“Con Feminismo Campesino y Popular hay Reforma Agraria y Soberanía Alimentaria“
(Bagnolet, 18 de febrero 2026) En este 8 de marzo, Día Internacional de Lucha de las Mujeres Trabajadoras, las mujeres campesinas, indígenas, afrodescendientes, pescadoras artesanales, pastoras, trabajadoras rurales y diversidades del campo levantamos nuestras voces en todos los territorios del mundo contra el imperialismo, el fascismo, el racismo y los retrocesos de derechos históricos, y decimos basta de violencia estructural, despojos, desplazamientos y de feminicidios¡Vivas nos queremos!
Nos movilizamos por una Reforma Agraria Feminista y Popular en el marco de la II Conferencia de Reforma Agraria y Desarrollo Rural, CIRADR+20 que se realizará en Cartagena, Colombia, por la defensa de la tierra, el agua, las semillas y los territorios. Nos movilizamos por nuestras vidas, por el derecho a existir con dignidad, sin violencia, sin explotación y sin discriminación.
Las mujeres producimos gran parte de los alimentos que nutren a los pueblos y fortalecen la Soberanía Alimentaria con base agroecológica. Somos guardianas de semillas, cuidadoras de la biodiversidad, sostenedoras de las economías locales y comunitarias. Sin embargo, seguimos siendo las más despojadas: menos del 15% de la tierra agrícola está en manos de nosotras las mujeres, aunque representamos cerca del 40% de la fuerza laboral agrícola mundial. Más del 70% de las mujeres rurales no tenemos acceso seguro a la tierra.
Esta desigualdad no es casual. Es resultado del patriarcado, del racismo estructural y de un modelo capitalista extractivista que mercantiliza la vida y los territorios.

Por una Reforma Agraria Integral y Popular que desmantele el patriarcado
Reafirmamos que no puede existir Soberanía Alimentaria sin justicia de género. No puede haber Reforma Agraria real si las mujeres no accedemos plenamente a la tierra, al agua, a los bosques, a la pesca, al crédito, a la asistencia técnica y a los espacios de decisión.
Exigimos:
- Titulación de la tierra también a nombre de las mujeres, respetando y fortaleciendo las formas comunitarias de tenencia.
- Igualdad en los derechos de herencia y acceso a los bienes naturales.
- Participación plena y efectiva de las mujeres rurales en todas las decisiones que afectan nuestros territorios.
- Reconocimiento y redistribución del trabajo de cuidados, que sostiene la vida y la producción de alimentos.
Nuestra lucha es por una Reforma Agraria Integral Popular y Feminista, que garantice no solo acceso a la tierra, sino también condiciones dignas de vida, educación, salud, vivienda, cultura y libertad.
Economías feministas del cuidado: poner la vida en el centro
Reivindicamos las economías del cuidado como eje de una transformación profunda. Frente a un modelo que prioriza el lucro sobre la vida, proponemos economías que sitúen el bienestar de las personas y los ecosistemas en el centro.
Las economías feministas del cuidado reconocen el trabajo productivo y reproductivo de las mujeres, redistribuyen responsabilidades, fortalecen la agroecología, protegen la biodiversidad y defienden los territorios como espacios de vida y no como mercancía. Defender la tierra es defender el futuro. Defender el cuidado es defender la humanidad.
Basta de violencia contra las mujeres y diversidades
En el campo y la ciudad, enfrentamos múltiples violencias: doméstica, sexual, política, económica, patrimonial y simbólica. Denunciamos el aumento de los feminicidios, la criminalización de defensoras de la tierra y el territorio, y la persecución de quienes luchan por la Reforma Agraria.
Reafirmamos nuestra campaña permanente como La Via Campesina y decimos: ¡Basta de violencia contra las mujeres!
Exigimos:
- Políticas públicas efectivas para prevenir y erradicar todas las formas de violencia.
- Protección para defensoras de la tierra y los territorios.
- Fin a la criminalización de quienes luchan por justicia agraria.
- Educación para la no violencia en toda la sociedad.
Feminismo Campesino y Popular: nuestra propuesta política
Nuestro feminismo nace de los territorios, de la tierra, del trabajo colectivo y de la resistencia. No es un feminismo individualista ni desarraigado: es un Feminismo Campesino y Popular, anticapitalista, antipatriarcal, antirracista y descolonizador. Sabemos que la transformación no solo interpela a los Estados, sino también a nuestras propias organizaciones, familias y comunidades. La igualdad debe construirse desde dentro, en nuestros espacios de lucha y organización.
2026: Año Internacional de la Agricultora
Saludamos la declaración de 2026 como Año Internacional de la Agricultora propuesto por la ONU. Pero afirmamos con claridad: el reconocimiento no puede quedarse en discursos.
Las agricultoras no necesitamos homenajes simbólicos. Necesitamos:
- Acceso real a la tierra.
- Igualdad salarial.
- Crédito y asistencia técnica.
- Participación política.
- Vida libre de violencia.
Nuestro trabajo sostiene la seguridad y soberanía alimentaria de los pueblos. ¡Sin nosotras, no hay futuro para el campo!
¡Este 8 de marzo seguimos marchando!
Llamamos a todas las organizaciones campesinas, indígenas, afrodescendientes, pescadoras, movimientos sociales, sindicatos, juventudes rurales y aliadas de la ciudad a movilizarse en cada territorio. En cada marcha, en cada comunidad, sembramos rebeldía y cosechamos esperanza.
- Levantemos nuestras banderas de lucha
- Defendamos la tierra, el agua y las semillas.
- Construyamos economías del cuidado.
- Exijamos Reforma Agraria Feminista y Popular.
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¡Mujeres del campo por nuestros derechos a la tierra, agua, semillas, territorios y dignidad!