Con la Jurisdicción Agraria avanza la justicia social en Colombia

La aprobación de la Ley de Jurisdicción Agraria representa uno de los avances más importantes para el campesinado colombiano en las últimas décadas. No se trata simplemente de una nueva norma jurídica; se trata de una conquista histórica de quienes durante años hemos defendido la tierra, el territorio y el derecho a vivir dignamente en el campo colombiano. La deuda histórica del Estado con el campesinado no solamente ha estado relacionada con el acceso a la tierra, sino también con la ausencia de una justicia especializada que comprenda las realidades rurales, las dinámicas territoriales y las profundas desigualdades que existen en el campo.

Durante décadas, miles de campesinxs hemos enfrentado conflictos por la tierra, desalojos, disputas territoriales y barreras para acceder a la justicia. Muchos procesos judiciales han estado alejados de las realidades campesinas y, en no pocas ocasiones, han favorecido los intereses de los grandes poderes económicos sobre los derechos de las comunidades rurales.

Por eso la Jurisdicción Agraria significa la posibilidad de avanzar hacia una justicia con enfoque territorial, social y campesino, capaz de reconocer las particularidades del mundo rural y garantizar la protección efectiva de los derechos de quienes producen los alimentos para el país.

La Jurisdicción Agraria también representa una herramienta fundamental para la implementación de la reforma agraria y para la consolidación de la paz en Colombia. No puede haber paz estable y duradera mientras persistan los conflictos históricos por la tierra y mientras el campesinado continúe enfrentando inseguridad jurídica sobre sus territorios.

Esta ley permitirá fortalecer mecanismos para resolver conflictos agrarios, proteger derechos colectivos y avanzar en el reconocimiento del campesinado como sujeto político de derechos, tal como lo establece la Constitución y las recientes conquistas alcanzadas por el movimiento campesino.

Por eso hoy debemos exigirle al Congreso de la República que actúe con responsabilidad histórica y apruebe esta ley. El proyecto, considerado clave para la reforma rural, enfrenta el reto de avanzar en el Senado dentro de los próximos 38 días para evitar su archivo. No es momento de cálculos politiqueros ni de maniobras para dilatar un debate que el país rural viene esperando desde hace décadas.

El Congreso tiene la obligación moral y política de escuchar al campesinado colombiano, de reconocer las luchas históricas de las organizaciones del campo y de garantizar que esta herramienta jurídica se convierta en una realidad. No aceptamos prácticas de sabotaje, ausencias deliberadas o estrategias para impedir el quórum mientras millones de campesinxs siguen esperando justicia en los territorios.

Defender estas conquistas también implica defender el proyecto político del cambio. El próximo domingo el pueblo colombiano tiene una enorme responsabilidad histórica: respaldar con su voto a quienes han estado del lado de las luchas populares, de la reforma agraria y de los derechos del campesinado. Estamos con quienes han demostrado compromiso con la defensa de los derechos del pueblo, la implementación de la paz, la justicia social y las transformaciones democráticas que requiere el país. Su liderazgo representa la posibilidad de seguir avanzando hacia una democracia más participativa, incluyente y profundamente ligada a las luchas de los sectores populares.

Hoy la defensa de la reforma agraria, de la Jurisdicción Agraria y de los derechos campesinos también pasa por garantizar la continuidad de un proyecto político que permita profundizar los cambios y consolidar una verdadera revolución agraria en Colombia. El campesinado colombiano no puede retroceder. Las conquistas alcanzadas son fruto de décadas de movilización, resistencia y lucha colectiva, y debemos defenderlas con organización, unidad y participación popular.

Fonte: https://viacampesina.org/es/con-la-jurisdiccion-agraria-avanza-la-justicia-social-en-colombia/

COMUNICADO DE SOLIDARIDAD CON BOLIVIA

La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – CLOC La Vía Campesina Suramérica denuncia ante los pueblos de Nuestra América y la comunidad internacional la grave situación de conflictividad social, represión y vulneración de derechos que vive actualmente el pueblo boliviano en el marco de las movilizaciones populares desarrolladas en distintas regiones del país.

Las organizaciones campesinas, indígenas, obreras, populares y urbanas movilizadas han levantado legítimas demandas relacionadas con la defensa de la tierra, la soberanía de los pueblos, el acceso a condiciones dignas de vida, la estabilidad económica y la participación popular en las decisiones del Estado. Estas expresiones de movilización social son resultado de profundas tensiones acumuladas frente a políticas que amenazan los derechos históricos conquistados por los sectores populares bolivianos.

Desde la CLOC-LVC Suramérica expresamos nuestra profunda preocupación frente a la escalada de violencia, militarización y criminalización de la protesta social. Rechazamos los asesinatos, detenciones arbitrarias, la represión contra las organizaciones sociales y toda forma de persecución política hacia dirigentes populares, campesinos, indígenas y sindicales que hoy ejercen su legítimo derecho a la movilización y la protesta.

Asimismo, manifestamos nuestro rechazo a las políticas que buscan mercantilizar la tierra, debilitar la propiedad comunitaria y favorecer intereses empresariales y transnacionales sobre los derechos de los pueblos campesinos e indígenas. La tierra, el territorio y los bienes comunes no pueden ser tratados como mercancías al servicio del capital.

Rechazamos toda acción que por vía de la fuerza pretenda desconocer el mandato popular del pueblo boliviano. La salida a las tensiones políticas y sociales debe construirse mediante el diálogo democrático, el respeto a la autodeterminación de los pueblos y la garantía plena de los derechos humanos y colectivos.

Denunciamos también las constantes injerencias externas y los intentos de desestabilización que históricamente han buscado debilitar los procesos populares y soberanos en Nuestra América. Frente al avance del neoliberalismo, del autoritarismo y de los intereses imperialistas, reafirmamos la necesidad de fortalecer la unidad de los pueblos, la solidaridad internacionalista y la articulación de las luchas campesinas, indígenas y populares del continente.

Desde la CLOC – La Vía Campesina Suramérica denunciamos y hacemos un llamado a las organizaciones sociales, movimientos populares, sindicatos, juventudes y fuerzas democráticas de latinoamérica y el mundo a mantenerse vigilantes, denunciar la represión y acompañar solidariamente las luchas del pueblo boliviano.

¡Construir Solidaridad, Resistencia y Esperanza entre los pueblos!

Comunicado de la Región Mesoamérica de la CLOC – La Vía Campesina ante la masacre ocurrida en Colón, Honduras.

La Región Mesoamérica de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC – LVC) expresa su más profunda indignación, dolor y solidaridad con la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC), el Movimiento Campesino de Rigores, las familias de las víctimas y el pueblo hondureño, ante la masacre ocurrida este 21 de mayo de 2026 en la Comunidad de Rigores, municipio de Trujillo, departamento de Colón, Honduras.

Este brutal hecho, que hasta el momento ha dejado al menos 20 personas asesinadas — 17 hombres y 3 mujeres —, representa una grave violación a los derechos humanos y evidencia nuevamente la situación de vulnerabilidad, violencia e impunidad que enfrentan las comunidades campesinas en Honduras y en toda nuestra región.

Denunciamos con profunda preocupación que, entre las víctimas, se encuentran 8 compañeros y compañeras afiliadas a tres empresas campesinas pertenecientes a la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC). Asimismo, el Movimiento Campesino de Rigores forma parte de la CNTC, organización histórica de lucha campesina y defensa de los derechos de las familias rurales hondureñas.

Como movimientos campesinos articulados en la CLOC – LVC, reafirmamos toda nuestra solidaridad con la CNTC y con las comunidades organizadas que hoy enfrentan el dolor, la violencia y la pérdida de sus compañeras y compañeros. Esta tragedia enluta no solo a Honduras, sino también a todo el movimiento campesino mesoamericano y latinoamericano.

Denunciamos que estos hechos no son aislados. La violencia contra las comunidades rurales está profundamente vinculada al modelo de concentración de tierras, al avance del agronegocio y a la criminalización de quienes defienden la tierra, el territorio, las semillas y la vida campesina.

Nos duele profundamente que sean nuevamente las juventudes campesinas, hijos e hijas de familias organizadas, quienes pierdan la vida en medio de conflictos agrarios y de un contexto donde el Estado continúa sin garantizar condiciones mínimas de seguridad, justicia y respeto a los derechos de los pueblos rurales.

Desde la Región Mesoamérica de la CLOC – La Vía Campesina exigimos al Estado hondureño:

  1. Una investigación inmediata, independiente, transparente e imparcial sobre esta masacre, con resultados públicos y acceso a la justicia para las víctimas y sus familias. 
  2. La captura y sanción de los responsables materiales e intelectuales de estos crímenes. 
  3. Garantías de seguridad y protección para las familias sobrevivientes, las organizaciones campesinas y las comunidades del municipio de Trujillo, departamento de Colón.
  4. El cese de toda forma de criminalización, persecución y violencia contra las organizaciones campesinas e indígenas que luchan por la tierra y el territorio. 
  5. Acciones estructurales que atiendan las causas de la violencia agraria y frenen el despojo impulsado por intereses económicos y agroindustriales. 

Reafirmamos nuestra solidaridad internacionalista con la CNTC, con las organizaciones hermanas de Honduras y con todas las comunidades que resisten en defensa de la soberanía alimentaria, la reforma agraria integral y la dignidad de los pueblos del campo.

¡La lucha campesina es legítima! ¡Defender la tierra y la vida no es un crimen!

¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!