12 DE OCTUBRE: 534 AÑOS DE RESISTENCIA Y PROTECCIÓN DE LA MADRE TIERRA, LOSTERRITORIOS, EL AGUA Y LA VIDA

Declaración del Colectivo de Pueblos Originarios e Interculturales de la CLOC–Vía Campesina Suramérica

“Cuando las leyes de los hombres van en contra de la naturaleza, no hay porque obedecerlas” Manuel Quintín Lame
Chantre, lider precusor de la liberación de la madre tierra, jurista y pensador del Pueblo Indígena Nasa.

Este 12 de octubre, los pueblos originarios, indígenas, campesinos, afrodescendientes de la CLOC LVC Suramérica
levantamos nuevamente nuestras voces desde nuestros territorios.
Hace más de cinco siglos comenzó sobre nuestros pueblos un proceso de invasión, genocidio, saqueo y despojo
que buscó arrebatarnos nuestras tierras, nuestros bienes comunes, nuestras culturas, espiritualidades, lenguas,
semillas y formas propias de organización. Nos han querido exterminar, silenciar y borrar nuestras memorias.
Frente a a la muerte criminal promovida por el capitalismo estamos vivos, dignos y en pie de lucha por la vida!
Somos pueblos milenarios que resistimos, somos memoria viva de quienes defendieron estos territorios antes que
nosotros y somos presente y futuro de las generaciones que continuarán cuidando la tierra, las semillas, los
bosques, las montañas, el agua y la vida. Por eso, para nuestros pueblos, el 12 de octubre no es una fecha de
celebración de la conquista ni del llamado “descubrimiento”. Es una jornada de memoria, resistencia, solidaridad,
dignidad, lucha y reafirmación de nuestra existencia como pueblos.
El Colectivo de Pueblos Originarios e Interculturales de la CLOC–Vía Campesina Suramérica, enfrentamos
problemáticas estructurales comunes. Avanzan sobre nuestros territorios la megaminería, el agronegocio, la
colonización mental, la privatización y mercantilización de las semillas, la extranjerización y concentración de la
tierra, la apropiación del agua y otras formas de extractivismo que convierten los bienes comunes en mercancías y
ponen los intereses del capital por encima de la vida de nuestros pueblos.
En Argentina, Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y otros territorios de nuestra región observamos
con preocupación el avance de procesos de despojo, desalojos, militarización y criminalización de las luchas
indígenas, campesinas y populares. Quienes defendemos nuestros territorios somos perseguidos, judicializados,
encarcelados y asesinados. La protesta social es criminalizada mientras quienes destruyen nuestros territorios
encuentran protección institucional de los aparatos judiciales, la utilización policial y militar para perseguir,
criminalizar, judicializar a nuestras comunidades y dirigentes, así como el fortalecimiento de discursos que buscan
presentar nuestras legítimas luchas como una amenaza. Frente a la destrucción de la biodiversidad y efectos claros
como el Cambio Climático la amenaza es el sistema económico y político capitalista y la crisis civilizatoria que con la
modernidad destruye nuestra madre tierra.
Al mismo tiempo, con la escalada de gobiernos de derecha y ultra conservadores vemos amenazados derechos
conquistados tras décadas de organización y lucha; el derecho a la tierra y al territorio, la consulta previa, libre e
informada, la autonomía y autodeterminación de los pueblos, la educación pública, los derechos sociales, la
soberanía alimentaria y el reconocimiento de nuestras formas propias de organización plurinacional.
A 534 años de la llegada del invasor, ratificamos que somos guardianes de la vida que durante siglos hemos
cuidado los territorios y no podemos ni seremos expulsados de ellos para que sean entregados a empresas
mineras, proyectos extractivos, especuladores de la tierra o intereses extranjeros
Nuestros territorios guardan las historias de nuestros ancestros y ancestras, nuestros conocimientos, semillas,
formas de producir alimentos y relaciones comunitarias. Por eso, cuando se despoja a un pueblo de su territorio, no
solamente se le quita una extensión de tierra, se busca destruir una forma de existencia.
Reafirmamos que las prácticas, conocimientos y formas de vida de los pueblos originarios e interculturales
constituyen parte fundamental de las respuestas necesarias para garantizar la continuidad de la especie humana y los seres de la naturaleza. Reafirmamos, por tanto, que la defensa de la tierra, el territorio y el agua es una lucha
inseparable de la defensa de la soberanía alimentaria y de la vida de los pueblos.
Ante ello, nos solidarizamos y llamamos a fortalecer la articulación regional en materia de Derechos Humanos y el
Derecho a Vivir en Paz, los Derechos Colectivos a la Consulta Previa, Libre e Informada y a seguir, construyendo
mecanismos de comunicación que permitan romper cerco mediatico y visibilizar las violaciones contra nuestros
pueblos.


NUESTRA RESPUESTA ES LA UNIDAD Y LA SOLIDARIDAD

Frente a quienes pretenden dividirnos, nuestra respuesta es la unidad entre los pueblos por ello, uno de nuestros
mayores desafíos es reconstruir y fortalecer la solidaridad entre pueblos originarios, indígenas, campesinos,
afrodescendientes, pescadores artesanales, trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad, mujeres, juventudes
y diversidades. Una unidad en la diversidad en la que se respete nuestras autonomías, identidades, cosmovisiones
y diferencias, pero que nos permita construir agendas y acciones comunes frente a quienes amenazan nuestros
territorios y nuestros derechos.


Este 12 de octubre llamamos en solidaridad a los pueblos del Abya Yala a:

● Fortalecer la unidad y organización regional, articulando las luchas de nuestros pueblos indígenas,
campesinos y afrodescendientes.
● Profundizar la Reforma Agraria y la Liberación de la Madre Tierray protección de los territorios frente a los
desalojos, la extranjerización, el extractivismo y la mercantilización de los bienes comunes.
● Profundizar la defensa del agua, los bosques, las montañas, las semillas nativas y criollas y toda forma de
vida amenazada por el capitalismo.
● Fortalecer la soberanía alimentaria y la agroecología, ejerciendo el papel histórico de nuestros pueblos en
la producción de alimentos y el cuidado de la biodiversidad.
● Rechazar y visibilizar la criminalización de la protesta social, la persecución política, la militarización de
nuestros territorios y el encarcelamiento de quienes luchan por sus derechos.
● Defender los derechos conquistados por nuestros pueblos, incluyendo el derecho a la consulta previa,
libre e informada, la autonomía, la autodeterminación y el reconocimiento de nuestras formas propias de
organización.
● Fortalecer la solidaridad internacionalista, acompañando las luchas de nuestros pueblos y respondiendo
colectivamente ante cualquier agresión contra nuestras comunidades y organizaciones.
● Fortalecer nuestra comunicación popular, comunitaria, con identidad, produciendo desde los territorios
nuestras imágenes, relatos y mensajes, visibilizando nuestras luchas, propuestas, culturas y resistencias.

Juntas, juntos, con voz propia decimos, bien alto

¡Basta de criminalización y persecución a quienes luchan!
¡Por la autodeterminación y la soberanía de nuestros pueblos!
¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza!

Colectivo de Pueblos Originarios e Interculturales

CLOC–Vía Campesina Suramérica

Dejar una respuesta