Agricultura y bosques bajo ataque en negociaciones climáticas

Miércoles 18 de Enero de 2012

Por: Silvia Ribeiro

La conferencia sobre cambio climático realizada en Durban, Sudáfrica, en diciembre 2011, destaca por lo que no decidió: ni compromisos de reducción de gases de efecto invernadero, ni fondos para los países más afectados, ni respeto a las responsabilidades comunes pero diferenciadas entre países industrializados que provocaron el caos climático y los demás que lo sufrimos.

Pero sí avanzaron decisiones en agricultura, bosques, tecnologías y ampliación de mercados de carbono, que conllevan impactos muy negativos sobre la mayoría.

Los mercados de carbono –que permiten no reducir emisiones de gases donde se crean, comprando espacio no contaminado a otros– no sirven para enfrentar la crisis climática, pero justifican que se siga contaminando y abren nuevos mercados especulativos, muy preciados en época de crisis financiera. Según el Banco Mundial –pionero en mercados de carbono y en derivar fondos públicos para subsidiar el negocio a las trasnacionales– el mercado global de carbono fue de 144 mil millones de dólares en 2009. Solamente 0.2 por ciento fue para proyectos concretos, el resto fueron honorarios de consultores, gastos de transacción e inversiones financieras especulativas.

La conferencia de cambio climático en Cancún en 2010 (COP16) sentó las bases para mercantilizar a gran escala el aire de los bosques, aceptando los proyectos REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación evitada) como base de mercados de carbono. Pablo Solón, entonces negociador de Bolivia, explicó que los mercaderes del carbono van por mucho más: buscan incluir bosques, agricultura, biodiversidad y agua (ríos, mares, manglares, a lo que llaman carbono azul).

En la COP17 en Durban, se consolidó REDD para quienes prueben que hayan deforestado y dejen de talar una pequeña parte (por eso la meta es deforestación evitada, no evitar deforestar) premiando así a los mayores talamontes. Los que buscan recibir REDD tendrán que aumentar la deforestación para luego disminuirla, lucrando el doble: por deforestar y por dejar de hacerlo.

Esto da lugar a corrupción mediante consultores que certifican cifras de deforestación más altas a las reales, para seguir aumentando la deforestación y además, cobrar por supuestamente disminuirla. La otra cara de REDD, llamada perversamente manejo sustentable de los bosques, serían mínimos pagos a comunidades que no deforestan. Para ello deberán entregar el manejo de sus territorios a consultores externos que definan lo que pueden o no hacer, y a estados o empresas que compren esa función de sus bosques. Hay grupos indígenas que quieren obtener fondos con REDD, pero con salvaguardas. La COP 17 reafirmó salvaguardas generales, pero a criterio de los gobiernos en cada país, lo cual significa que ni son obligatorias ni se podrá ir más allá de la arbitrariedad que decida cada gobierno. En ningún caso los territorios quedan fuera del mercado: al contrario, REDD se consolidó como una efectiva evasión de políticas públicas para proteger derechos indígenas, campesinos y biodiversidad, cambiándolos por pagos selectivos y ventas de mercado. Contra esto se formó la Alianza global de los pueblos indígenas y comunidades locales contra REDD+ y por la vida, que exigió en Durban una moratoria global a REDD.

La COP17 avanzó también en el camino a la inclusión de agricultura en mercados de carbono. Así como REDD es un negocio para talamontes y una forma de despojar a las comunidades de sus territorios, con agricultura en mercados de carbono se busca premiar a la agricultura industrial y transgénica, aumentando la disputa y despojo de tierras campesinas.

El sistema alimentario agroindustrial es el principal factor de emisiones de gases de invernadero. Por el contrario, como ha mostrado la Vía Campesina y sus aliados, los sistemas alimentarios campesinos alimentan a la vasta mayoría de la humanidad y enfrían el planeta con sus métodos diversos y sustentables. La maniobra de los mercaderes de carbono, con apoyo del Banco Mundial y FAO, es promover lo que llaman intensificación sustentable y agricultura inteligente para el clima. En lugar de cuestionar el sistema alimentario agroindustrial que es causante de contaminación, caos climático y hambre, proponen seguir con lo mismo, aumentando la producción en menor superficie, usando semillas híbridas y transgénicas y cantidades masivas de fertilizantes químicos, dejando el resto de la tierra para vender como sumidero de carbono, con lo cual Monsanto y otras agro-transnacionales aumentarían sus ventas y podrían cobrar créditos de carbono.

La absorción de carbono en bosques y suelos, aguas y biodiversidad es de difícil medición –en realidad imposible–, porque son sistemas vivos y cambiantes con las geografías, ecosistemas y culturas que allí conviven. Absorben carbono, pero también lo emiten y en ningún caso son sumideros de carbono sino bases del sustento de la mayoría de la humanidad. Pero para el mercado, lo importante no es ser exacto, sino aparentarlo: el monitoreo y medición de carbono en bosques, suelos, biodiversidad es un jugoso negocio también para investigadores y consultores, que están desarrollando sofisticados sistemas satelitales y de bioprospección para medir carbono en sistemas vivos. En esa lógica, los indígenas y campesinos son una molestia porque alteran la medición.

Los corsarios del carbono no pudieron avanzar en Durban tanto como querían, gracias a las denuncias de organizaciones de la sociedad civil y de Vía Campesina. Pero sin duda es un tema a seguir denunciando.

Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

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Agrotóxicos: Los condenados rompen el silencio

Miércoles 18 de Enero de 2012

Por: Raul Zibechi

campaaPese a la gravedad de los daños que provocan las fumigaciones con agrotóxicos en todo el Cono Sur de Sudamérica, llama la atención el escaso debate, la pequeña cantidad de denuncias y la dificultad para poner en pie movimientos destinados a regular, y eventualmente eliminar, ciertas prácticas como las fumigaciones aéreas, prohibidas en otros países.

“Mi señora se lavó la cara con agua de lluvia al día siguiente que fumigaron un campo que está a tres kilómetros y le empezaron a salir erupciones en los brazos y el cuerpo. Fue un año atrás. Ahora está muy afectada, le diagnosticaron lupus y le están haciendo quimioterapia”. Jorge Mérola, productor rural en Villa del Carmen, en el centro de la región sojera del Uruguay, desgrana sus palabras desde un fondo de dolor fácil de entender, pero casi imposible de trasmitir.

Un médico de la zona le explicó que las manchas en la piel se deben a los “agrotóxicos” que vierten las avionetas que sobrevuelan los cultivos. “Se me murieron seis terneros, todos con los mismos síntomas. Quedan rígidos, sin movilidad muscular, con las mandíbulas trabadas. A otros vecinos les pasó lo mismo”, explica, haciendo largos silencios.

Cuando el periodista le pregunta porqué no denunció lo que le sucedió a su esposa, muestra su abismal incredubilidad en las autoridades: “No quise denunciar al ministerio de Ganadería porque un tiempo atrás hubo una mortandad de peces en el río Yi, y la respuesta fue que se debía a falta de oxígeno en el agua. Con ese tipo de respuestas no quise ir a denunciar”.

El testimonio de Mérola es uno de los tantos que tapizan el video Efectos colaterales del periodista Ignacio Cirio, que será presentando a comienzos de febrero pero que desde fines de diciembre puede verse la página web de Radio Mundo Real (ver aquí). Es el primer trabajo gráfico que presenta pruebas de afecciones graves en personas por las fumigaciones.

Romper el silencio

Todos los productores entrevistados por Cirio muestran clara conciencia sobre los cambios productivos que están sucediendo en su zona, la introducción de cultivos como la soja y la fumigación con agrotóxicos, la multiplicación de monocultivos al punto que “te vas viendo encerrado”, como dice Isabel Olivo, de la Red Grupo de Mujeres Rurales. Sin embargo, pese a ser una persona activa en una organización social, Olivo reconoce que “uno se siente sin armas para luchar contra esto”.

El caso de Mérola no hace más que testimoniar la soledad de los afectados por las fumigaciones, que puede resumirse en distancia y ausencia del Estado y complicidad de actores como el cuerpo médico que podrían jugar un papel activo. Pese a la gravedad de lo que le sucedió a su esposa, hubo apenas una entrevista en una radio de Sarandí del Yi, que fue recogida por Cirio y se convirtió en el comienzo de su investigación. De algún modo su recorrida fue un desafío al silencio.

“Los afectados no ven al Estado como garante de sus derechos”, asegura luego de recorrer cientos de kilómetros por alguno de los departamentos más afectados por fumigaciones como Florida, Flores, Durazno, Paysandú y Salto.

“La maestra Elsa Gómez, de una escuela fumigada dos veces seguidas, hizo la denuncia y cuando la entrevistaron funcionarios de Salud Pública le exigieron pruebas que vincularan los problemas en la salud con los agrotóxicos. El Estado no los protege pero les exige”, concluye Cirio. Gómez es maestra en pequeña localidad en el departamento de Durazno, y relata en Efectos Colaterales cómo las avionetas fumigaban, en 2009, a escasos metros de la escuela durante varios días sin que nadie mostrara, al menos públicamente, mayor inquietud.

“Hay muchas cosas que la gente no se anima a decir, porque son vecinos, porque se precisan, pero conozco casos que han quedado tapados y veo que salen a fumigar con las mochilas rotas”, dice Luis Ferreira quien fue presidente de la comisión de la escuela de Merinos, en el departamento de Paysandú. Su hijo, como otros niños, presentan afecciones estomacales con vómitos cuando las avionetas fumigan a menos de cien metros del centro escolar.

Entre los entrevistados por Cirio figuran apicultores que han visto desaparecer sus colmenas, pequeños ganaderos y chacareros, vecinos de pueblos y enfermeras, y maestras que descubren las consecuencias de los agrotóxicos en los cuerpos de sus alumnos. No entrevistó médicos. Consultado sobre el silencio de quienes saben y conocen las causas, reflexiona: “Las empresas hacen beneficencia con las escuelas, clubes sociales y policlínicas. Los médicos no dicen nada”.

En varias ocasiones el equipo que hizo Efectos Colaterales tuvo problemas cuando conductores de “mosquitos” (vehículos para la fumigación terrestre) vieron que los filmaban. Algunos se bajaron del vehículo y quisieron saber de qué se trataba. “Tienen órdenes de no dejarse filmar”, concluyó Cirio.

Pese a las dificultades, encontró que la población rural y de pequeñas ciudades tiene conciencia de estar ante un problema creciente, entre otras cosas “porque se informan, viajan, conocen y, por eso, reclaman del Estado un estudio a fondo de la situación”. Onelia Domínguez, auxiliar de enfermería en el pueblo Rincón de Valentín, cree que los trabajadores no exigen condiciones adecuadas de trabajo por temor a perder el empleo, pero coincide con Cirio en que “jamás nadie ha venido a investigar”.

Vencer la soledad

Aunque la ausencia del Estado, y de la Universidad, son las principales responsables del silencio de los afectados , habría que agregar la escasa capacidad de los afectados para hacerse escuchar. En marzo de 2011 el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay prohibió las aplicaciones aéreas a menos de 500 metros de los centros escolares y las terrestres a menos de 300 metros “para disminuir el riesgo de exposición de sustancias intrínsecamente peligrosas”.

Sin embargo, para que las normas se cumplan alguien debe controlar o denunciar. Isabel Cárcamo, de la Red de Acción en Plaguicidas (RAP-AL) dijo que “hemos tenido la experiencia de trabajar con comunidades fumigadas que ven muy difícil denunciar los impactos de las fumigaciones, ya sea por tener un familiar trabajando en las aplicaciones, por ser la fuente de trabajo o por vivir en pueblos pequeños donde todos se conocen e incluso hasta la empresa “ayuda” a la comunidad”.

Es el mismo problema que detectó el antropólogo Carlos Santos. Los apicultores, por ejemplo, “se ven enfrentados al dilema de no denunciar la mortandad de abejas para no ser expulsados del lugar donde les han permitido instalar sus colmenas o perder el lugar donde se encuentran”, porque al hacer la denuncia perjudica al propietario que a la vez arrienda el campo para cultivar soja

La doctora María Elena Curbelo destacó que en la zona de Bella Unión, ciudad agroindustrial donde trabaja hace 16 años, se fumigan plantaciones de arroz y caña de azúcar. Ha constatado malformaciones congénitas en recién nacidos, afecciones respiratorias en invierno y también en verano.

En la zona constató varios casos de leucemia en niños. Sin embargo, reconoció que “aunque se fumigaba hasta el borde del pueblo, un sector de la población quería hacer denuncias pero los trabajadores preferían no poner en riesgo sus puestos de trabajo y optaron por el silencio”.

Pero hay más. La mayor parte de las personas afectadas por las fumigaciones viven en pequeños pueblos, donde todos se conocen y en los cuales pervive una cultura de esperar: del caudillo, del estanciero, ahora del empresario, o del Estado. En el caso de Uruguay, se trata de pequeños pueblos que oscilan entre los 400 y dos mil habitantes.

La población rural viene cayendo sistemáticamente en toda la región. Quizá el caso más alarmante sea el de Uruguay donde sólo el 5% vive en el campo. La franja etárea de 50 a 65 años representa el 42 por ciento de esa población. No es difícil concluir que es una población en lenta extinción. Falta decir que en ese proceso el modelo productivo, y sus secuelas en la salud, fomenta la emigración al tornar inhóspita la vida rural.

“El ministerio de Salud Pública no consigue médicos decididos a radicarse en esos lugares. En esas condiciones, como señala Cirio, “hay conciencia de la gravedad pero apenas esfuerzos aislados con pocas herramientas organizativas y gremiales”.

Cárcamo denuncia que el silencio sobre los efectos de los agrotóxicos es interesado: “No existe interés político. Si lo hubiera habría que cuestionar el supuesto país productivo y los biocombustibles, entre otros. El tema solo será expuesto cuando sea una decisión política. Un ejemplo es la campaña que se ha realizado contra el tabaco, pero nada se dice de los impactos que produce la ingesta diaria de agrotóxicos a través de los alimentos y del agua. Y lo peor es que fumar se puede elegir, pero comer y beber agua no”.

Brasil, campeón mundial en agrotóxicos

Según un reciente informe del Movimiento Sin Tierra (MST), la sociedad brasileña está cada día más atenta ante los problemas causados en la salud y la alimentación por la contaminación con agrotóxicos. “Los venenos son uno de los ejes que sustentan el modelo de producción del agronegocio”, que definen como una producción volcada al exterior que expulsa familias del campo.

Desde 2008 Brasil ocupa el primer lugar en el ranking mundial de utilización de agrotóxicos aunque no es el principal productor agrícola. Se trata de mil millones de litros volcados en los cultivos, práctica de la que tampoco escapa el propio MST. En 2010 se creó la campaña nacional contra los agrotóxicos en la que participan entidades oficiales como el Instituto Nacional del Cáncer (INCA), Fiocruz y la Agencia de Vigilancia Sanitaria (ANVISA).

Los especialistas no dudan en relacionar los agrotóxicos con el cáncer. Según el INCA, en el los próximos dos años un millón de brasileños recibirán diagnósticos de cáncer y sólo seis de cada diez afectados conseguirán recuperarse. Además habrá consecuencias sobre millones de personas que sufren todos los años diversas afecciones. En una reciente conferencia en Rio de Janeiro, Joâo Pedro Stédile, coordinador del MST, denunció que en los asentamientos del movimiento “hay casos de cáncer de mama en niñas de 13 y 14 años” (Carta Maior, 20 de diciembre).

El informe Derechos Humanos en Brasil 2011, divulgado en diciembre por la Red Social de Justicia y Derechos Humanos, señala que todos los años 5.600 personas son intoxicadas con agrotóxicos aunque sólo la mitad de los casos son denunciados. En base a informes del Ministerio de Salud, concluye que todos los años se producen 2.300 “tentativas de suicidio” con agrotóxicos, siendo la región del Sur, una de las vitrinas del agronegocio, donde esa modalidad explica el 75 por ciento de las muertas. La sorpresiva revelación llevó a varios científicos a realizar trabajos de campo.

Un estudio publicado en Revista Brasileira de Saúde Ocupacional del Ministerio de Trabajo, revela la conexión entre suicidios y utilización masiva de agrotóxicos, ya que los organofosforados, entre otros, producen trastornos psíquicos. “Evidencias científicas muestran que la exposición a los pesticidas puede provocar daños en la salud, muchas veces irreversibles, como neuropatía tardía por sobre exposición a organofosforados. La exposición también está asociada a una larga lista de síntomas, así como déficits significativos de la performance neurocomportamental y anormalidades en el funcionamiento del sistema nervioso”.

La revista de la Asociación de Pos Graduados en Salud Colectiva publicó también estudios de caso, en base a una encuesta entre 102 trabajadores rurales de Nova Friburgo, que le permiten concluir que existe una correlación directa entre disturbios emocionales y psíquicos y la exposición a agrotóxicos.

Argentina: Médicos de Pueblos Fumigados

En la campaña agrícola de 1990 los campos argentinos fueron rociados con 35 millones de libros de plaguicidas. En 2010 fueron más de 300 millones de litros de los diversos venenos que consume el agronegocio. La cifra crece todos los años. En 1996, cuando se comenzaron las fumigaciones con glifosato, se utilizaban dos litros por hectárea. En 2010 ya se utilizan más de diez litros y hay campos que son fumigados con cerca de veinte litros por hectárea.

Esos datos formaron parte del 1er. Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados, realizado en agosto de 2010 en Córdoba, Argentina, convocado por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba a través de las cátedras de Medicina I y Pediatría. Al evento asistieron 160 médicos de diez provincias y decenas de pueblos.

Uno de los resultados del encuentro fue la creación de la Red Universitaria de Ambiente y Salud que ha venido dando seguimiento a la problemática sanitaria generada por los agrotóxicos.

“Los médicos destacaron que ellos atienden, en general, desde hace más de 25 años a las mismas poblaciones, pero lo que encuentran en los últimos años es absolutamente inusual y lo vinculan directamente a las fumigaciones sistemáticas con plaguicidas”, reza el informe final del evento. Rodolfo Páramo, médico pediatra y neonatólogo del hospital de Malabrigo, norte de Santa Fe, mostró su alarma al encontrar doce casos de neonatos con malformaciones sobre 200 nacimientos anuales en 2006.

El Servicio de Neonatología del Hospital Perrando de Resistencia, Chaco, hizo su propia estadística: en 1997 hubo 19,5 malformaciones cada 10 mil nacidos vivos; en 2008, trepó a 85,3. Cuatro veces más. En el mismo período, la superficie sembrada con soja en la provincia se multiplicó por cuatro.

Hubo decenas de testimonios, ponencias y relatorios. El informe final señala: “Es importante destacar que son escasos los informes epidemiológicos oficiales; según lo que manifiestan los propios médicos, sólo cuentan con los datos de sus observaciones, ya que en general los estamentos de Salud Pública han evitado verificar las voces de alarma de los equipos de salud como las denuncias de las poblaciones”. El informe de Chaco, reseñado arriba, es “uno de los únicos generados por un área pública con participación interjurisdiccional”.

Medardo Ávila Vázquez, coordinador de la red de médicos, aseguró que pese a las evidencias científicas presentadas las autoridades nacionales y las sanitarias se niegan a aceptar la realidad, y en particular los cambios en las patologías que presenta la población rural.

Por eso optó por trabajar junto a grupos como Madres de Ituzaingó, un barrio de Córdoba rodeado de soja donde 300 de sus cinco mil habitantes tienen cáncer, o el Colectivo Paren de Fumigar, que optaron por la protesta para no seguir muriendo en silencio. Este grupo asegura que “no hay fumigación controlable ni segura”, por lo que deben suprimirse.

El caso de Ituzaingó muestra que sin organización y protesta no podrán conseguir nada, porque las fumigaciones afectan a los más pobres. En 2002 las Madres ya denunciaron “endosulfán y metales pesados en tanques domiciliarios de agua”, sus hijos siguieron muriendo de leucemia y malformaciones.

Los datos que aporta Ávila no deberían permitir que nadie duerma tranquilo: “Existen casi 12 millones de personas fumigadas en el país. En esas zonas, la tasa de malformaciones es cuatro veces mayor a la de las ciudades. En los pueblos, como en Barrio Ituzaingó, la primera causa de muerte es el cáncer con el 33% de los decesos, mientras que en las grandes ciudades la primera causa son los problemas cardiovasculares con el 27%, y recién la segunda el cáncer con el 19 por ciento”.

Raúl Zibechi es analista internacional del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor a varios grupos sociales. Escribe el “Informe Mensual de Zibechi” para el Programa de las Américas. www.cipamericas.org/es/

Recursos

Carlos Santos, “¿Que protegen las áreas protegidas?”, Montevideo, Trilce, 2011.Ciência & Saúde Coletiva, vol.12, Nº 1, Rio de Janeiro, enero-marzo de 2007.Facultad de Ciencias Médicas-Universidad nacional de Córdoba, Informe 1º Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados, Córdoba, 2010.Ignacio Cirio, Efectos Colaterales, Radio Mundo Real (ver aquí).Meyer, T. F.; Reswende, I.L.C.; Abre, J. C.; “Incidência de suicidios e uso de agrotóxivos por trabalhadores rurais em Luz (MG), Brasil”, Revista Brasileira de Saúde Ocupacional, Sâo Paulo, Nº 116, Vo. 32, pp. 24-30, 2007.MST, “Balanço do ano velho e perspectivas para 2012”, en ver aquíRed Social de Justicia y Derechos Humanos, “Derechos Humanos en Brasil 2011”, Brasilia, 2011.

Fuente: Programa de las Américas

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Reflexiones de Fidel: guerra nuclear y cambio climático. La marcha hacia el abismo

Martes 17 de Enero de 2012

fidel-castroEl líder de la Revolución Cubana afirma que numerosos peligros nos amenazan, pero dos de ellos, la guerra nuclear y el cambio climático, son decisivos y ambos están cada vez más lejos de aproximarse a una solución

No es cuestión de optimismo o pesimismo, saber o ignorar cosas elementales, ser responsables o no de los acontecimientos. Los que pretenden considerarse políticos debieran ser lanzados al basurero de la historia cuando, como es norma, en esa actividad ignoran todo o casi todo lo que se relaciona con ella.

No hablo por supuesto de los que a lo largo de varios milenios convirtieron los asuntos públicos en instrumentos de poder y riquezas para las clases privilegiadas, actividad en la que verdaderos récords de crueldad han sido impuestos durante los últimos ocho o diez mil años sobre los que se tienen vestigios ciertos de la conducta social de nuestra especie, cuya existencia como seres pensantes, según los científicos, apenas rebasa los 180 mil años.

 

No es mi propósito enfrascarme en tales temas que seguramente aburrirían a casi el ciento por ciento de las personas continuamente bombardeadas con noticias a través de medios, que van desde la palabra escrita hasta las imágenes tridimensionales que comienzan a exhibirse en costosos cines, y no está lejano el día en que también predominen en las ya de por sí fabulosas imágenes de la televisión. No es casual que la llamada industria de la recreación tenga su sede en el corazón del imperio que a todos tiraniza.

Lo que pretendo es situarme en el punto de partida actual de nuestra especie para hablar de la marcha hacia el abismo. Podría incluso hablar de una marcha “inexorable” y estaría seguramente más cerca de la realidad. La idea de un juicio final está implícita en las doctrinas religiosas más extendidas entre los habitantes del planeta, sin que nadie las califique por ello de pesimistas. Considero, por el contrario, deber elemental de todas las personas serias y cuerdas, que son millones, luchar para posponer y, tal vez impedir, ese dramático y cercano acontecimiento en el mundo actual.

Numerosos peligros nos amenazan, pero dos de ellos, la guerra nuclear y el cambio climático, son decisivos y ambos están cada vez más lejos de aproximarse a una solución.

La palabrería demagógica, las declaraciones y los discursos de la tiranía impuesta al mundo por Estados Unidos y sus poderosos e incondicionales aliados, en ambos temas, no admiten la menor duda al respecto.

El primero de enero de 2012, año nuevo occidental y cristiano, coincide con el aniversario del triunfo de la Revolución en Cuba y el año en que se cumple el 50 Aniversario de la Crisis de Octubre de 1962, que puso al mundo al borde de la guerra mundial nuclear, lo que me obliga a escribir estas líneas.

Carecerían de sentido mis palabras si tuviesen como objetivo imputar alguna culpa al pueblo norteamericano, o al de cualquier otro país aliado de Estados Unidos en la insólita aventura; ellos, como los demás pueblos del mundo, serían las víctimas inevitables de la tragedia. Hechos recientes ocurridos en Europa y otros puntos muestran las indignaciones masivas de aquellos a los que el desempleo, la carestía, las reducciones de sus ingresos, las deudas, la discriminación, las mentiras y la politiquería, conducen a las protestas y a las brutales represiones de los guardianes del orden establecido.

Con frecuencia creciente se habla de tecnologías militares que afectan la totalidad del planeta, único satélite habitable conocido a cientos de años luz de otro que tal vez resulte adecuado si nos movemos a la velocidad de la luz, trescientos mil kilómetros por segundo.

No debemos ignorar que si nuestra maravillosa especie pensante desapareciera transcurrirían muchos millones de años antes de que surja nuevamente otra capaz de pensar, en virtud de los principios naturales que rigen como consecuencia de la evolución de las especies, descubierta por Darwin en 1859 y que hoy reconocen todos los científicos serios, creyentes o no creyentes.

Ninguna otra época de la historia del hombre conoció los actuales peligros que afronta la humanidad. Personas como yo, con 85 años cumplidos, habíamos arribado a los 18 con el título de bachiller antes de que concluyera la elaboración de la primera bomba atómica.

Hoy los artefactos de ese carácter listos para su empleo -incomparablemente más poderosos que los que produjeron el calor del sol sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki- suman miles.

Las armas de ese tipo que se guardan adicionalmente en los depósitos, añadidas a las ya desplegadas en virtud de acuerdos, alcanzan cifras que superan los veinte mil proyectiles nucleares.

El empleo de apenas un centenar de esas armas sería suficiente para crear un invierno nuclear que provocaría una muerte espantosa en breve tiempo a todos los seres humanos que habitan el planeta, como ha explicado brillantemente y con datos computarizados el científico norteamericano y profesor de la Universidad de Rutgers, New Jersey, Alan Robock.

Los que acostumbran a leer las noticias y análisis internacionales serios, conocen cómo los riesgos del estallido de una guerra con empleo de armas nucleares se incrementan a medida que la tensión crece en el Cercano Oriente, donde en manos del gobierno israelita se acumulan cientos de armas nucleares en plena disposición combativa, y cuyo carácter de fuerte potencia nuclear ni se admite ni se niega. Crece igualmente la tensión en torno a Rusia, país de incuestionable capacidad de respuesta, amenazada por un supuesto escudo nuclear europeo.

Mueve a risas la afirmación yanki de que el escudo nuclear europeo es para proteger también a Rusia de Irán y Corea del Norte. Tan endeble es la posición yanki en este delicado asunto, que su aliado Israel ni siquiera se toma la molestia de garantizar consultas previas sobre medidas que puedan desatar la guerra.

La humanidad, en cambio, no goza de garantía alguna. El espacio cósmico, en las proximidades de nuestro planeta, está saturado de satélites de Estados Unidos destinados a espiar lo que ocurre hasta en las azoteas de las viviendas de cualquier nación del mundo. La vida y costumbres de cada persona o familia pasó a ser objeto de espionaje; la escucha de cientos de millones de celulares, y el tema de las conversaciones que aborde cualquier usuario en cualquier parte del mundo deja de ser privado para convertirse en material de información para los servicios secretos de Estados Unidos.

Ese es el derecho que va quedando a los ciudadanos de nuestro mundo en virtud de los actos de un gobierno cuya constitución, aprobada en el Congreso de Filadelfia en 1776, establecía que todavía los hombres nacían libres e iguales y a todos les concedía el Creador determinados derechos, de los cuales no les quedan ya, ni a los propios norteamericanos ni a ciudadano alguno del mundo siquiera el de comunicar por teléfono a familiares y amigos sus sentimientos más íntimos.

La guerra, sin embargo, es una tragedia que puede ocurrir, y es muy probable que ocurra; mas, si la humanidad fuese capaz de retrasarla un tiempo indefinido, otro hecho igualmente dramático está ocurriendo ya con creciente ritmo: el cambio climático. Me limitaré a señalar lo que eminentes científicos y expositores de relieve mundial han explicado a través de documentos y filmes que nadie cuestiona.

Es bien conocido que el gobierno de Estados Unidos se opuso a los acuerdos de Kyoto sobre el medio ambiente, una línea de conducta que ni siquiera concilió con sus más cercanos aliados, cuyos territorios sufrirían tremendamente y algunos de los cuales, como Holanda, desaparecerían casi por entero.

El planeta marcha hoy sin política sobre este grave problema, mientras los niveles del mar se elevan, las enormes capas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia, donde se acumula más del 90% del agua dulce del mundo, se derriten con creciente ritmo, y ya la humanidad, el pasado 30 de noviembre de 2011, alcanzó oficialmente la cifra de 7 mil millones de habitantes que en las áreas más pobres del mundo crece de forma sostenida e inevitable. ¿Es que acaso los que se han dedicado a bombardear países y matar millones de personas durante los últimos 50 años se pueden preocupar por el destino de los demás pueblos?

Estados Unidos es hoy no sólo el promotor de esas guerras, sino también el mayor productor y exportador de armas en el mundo.

Como es conocido, ese poderoso país ha suscrito un convenio para suministrar 60 mil millones de dólares en los próximos años al reino de Arabia Saudita, donde las transnacionales de Estados Unidos y sus aliados extraen cada día 10 millones de barriles de petróleo ligero, es decir, mil millones de dólares en combustible. ¿Qué será de ese país y de la región cuando esas reservas de energía se agoten? No es posible que nuestro mundo globalizado acepte sin chistar el colosal derroche de recursos energéticos que la naturaleza tardó cientos de millones de años en crear, y cuya dilapidación encarece los costos esenciales. No sería en absoluto digno del carácter inteligente atribuido a nuestra especie.

En los últimos 12 meses tal situación se agravó considerablemente a partir de nuevos avances tecnológicos que, lejos de aliviar la tragedia proveniente del derroche de los combustibles fósiles, la agrava considerablemente.

Científicos e investigadores de prestigio mundial venían señalando las consecuencias dramáticas del cambio climático.

En un excelente documental fílmico del director francés Yann Arthus-Bertrand, titulado Home, y elaborado con la colaboración de prestigiosas y bien informadas personalidades internacionales, publicado a mediados del año 2009, este advirtió al mundo con datos irrebatibles lo que estaba ocurriendo. Con sólidos argumentos exponía las consecuencias nefastas de consumir, en menos de dos siglos, los recursos energéticos creados por la naturaleza en cientos de millones de años; pero lo peor no era el colosal derroche, sino las consecuencias suicidas que para la especie humana tendría. Refiriéndose a la propia existencia de la vida, le reprochaba a la especie humana: “…Te beneficias de un fabuloso legado de 4000 millones de años suministrado por la Tierra. Solamente tienes 200000 años, pero ya has cambiado la faz del mundo.”

No culpaba ni podía culpar a nadie hasta ese minuto, señalaba simplemente una realidad objetiva. Sin embargo, hoy tenemos que culparnos todos de que lo sepamos y nada hagamos por tratar de remediarlo.

En sus imágenes y conceptos, los autores de esa obra incluyen memorias, datos e ideas que estamos en el deber de conocer y tomar en cuenta.

En meses recientes, otro fabuloso material fílmico exhibido fue Océanos, elaborado por dos realizadores franceses, considerado el mejor film del año en Cuba; tal vez, a mi juicio, el mejor de esta época.

Es un material que asombra por la precisión y belleza de las imágenes nunca antes filmadas por cámara alguna: 8 años y 50 millones de euros fueron invertidos en ella. La humanidad tendrá que agradecer esa prueba de la forma en que se expresan los principios de la naturaleza adulterados por el hombre. Los actores no son seres humanos: son los pobladores de los mares del mundo. ¡Un Oscar para ellos!

Lo que motivó para mí el deber de escribir estas líneas no surgió de los hechos referidos hasta aquí, que de una forma u otra he comentado anteriormente, sino de otros que, manejados por intereses de las transnacionales, han estado saliendo a la luz dosificadamente en los últimos meses y sirven a mi juicio como prueba definitiva de la confusión y el caos político que impera en el mundo.

Hace apenas unos meses leí por primera vez algunas noticias sobre la existencia del gas de esquisto. Se afirmaba que Estados Unidos disponía de reservas para suplir sus necesidades de este combustible durante 100 años. Como dispongo en la actualidad de tiempo para indagar sobre temas políticos, económicos y científicos que pueden ser realmente útiles a nuestros pueblos, me comuniqué discretamente con varias personas que residen en Cuba o en el exterior de nuestro país. Curiosamente, ninguna de ellas había escuchado una palabra sobre el asunto. No era desde luego la primera vez que eso sucedía. Uno se asombra de hechos importantes de por sí que se ocultan en un verdadero mar de informaciones, mezcladas con cientos o miles de noticias que circulan por el planeta.

Persistí, no obstante, en mi interés sobre el tema. Han transcurrido sólo varios meses y el gas de esquisto no es ya noticia. En vísperas del nuevo año se conocían ya suficientes datos para ver con toda claridad la marcha inexorable del mundo hacia el abismo, amenazado por riesgos tan extremadamente graves como la guerra nuclear y el cambio climático. Del primero, ya hablé; del segundo, en aras de la brevedad, me limitaré a exponer datos conocidos y algunos por conocer que ningún cuadro político o persona sensata debe ignorar.

No vacilo en afirmar que observo ambos hechos con la serenidad de los años vividos, en esta espectacular fase de la historia humana, que han contribuido a la educación de nuestro pueblo valiente y heroico.

El gas se mide en TCF, los cuales pueden referirse a pies cúbicos o metros cúbicos -no siempre se explica si se trata de uno o de otro- depende del sistema de medidas que se aplique en un determinado país. Por otro lado, cuando se habla de billones suelen referirse al billón español que significa un millón de millones; tal cifra en inglés se califica como trillón lo cual debe tenerse en cuenta cuando se analizan las referidas al gas que suelen ser voluminosas. Trataré de señalarlo cuando sea necesario.

El analista norteamericano Daniel Yergin, autor de un voluminoso clásico de historia del petróleo afirmó, según la agencia de noticias IPS, que ya un tercio de todo el gas que se produce en Estados Unidos es gas de esquisto.

“…la explotación de una plataforma con seis pozos puede consumir 170.000 metros cúbicos de agua e incluso provocar efectos dañinos como influir en movimientos sísmicos, contaminar aguas subterráneas y superficiales, y afectar el paisaje.”

El grupo británico BP informa por su parte que “Las reservas probadas de gas convencional o tradicional en el planeta suman 6.608 billones ?millón de millones? de pies cúbicos, unos 187 billones de metros cúbicos, […] y los depósitos más grandes están en Rusia (1.580 TCF), Irán (1.045), Qatar (894), y Arabia Saudita y Turkmenistán, con 283 TCF cada uno”. Se trata del gas que se venía produciendo y comercializando.

“Un estudio de la EIA ?una agencia gubernamental de Estados Unidos sobre energía? publicado en abril de 2011 encontró prácticamente el mismo volumen (6.620 TCF o 187,4 billones de metros cúbicos) de shale gas recuperable en apenas 32 países, y los gigantes son: China (1.275 TCF), Estados Unidos (862), Argentina (774), México (681), Sudáfrica (485) y Australia (396 TCF)”. Shale gas es gas de esquisto. Obsérvese que de acuerdo a lo que se conoce Argentina y México poseen casi tanto como Estados Unidos. China, con los mayores yacimientos, posee reservas que equivalen a casi el doble de aquellos y un 40% más que Estados Unidos.

“…países secularmente dependientes de proveedores extranjeros contarían con una ingente base de recursos en relación con su consumo, como Francia y Polonia, que importan 98 y 64 por ciento, respectivamente, del gas que consumen, y que tendrían en rocas de esquistos o lutitas reservas superiores a 180 TCF cada uno”.

“Para extraerlo de las lutitas ?señala IPS? se apela a un método bautizado ‘fracking’ (fractura hidráulica), con la inyección de grandes cantidades de agua más arenas y aditivos químicos. La huella de carbono (proporción de dióxido de carbono que libera a la atmósfera) es mucho mayor que la generada con la producción de gas convencional.

“Como se trata de bombardear capas de la corteza terrestre con agua y otras sustancias, se incrementa el riesgo de dañar subsuelo, suelos, napas hídricas subterráneas y superficiales, el paisaje y las vías de comunicación si las instalaciones para extraer y transportar la nueva riqueza presentan defectos o errores de manejo.”

Baste señalar que entre las numerosas sustancias químicas que se inyectan con el agua para extraer este gas se encuentran el benceno y el tolueno, que son sustancias terriblemente cancerígenas

La experta Lourdes Melgar, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, opina que:

“Es una tecnología que genera mucho debate y son recursos ubicados en zonas donde no hay agua…”.

“Las lutitas gasíferas ?expresa IPS? son canteras de hidrocarburos no convencionales, encalladas en rocas que las guarecen, por lo que se aplica la fractura hidráulica (conocida en inglés como ‘fracking’) para liberarlas a gran escala.”

“La generación de gas shale involucra altos volúmenes de agua y la excavación y fractura generan grandes cantidades de residuos líquidos, que pueden contener químicos disueltos y otros contaminantes que requieren tratamiento antes de su desecho.”

“La producción de esquisto saltó de 11.037 millones de metros cúbicos en 2000 a 135.840 millones en 2010. En caso de seguir a este ritmo la expansión, en 2035 llegará a cubrir 45 por ciento de la demanda de gas general, según la EIA.

“Investigaciones científicas recientes han alertado del perfil ambiental negativo del gas lutita.”

“Los académicos Robert Howarth, Renee Santoro y Anthony Ingraffea, de la estadounidense Universidad de Cornell, concluyeron que ese hidrocarburo es más contaminante que el petróleo y el gas, según su estudio ‘Metano y la huella de gases de efecto invernadero del gas natural proveniente de formaciones de shale’, difundido en abril pasado en la revista Climatic Change.”

“La huella carbónica es mayor que la del gas convencional o el petróleo, vistos en cualquier horizonte temporal, pero particularmente en un lapso de 20 años. Comparada con el carbón, es al menos 20 por ciento mayor y tal vez más del doble en 20 años”, resaltó el informe.

“El metano es uno de los gases de efecto invernadero más contaminantes, responsables del aumento de la temperatura del planeta.”

“En áreas activas de extracción (uno o más pozos en un kilómetro), las concentraciones promedio y máximas de metano en pozos de agua potable se incrementaron con proximidad al pozo gasífero más cercano y fueron un peligro de explosión potencial”, cita el texto escrito por Stephen Osborn, Avner Vengosh, Nathaniel Warner y Robert Jackson, de la estatal Universidad de Duke.

“Estos indicadores cuestionan el argumento de la industria de que el esquisto puede sustituir al carbón en la generación eléctrica y, por lo tanto, un recurso para mitigar el cambio climático.”

“Es una aventura demasiado prematura y riesgosa.”

“En abril de 2010, el Departamento de Estado de Estados Unidos puso en marcha la Iniciativa Global de Gas Shale para ayudar a los países que buscan aprovechar ese recurso para identificarlo y desarrollarlo, con un eventual beneficio económico para las transnacionales de esa nación.”

He sido inevitablemente extenso, no tenía otra opción. Redacto estas líneas para el sitio web Cubadebate y para Telesur, una de las emisoras de noticias más serias y honestas de nuestro sufrido mundo.

Para abordar el tema dejé transcurrir los días festivos del viejo y el nuevo año. www.ecoportal.net

Fidel Castro Ruz

Enero 4 de 2012 – 9 y 15 p.m.

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Colombia: Torturado y asesinado por el ejército el dirigente campesino del Sumapaz, Víctor Hilarión

Martes 17 de Enero de 2012

La organización agraria de Sumapaz, nuevamente conmovida y adolorida por los hechos luctuosos ante los crímenes atroces cometidos por las fuerzas militares en contra de la población civil e inerme en la región; denuncia ante la opinión pública regional, nacional e internacional, ante las autoridades y organismos defensores de los derechos humanos y ante los medios de comunicación:

Que hemos iniciado el año ante otro hecho de violencia y crimen excecrable, cuando el pasado martes 10 de enero de 2.012, es torturado y asesinado por las tropas oficiales del ejercito que opera en el páramo de Sumapaz, nuestro compañero, amigo y familiar Víctor Manuel Hilarión Palacios, residente de toda su vida en la vereda y centro poblado de San Juan de Sumapaz; quien el día lunes 9 se había dirigido en un viaje propio de la actividad agraria, hacia las veredas de la cuenca del Río Nevado jurisdicción del municipio de San Luis de Cubarral, Meta, comunidad de “La Totuma” vecina de la localidad 20 del DC- Sumapaz.

 

El cuerpo sin vida de nuestro entrañable compañero es hallado en las instalaciones del CTI en la ciudad de Villavicencio, ante la búsqueda por parte de la familia y de la organización agraria; el cadáver con signos visibles de tortura en donde se muestra la capacidad criminal de los miembros de la fuerza pública, amparados por la nefasta política de esta institución con las ejecuciones extra judiciales mal llamados “Falsos Positivos”.

Víctor Hilarión nacido, criado y establecido y como afiliado a la organización agraria, comunal y educativa, participante en la actividad comunitaria y social como productor y expositor en las ferias agroambientales, padre de una menor y protector de su señora madre de avanzada edad, agricultor, ganadero y cultor del adiestramiento de los equinos, caballista y arriero.

Conocedor y dedicado al oficio de la arriería en las demandas de cosecha y movimiento de carga por los caminos de herradura en los municipios de Cabrera, San Bernardo, Pasca, Alto Duda en La Uribe, Meta, cuenca del Nevado San Luis de Cubarral, Meta, actividad extensiva al páramo en Guamal, Meta, Gutiérrez, Cundinamarca y Corregimientos de San Juan, Nazareth y Betania en Sumapaz DC.

Ayer objeto de montajes y detenciones en donde la justicia lo declara inocente, hoy es víctima de la política de “prosperidad democrática” y pretenden hacerlo ver como otro caído en combate para entregarlo y recibirlo como trofeo macabro para las tropas que llenan de fuego, sangre y terror a la región y al país.

Hacemos un llamado a la movilización y a la denuncia por parte de la comunidad y de sus organizaciones, una exigencia a las instituciones del estado para que se investigue y castigue a los autores de tan atroces crímenes y confiamos en la comunidad internacional todos sus oficios para que se investigue, castigue y exija al gobierno colombiano el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario.

SINDICATO DE TRABAJADORES AGRARIOS DEL SUMAPAZ- SINTRAPAZ -FENSUAGRO

ORGANIZACIÓN FEMENINA

JUNTAS DE ACCIÓN COMUNAL

PARTIDO COMUNISTA COLOMBIANO – ZONAL SUMAPAZ

San Juan de Sumapaz, 14 de enero de 2012

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¿Quién controlará la economía verde?

Martes 17 de Enero de 2012

¿Quién controlará la economía verde? da información sobre los jugadores corporativos más poderosos en control de 25 sectores de la “economía real”. Es el único reporte totalmente gratuito que incorpora las listas de las 10 compañías (según su participación en el mercado) más importantes de los 18 sectores industriales relevantes para la economía verde.

Nuevo reporte sobre la concentración corporativa en las industrias de la vida

Los más poderosos actores industriales de la economía verde

¿Quién controlará la economía verde? da información sobre los jugadores corporativos más poderosos en control de 25 sectores de la “economía real”. Es el único reporte totalmente gratuito que incorpora las listas de las 10 compañías (según su participación en el mercado) más importantes de los 18 sectores industriales relevantes para la economía verde. Estas listas incluyen los diez más grandes jugadores en los negocios de agua, energía, semillas, pesca y acuacultura, procesamiento y comercio de alimentos, químicos, fertilizantes, plaguicidas, minería, farmacéutica, biotecnología, el comercio de granos y más. El informe también identifica a los jugadores líderes en un puñado de sectores industriales emergentes como la biología sintética, el manejo de datos, la producción derivada de algas y microalgas y la genética animal (pág. 1-2).

 

La red de control corporativo

El Grupo ETC lleva 30 años monitoreando fusiones y adquisiciones empresariales y la tendencia se mantiene: cada vez más monopolios en cada sector y en cada lugar. Por ejemplo, las 10 compañías multinacionales de semillas más poderosas del planeta controlan hoy el 73% del mercado comercial de semillas. En 1995 tenían apenas el 37% (pág. 25). Las 10 empresas de plaguicidas más importantes controlan ahora un 90% del mercado global de plaguicidas con valor de 44 mil millones de dólares (pág. 29). En la farmacéutica veterinaria, 10 empresas controlan en 76% de las ventas (pág. 40). 10 compañías de alimento para animales controlan el 52% del mercado global de comida para animales (pág. 39), 10 firmas químicas dan cuenta del 40% del mercado global de químicos (pág 13), 10 compañías forestales tienen el 40% del mercado de papel y derivados (pág 37), 10 empresas mineras manejan una tercera parte del mercado de extractivos (pág 34) y las 10 compañías de energéticos más grandes del mundo controlan una cuarta parte de todo el mercado de energía (pág. 15).

¿Energías alternativas? ¡Para nada!

Al escuchar “economía verde” pensamos en imágenes lacónicas de paneles solares y turbinas de viento, pero de hecho las multinacionales no están enfocando allí sus actividades. Si bien las energías renovables no nucleares o derivadas de hidrocarburos representan sólo el 1.8 % del consumo global, casi toda esa energía proviene de la cosecha y quema de biomasa para convertirla en combustibles y en compuestos químicos. Este reporte muestra cómo los reagrupamientos más significativos de empresas en la “economía verde” ocurren en torno al aprovechamiento de la biomasa vegetal. (pág. 10-15)

Nuevos oligopolios verdes

Este reporte descubre las nuevas convergencias corporativas entre los diversos sectores industriales, y cómo los jugadores más poderosos se posicionan para dominar la economía verde. Un caso es el de la compañía DuPont, la segunda empresa semillera más grande del mundo, la 6a más importante compañía química y la 6a de plaguicidas, que ahora emerge como jugador mayor en la biotecnología, biocombustibles y bioplásticos, esí como en biología sintética, producción de algas, diversos ingredientes y enzimas, al mismo tiempo que se asocia con la tercera empresa petrolera más grande del planeta, BP (pág. ii-iii)

El gasto en alimentos rebasa el gasto en energéticos

Es común escuchar que el tamaño del mercado global de energía es inmenso, con valor de 7 mil billones de dólares y que en comparación, cualquier otro sector industrial es pequeño. Sin embargo, según nuestra investigación el mercado mundial de alimentos al menudeo es más grande que el de la energía, incluso cuando se toman en cuenta los subsidios de los gobiernos a los productores de energía y agricultura. (pág. 43).

Ascenso meteórico de la biología sintética

A principios de la década de los noventa, la comercialización inicial de las tecnologías de ingeniería genética promovió una reorganización masiva de los sectores de semillas, agroquímicos y farmacéutica y la emergencia de gigantes en las “ciencias de la vida”, tales como Monsanto y Novartis. Hoy las nuevas tecnologías como la biología sintética están detonando otra ola de fusiones frenéticas, adquisiciones y empresas de capital compartido en torno a la economía de la biomasa, promoviendo nuevas alianzas entre jugadores tales como Dow, DuOont, BP, Shell, Exxon, Chevron y Total con los megagigantes de los granos, la silvicultura y las semillas como Monsanto, Cargill, Bunge, Weyerhaeuser y ADM. En el centro de esas nuevas alianzas sorprende encontrar a las nuevas empresas de biología sintética como Life Tecnologies Inc., Amyris, Solazime y Evolva —todas están escalando rápidamente hacia papeles estratégicos en la producción global de alimentos, energía, fármacos y químicos. (Pág. 16-20).

La economía azul, también bajo control

La biomasa que se encuentra en los océanos y ecosistemas acuáticos representa el 71% de la superficie del planeta. Es por ello que corporaciones de energía y químicas como DuPont, Statoil, DSM, Exxon, Mitsubishi, Monsanto, Chevron y el gigante de los astilleros Stolt Nielsen están enfocándose hacia la frontera salvaje y mojada para producor nuevos azúcales y combustibles que sirban a la economía de base biológica, para lo cual proponen la explotación en gran escala de las algas, microalgas, leces y toda la biodiversidad acuática que hay en los lagos, riberas y estuarios costeros. (Pág.

El reporte ¿Quién controlará la economía verde? Puede descargarse sin costo, en castellano, en (http://www.etcgroup.org/es/node/5298). www.ecoportal.net

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Responsabilidad ética: ¿Hay transgénicos en la República Dominicana?

Martes 17 de Enero de 2012

Fátima Portorreal

En la República Dominicana peligra la bioseguridad. La producción   de semillas con sus variedades adaptadas a los ecosistemas locales desaparecería de producirse la introducción de transgénicos. Para nadie es un secreto el panorama que se vislumbra en el país si la empresa Monsanto monopoliza el mercado de semillas  e introduce sus paquetes tecnológicos de organismos vivos modificados a nuestro medio ambiente.

Tenemos claro el desamparo del país en términos de bioseguridad por no tener aprobado la ley sobre bioseguridad. Hoy el desarrollo sustentable está en peligro con la presencia de Monsanto. Las generaciones futuras y la presente están condenadas a ser patentizadas por multinacionales que controlan el mercado mundial de semillas y diseñan paquetes tecnológicos que comprometen la seguridad de los ecosistemas y la salud humana.

Los impactos sociales, económicos y ambientales son de tal gravedad que impide que continuemos manejando un discurso y acciones con ambigüedad ética. Hoy invocamos el principio de precaución, porque es una responsabilidad asumir la defensa de nuestras semillas locales y Soberanía Alimentaria.



Sabemos que Monsanto es una empresa multinacional que ha sido sometida a la justicia y tiene múltiples demandas por los daños que ha provocado a personas, animales, ecosistemas y en especial a los pequeños productores de alimentos. No obstante la empresa goza de muchos privilegios entre especialistas y empresarios del país. Es un peligro aceptar patentes de semillas que comprometen la salud, los sistemas agrarios y la biodiversidad en general.

Sin embargo, a pesar de que existen pruebas que confirman los temores de la gente acerca de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), encontramos  en estos días ambigüedades sobre los debates que se han promovido por la sociedad civil, alegando que estamos causando problemas al mercado de productos orgánicos. Quiero recordar a la Junta Agroempresarial Dominicana que dichas discusiones son pertinentes, ya que es una situación compleja a la que nos exponemos. Liberar al medio ambiente organismos vivos modificados produce impactos sociales y ecológicos que a la larga producirán costes imprevistos que son imposibles de predecir. La Articulación Nacional Campesina no se opone a la biotecnología, ni a los estudios de ingeniería genética en laboratorios cerrados, pero si nos oponemos a su liberación en campo abierto.

El desarrollo tecnológico no se puede utilizar como argumento determinante para hablarnos de seguridad, control y desarrollo. No nos oponemos a la ciencia. Los híbridos patentizados han sido eficientes en términos de productividad, pero es claro que para los pequeños/as productores/as de alimentos estos paquetes tecnológicos comprometieron los mercados de semillas en toda Latinoamérica, afectando la soberanía alimentaria. Pero  jamás estas semillas hibridas generaron peligro e incertidumbre para la vida en general. 

Ahora bien, la modelo de ciencia que fomenta lo transgénico está basado en el utilitarismo y una racionalidad moral que sólo juzga “lo útil” como bueno, ese principio de utilidad, es peligroso, porque está definido en términos de las personas respeto de los cuales se dice ser útil aquello y la circunstancias en la que se lleva a cabo la valoración de esa utilidades. Cabe preguntarse ¿qué es lo útil?, ¿para quién es lo útil? Preguntas que todos/as tenemos que hacernos, porque no podemos aceptar estos principios éticos que ya desde el siglo XX fueron criticados por considerarse un “egoísmo ilustrado”.

 

Los/as epistemólogos /as saben que los viejos liberales (A. Smith, R. Malthus y D. Ricardo,J. Bentham, James Mill y J. Stuart Mill) o los nuevos liberales opuestos en algunos puntos como (J. Rawls y J. C. Harsanyi) no son inocentes en sus conceptualizaciones sobre lo útil. Por lo cual sorprende que todavía haya instituciones y particulares de nuestro entorno local que piensen que podemos aceptar que “la bondad y la utilidad” coinciden y que por tal razón debemos aceptar su propuesta de introducir semillas transgénicas, porque son “inocuas, productivas y buenas”.

Estas narraciones, que fomentan los cálculos de utilidad y  los datos empíricos a partir de sus diseños estrictamente controlados pretenden que aceptemos los OGM sin rechistar. Dichas narraciones nos recuerdan que los modernos apuntan siempre a “las decisiones correctas”, pues  construyen su ciencia basada en la eficiencia y verdades legitimadas por un grupo que se considera infalible. Lamentablemente no creemos en el viejo cuento de “la imparcialidad” o de la “prudencia racional” como una concepción colectiva del bien grupal, tal como plantea un liberal como Rawls.

Toda acción implica un compromiso político. Los neoliberales están muy claros con su ciencia, y en aceptar como bueno y valido que el bien de todos debe ser sacrificado por la elección racional de unos pocos y en este caso es apoyar al capitalismo globalizado. En lenguaje sencillo: aceptar a la multimillonaria Monsanto en República Dominicana.

Desde la Ecología Política, es claro que todas las acciones que en el ámbito de lo público se asumen, responden a un eco/espacio-tiempo escénico y por ende responden a una racionalidad que se fundamenta en una praxis social que producirá placer o sufrimiento a los individuos o el colectivo en general y a las otras especies que conforman el hábitat. Está muy claro que quieren comprometer nuestro presente y el futuro remoto. Esto sin ambages,  nos arroja al mundo de la responsabilidad ética, la cual se puede negar, por el no reconocimiento del otro o simplemente se puede aceptar subdividiéndola en grados por considerase no prioritarias como variable temporal.

La Articulación Nacional Campesina no es irresponsable cuando dice que hay que debatir sobre los transgénicos y que tenemos demasiadas evidencias de la entrada de organismos vivos modificados genéticamente. Hace mucho tiempo que la organización viene denunciando que se han introducido OGM para la alimentación animal y que en los supermercados dominicanos se venden estos productos.

Hoy necesitamos que el Ministerio de Agricultura inicie una investigación exhaustiva, que exija los certificados a las compañías pertinentes, que compruebe por medio de análisis de laboratorio, que el material recogido no es transgénico. En República Dominicana  hay un laboratorio que tiene capacidad para tales pruebas y es el Instituto de Innovación de Biotecnología e Industria. Una vez obtenida los resultados presentarlos y ponerlo a disposición pública.

Otras medidas políticas importantes incluyen abrir el debate, suspender el convenio realizado con las subsidiarias de Monsanto y poner como prioridad nacional, la aprobación de la ley de Bioseguridad. Estas medidas son sencillas, pero tomarlas requiere de responsabilidad ética.         

 No queremos que el problema de los transgénicos se aborde con una responsabilidad decreciente. Esto expone nuestros ecosistemas a daños severos y condena a nuestras semillas a la desaparición. Desde la ontología Aristotélica se sabe que solo podemos hacer ″responsable de algo a alguien si y sólo estamos seguro de que ese alguien ha causado ese algo″ (López Gordo y Delgado Ruiz, 2006). Con otras palabras, si ya hay transgénicos en los supermercados y se tiene un convenio firmado, hay suficientes pruebas para iniciar una investigación. Señor Ministro de Agricultura, a esto llamamos responsabilidad ética.

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Economía verde, nuevo disfraz del neoliberalismo

Lunes 16 de Enero de 2012

En medio de la más grave crisis de la economía capitalista a escala mundial, el deterioro ambiental ha sido relegado a un plano secundario. Es cierto que algo se habla sobre la pérdida de biodiversidad o el cambio climático. Pero en los hechos el medio ambiente no es prioridad.

Los términos del debate sobre la crisis los ha impuesto la derecha y en su pantalla de radar el problema ambiental siempre ha ocupado un lugar subsidiario. Por eso no sorprende que ahora que los centros de poder castigan con austeridad fiscal y promueven la destrucción de cualquier vestigio del estado de bienestar, el medio ambiente brille por su ausencia. Y cuando se le pretende tratar como tema prioritario, la realidad es que sólo es para mantener el proyecto neoliberal a escala global.

El Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (PNUMA) promueve desde hace ya tres años una serie de proyectos que se encuadran dentro de lo que ha bautizado como la Iniciativa de Economía Verde (IEV). Este proyecto define a una economía verde como el resultado de mejoras en el bienestar humano y equidad social, al mismo tiempo que se reducen los riesgos ambientales y la escasez ecológica. El PNUMA sostiene que el manejo eficiente de los recursos ambientales ofrece oportunidades económicas importantes. Finalmente, afirma que una economía verde debe ser baja en el uso de combustibles fósiles y socialmente incluyente.

 

Esa retórica puede dar una buena impresión. Pero la realidad es que la iniciativa del PNUMA adolece de grandes defectos que, al final de cuentas, anulan lo que podría aparecer como buenos deseos. Lo que queda es un disfraz mal armado para darle una cara amable al neoliberalismo desde el punto de vista ambiental.

El primer gran problema de la IEV es la incapacidad para examinar las causas de la destrucción ambiental. Ninguna de las fuerzas económicas que provocan el deterioro ambiental es objeto de un análisis cuidadoso. Ni la concentración del poder económico en centros corporativos, ni los procesos de acaparamiento de tierras en grandes regiones de África y América Latina, ni el efecto de la especulación financiera sobre productos básicos, ni el peso enorme de la deuda de los países más pobres del mundo son temas importantes para el PNUMA. En contraste, abunda la retórica sobre instrumentos de política basados en el mecanismo de mercado y la necesidad de alentar la inversión privada.

El PNUMA también ignora las causas de la feroz desigualdad, que es rasgo dominante en la economía mundial. Tal pareciera que esa desigualdad cayó del cielo, como si se tratara de un fenómeno meteorológico. Así, la IEV habla de la necesidad de aliviar e incluso de eliminar la pobreza. Pero siempre que lo hace es en referencia al potencial que ofrece el buen manejo de los recursos. Nunca se menciona la necesidad de corregir el marcado sesgo en contra de los salarios reales. De sobra se sabe que en casi todo el mundo los salarios reales experimentaron una declinación importante a partir de los años setenta. Entre las causas más visibles de ese resultado está la represión salarial impuesta para controlar la demanda agregada y, de ese modo, llevar adelante la lucha contra la inflación (el principal enemigo del capital financiero). A pesar de la importancia de esta variable de la distribución, la palabra salarios no tiene cabida en el diccionario de la IEV.

La desigualdad también está fuertemente anclada en una política fiscal regresiva. Sin embargo, cuando se trata de recomendaciones en materia de política fiscal, el documento del PNUMA sugiere que el mejor marco fiscal para el crecimiento debe descansar en los impuestos indirectos y en bajas tasas impositivas para el sector corporativo. Esto debe ir acompañado de mayor eficiencia en el gasto público, lo que en la jerga neoliberal se traduce en mayores ajustes y generación de un superávit primario para pagar cargas financieras. Claro, las referencias del PNUMA son la OCDE, el Banco Mundial y la consultora PriceWaterhouseCoopers. Eso sí, se alerta sobre los riesgos de imponer gravámenes al capital financiero.

Aunque la iniciativa del PNUMA se basa en la idea de que la crisis ofrece la oportunidad para reencaminar la economía mundial por el sendero del desarrollo sustentable, ningún documento del organismo contiene un análisis serio sobre los orígenes y naturaleza de la crisis. Los lectores pueden corroborar lo anterior en la página de la IEV (ver aquí). Por extraordinario que parezca, un análisis serio sobre la crisis y sus ramificaciones no es relevante para hablar de la transición hacia una economía verde.

La iniciativa del PNUMA intenta extender la vida del modelo neoliberal. Es también un buen ejemplo de la sentencia de Keynes: no sólo hemos fracasado en el intento de comprender el orden económico en el que vivimos, sino que lo hemos mal interpretado al grado de adoptar medidas que operan duramente en nuestro detrimento.

Fuente: La Jornada

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Haití: Del duelo a la inconformidad

Lunes 16 de Enero de 2012

Wooldy Edson Louidor

A dos años del mortal terremoto que devastó Haití el fatídico 12 de enero de 2010, además de llorar la trágica muerte de sus seres queridos, diversos grupos de la sociedad haitiana, principalmente las personas desplazadas, manifiestan su inconformidad con sus condiciones de vida y el orden actual de Haití. Del duelo a la inconformidad…

Gobierno haitiano: Más promesas

A inicios del nuevo año, el Gobierno haitiano viene anunciando una agenda cargada de intensas actividades para conmemorar el segundo aniversario del terremoto que cobró la vida a más de 250.000 personas. Celebración de ceremonias simbólicas, inauguraciones de monumentos, presentación de nuevos proyectos… figuran entre las principales actividades oficiales de conmemoración.

Reiteró también una serie de promesas para solucionar los principales problemas socio-económicos, políticos y medioambientales del país tales como la desigualdad social, la falta de vivienda, el desempleo, el conflicto entre los dos poderes ejecutivo y legislativo, la falta de capacidad para la gestión de los riesgos y desastres…



Prometió relocalizar a los desplazados del campamento más grande de la Capital haitiana que se encuentra en las proximidades del Palacio presidencial.

Conjuntamente con la Unión Europea, las autoridades haitianas presentaron el 10 de enero un nuevo proyecto de relocalización de las personas desplazadas. Dicho proyecto consistirá en reconstruir 11 mil viviendas que fueron afectadas o destruidas durante el terremoto, según el mismo anuncio.

El pasado 9 de enero, el Gobierno haitiano había presentado ante el Parlamento un conjunto de acciones que proyecta realizar a lo largo del año para dinamizar la economía del país, favorecer el crecimiento, reducir el desempleo y el analfabetismo, relanzar la producción nacional, aumentar el acceso a las tecnologías y a la educación, invertir en el campo, proteger el medioambiente, consolidar las instituciones, promover el turismo, etc.

ONU: Un balance positivo

Desde finales del año pasado, diferentes organismos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), organizaciones internacionales, no-gubernamentales y otras instituciones de la llamada “Comunidad internacional” han estado presentando el balance fundamentalmente positivo y optimista de las actividades realizadas y de la situación actual del país a dos años de la tragedia.

Para la ONU, 2011 fue un año de transición en Haití: elección de un nuevo presidente y paso progresivo de la asistencia humanitaria a la ayuda para el desarrollo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) afirmó que la ONU y sus socios en Haití facilitaron la creación de más de 300.000 empleos y el retiro del 50% de los escombros (representando más de 5 millones de metros cúbicos) en varios lugares del país.

El PNUD habla de 2011como un “año de transición en materia de apoyo, evolucionando de la ayuda humanitaria a la ayuda para la recuperación y la reconstrucción del país”.

Por su parte, UNICEF habla de “pequeñas victorias” durante este segundo año post-sismo, en relación con la situación de la niñez.

Por ejemplo, afirma que “el sistema educativo, que continúa siendo inadecuado y está sobrecargado, ha conseguido (contra todo pronóstico) reunir datos sobre el número y el estado de los colegios, reforzar los sistemas y aumentar el acceso hasta abarcar a más de 700.000 niños, gracias a un fuerte compromiso político con esta causa”.

La agencia especializada en la infancia se refiere también a otra “pequeña victoria” que consiste en haber “ampliado los servicios de protección, incluyendo intervenciones sostenibles para mejorar el registro de los niños perdidos, conseguir que se reúnan con sus familiares o cuidar de ellos de forma más adecuada”.

Así como el PNUD, UNICEF se apropió del enfoque de “año de transición” para iniciar la recuperación tras el terremoto “poniendo en práctica simultáneamente una combinación de ayuda humanitaria, desarrollo de capacidades para la promoción y reconstrucción institucional, para enfrentarse tanto a los desafíos puntuales como a los crónicos, que evitan un ejercicio efectivo de los derechos de los niños”.

Respecto a la situación de los desplazados, el coordinador humanitario de la ONU en Haití, Nigel Fisher, afirmó que “la respuesta humanitaria fue todo un éxito” ya que, por ejemplo, cerca de 100.000 viviendas temporales fueron construidas y 21.000 otras fueron reparadas o reconstruidas.

Se ha reducido el número de desplazados de 1.5 millones que dejó el terremoto a un poco más de 500.000 hoy día, proclaman todas las organizaciones humanitarias integrantes de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitaria (OCHA) en Haití.

ONG internacionales: 2011, año de “vacas flacas”

Para muchas organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales, 2011 fue un año de “vacas flacas”, marcado por el recorte de sus financiamientos. Muchas ONG han tenido que reducir sus acciones humanitarias o, definitivamente, abandonar el país.

Por ejemplo, OXFAM ha subrayado en su balance el impacto del recorte de los fondos internacionales sobre la reducción de la cobertura humanitaria principalmente en los campamentos, por ejemplo en el suministro de agua potable, en la eliminación regular de residuos de los baños de los campamentos, en la prevención de actos de violencia de género.

El sector de la salud ha sido afectado por el recorte de los fondos, según Médicos del Mundo (MdM), mientras que la epidemia de cólera que cobró la vida a más de 6.900 personas (hasta noviembre de 2011) se ha vuelto endémica.

Varios campamentos de desplazados han sido abandonados por las ONG que vienen cerrando sus programas de lucha contra el cólera.

Sociedad haitiana: Inconformidad

Ni las promesas del Gobierno haitiano, principalmente a través del presidente Michel Martelly y el primer ministro Gary Conille, ni el balance optimista de la realidad post-sismo de Haití con el que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus socios han bombardeado de informes y acciones mediáticas a la prensa nacional e internacional para justificar su labor en el país. Nada ha podido convencer a la sociedad haitiana de que las cosas van bien en Haití.

La realidad es demasiado cruda. “La realidad habla por sí misma; la situación global de Haití y la de la gran mayoría de las y los damnificados no han cambiado sustancialmente; los miles de millones de dólares que fueron prometidos al país llegan a cuentagotas”, afirman los jesuitas de Haití en una nota pública.

“No se puede decir que ha cambiado gran cosa durante los dos últimos años en Haití; la ONU no puede ser a la vez juez y parte”, argumenta Charles Ridoré, sociólogo haitiano que vive en Suiza.

“La situación humanitaria no es buena, es erróneo hablar de éxito; estamos aun retirando escombros, cerca de la mitad de los desplazados viven debajo de las tiendas de campaña, y la epidemia de cólera sigue haciendo estragos desde hace más de un año”, sostiene Gérard Bedock, jefe de misión de la sección suiza de Médicos sin Fronteras (MSF) en Haití.

Las críticas más fuertes han sido dirigidas contra el proceso de reconstrucción de Haití.

Por ejemplo, según varias organizaciones haitianas, “el proceso de reconstrucción de Haití ha fracasado porque se ha basado sobre la exclusión”.

“Veinticuatro meses después del terremoto la situación de las personas es inquietante, la dignidad de las personas no es respetada”, criticó Antonal Mortimé, dirigente de una plataforma de organizaciones de derechos humanos.

Los análisis realizados por los expertos de Haiti Support Group corroboran las críticas que vienen haciendo las organizaciones de la sociedad civil desde la creación de la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití (CIRH), dirigida por el ex presidente norteamericano Bill Clinton, y cuya función es coordinar el proceso de reconstrucción del país.

La CIRH fue “mal concebida, disfuncional, poco eficaz” y constituye “una estructura destinada a ayudar no a Haití o a los haitianos, sino a los donantes a quienes permite canalizar los contratos de proyectos de las multinacionales y de las ONG”, explica Haiti Support Group.

Añade que “esos proyectos emanaron de las instituciones que dirigen Haití desde siempre: el BID, el Banco Mundial, la ONU, la USAID y países donantes individuales que habían prometido suficiente dinero para asegurarse un puesto en el Consejo de Administración de la CIRH”.

“Las personas implicadas no han sido nunca consultadas (por la CIRH) para conocer sus necesidades”, explica este grupo solidario con Haití.

“Que la única autoridad encargada de la reconstrucción de Haití luego del terremoto haya sido deliberadamente mal concebida y dotada de una estructura mal adaptada es un ejemplo chocante del ‘capitalismo del desastre’, un fenómeno bien conocido”, concluye Haiti Support Group, basado en el Reino Unido.

Marchas y protestas marcan el segundo aniversario del terremoto

Ante esta realidad, varias organizaciones y grupos de la sociedad civil haitiana han realizado marchas y protestas para manifestar su inconformidad con la situación actual del país.

El pasado 11 de enero, miles de haitianas y haitianos encabezados por una plataforma de diez organizaciones locales marcharon en la capital Puerto Príncipe para expresar su descontento con la realidad que vive el país. Llegaron a la sede del Parlamento, donde entregaron a los parlamentarios un documento que incluye sus principales reivindicaciones relacionadas con la necesidad de una reforma agraria, la descentralización, la creación de viviendas sociales y la transparencia en la gestión del bien común, entre otras.

Varias redes de organizaciones haitianas han anunciado para hoy 12 de enero de 2012 diferentes marchas para denunciar las difíciles condiciones de vida en el país, el proceso lento y excluyente de la reconstrucción, la dependencia, la falta de transparencia en la gestión de los fondos y, sobre todo, las expulsiones violentas de los desplazados en los campamentos.

La conmemoración del aniversario del terremoto ha tomado un nuevo giro este año: pasa del duelo a la inconformidad. El pueblo haitiano sale a denunciar el estado actual de las cosas en su país, marcado por la dependencia, la exclusión y la mala gestión del bien común. Expresa también su resistencia al orden actual que se impone en Haití, así como su voluntad de mirar al futuro con realismo, más allá de su dolor y contra las mentiras y los engaños.

– Wooldy Edson Louidor, Servicio Jesuita a Refugiados para Latinoamérica y el Caribe (SJR LAC)

 

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Dominicana: Monsanto y sus transgénicos, crimen contra el país

Lunes 16 de Enero de 2012 

Por Narciso Isa Conde

 Un acuerdo entre la multinacional estadounidense MONSANTO y la empresa local EUROSUMINISTROS, destinado a comercializar y experimentar semillas transgénicas en nuestro país, fue firmado recientemente en el local de la Junta Agropecuaria Dominicana (JAD), en presencia de  representantes del Ministerio del Agricultura. A seguidas José Miguel de Peña, presidente del “Cluster de Invernaderos”, informó al país que las exportaciones de frutas y vegetales a la Unión Europea podrían ser suspendidas, dadas las prohibiciones establecidas en la euro-zona al uso de ese tipo de semillas distribuidas por MONSANTO, como también a los productos químicos que esa empresa comercializa a nivel internacional. Específicamente Miguel de Peña aludió la comunicación enviada a esa entidad por la empresa francesa SIED S.A., advirtiendo que “si se comprueba que las semillas transgénicas de Monsanto entraron a los invernaderos del país, suspenderá las compras de tomate y pimentón morrón dominicanos” (El Nacional de Ahora, martes 3 de enero 2012, Pág. 4, “Uso de semillas podría afectar exportaciones”- Emilio Ortiz) 

De inmediato, previendo las consecuencias de compartir ese nefasto acuerdo comercial, tanto la JAD como el Ministerio de Agricultura aclararon que esas instancias no están comprometidas con esa decisión. La JAD alegó que solo prestó su local y el referido Ministerio afirmó que era totalmente ajeno a ese convenio, pese a la presencia de dos de sus funcionarios en el acto de firma del mismo.  Ambos alegatos lucen sumamente inconsistentes, aunque parecen estar obligados a recular o a simular. Más allá de afectar las exportaciones dominicanas a Europa. En realidad los perjuicios de ese paso van mucho más allá del tema de afectación de las exportaciones de frutos y vegetales a Europa; versión esta limitada a una lógica puramente empresarial, válida pero insuficiente. La presencia de MONSANTO, sus transgénicos y sus agroquímicos en  el país, sobrepasan el daño a empresas nacionales productivas, a sus exportaciones y a las oportunidades de empleo que generan -hechos de por sí graves-, para abrir además las compuertas a una especie tragedia agropecuaria,  sobre todo si se tienen en cuenta   todas las consecuencias negativas de esa determinación. 

 

¿Qué son las semillas transgénicas? 

El centro de investigación conocido en El Salvador como  “GRUPO MAIZ” define así este tipo de semillas y los procesos biogénicos aplicados a la agropecuaria: “Semillas que resisten los ataques de los insectos. Salmones que crecen más de lo normal y más rápido. Tomates que duran mas tiempos una vez cortados de la mata, vacas que producen mas leche, pollos que nacen sin plumas; nada de esto es obra de la naturaleza. Tampoco le estamos inventando.” “Estas plantas y animales, con cualidades fuera de lo normal, son producto de la manipulación de sus genes en los laboratorios. Es lo que se llama organismos genéticamente modificados (OMG) o, para abreviar, transgénicos.” “La ingeniería genética se ha desarrollado tanto que ahora se cruzan genes  a organismos diferentes. Esta ciencia se ha ido más allá de lo que la naturaleza permite. Algunos lo llaman el génesis o la nueva creación en los laboratorios.” “El problema es que no se trata de algo que solamente se maneja en los laboratorios. Los inventos de ingeniería genética ya se están aplicando al mundo de la agricultura, la ganadería, la salud, etc.” “Un pequeño grupo de grandes empresas trasnacionales se ha apropiado de las tecnologías genética para producir  y vender alimentos y aumentar sus ganancias.” “Ya no tenemos la seguridad de que todo lo que comemos cada día es fruto de la naturaleza.

¿Quién puede afirmar que solamente come productos naturales?

Es muy probable que ya estamos comiendo alimentos que provienen de productos manipulados genéticamente en los laboratorios y ni cuenta nos damos.” “De la era de la tecnología, de las comunicaciones y el Internet pasamos a la era biológica. Hemos entrado en lo que llaman “el siglo de la biotecnología”. Actualmente, los gobiernos de los países ricos y las empresas transnacionales ya no solo se disputan los recursos minerales, ahora, se trata de apropiarse y controlar los recursos biológicos.” “Los genes de los microorganismos de las plantas, de los animales, de todo ser que vive son “privatizados” y patentados. Porque quien posee estos recursos acumula poder.” “La ingeniería genética en manos de las transnacionalización tiene todo, menos ética. Apoderarse de los genes equivale a privatizar la vida. Se está llegando muy lejos y las consecuencias en nuestra salud y el medio ambiente pueden ser desastrosas.” “Si no nos creen, por lo menos créanle a personas tan competentes como George Wald, Premio Nobel de medicina, quien luego de afirmar lo evidente, que la naturaleza ha ido evolucionando latentemente hacia nuevas formas de vida, ahora con la manipulación genética los procesos se alteran y aceleran, y añade: “Todo esto es demasiado grande y esta pasando demasiado rápidamente. Y el problema central sigue sin ser considerado. Probablemente sea el problema ético mas grande al que se enfrenta la ciencia…reestructurar la naturaleza no era parte del trato. Pero proseguir en esta dirección no solo es imprudente, sino peligroso”.                                                                                                                              

 ¿Cuál es el peligro? 

La ingeniería genética aplicada a los vegetales, animales y a los diversos alimentos humanos entraña serio riegos de salud y de vida, porque rompe con las leyes de la naturaleza. El traspaso de GENES  de un organismo a otro, de una especie vegetal o animal a otra, puede producir serios trastornos, muchos de ellos  de consecuencias impredecibles. Los transnacionales productores de semillas, alimentos y agroquímicos -entre ellos MONSANTO- usan la ingeniería genética para producir semillas estériles (que no se reproducen), semillas hibridas (que degeneran en cada cosecha), pollos pelones, vacas súper-lecheras, tomates resistentes al frío, soya, maíz, papas y otros cultivos resistentes a las plagas (porque le meten a las semillas  bacterias que rechazan las plaga), pero que tienen efectos nocivos para la vida vegetal, animal y humana. Las semillas que ofertan esas corporaciones generan productos tóxicos y células cancerígenas; y, además, producen resultados descendentes en las cosechas,  al tiempo que los productores nacionales quedan atados al suministro transnacional. Así las cosas, los cultivos transgénicos erosionan la seguridad alimentaria y la salud, en cuando consumimos productos dañinos a la integridad física y mental; y afectan la soberanía alimentaria, dado que las semillas transformadas y los secretos de la ingeniería alimentaria son propiedad exclusiva de las trasnacionales. Cinco monstruos trasnacionales Las grandes corporaciones de las semillas y los alimentos transgénicos son cinco: Montosanto y Dupont de EEUU, AstraZeneca de Inglaterra y Suecia, Novatis de Suiza y Aventis de Francia. Ellas dominan el 80% de la biología genética del mundo, el 60 % del mercado de plaguicidas, el 100% de semillas transgénicas y el 23 %  del mercado de semillas naturales. En su dinámica empresarial predomina el afán de aumentar sus ganancias, sin importarles los efectos dañinos sobre la naturaleza, el ambiente y los seres humanos. Es falso que procuren resolver los problemas agrícolas y de alimentación de los pueblos: su móvil esencial es el lucro a como de lugar.  Su política de comercialización, además, se caracteriza por vender paquetes completos, en los que semillas transgénicas se ofertan atadas a los fertilizantes, fungicidas y herbicidas, incluidos los nefastos “herbicidas plásticos” MONSANTO, por ejemplo, estuvo involucrada en la creación del llamado “agente Naranja”, usado por el Pentágono en la guerra de Vietnam para quemar enormes extensiones de cultivos y bosques, que a su vez provocaron la muerte de más de 400 mil vietnamitas junto a deformaciones y enfermedades terminales a muchos sobrevivientes y a sus descendientes. Amenaza criminal de alto rango. El anuncio del acuerdo entre MONSANTO y EUROSUMINISTRO, con el aval del Ministerio de Agricultura, es un hecho sumamente grave. Una amenaza de carácter criminal y genocida  Además de controlar por esa vía de los procesos productivos agrícolas y pecuarios nacionales, el “imperialismo biológico” y sus “empresas tóxicas” están poniendo en riego la salud humana y la vida vegetal y animal en esta isla.   La voracidad del gran capital en tiempo de crisis está a la vista. A los estragos de corporaciones mineras como BarricK Gold, Gold Corp, Unigold,…se le agrega ahora la amenaza que implica ese acuerdo con MONSANTO No tiene nada de alarmista esta denuncia. Es preciso detener a tiempo con la movilización popular y nacional ese ominoso proyecto comercial.  Las familias campesinas, los productores nacionales (enfrentados a los efectos nocivos del TLCs y las mafias importadoras), la sociedad toda, están en el deber de reaccionar vigorosamente para derrotar estos funestos designios imperiales. ¡Si esas pretensiones avanzan, el daño será irreversible! Urge pararlas en seco.     

 

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Los Dueños de la Economía Verde

Lunes 16 de Enero de 2012

Silvia Ribeiro

Fuente: www.rebelion.org

Se podría pensar que lo más verde de las propuestas de economía verde, que gana terreno en diversos ámbitos oficiales, principalmente en las negociaciones hacia la conferencia internacional Río+20, es el color de los billetes que esperan ganar con ella las empresas trasnacionales que han causado las crisis económicas, alimentarias, ambientales y climáticas. Esta es una de las conclusiones que se derivan al comprobar que son las mismas compañías que controlan las tecnologías, las patentes, los productos y los mercados de la economía verde.

No se trata solamente de los oligopolios que conocíamos y que avizoran nuevos negocios. Además, se avanzan nuevas configuraciones corporativas que reúnen a las mayores empresas petroleras, químicas, farmacéuticas, forestales y de agronegocios con nuevas compañías de biología sintética y genómica para procesar cualquier tipo de biomasa, sea natural o cultivada, y convertirlo en combustibles, forrajes, plásticos u otras sustancias industriales, planteando un escenario donde cualquier cosa verde (o que esté o haya estado viva) podría ser apropiada corporativamente para sacarle ganancias con algún uso industrial. Más que una economía verde, la conjunción de oligopolios y nuevas tecnologías está llevando a un asalto corporativo sin precedente de la naturaleza, de lo vivo, de los sistemas de alimentación y de los territorios de las culturas campesinas e indígenas, que irónicamente se presenta como una nueva etapa del desarrollo sustentable.

 

El reciente informe Quién controlará la economía verde, del Grupo ETC (www.etcgroup.org/es/node/5298), muestra que la tendencia hacia la concentración corporativa global continúa, favorecida incluso por las crisis. Si bien en diversos sectores analizados hay estancamiento del crecimiento o incluso menos ingresos, las ganancias corporativas se mantuvieron, porque según su propia definición hicieron más con menos. Con menos trabajadores, menos prestaciones y derechos laborales, menos consideraciones ambientales y de salud.

En el caso de la cadena alimentaria agroindustrial, desde las semillas e insumos agroquímicos, a la distribución, procesamiento y ventas en supermercados, las ganancias aumentaron con la crisis alimentaria y climática, en algunos casos en forma exponencial, gracias a la manipulación de la oferta, a la desaparición de competidores, a los subsidios públicos por desastres (para replantar cosechas arruinadas, para ayuda alimentaria, etc).

Es dramático y absurdo que en semillas –llave de toda la cadena alimentaria– una sola empresa, Monsanto, controle 27% de todas las semillas comerciales a escala global (y más de 80 por ciento en semillas transgénicas), y que junto a dos empresas más, Syngenta y DuPont-Pioneer, controlen más de la mitad del mercado mundial de semillas. Las semillas y venenos químicos que venden esas empresas son la base de la agropecuaria industrial que ha destruido suelos, contaminado aguas y provocado la mayor parte de la crisis climática global. Ahora van además por el monopolio de lo que llaman semillas resistentes al clima –sequía, cambios de temperatura, inundaciones–, alegando que con más del mismo modelo, con menos reglas de bioseguridad, con más patentes a su favor y más apoyos de los gobiernos para las empresas, ahora sí saldremos de la crisis que ellas construyeron.

Al otro extremo de la cadena alimentaria las grandes superficies de ventas directas al consumidor (supermercados) han crecido a punto tal, que en 2009 superaron el mercado total de energéticos, el mayor del mundo por décadas. Esto significa un brutal control corporativo de qué, cuándo, cómo, con qué calidad, dónde y a qué precio se producen y consumen los alimentos y muchos otros productos de la vida cotidiana. En el informe se analiza además el control corporativo en otros rubros, como agua, petróleo y energía, minería y fertilizantes, forestación, farmacéutica, veterinaria, genética animal, biotecnología, bioinformática, generación y almacenamiento de datos genómicos.

Uno de los aspectos más preocupantes son los impactos del avance del uso de biomasa, a través de nuevos emprendimientos corporativos y tecnológicos. Por ejemplo, la empresa de biología sintética Amyris, con sede en California y Brasil, tiene asociaciones con Procter & Gamble, Chevron, Total, Shell, Mercedes Benz, Michelin, Bunge y Guarani para producir combustibles y sustancias industriales. En Brasil, ya consiguió que se permita la producción de combustibles a partir de la fermentación de azúcares derivados de biomasa, con microbios artificiales, cuyo escape constituye un grave riesgo (consumen celulosa, presente en toda la materia vegetal), que de ninguna forma está contemplado en los marcos de bioseguridad. Sin embargo, éste es uno de los ejemplos de economía verde en Brasil.

Otro ejemplo es la asociación de DuPont con el gigante petrolero BP, y las cerealeras General Mills y Tate & Lyle (Bunge), que además de biocombustibles agregan ahora combustibles derivados de algas. O la constelación Dow Chemicals, con Chevron, Unilever, Bunge, la marina y ejército de Estados Unidos, alrededor de la empresa de biología sintética Solazyme, para transformar azúcares de bajo costo en aceites de alto valor, que podrían ser desde combustibles a alimentos y muchos otros productos. Todo esto representa nuevos riesgos, pero además un aumento vertiginoso de la demanda de biomasa, tierra, agua y nutrientes, que exige que denunciemos estas propuestas por lo que son: nuevas formas de despojo.

* Investigadora del Grupo ETC

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