#16Oct26 | Llamado de La Vía Campesina: Día Internacional de Acción por la soberanía alimentaria de los pueblos contra las transnacionales

¡Acabemos con la trampa de la deuda!
¡Soberanía alimentaria y soberanía financiera, ahora!

(Bagnolet, 25 de septiembre de 2026) Cada año, el 16 de octubre, La Vía Campesina conmemora el Día Internacional de Acción por la Soberanía Alimentaria de los pueblos contra las transnacionales. Este año, al tiempo que convocamos a nuestras organizaciones miembros y aliados a movilizarse, queremos llamar especialmente su atención sobre el papel perjudicial que las instituciones financieras mundiales, en particular el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), han desempeñado en el debilitamiento de la democracia y soberanía alimentaria en nuestros territorios, fomentando una estructura neocolonial que nos subyuga.

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Desde hace décadas, los programas de ajuste estructural (PAE) y las medidas de austeridad impuestas por el Banco Mundial y el FMI han atrapado a países de todo el mundo en círculos viciosos de endeudamiento. Un informe reciente de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) revela que la mitad de la población mundial (aproximadamente 3.3 mil millones de personas) vive en países que destinan más recursos al pago de los intereses de la deuda, que a la salud o educación. La deuda financiera se ha transformado en un mecanismo privado de despojo y en una forma de gestionar la pobreza popular, afectando de manera directa los hogares y los trabajos comunitarios.

Los supuestos «planes de rescate» o «ayudas» que estas instituciones ofrecen a los países siempre vienen acompañados de condiciones. Estos programas suelen exigir la liberalización del comercio y las inversiones, la privatización y la desregulación. A cambio de préstamos destinados a mantener el funcionamiento de las economías nacionales (y a preservar el acceso de los capitales a los mercados mundiales), el Banco Mundial y el FMI exigen recortes drásticos en el apoyo público a los bienes y servicios de primera necesidad.

Otra condición de los préstamos es el desmantelamiento de las protecciones de las que se benefician lxs campesinxs, lxs pequeñxs productores , los pueblos indígenas, las comunidades rurales, los trabajadorxs y el medio ambiente. Los programas imponen reformas radicales a favor de la liberalización en las políticas nacionales y las regulaciones del mercado. Por ejemplo, los modelos de reforma agraria promovidos por el Banco Mundial y el FMI transfieren los bienes comunes (en particular, las semillas, la tierra, el agua y los territorios) a manos de las empresas, y los ponen al servicio de las ganancias y de los llamados «mercados libres». Países de África, Asia, América Latina, el Caribe, el Pacífico y Europa se han visto obligados a ceder gran parte de su autonomía en materia de formulación de políticas a las instituciones financieras internacionales, en particular al FMI, al Banco Mundial y al Banco Asiático de Desarrollo (BAD).

Más allá de la crisis de la deuda externa y de la consiguiente pérdida de autonomía financiera de nuestros países, el modelo económico neoliberal promovido por estas instituciones también ha obligado a los Estados a desentenderse de su misión principal, que es servir a la población. En todo el mundo, esta retirada del Estado de los servicios públicos esenciales y de los programas de protección social ha llevado a una situación en la que las familias campesinas se ven abrumadas por un elevado endeudamiento. El estancamiento de los precios de sus productos, la falta de apoyo a los ingresos, la caída de los salarios y el aumento espectacular de los costos de producción y de vida han hecho que las familias de la clase trabajadora y de las comunidades rurales sean cada vez más vulnerables. Las personas no pueden permitirse rechazar empleos hiperprecarizados, salarios de miseria o malas condiciones laborales porque la urgencia de pagar la cuota del mes anula la capacidad de huelga, protesta o resistencia. Muchas se ven obligadas a pedir préstamos a prestamistas privados e instituciones de microfinanzas que aplican tasas de interés exorbitantes, simplemente para llegar a fin de mes o para necesidades básicas como alimentos, medicamentos, alquileres y servicios públicos. Cuando las personas que solicitan préstamos no pueden pagar, a menudo son víctimas de acoso. Nuestros miembros en varios países han documentado casos alarmantes de familias campesinas —en particular mujeres y jóvenes— acosadas por sus acreedores.

Hay un vínculo directo entre las finanzas y la violencia machista dentro de los hogares, con la pérdida de autonomía. Pues el endeudamiento doméstico ata a las mujeres y diversidades a situaciones de subordinación, imposibilidad de salir de círculos violentos, porque una mujer endeudada carece de la base material mínima para abandonar un hogar violento, al verse obligada a depender de redes familiares o conyugales para sostener los pagos de la deuda.

Los programas de ajuste estructural y las políticas neoliberales promovidas por el Banco Mundial y el FMI también han allanado el camino para la financiarización del sistema alimentario, el acaparamiento de las tierras y de los territorios ademas de la concentración empresarial. La creciente participación de entidades financieras —como bancos comerciales, fondos soberanos, fondos de inversión privados y sociedades de gestión de activos— en los sistemas alimentarios ha permitido a las multinacionales consolidar su poder de mercado mediante fusiones y adquisiciones. Como resultado, hoy en día, los sectores mundiales de semillas, pesticidas, maquinaria agrícola, medicamentos veterinarios y genética porcina se ajustan a la definición de oligopolios, con cuatro empresas que controlan más del 40 % de cada mercado.

En La Vía Campesina, nuestra postura es clara: este sistema no puede seguir así.

Debemos construir una resistencia popular contra las amenazas de las finanzas globales
¡Movilicemos a los pueblos!

Este año, mientras celebramos el Día Internacional de Acción del 16 de octubre, el Banco Mundial y el FMI celebrarán sus asambleas anuales en Tailandia. Hacemos un llamado a todas nuestras organizaciones miembros en todo el mundo, incluidxs aquellxs que se encuentren en Tailandia, a movilizarse y expresar su oposición a las políticas neoliberales de estas instituciones. Para construir la soberanía alimentaria a través de la soberanía financiera, difundan las siguientes demandas:

  • Cancelar la deuda: el 60 % de los países de bajos ingresos y el 30 % de los países de ingresos medios se enfrentan a un sobreendeudamiento. Esto limita su capacidad para invertir en soberanía alimentaria y servicios sociales y, por lo tanto, su capacidad para hacer frente al hambre y las desigualdades. La cancelación de la deuda es esencial para romper este círculo vicioso.
  • Realizar auditorías ciudadanas de la deuda externa: en muchos países, lxs campesinxs y lxs trabajadorxs aún desconocen por qué se contrajo la deuda externa, cómo se utilizó y quién se benefició de ella. Nuestros miembros deben exigir auditorías públicas de la deuda externa de su país y pedir cuentas por las decisiones que han perjudicado a las comunidades.
  • Eliminar las subvenciones a las grandes empresas y reorientarlas hacia la agroecología: reorientar los fondos nacionales y multilaterales relacionados con la alimentación, la agricultura y el clima, para destinarlos a la soberanía alimentaria y la agroecología. Eliminar las enormes subvenciones directas e indirectas de las que se benefician las grandes empresas agroalimentarias y las cadenas agroindustriales, y reorientar esos fondos hacia el fortalecimiento de la soberanía alimentaria.
  • Aumentar los ingresos mediante el impuesto a las empresas y el impuesto al patrimonio: los ingresos públicos también pueden incrementarse mediante una fiscalidad progresiva, en particular a través de una tributación adecuada de las utilidades de las grandes empresas y mediante la instauración de un impuesto al patrimonio para los más ricos.
  • Democratizar los bancos centrales: los bancos centrales deben ganar en transparencia y rendición de cuentas, y estar obligados a defender los intereses de los pueblos en lugar de servir a los del gran capital.
  • Poner a las personas y al planeta en el centro de la política económica: las reformas económicas deben evaluarse no solo en función del equilibrio presupuestario y los indicadores de mercado, sino también según su impacto en el hambre, los medios de subsistencia en las zonas rurales, la resiliencia ecológica, las desigualdades y el control de las poblaciones sobre los sistemas alimentarios.

Hacemos un llamado a nuestras organizaciones miembros, aliados y simpatizantes para que hagan eco de estas reivindicaciones en sus acciones de movilización:

  • Denunciemos la forma en que estas instituciones financieras internacionales han socavado la soberanía alimentaria y los servicios públicos en nuestros territorios.
  • Organicemos marchas, seminarios públicos, proyección de películas, intercambio de semillas, ferias campesinas y conferencias de prensa.
  • ¡Nuestras voces importan! Demos testimonio de cómo las políticas neoliberales han afectado no solo a lxs campesinxs y las comunidades rurales, sino también al acceso de las poblaciones a una alimentación sana y nutritiva derivada de prácticas agroecológicas.
  • Mapa Global de Acciones ¡ Agrega aquí tu acciones locales y regionales!
  • Publiquen en sus redes sociales o envíen sus testimonios en video a communications@viacampesina.org usando los hashtags #16oct26 #AlimentamosPueblos_NoDeudas
  • Por la soberanía alimentaria de nuestros pueblos, contra las políticas del FMI y el Banco Mundial: ¡Alimentamos a los pueblos, no a las deudas!

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