Brasil: Nota del Movimiento Sin Tierra sobre la intervención militar en Río de Janeiro

Solamente un país socialmente justo, igualitario y democrático – valores estos inconcebibles por la elite brasileña y su gobierno golpista – podrá asegurar una paz permanente.

El Movimiento Sin Tierra de Brasil  recibió con mucha preocupación y denuncia la intervención militar en la provincia de Rio de Janeiro, instituida por el presidente golpista Michel Temer.

La ilegitimidad de Temer y su debilidad política nos hacen presuponer que se trata de una ópera bufa. Se refiere, sin embargo, a una medida extremadamente grave, autoritaria y que atenta contra el Estado democrático de derecho. Otra vez, como en la dictadura militar, las élites utilizan las Fuerzas Armadas en contra del pueblo brasileño. Reactivan el concepto de enemigo interno a la vez que son totalmente subordinados de los grupos económicos internacionales, que están espoliando nuestras riquezas naturales y amenazan la soberanía nacional.

Esta es una respuesta de los sectores golpistas contra el pueblo en un momento de intensa crítica popular hacia las políticas del Gobierno Temer. Políticas éstas que fueron abordadas en los temas de grupos de carnavales de calle y escuelas de samba por todo el país durante los carnavales.

El Gobierno Federal está arrinconado ante la reacción popular al golpismo, sobre todo ante a la reforma de la Seguridad Social.  Con el objetivo de quitar el foco de esas derrotas, intenta transformar el tema de la seguridad pública y de la represión en publicidad para la clase media que vive con miedo.

La población de Rio de Janeiro, sobre todo la que vive en las favelas, renegada al creciente proceso de desempleo y/o subempleo, es desde hace años vilipendiada por gobiernos corruptos, por los medios de comunicación empresariales (liderados por la Rede Globo) y por el capital rentista que usurpa las riquezas de las cajas públicas.

Los servicios públicos de asistencia a la población pobre son, primeramente, estigmatizados por los medios de comunicación. En seguida, son precarizados y extintos por los gobiernos neoliberales. Mientras tanto, los bancos multiplican, año tras año, sus lucros astronómicos e inmorales.

De esta manera, crearon e impulsaron, mediante el gobierno golpista y los sectores partidarizados del Poder Judiciario, un alargamiento institucional, moral y político de la sociedad brasileña. Rio de Janeiro es tan solo la expresión más visible del caos creado por esta élite antisocial y antidemocrática que se enriquece en nuestro país.

Para nosotros y nosotras del MST esta intervención no ayudará en nada, al revés, aumentará la represión al pueblo. Lo que nos lleva a concluir que no se trata de una anomia, se trata más bien de una política orquestada para la eliminación de la pobreza.

La solución para la crisis de Rio de Janeiro no se resuelve con cárceles o intervención militar, pero sí con Reforma Agraria y Urbana, con salud y educación públicas… Lo que Rio de Janeiro y todo el país necesitan es de una radicalización democrática: reverter todas las medidas que ya fueron realizadas por el gobierno neoliberal, retomando un proyecto de nación a partir de la participación popular y del restablecimiento de los derechos del pueblo brasileño.

Es necesario que la sociedad reaccione frente a tal medida que representa un balón de ensayo para la disputa presidencial y para intentos de aprobación de más medidas impopulares en un contexto de fuerte coerción.

Solamente un país socialmente justo y democrático podrá asegurar una paz permanente. Valores estos inconcebibles por la élite brasileña y su gobierno golpista.

-Dirección Nacional-

Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra

 

*Editado por Rafael Soriano

**Traducido por Amanda Verrone

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