de pueblos, saqueos, acaparamiento y masacres por tierra, opresión internacional, bloqueo, corrupción, reformas a leyes han sido las principales acciones en contra de pueblos como es el caso de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá Paraguay y Perú.

Sin dejar de mencionar a los grupos paramilitares, hordas fascistas que se han volcado en la represión y asesinato principalmente de jóvenes, en su mayoría provenientes de los sectores populares, hijos de campesinas y campesinos quienes han migrado a la ciudad. Hay un desplazamiento forzado. Se ha expandido los carteles de la droga, hay una confabulación entre los carteles de la droga, policía, militares, la clara intención es hacer retroceder a los movimientos y organizaciones defensoras.

A todo lo anterior se suma a partir de este año 2020 la problemática por la pandemia del COVID 19 que vino agravar más la situación, acentuando elementos que desfavorecen a los grupos vulnerables entre los que cabe mencionar: 1. Confinamiento forzado, 2. Abuso de poder en la mayoría de los sistemas gubernamentales y capitalistas, quienes han aprovechado la pandemia para fortalecer políticas públicas (leyes, decretos) en favor de las grandes corporaciones trasnacionales, agronegocio, 3. Privatización de los recursos naturales como el agua, 4. Apuro por aprobar tratados de libre comercio para 5 tomar el control de la agricultura en medio de la pandemia. 5. Facilitación de agrotóxicos en el cono sur y la producción transgénica.

Centroamérica

La pandemia viene a poner sobre la palestra pública descontento generalizado de la población como bien se ha mencionado anteriormente. Algunos gobiernos y sectores de poder han elaborado leyes y decretos en el marco de esta coyuntura, que perjudican a los grupos más vulnerables entre ellas; contra el sistema agroalimentario, decretos para entregar el agro a los empresarios, militares, criminalización de la lucha, lo que imposibilita cualquier acción, aun así, el movimiento campesino e indígena acompañado de otros sectores han dado su lucha.

La situación de Costa Rica, Panamá, Guatemala, Honduras es preocupante entre cierre de negocios, déficit fiscal, aumento a los impuestos a diferentes sectores, más desempleo, negación a derechos humanos sensibles como es el caso de Panamá con la modificación de su código penal que elimina el fuero maternal, crisis sanitaria generalizada entre falta de personal médico y recursos, modificación al sistema de educación (de presencial a virtual) en algunos países, lo que genera una clara preocupación por la calidad de la educación y el endeudamiento.

En Costa Rica la tasa de desempleo ha incrementado al 24% según datos sociales. En el caso del agro cerca del90% de la producción están en estos momentos bajo los parámetros de informalidad. Hay muchos lugares en los que la gente está hacinada, mucha gente contaminada. Nicaragua por su parte tiene la salvedad de contar con un sistema de salud comunitario que ha venido fortaleciéndose. Enmedio de la pandemia las orientaciones han sido usar sistemas de protección, pese a que hubo fuerte presión por cerrar operaciones se demostró que siguiendo todas las medidas pudo mantenerlas actividades económicas, sociales y productivas abiertas. Como resultado ha sido el único país en la región sin afectación por escasez de alimento, ni por endeudamiento.

El Salvador en lo económico apunta a una reducción cerca del 8.5% del PIB. Se han perdido cerca de doscientos mil empleos. En el ámbito de la salud desaparecieron trece programas sociales. E n temas de educación, la pandemia y métodos de acceso de Información digital y clase online lo que ha marcado son las grandes desigualdades en la población. En el tema agrícola sin ninguna dirección.

Honduras, por su parte registra que el mayor problema es el desabastecimiento, acompañado con actos de corrupción en el robo de donaciones. Mas de sesenta y cinco millones de dólares se han destinado para el combate de la pandemia y no se ha recibido nada. En ese sentido se ha promovido una campaña que se llama ¿dónde está el dinero? Honduras lo necesita. Sin seguirlas medidas de bioseguridad se prevé un incremento de contagio en el país. En el sector rural se ha desbordado el virus. Se escondes las cifras reales. Los toques de queda violan cualquier procedimiento que tenga que ver en el marco de los derechos humanos. El gobierno ha anunciado el cierre del año escolar, los juzgados están aperturando solo para atender delitos en contra de los campesinos y pueblo pobre, sin dinero para fortalecer el agro.

Lo que viene post pandemia es serio: aplicación del nuevo código penal, elecciones altamente violatorias en contra de las luchas sociales y populares del país, pobreza extrema, desabastecimiento, salud y económico.

En Guatemala la pandemia entra con un nuevo gobierno, se han hecho prestamos millonarios al banco mundial, han vendido bonos del tesoro, han prestado cerca de veintiún millones de quetzales a donaciones y se han recibido de otros países. No queda claro su destino. Haya alto porcentaje de contagios. En medio de la pandemia además de leyes creadas para favorecer al sector económico, se propuso una contra las ONG que pretende controlar a los campesinos, sindicatos y cooperativas. Sin embargo, no avanzó porque varias organizaciones interpusieron un recurso de amparo.

También hicieron pasar la ley de transgénicos con otro nombre, pero tampoco pudo pasar. Se ha perdido el orden democrático, la gobernabilidad se ha desestabilizado.

En resumen, puede decirse que, el mundo capitalista se creía invencible porque había sido poseedor del poder económico, militar, de la ciencia y tecnología y eso lo hacía se entirse inconmovible, potente, seguro, y tranquilo.

Esa seguridad no podrá volver desde el momento de la pandemia. Es la organización popular la que va a romper este cerco. En medio de las débiles barreras de protección se hace necesario tomar el control de los recursos. Los servicios de salud convertirlos en comunitarios como es el

caso de algunos países, crear políticas públicas que favorezcan a los sectores campesinos, indígenas, obreros, mujeres.

Por tanto, urge dinamizar la organización, la solidaridad internacional, resistencia, cerrar los frente de luchas, alcanzar la posición política de todas las organizaciones que conforman la CLOC/Vía Campesina. Esta crisis genera una oportunidad a la vida campesina con la producción de la alimentos sanos, reforma agraria,9soberanía y seguridad alimentaria y la agroecología. Se prevé una mayor escalada de desempleo y hambruna en los países. Es tiempo de empezar a fomentar un planteamiento de regreso al campo, la Soberanía Alimentaria es una demanda general.

Doña Lupe y Don Arcadio, nos hablan de la importancia de la campaña Volver al Campo

¿Cómo podemos salir de la crisis de hambre y desnutrición que enfrentamos en la pandemia? ¿La crisis climático y destrucción medioambiental? ¿Y el desempleo y la migración de jóvenes del campo a la ciudad?

Escuchemos las voces de Doña Lupe y Don Arcadio, dos campesinos que nos hablan de la importancia de la campaña Volver al Campo de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, CLOC-Vía Campesina.

Ilustracion: LVC

Ilustracion: LVC
Ilustracion: LVC


Ilustracion: LVC

Participar en esta campaña:

  • Comparte los audios con sus radios comunitarias para divulgar sobre esta campaña.
  • Escucha Edición 71 de Voz Campesina con jóvenes sobre la importancia de Volver al Campo
  • Lee la Edición de Boletín Tierra sobre esta campaña
  • Envía fotos y videos de la producción de alimentos sanos de su comunidad a clocomunicacion@gmail.com

Sobre Volver al Campo:

En el contexto de la crisis sanitaria que vive nuestro mundo, desde la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo impulsamos la campaña Volver al Campo, que reivindica la necesidad central de la producción campesina y agroecología para garantizar alimentos sanos y defender la vida. Esto requiere compromisos desde los estados con políticas públicas que apoyan a la agricultura familiar, mercados locales, y defensa de bienes comunes.

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¿Qué es la CLOC-Vía Campesina?

La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-Vía Campesina) es una instancia de articulación continental con más de 25 años de compromiso constante con la lucha social, representando a movimientos campesinos, de trabajadores y trabajadoras, indígenas y afrodescendientes de toda América Latina. También lucha por los derechos humanos, económicos, culturales, sociales y políticos de los pueblos en la defensa de la producción y vida campesina. Asumiendo la lucha de clases como un medio para lograr una sociedad democrática y plural sin explotados ni explotadores, soberana e independiente.

Logo de la CLOC

Al presente, contamos con 84 organizaciones en 18 países de América Latina y el Caribe, las cuales constituyen una fuerza social y movilizadora presente en todos los espacios que ofrezcan propuestas, alternativas y acciones a nivel de nuestro continente. Las organizaciones miembros de la CLOC-LVC estamos comprometidas desde nuestro carácter anticapitalista, antineoliberal y anti-imperialista, en la construcción de movimientos de masas y de lucha, en  solidaridad permanente y sostenida con la Revolución Cubana y los procesos populares que avanzan en el continente; así como el compromiso con el debate permanente que nos lleve a construir las bases teóricas y programáticas desde las organizaciones del campo para la construcción de un proyecto socialista en el continente americano.

La CLOC es el referente directo de La Vía Campesina Internacional en nuestro continente, siendo que a través de nuestras banderas de lucha, temas de trabajo, acciones, ejes y espacios de articulación y movilización, lucha contra el sistema patriarcal y capitalista que destruye la vida de campesinas y campesinos. La CLOC impulsa la lucha contra las transnacionales, el agronegocio, los modelos extractivistas y la explotación agrícola que atentan contra la vida, los derechos campesinos y nuestra madre naturaleza.

¿Cómo fue creada la CLOC?

Si bien la CLOC nace formalmente en el I Congreso realizado en Lima, Perú, del 21 al 25 de febrero de 1994, con la participación 238 delegadas y delegados de 84 organizaciones a nivel continental, su caminata arrancó años atrás, bajo el impulso de organizaciones no afiliadas internacionalmente que habían coincidido en la necesidad de articular un espacio propio y autónomo,  impulso que fue potenciado por la realización de la “Campaña Continental 500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular” (1989-1992), convocada por organizaciones campesino-indígenas de la Región Andina y el Movimiento Sin Tierra (MST) del Brasil, que en un momento gravemente adverso para las organizaciones populares no sólo permitió abrir una trinchera de resistencia, sino que además terminó siendo un laboratorio para la formulación de planteamientos políticos y organizativos de cara a los nuevos tiempos.

1994 fue un año emblemático para los movimientos populares de la región, por los signos de reactivación de las luchas sociales, particularmente en el campo contra las políticas neoliberales. Se inicia con el levantamiento zapatista en Chiapas, México, para luego registrar el segundo levantamiento indígena en Ecuador, las marchas de los cocaleros en Bolivia, las movilizaciones por la reforma agraria en Paraguay, Guatemala y Brasil, entre otras manifestaciones y acciones de lucha.

¿Qué defendemos?

Luchamos juntas y juntos a La Vía Campesina para desarrollar la solidaridad, cooperación,  la unidad en la diversidad entre las organizaciones miembros, para promover las relaciones económicas de igualdad, paridad de género, justicia social, la preservación, recuperación y conquista de la tierra, el agua, las semillas y otros recursos naturales, la soberanía alimentaria con base en la agroecología, la producción agrícola sostenible y una igualdad basada en la producción a pequeña y mediana escala. 

Nuestras banderas de lucha:

  • Reforma agraria integral y popular
  • Soberanía alimentaria con base en la agroecología
  • Defensa de los derechos humanos en los territorios y la implementación de la Declaración de Derechos Campesinos
  • Protagonismo de las mujeres campesinas y el feminismo campesino y popular
  • Construcción de alianzas de organizaciones de otros sectores
  • Solidaridad militante e internacionalista
  • Juventud
  • Formación política, ideológica y técnica
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Declaración Política del VII Congreso de la CLOC LVC

La Habana, 30 de junio de 2019

Revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado, es igualdad y libertad plenas, es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos, es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos, es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional, es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio. Fidel Castro Ruz, 1 de mayo de 2000

En la Habana, Cuba, en el 60 aniversario de la firma de la Ley de Reforma Agraria, a 27 años de la conformación de la CLOC y a 25 de su primer congreso Continental, nos reunimos 300 delegadas y delegados de organizaciones campesinas, indígenas, afrodescendientes, sin tierra, pescadores artesanales, pueblos originarios y trabajadores y trabajadoras agrícolas, jóvenes y mujeres provenientes de 30 países en representación de todas las regiones de América, representantes de Via Campesina Internacional de África, Asia, Europa y Norteamérica y mas de 50 invitados internacionales para celebrar el VII Congreso Continental de la CLOC Vía Campesina.

En el largo recorrido de unidad y articulación de las luchas continuamos reflexionando sobre el momento histórico y los desafíos del movimiento Campesino Internacional

En un contexto caracterizado por la agudización de la disputa geopolítica y una ofensiva imperialista atacando a los gobiernos progresistas y criminalizando a los movimientos populares, promoviendo golpes de estado y desacreditando lideres de masas con mecanismos coordinados desde sectores militares, judiciales y grandes medios de comunicación violando los sistemas democráticos y los derechos humanos. Estados Unidos arremete peligrosamente para retomar la dominación sobre el territorio Latinoamericano y subordinar los estados Nacionales a sus intereses geopolíticos y económicos causando, hambre y pobreza , desatando una nueva etapa de la guerra cultural que pretende naturalizar el odio fascista y la discriminación. Millones de migrantes deben abandonar sus países por la falta de oportunidades, son privados de su derecho a migrar y sometidos a todo tipo de violaciones a sus derechos humanos en las fronteras del imperio.

La crisis climática se agudiza de la mano del desarrollo de la agricultura industrial y los altos niveles de consumo de los países que se auto denominan del primer mundo.

Este es el marco de las nuevas guerras de opresión y conspiración contra los gobiernos de los pueblos, particularmente contra Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela, el encarcelamiento de Lula, la persecución a Cristina Fernandez de Kirchner entre otros. Declaramos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y con los pueblos en Lucha

Rechazamos la criminalización de los y las y los luchadores sociales y exigimos la libertad de los presos políticos de todo el continente.

Hacemos nuestras las reflexiones, análisis y contribuciones contenidas en la Declaración de la V asamblea de jóvenes y VI Asamblea de Mujeres.

Rechazamos el patriarcado, el racismo, el sexismo y la homofobia. Luchamos por sociedades democráticas y participativas, libres de explotación, discriminación, opresión y exclusión de las mujeres y los jóvenes. Condenamos toda forma de violencia doméstica, social, laboral, política, económica, psicológica e institucional hacia las mujeres.

El feminismo campesino y popular es parte de nuestro horizonte estratégico, fortalece la lucha campesina y la construcción del socialismo. Con Feminismo Construimos Socialismo.

La participación y el protagonismo de la juventud en el Congreso y en nuestras organizaciones fortalecen las luchas y garantizan la continuidad.

Celebramos que después de 17 años de lucha las Naciones Unidas haya aprobado y adoptado la Declaración de los Derechos Campesinos y las Campesinas, convirtiéndose en una herramienta Legal y estratégica para nuestras luchas, reconociendo el rol desempeñado por nuestro Compañero Evo Morales en el trabajo y compromiso del Estado Plurinacional de Bolivia para garantizar un proceso amplio y participativo en el seno de la ONU que permitió que la declaración alcanzara consenso internacional.

Ratificamos nuestro compromiso de solidaridad permanente e incondicional con la revolución Cubana. Condenamos el incremento de la guerra económica, el recrudecimiento del Bloqueo genocida, inhumano, ilegal e inmoral impuesto por casi 60 años al pueblo cubano por el gobierno de los EEUU, asi como la aplicación total de la ley Hemls – Burton por la actual administración norteamericana, exigiendo el fin de esta política.

Reafirmamos nuestro compromiso de luchar y exigir el cumplimiento de la proclama aprobada en la segunda cumbre de la CELAC en La Habana, de declarar a la América Latina y el Caribe como zona de PAZ. Así mismo exigimos al Estado colombiano el cumplimiento de los acuerdos y diálogos de paz.

Exigimos el respeto y la no injerencia en los asuntos internos y a la auto determinación de los pueblos de nuestra América y en ese contexto nuestro compromiso con el pueblo de puerto Rico y su lucha contra la colonización.

Planteamos la tarea de profundizar de manera autocrítica en las causas que han motivado la caída y retroceso de los gobiernos progresistas para fortalecernos y revertir la relación de fuerzas que hoy tenemos en el continente.

Continuamos recorriendo el camino retomado en La Habana en 2009, enriqueciendo un proceso de discusión reflexión y síntesis desde nuestra memoria histórica de las luchas contra la colonización y la barbarie que desde hace mas de 500 años libran los pueblos, los esfuerzos independentistas , las luchas de liberación, y las contribuciones teóricas clásicas y experiencias socialistas, los aportes de intelectuales latinoamericanos, con la certeza que nuestra propuesta no es ni calco ni copia sino la creación adecuada a la lucha de clases en nuestro momento histórico.

Ratificamos que nuestro plan de acción debe priorizar el trabajo de base y la organización popular, la formación política ideológica y el desarrollo de la comunicación popular para poder enfrentar al Agronegocio y la privatización de las semillas y avanzar hacia territorios libres de capital financiero, transgénicos y agrotoxicos, donde producción agroecológica forje la Soberanía Alimentaria respetando a la madre tierra.

Todas y todos hemos coincidido que para la construcción del modelo socialista que anhelamos, tenemos como reto principal el lograr la unidad de todas las fuerzas de izquierda y revolucionarias en cada país y en el continente y avanzar en la articulación de los movimientos sociales y los partidos políticos de izquierda, que garantice acumular fuerzas y quebrar la Hegemonía Neoliberal levantando la bandera de la integración de los pueblos y la construcción de la Patria grande, profundizando el internacionalismo y la solidaridad.

El VII Congreso de la CLOC que hoy concluimos constituye un punto de partida para desde nuestras organizaciones países y el continente hacer realidad la consigna que ha precedido este proceso:

“Desde los territorios, unidad, lucha y resistencia por el socialismo y la Soberanía de los Pueblos”

Venceremos !

Viva la Unidad de los Pueblos!

Viva la Solidaridad y la hermandad entre los pueblos!

Hasta la Victoria Siempre!

Declaración de Argentina, VI Congreso de la CLOC, Abril 2015

17 de abril de 2015
italiano             portugues         ingles       
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Eduardo Galeano
16528950304_5bceb5160c_k.jpgEn Argentina, tierra natal del Che Guevara, de Evita, Mercedes Sosa, a 200 años del Congreso de los Pueblos Libres convocado por el General Artigas, que impulsó la primera Reforma Agraria de América Latina y a 10 años del entierro del ALCA en Mar del Plata, hemos realizado el VI Congreso Latinoamericano de Organizaciones del Campo.
 
Somos la CLOC-VC, expresión organizada de los campesinos y campesinas, pueblos originarios, afro descendientes, asalariadas y asalariados del agro.
 

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La CLOC, es el fuego, la luz y la acción de la Vía Campesina en Latinoamérica. Surgimos del corazón mismo del proceso de los 500 años de Resistencia Indígena, Campesina, Negra y Popular, que unió al movimiento campesino histórico y los nuevos movimientos que surgían como respuesta a los procesos de desmantelamiento impuestos por las políticas neoliberales.
 
Unimos fuerza, experiencia y lucha, y construimos propuestas organizativas y programáticas de acuerdo a los nuevos momentos políticos, afirmando que la cuestión agraria compete a toda la sociedad y como tal debemos abordarla dentro de una estrategia de poder alternativo y popular.
 
Nuestro Congreso se ha desarrollado en un momento en que las contradicciones y la lucha de clases se reflejan en una ofensiva del capital que promueve nuevas guerras, opresión y conspiración contra los pueblos, cuya expresión máxima es el ataque directo a Venezuela al declararlo un peligro para la seguridad de EEUU, pero también en las diversas estrategias golpistas y desestabilizadoras, instrumentadas por la alianza de los grandes grupos empresariales de la comunicación y el capital financiero, buscando derrotar la soberanía de nuestros pueblos e impedir la acción de los gobiernos progresistas en la región.
 
Reconociendo el avance de los procesos regionales y continentales de integración como UNASUR, ALBA, MERCOSUR y CELAC, el VI Congreso saludó la contundente solidaridad y unidad entre las organizaciones y países de América Latina y el Caribe, que respaldaron la posición de Cuba y su denuncia sobre el bloqueo norteamericano y las maniobras y campañas contra su pueblo; actitud que nos alienta a continuar la construcción de la Patria Grande de Bolívar, San Martín, Martí, Sandino y Chavez.
 
Rechazamos el patriarcado, el racismo, el sexismo y la homofobia. Luchamos por sociedades democráticas y participativas, libres de explotación, discriminación, opresión y exclusión de las mujeres y los jóvenes. Condenamos toda forma de violencia doméstica, social, laboral e institucional hacia las mujeres.
 
Levantamos la bandera de nuestras compañeras: el feminismo campesino y popular es parte de nuestro horizonte estratégico de transformación socialista.
 
El trabajo de fortalecimiento de nuestras organizaciones y especialmente de nuestras bases seguirá estando en el centro de nuestras prioridades. Nos comprometemos a fortalecer la participación e integración de la juventud en todos los procesos organizativos.
 
Reafirmamos la Reforma Agraria Integral y Popular, la agricultura campesina e indígena de base agroecológica como componentes imprescindibles de nuestro camino hacia la Soberanía Alimentaria y el enfriamiento del planeta, garantizando el acceso a la tierra y el agua a las mujeres, los jóvenes, los sin tierra, y asegurando la recuperación de los territorios por parte de los pueblos originarios y afro descendientes. También luchamos por el reconocimiento de la función social de la tierra y el agua, y la prohibición de toda forma de especulación y acaparamiento que las afecte.
 
Nos comprometemos a seguir defendiendo y manteniendo vivas nuestras semillas campesinas e indígenas, para que en manos de las comunidades las recuperemos, reproduzcamos y multipliquemos, desde nuestros sistemas campesinos. No vacilaremos en la lucha contra cualquier forma de privatización y apropiación de las semillas y toda forma de vida.
 
Debemos derrotar el modelo agrícola impuesto por las corporaciones del agronegocio que apoyado por los capitales financieros internacionales y basado en monocultivos transgénicos, uso masivo de agrotóxicos y expulsión de campesinas y campesinos del campo, es el principal responsable de las crisis alimentaria, climática, energética y de urbanización.
 
Llamamos a continuar luchando sin cansancio por un mundo libre de transgénicos y agrotóxicos que contaminan, enferman y matan a nuestros pueblos y a la madre tierra. Resistiremos junto a pueblos y comunidades el extractivismo, la megaminería y todos los megaproyectos que amenazan nuestros territorios.
 
Celebramos el logro de la Vía Campesina al colocar la Carta de los derechos de los campesinos y campesinas en la agenda del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU y demandamos que los gobiernos ratifiquen nuestras posiciones. Llamamos a nuestras organizaciones a convertir la Carta en un instrumento de lucha de los pueblos del campo y toda la sociedad.
 
El futuro se nos hace fértil cuando la tierna sonrisa de los cientos de niños, desde el 1º Congresito, entregó su mensaje por la paz y el cuidado de nuestra madre tierra.
 
El futuro son nuestros niños, el presente se ilumina con el vigor y la fuerza de la juventud, y nuestras principales herramientas son la formación, la educación, la comunicación y la movilización de masas, la unidad y las alianzas entre campesinos y campesinas, pueblos originarios, afro descendientes, trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad, estudiantes y sectores populares, organizados en pos de conformar una fuerza capaz de hacer los cambios por los que luchamos. Vivimos un momento histórico muy inédito y complejo, determinado por una nueva correlación de fuerzas entre el capital, los gobiernos y las fuerzas populares. El capital imperialista ahora está bajo el control financiero y de las transnacionales, por lo que identificamos el SOCIALISMO, como el único sistema capaz de alcanzar la soberanía de nuestras naciones, resaltando los valores de la solidaridad, el internacionalismo y la cooperación entre nuestros pueblos.
 
¡Contra el capitalismo y por la soberanía de nuestros pueblos, América unidad sigue en lucha!

Declaración de Quito, V Congreso de la CLOC, Octubre 2010

V Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo

Quito, Ecuador, 8 al 16 de octubre del 2010

Declaración de Quito

Luego de 518 años de resistencia a la invasión, el despojo y la explotación, hemos llegado a la tierra de Eloy Alfaro, de Tránsito Amaguaña y de Manuelita Sáenz. Hemos  transitado por los caminos de América plenos de mística y fuerza, luchando, movilizándonos y debatiendo, levantando nuestras banderas, fortaleciendo nuestras organizaciones y ampliando nuestras alianzas. A los pies del Pichincha, en la  mitad del mundo, hemos realizado nuestro V Congreso después de un año de esfuerzo organizativo y movilizador.

Aquí estamos las y los continuadores históricos de los procesos sociales que surgieron con la Campaña de 500 años de Resistencia Indígena, Campesina, Negra y Popular. Aquí estamos casi un centenar de  organizaciones del campo de toda América, representadas en más de mil  delegadas y delegados, que surgimos de los procesos de unidad que desde los sectores populares venimos construyendo como una respuesta decidida y valerosa frente a la transnacionalización del capital y sus efectos perversos.

Nuestro V Congreso  se ha caracterizado por la mayor participación de mujeres y jóvenes y los importantes aportes de organizaciones de pueblos originarios y afrodescendientes, reflejo de los mayores niveles de convergencia y de las fuertes luchas que han dado los pueblos originarios de todo el continente en los últimos años. Valoramos especialmente el aporte a todas nuestras luchas que ha significado incorporar la visión del sumak kawsay o buen vivir. 

Los trabajos del Congreso construyeron  una mirada colectiva dell contexto en que desarrollamos nuestras luchas. Estamos viviendo una etapa de ascenso de las luchas sociales en América Latina. El fortalecimiento de las organizaciones campesinas, populares y  de pueblos originarios y afrodescendientes ha provocado simultáneamente el surgimiento de gobiernos progresistas y el recrudecimiento de las agresiones desde el imperio. Las derechas del continente, el gobierno de Estados Unidos y los grandes capitales despliegan  una contraofensiva con nuevas formas de colonialismo, despojo y represión, que combinan las estrategias políticas con las formas más crudas de militarización y agresión armada.

El Congreso con entusiasmo celebró el triunfo de las luchas sociales en Bolivia y Ecuador, que han comenzado profundos procesos de transformación nacional y han permitido la adopción de Constituciones nacionales revolucionarias. Saludamos a las organizaciones del Ecuador que se movilizaron decididamente y derrotaron un intento de golpe en este país. Nos solidarizamos con  la resistencia popular en Honduras, que a pesar de la continuidad del golpismo ha logrado un apoyo mayoritario a una Asamblea Constituyente.

Nos solidarizamos también con la lucha del pueblo Mapuche y con quienes después de casi tres meses de huelga de hambre lograron doblarle la mano al Estado chileno y ampliar los sectores sociales decididos a luchar hasta lograr la revocación de una ley antiterrorista espuria. Nos solidarizamos con el valeroso pueblo de Haiti, que se ha movilizado masivamente contra la ocupación militar, el saqueo y la imposición de semillas transgénicas, a pesar de las tremendas dificultades posteriores al terremoto. Nos solidarizamos también con el pueblo colombiano, que sufre y resiste sin rendirse  las agresiones sistemáticas y criminales del Estado y el paramilitarismo y exigimos la solución política y negociada del conflicto social y armado.

Reiteramos nuestra permanente solidaridad con la Revolución Cubana y el pueblo cubano que ha resistido 50 años de bloqueo por parte de Estados Unidos, y exigimos la liberación de los cinco revolucionarios cubanos mantenidos prisioneros por el imperio

La agricultura, el agua, la alimentación y nuestros bienes naturales son  hoy objetivo central del gran capital financiero. Mediante grandes inversiones han acelerado la concentración de la producción, procesamiento y comercialización agrícolas, y ha profundizado la dependencia frente a los agrotóxicos y otros insumos industriales.

El resultado es la expulsión masiva y por la fuerza de pueblos originarios y campesinos,  la extranjerización de la tierra, la pérdida de soberanía nacional y popular, así como  la destrucción de la Madre Tierra.  Frente a eso, nuestro Congreso levantó con decisión su lema central: “Contra el saqueo del capital y del imperio, por la tierra y la soberanía de nuestros pueblos,  América lucha” y reafirmó nuestra decisión de defender el planeta, la agricultura campesina y la dignidad y buen vivir de los pueblos.

La crisis climática producida por los modelos de producción y consumo impuestos por el capitalismo deja sentir sus peores consecuencias sobre los pueblos del mundo y especialmente sobre quienes vivimos y producimos en el campo. Terminar con el capitalismo pasa a ser no sólo un objetivo social, sino un paso necesario para la sobrevivencia de la humanidad y el planeta. Necesitamos acabar con el modelo agrícola industrial, agroexportador e hiperconcentrado, responsable principal de la crisis climática. Nos comprometemos a levantar e impulsar con fuerza  la posición de la Via Campesina, en cuanto a que la agricultura  campesina es la vía más segura y efectiva para enfriar el planeta y reconstituir los equilibrios naturales.

Los proyectos REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal), son una profundización de los procesos de privatización de los territorios que   pretenden incorporar los bosques y otros ecosistemas a los mercados internacionales. Para ello eliminan  y desconocen los derechos de los pueblos y comunidades sobre sus   tierras y territorios, imposibilitando además la  soberanía alimentaria y otros derechos colectivos.

La ambición del capital no se detiene. Ha impuesto leyes, regulaciones y programas que buscan privatizar la vida, las semillas y el conocimiento. La investigación científica y tecnológica ha quedado progresivamente bajo dominio del capital y en la agricultura se ha impuesto un modelo tecnológico único que fomenta la dependencia e ignora los saberes y técnicas populares y agroecológicas. El mundo y los campesinos vemos con horror cómo se utilizan o tratan de imponer leyes y tecnologías de la destrucción y el despojo, como la privatización de las semillas, los cultivos transgénicos, semillas Terminator, la biología sintética y  la geoingeniería.

Seguiremos defendiendo nuestras semillas contra la privatización y la destrucción, y las multiplicaremos para que circulen libremente y sirvan de base para la Soberanía Alimentaria

América Latina sufre de altos niveles de desigualdad y de concentración de la tierra. Esto es resultado de procesos históricos desde invasión colonial y la constitución de los Estados nacionales, varias décadas de neoliberalsimo y de procesos de contra-reforma agraria que han provocado concentración y reconcentración de la tierra. En los últimos años se suma un nuevo fenómeno de acaparamiento de tierras por parte de empresas estatales, transnacionales del agronegocio y transnacionales financieras. El acaparamiento de tierras viola los derechos humanos, porque roba a las comunidades campesinas las posibilidades de alimentarse y alimentarnos ahora y en el futuro.Reafirmamos la lucha por una Reforma Agraria integral y por la Soberanía Alimentaria como pilares centrales de nuestro  proyecto de futuro. Reconocemos  avances como los logrados en Bolivia, donde se reconoce legalmente la propiedad colectiva de las comunidades campesinas y de pueblos originarios y limita la concentración de la tierra. Sin embargo, vemos que en términos generales se ha retrocedido en  el respeto al derecho a la tierra y el territorio en América Latina.

Vivimos y sufrimos la capacidad de destrucción y devastación del capitalismo. Sin embargo, la fuerza de nuestras luchas, las formas de unidad que vamos construyendo, el revalorar nuestros aportes, nuestras visiones y culturas, el resurgimiento de la vida que vemos en nuestros triunfos, nos llevan a asegurar que nuestras luchas y quehacer nos permitirán desmantelar el  capitalismo y construir un campo y un mundo que  garanticen la dignidad y el buen vivir para todas y todos.

Contra el saqueo del capital y del imperio, ¡América lucha!

Por la tierra y la soberanía de nuestros pueblos, ¡América lucha!

Declaración de México, III Congreso de la CLOC, Agosto 2001

2002-01-01

Declaración Final del III Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo

 

Reunidos en la Delegación de Tlalpan, D.F., México, 320 delegados y delegadas de 37 organizaciones procedentes de 18 países, asistentes a la I Asamblea Latinoamericana de Jóvenes, a la II Asamblea Latinoamericana de Mujeres, los días 6 y 7 de Agosto y al III Congreso Latinoamericano de Organizaciones del Campo, del 8 al 11 de Agosto del 2001; después de intensas deliberaciones hemos constatado lo siguiente:

– Que los efectos nefastos del neoliberalismo para las sociedades rurales de América Latina y el Caribe, han arrojado al campesinado y a las comunidades indígenas a una mayor y alarmante pobreza y exclusión.

– Que las políticas agropecuarias anti-campesinas han concentrado la producción en la gran agricultura capitalista, generando con ello una grave dependencia del exterior y pérdida de nuestra soberanía alimentaria.

– Que la liberalización comercial, las contra reformas agrarias y la privatización de la economía en nuestros países, han deteriorado de manera drástica las condiciones materiales de vida de nuestros pueblos.

– Que la desarticulación de la agricultura familiar campesina es parte de una política de exterminio del capital financiero internacional y las grandes transnacionales.

En base a las anteriores consideraciones, los delegados y las delegadas al III Congreso de la CLOC, exigimos:

– Que los Gobiernos de nuestros países definan políticas de desarrollo que incluyan como ejes una reforma agraria integral y participativa, así como los medios de producción para los productores rurales, tales como: el crédito, apoyo a la comercialización, asistencia técnica y apoyo especial a la agricultura campesina.

– Revisión inmediata a los Tratados de Libre Comercio, que han desarticulado la producción de granos básicos en México; rechazo al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y otros tratados que afectarían la soberanía y autonomía de los países Latinoamericanos, como el Plan Colombia, Plan Puebla Panamá, la Iniciativa Andina y el Plan Dignidad de Bolivia.

– Rechazamos enérgicamente el uso abusivo de productos transgénicos por parte de las empresas transnacionales, así como el uso indiscriminado de agroquímicos y la introducción de semillas estériles como el Termineitor.

– Nos oponemos a los esquemas de patentes sobre la vida, que nos expropien nuestros recursos genéticos y monopolizan el conocimiento. Exigimos respeto a nuestra cultura y al saber campesino.

– Rechazamos las políticas impuestas por los organismos financieros y comerciales internacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio y el Grupo de los Ocho. Asimismo demandamos la salida de la OMC de los aspectos relacionados con el Sector Agropecuario.

El III Congreso de la CLOC se pronuncia por impulsar un proyecto alternativo con participación activa de todas las organizaciones sociales, medio rural y urbano en las que se incluyan la gran diversidad de actores que han resistido al neoliberalismo y que desde diferentes trincheras han construido propuestas encaminadas a fortalecer el desarrollo sustentable. Este nuevo proyecto se basa en la promoción de actividades productivas que garanticen un uso equilibrado del medio ambiente, con cuidado de la biodiversidad y los recursos genéticos que son patrimonio de la humanidad.

El III Congreso se pronuncia asimismo, por lograr la seguridad y soberanía alimentaría que garantice una distribución equitativa de alimentos sanos, mediante la promoción de un mercado ético y solidario.

Nuestro proyecto busca construir y consolidar un poder popular incluyente y democrático en el que participen todos los actores sociales involucrados, mujeres, jóvenes, niños, pueblos indios, a partir de sus propias reivindicaciones, reforzando desde sus bases cambios profundos en los aspectos económicos, sociales, políticos y culturales.

El III Congreso de la CLOC condena toda forma de represión, persecución, asesinatos y desapariciones de dirigentes sociales, la discriminación y violaciones a los derechos humanos, incluyendo el bloqueo que por largos años ha impuesto el Gobierno de Estados Unidos a la hermana República de Cuba.

Asimismo, exigimos la liberación de presos políticos de Centro América, Bolivia, Colombia, México, Perú y de todos los países Latinoamericanos; el esclarecimiento de asesinatos de dirigentes y masacres de campesinos e indígenas, así como el castigo a los autores materiales e intelectuales.

El III Congreso de la CLOC llama a todas las organizaciones campesinas e indígenas de América Latina y El Caribe a impulsar las siguientes acciones:

1. Fortalecer la unidad, la solidaridad y consolidación ideológica de nuestras organizaciones, así como la Coordinación Sub-Regional, Continental y Mundial en alianza con la Vía Campesina.

2. Promover una consulta continental sobre el ALCA, en el año 2002

3. Participar activamente en acciones de masas en las siguientes fechas:

– 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer
– 17 de Abril, Día Mundial de Lucha Campesina
– 01 de Mayo, Día Internacional de los y las Trabajadores
– 12 de Octubre, Día del Grito de los Excluidos
– 16 de Octubre, Día Mundial de la Alimentación

4. Asimismo los congresistas de la CLOC acordamos participar en los eventos programados por diversos organismos internacionales, como el Encuentro Internacional de Movimientos Sociales, a realizarse del 12 al 14 de Agosto en la ciudad de México; en el Foro Mundial de Soberanía Alimentaría, en la Habana, Cuba del 04 al 07 de Septiembre y en una jornada de movilizaciones en contra del consumo de transgénicos y agroquímicos en noviembre del presente año; y en el Segundo Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil en febrero del 2002.

En un clima de fraternidad, combatividad y alegría, la unidad de la CLOC se fortaleció bajo la inspiración del ejemplo de lucha de nuestros héroes y heroínas Latinoamericanas que han entregado sus vidas por las liberación de los pueblos América y por un mundo nuevo.

“Viva la unidad de los campesinos e indígenas de América Latina y el Caribe”

¡Fuera la OMC de la agricultura!
¡Por la soberanía alimentaria!
¡Por un futuro sin hambre!

¡Viva la CLOC!

Tlalpan, Distrito Federal, México, a 11 de Agosto del 2001

 

 

 

Declaración de Brasilia, II Congreso de la CLOC, Nov 1997

Al calor de las heroicas luchas por la tierra que se están librando en el Brasil, del 2 a 7 de noviembre de 1997, nos reunimos en la capital de este país, procedentes de 23 países, 338 delegados y delegadas de 49 organizaciones miembros de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), para celebrar nuestro II Congreso, el cual fue precedido por la Primera Asamblea de Mujeres del Campo. Eventos que contaron con la presencia solidaria de 8 organizaciones de Norteamérica, Europa y Asia, integrantes de nuestro movimiento internacional, La Vía Campesina.

Este Congreso nos permitió profundizar en el análisis del impacto nefasto del neoliberalismo contra la humanidad y en particular sobre las mujeres y hombres del campo; avanzar en la definición de políticas y estrategias alternativas a este proyecto de muerte, definir propuestas y acciones para consolidar nuestro proceso organizativo.

El rasgo esencial de este fin de siglo es la globalización, que en su forma dominante se manifiesta a través de la economía neoliberal de mercado.

Los efectos negativos de este modelo se sienten de una manera aguda en el agro, pues la apertura salvaje ha colocado a los campesinos, así como a los pequeños y medianos productores, a los agricultores familiares ante la amenaza directa de su extinción. Más aún cuando paralelamente se han instrumentado políticas para revertir los procesos de reforma agraria (en los países donde éstos tuvieron lugar) o simplemente para dejarlos fuera de agenda (en los países que aún no han enfrentado la cuestión de la tenencia de la tierra).

Los efectos que esto provoca en los campesinos e indígenas se manifiestan en el estrangulamiento de su economía; las migraciones internas y hacia los países del Norte; en la violencia; el recorte de los derechos laborales y la represión sindical; la precarización del empleo (informalidad, bajos salarios, trabajo esclavo, intensificación del trabajo de la mujer, de los niños, etc.); discriminación; racismo; pobreza, desesperanza…

Ante este conjunto de políticas de muerte han salido al frente las organizaciones del campo, pasando a convertirse en los puntales de la resistencia al neoliberalismo en Latinoamérica. Del México de la insurgencia zapatista, pasando por los levantamientos indígenas y campesinos de Ecuador, a las luchas por la tierra en Brasil, Paraguay, Centroamérica… prácticamente no hay espacio geográfico del continente que no haya sido escenario de luchas protagonizadas por organizaciones del campo, entre las que destacan las integrantes de la CLOC.

Nuestro Congreso nos ha permitido reafirmar y enriquecer las propuestas que aportamos para la construcción de un Proyecto de Vida, que forje una sociedad justa, equitativa, democrática, donde quepan todos y todas; proyecto que ya se está haciendo realidad a partir de nuestras experiencias y luchas concretas.

En tal sentido, conscientes de la urgencia de construir relaciones equitativas entre hombres y mujeres nos comprometemos a asumir en todas nuestras orientaciones y prácticas cotidianas el enfoque de género, estableciendo concretamente la participación de las mujeres en un 50% en todas las esferas y de manera especial en los espacios de decisión y dirección.

La reforma agraria es una solución que no se reduce a la distribución de la tierra sino que abarca los aspectos económicos, políticos y sociales y por tanto constituye una premisa básica para asegurar un desarrollo sustentable, que preserve el medio ambiente, proteja la biodiversidad y los conocimientos tradicionales; condiciones indispensables para gararantizar la soberanía y seguridad alimentaria de nuestros pueblos. En tal medida es una respuesta inmediata a graves problemas como el hambre, la desnutrición, el desempleo, la migración, la desintegración familiar, etc.

La diversidad étnica y cultural constituye una de las más valiosas riquezas de nuestros países, por lo que asumimos la lucha para que sean reconocidos y respetados los derechos de los pueblos indígenas.

Contra la exclusión, lucharemos por el ejercicio pleno de nuestra ciudadanía, la vigencia del respeto a los derechos humanos, tanto individuales como colectivos, particularmente en lo que se refiere a la educación, salud, comunicación, vivienda, seguridad social y la afirmación de nuestros valores éticos y culturales.

El rescate de la cultura como elemento fundamental de identidad, integración y unidad de nuestros pueblos es otro de los componentes fundamentales de nuestro proyecto alternativo.

El II Congreso de la CLOC reafirma la posición de la Revolución Cubana de que se respete su soberanía, integridad y autodeterminación y condena el criminal bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos, acrecentado por la Ley Helms-Burton, la que no es más que una manifestación de prepotencia de dicho país imperial.

Nuestro próximo punto de encuentro para la realización del Tercer Congreso será México, en el año 2000, para marcar el inicio de un milenio de justicia e igualdad.

A los 30 años de la caída en combate del guerrillero heroico Che Guevara, nuestro Congreso recoje su legado de lucha y militancia por la humanidad y una sociedad de hombres y mujeres nuevos.

Brasilia, 7 de noviembre de 1997.

Declaración de Guatemala, IV Congreso de la CLOC, Octubre 2005

2005-10-11

DECLARACIÓN DEL IV CONGRESO DE LA COORDINADORA LATINOAMERICANA DE ORGANIZACIONES DEL CAMPO

Congreso CLOC

A 513 años del inicio de la invasión extranjera a nuestros territorios, que han marcado la lucha y resistencia de nuestros pueblos, mujeres, jóvenes y hombres del campo de América Latina y el Caribe, herederos y herederas del espíritu libertario de nuestros ancestros que alzaron sus luchas contra la invasión esclavista europea y contra el capitalismo y el imperialismo subsecuentes.

Nos hemos reunido en Iximulew -Guatemala-, territorio maya, cuna del maíz, de saberes, culturas, idiomas e identidades diversas, en el IV Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo -CLOC-, realizado del 9 al 11 de octubre de 2005, con la participación de 178 delegadas y delegados de 88 organizaciones campesinas e indígenas, provenientes de 25 países. Precedido de la “II Asamblea Continental de la Juventud”, que se reunió con el propósito de construir sus estrategias de articulación para enfrentar combativamente al sistema capitalista; y de la “III Asamblea Continental de Mujeres”, que consensuó una agenda política para enfrentar las desigualdades que imponen la globalización y el patriarcado a la vida de las mujeres.

Hemos unido nuestras voces y pensamientos, intercambiado nuestras experiencias, compartido nuestros logros y dificultades, tejido nuestras propuestas para continuar la lucha por la transformación de la sociedad y construir una alternativa política al modelo, desarrollando una perspectiva campesina de un futuro justo, igualitario y sin ninguna forma de discriminación. Nuestro corazón y solidaridad está con nuestras hermanas y hermanos guatemaltecos que han sufrido los efectos del huracán Stan, que afecta también a El Salvador y México, y que es un resultado de la depredación que provoca el modelo capitalista, que afanado en la búsqueda de lucro genera vulnerabilidades asociadas a la pobreza y rompe el equilibrio armonioso entre seres humanos y la naturaleza.

Nos hemos convocado a este IV Congreso para realizar un balance del proceso de más de una década de construcción de la CLOC; identificar y analizar la estrategia del sistema capitalista neoliberal; definir y coordinar nuestras propias líneas de acción, de resistencia, y de construcción de un nuevo modelo de sociedad en nuestro continente; y como sujetos activos de las luchas populares, la igualdad de las mujeres, la diversidad, los derechos colectivos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, reafirmar nuestro compromiso de lucha contra el imperialismo.

En un momento en el cual el campo está siendo “reestructurado” por la irrupción masiva de los grandes capitales financieros y transnacionales, quienes se están apropiando y acaparando las tierras, territorios, recursos naturales, biodiversidad y conocimientos, e imponiendo la mercantilización del agro a todo precio, lanzamos nuestro grito de alerta y nuestro llamado a resistir en el campo y continuar construyendo en él una alternativa de vida solidaria y armónica con la naturaleza.

La imposición del modelo agro-exportador transnacional, que generaliza el monocultivo, potencia el latifundio y la producción comercial a gran escala, anula las posibilidades de subsistencia de la pequeña producción, genera la expulsión del campesinado, y multiplica el empobrecimiento de la población campesina.

Para imponer este modelo se ha militarizado el campo e impuesto la criminalización y represión de las luchas campesinas, justificándolas con el combate al terrorismo y el narcotráfico; en varios de nuestros países se han instalado bases militares extranjeras, que actúan como puntales de lanza para la concreción de los distintos proyectos de control territorial e imposición de planes del imperio como el Puebla- Panamá, Colombia, Dignidad, y otros.

La mayoría de países están inmersos en desiguales negociaciones de libre comercio, principalmente con los Estados Unidos y la Unión Europea, que se imponen en contra de la explícita voluntad de los pueblos. En el mundo rural estos representan la puesta en venta de tierras y territorios, recursos, conocimientos y bienes, a los intereses del capital, y la imposición de reglas del juego que priorizan al mercado y anulan los derechos colectivos e individuales.

La aplicación del modelo neoliberal impone en nuestros pueblos la privatización de los servicios públicos, la desaparición de programas sociales, el desempleo, la expulsión del campo, la migración, la sobreexplotación de las y los trabajadores; y la agudización de la pobreza.

Frente a este contexto el IV Congreso de la CLOC:

Declara su oposición sin tregua al capitalismo neoliberal, nos oponemos al dominio de las políticas impuestas por las Instituciones Financieras Internacionales -BM, FMI, BID- y organismos internacionales del sistema, que priorizan los intereses de las corporaciones transnacionales antes que los derechos humanos y ambientales.

Nos declaramos en movilización permanente contra el libre comercio, las reglas de la Organización Mundial de Comercio -OMC- y todos los instrumentos de dominación económica impuestos por los Estados Unidos y la Unión Europea. Nos sumamos a la Alternativa Bolivariana de Integración de las Américas -ALBA- y nos comprometemos a contribuir con su formulación, desarrollo y aplicación futura.

Rechazamos el pago de la usurera deuda externa imputada a nuestros países, que ya ha sido pagada ampliamente y que, no obstante, continua carcomiendo los presupuestos nacionales que deberían ser encaminados a la eliminación del hambre que afecta a millones de latinoamericanos y latinoamericanas.

La tierra, el agua, la minería, los recursos energéticos y la biodiversidad son patrimonio de los pueblos, nos oponemos por tanto a su privatización y comercialización. Son los pueblos los llamados a decidir sobre su uso y manejo en función de las necesidades humanas y no las del capital.

Defendemos la agricultura campesina basada en prácticas productivas solidarias y respetuosas de la naturaleza. Reivindicamos la recuperación y defensa de las semillas nativas que son patrimonio de nuestros pueblos. Rechazamos la utilización de semillas transgénicas y la patentación de lo viviente.

Nos declaramos por el derecho de los pueblos a producir sus propios alimentos, de acuerdo con su cultura y sus necesidades como base de la soberanía alimentaria. Continuaremos la lucha por las reformas agrarias integrales, basadas en la igualdad entre los géneros y la igualdad de derechos para todas las personas, que apunten hacia la construcción de sociedades campesinas justas, solidarias y cuidadosas de la biodiversidad.

Exigimos la desmilitarización del campo; el retiro inmediato de las bases militares extranjeras de nuestros países; el cese de la persecución contra los movimientos campesinos y sus líderes; y la libertad de prisioneros y prisioneras políticas, recluidos/as por el sólo motivo de luchar por sus derechos y los de sus pueblos.

Ratificamos nuestra solidaridad con Cuba, pueblo acosado y condenado a un bloqueo injusto por parte de los Estados Unidos, y sujeto a calificaciones injustas por parte de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Exigimos el respeto irrestricto de su soberanía y de su causa socialista. Apoyamos las iniciativas de justicia para el campo y reforma agraria impulsada por la revolución Bolivariana en Venezuela.

Nos convocaremos en distintos escenarios de lucha y movilización contra el imperialismo y sus efectos en el campo. En lo inmediato, mantendremos una participación activa en: • La marcha pacífica contra la Reunión Ministerial de la OMC, Hong Kong,China, diciembre, 2005 convocada por la Vía Campesina y otras movilizaciones. • La Campaña Mundial contra la violencia hacia las mujeres y niñas del campo, 25 de noviembre de 2005. • Campamento de Jóvenes Campesinos e Indígenas en Quimili, Santiago del Estero, Argentina. • La Cumbre de los Pueblos, Mar del Plata, Argentina, 1 al 5 noviembre 2005. • VI Foro Mesoamericano, del 12 al 14 de diciembre de 2005 en San José de Costa Rica. • Congreso de la juventud de la Comisión Pastoral de la Tierra, 23 al 28 de julio 2006, Brasilia, Brasil. • II Foro Social de las Américas, 24 al 28 de enero de 2006 en Caracas, Venezuela • El Congreso del MST, del 17 al 21 de abril de 2006 en – Brasil • El VII Grito Continental de los Excluidos y Excluidas, 12 de octubre de 2006 en todos los países.

Iximulew, ..E, 5,121 (Guatemala, 11 de octubre de 2005).

“Una década de lucha, unidos contra el saqueo imperialista. Rendirnos… jamás!” “Por la vida, la tierra, el territorio y la soberanía de nuestros pueblos”