Utopías Estrella, Ciudad de México, 4 y 5 de diciembre de 2025
Nosotras, mujeres del campo; campesinas, de pueblos originarios e indígenas, de comunidades negras en resistencia, pescadoras artesanales, trabajadoras rurales, mujeres, adultas mayores, niñas, jóvenes y diversidades organizadas en los territorios, de 21 países del continente, junto a compañeras de África, Canadá y Estados Unidos, y con la presencia de organizaciones campesinas y populares de México que ingresan y reintegran, reunidas en la Ciudad de México en el marco del VIII Congreso Continental de la CLOC–Vía Campesina, celebramos nuestra VII Asamblea Continental de Mujeres del Campo, espacio estratégico de construcción colectiva nacido de más de treinta años de lucha, movilización y resistencia.
México nos recibe con la fuerza ancestral de sus pueblos originarios, con la memoria viva de mujeres que han defendido el maíz, la milpa y la vida comunitaria frente a siglos de despojo. En esta tierra marcada por resistencias profundas, por la lucha de las comunidades frente al extractivismo, la militarización y la violencia patriarcal, reconocemos la determinación de las mujeres del campo que sostienen la vida y la dignidad en medio de una crisis que atraviesa cuerpos y territorios. Acompañamos la búsqueda incansable de miles de familias que reclaman verdad y justicia por sus desaparecidos, y abrazamos a las comunidades que no se rinden ante la violencia y el despojo. México es territorio de lucha, organización y esperanza, y desde aquí fortalecemos nuestro compromiso continental.
Reafirmamos nuestra lucha anticapitalista, antipatriarcal, antiracista, antifascista y antiimperialista, y nuestra decisión de seguir construyendo poder popular desde los territorios. Levantamos la bandera del Feminismo Campesino y Popular como propuesta política propia de las mujeres del campo para transformar la sociedad, enfrentar el poder corporativo, los fundamentalismos, la violencia patriarcal, el racismo, la crisis climática y todas las formas de dominación sobre nuestros cuerpos y territorios.
NUESTRA MIRADA DEL MOMENTO QUE VIVIMOS
Vivimos un período marcado por una profunda ofensiva conservadurista, en el que ultraderechas y fundamentalismos religiosos buscan reinstalar la subordinación y el control sobre nuestros cuerpos, nuestros derechos y la vida comunitaria. Estos ataques se agudizan en el campo, donde históricamente las mujeres sufrimos el acceso desigual a la tierra, el trabajo no remunerado, la falta de ingresos propios, la exclusión de los espacios de decisión y las múltiples violencias que atraviesan nuestros cuerpos-territorios.
La intensificación del agronegocio acelera la concentración de la tierra, expulsa comunidades, destruye la soberanía alimentaria y reduce aún más la autonomía económica de las mujeres. Allí donde avanza el agronegocio, retrocede la vida campesina, y con ella los conocimientos ancestrales de las mujeres, la diversidad de semillas, los territorios comunitarios y la continuidad de prácticas de cuidado que sostienen la vida.
La militarización del campo, los desplazamientos y la criminalización de las luchas golpean de manera particular a las mujeres. Condenamos los avances bélicos de los Estados Unidos en el Caribe y en el Pacífico, que atentan contra la soberanía de los pueblos y siembran terror en las comunidades rurales y urbanas.
Rechazamos la criminalización de las personas migrantes, las lideresas y líderes de las comunidades pues son las mujeres del campo, indígenas, de comunidades negras, quienes enfrentan las violencias más extremas en las rutas migratorias.
Alertamos sobre los impactos de la crisis climática, que recae principalmente sobre las mujeres del campo: pérdida de cosechas, escasez de agua, sobrecarga de cuidados, enfermedades y empobrecimiento.
Asimismo, denunciamos el acoso sistemático contra la pesca artesanal, actividad fundamental para la vida de los pueblos costeros, donde muchas mujeres sostienen la alimentación, el trabajo digno y la autonomía de sus familias.
NUESTRAS DEFENSAS, NUESTRAS LUCHAS
- Defendemos a América como territorio de paz, libre de guerras, intervenciones, bases militares, bloqueos y sanciones.
- Reafirmamos la importancia la reforma agraria integral como base la soberanía alimentaria y la agroecología como caminos para enfrentar la desigualdad estructural que afecta la vida de las mujeres del campo y para defender la vida en los territorios.
- La Agroecología enfría el planeta, porque cuida la tierra, protege la biodiversidad, garantiza alimentos sanos, fortalece la autonomía de los pueblos y confronta directamente el modelo depredador del agronegocio y del capitalismo que destruye territorios y agrava la crisis climática.
- Saludamos los avances impulsados por gobiernos progresistas e iniciativas populares que fortalecen estos procesos y comprometemos nuestra participación activa para profundizarlos desde el Feminismo Campesino y Popular.
- Reconocemos la centralidad de la formación política y de nuestras Escuelas Continentales y Regionales, que fortalecen nuestras capacidades colectivas y consolidan una propuesta emancipadora desde los territorios.
NUESTRA MEMORIA Y EL LLAMADO A DETENER LAS VIOLENCIAS
Las mujeres del campo hemos sido, por más de diez mil años, cuidadoras de las semillas, de los ecosistemas y de los territorios. En un momento en que la vida está amenazada, reafirmamos que los cuidados colectivos y la defensa de la naturaleza son tareas políticas centrales del movimiento campesino.
Recordamos y abrazamos a las compañeras perseguidas, desaparecidas y asesinadas en todos los territorios, donde la violencia estatal y patriarcal pretende acallar nuestra lucha. Exigimos que los Estados asuman medidas urgentes y prioritarias para detener esta problemática critica que amenaza nuestras vidas y nuestras comunidades.
¡Basta de impunidad frente a la violencia machista!
En este marco, reafirmamos nuestro compromiso con la campaña continental de la CLOC–LVC “¡Basta de violencia contra las mujeres!”, que denuncia todas las violencias que atraviesan nuestros cuerpos-territorios y exige garantías reales para la vida y la dignidad de las mujeres y las personas diversas del campo.
LEVANTAMOS NUESTRAS VOCES
Levantamos nuestras voces por una sociedad donde las mujeres del campo vivamos libres de violencias, con tierra, autonomía, derechos, justicia y dignidad.
Desde los territorios seguiremos construyendo un proyecto histórico basado en la soberanía de los pueblos, la defensa de la vida y la fuerza del Feminismo Campesino y Popular.
¡Con Feminismo Construimos Socialismo!
¡Contra el capital, patriarcado y fascismo: más feminismo, organización y lucha!
¡Con Diversidad si hay Revolución!