Declaraciòn de la I Asamblea Latinoamericana de la Juventud del Campo (2002-01-01)

2002-01-01
México D.F, 6 y 7 de Agosto del 2001.

Declaraciòn de la I Asamblea Latinoamericana de la Juventud del Campo

La Juventud Rural Latinoamericana de la CLOC, reunida en la ciudad de México D.F durante los días 6 y 7 de agosto del año 2001, contando con la participación de delegaciones de: Chile, Argentina, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Cuba, Belice, Honduras, República Dominicana y México, con el objetivo de evaluar el accionar de la juventud rural latinoamericana de la CLOC; así como, delinear estrategias que permitan una articulación juvenil a nivel continental y la inserción real del tema juvenil en la CLOC; partiendo de la realidad de situación de pobreza y exclusión a la que están sometidos nuestros países, teniendo un efecto negativo particular en la juventud rural, por un sistema neoliberal imperialista, ocasionando problemas sociales, políticos, económicos y culturales, lo que ha provocado que una gran masa de nuestra juventud tenga que migrar a las grandes ciudades y a los países del «primer mundo» a vender su fuerza de trabajo.

Conscientes de nuestro rol histórico como movimiento activo, herederos del espíritu de lucha de nuestros padres y madres, creemos hoy más que nunca que es el momento de asumir nuestra responsabilidad social y participar activamente con la firme convicción de «globalizar la lucha y globalizar la esperanza»,

Resolvemos:

1. Fortalecer nuestro accionar y participación como jóvenes en todas las actividades de lucha que se desarrollan en nuestras organizaciones en todo el continente. Mantener a los jóvenes en el campo participando dentro de las organizaciones

2. Mantener una oposición frontal y abierta en contra del modelo económico neoliberal que hoy más que nunca quiere enraizarse en nuestros países y profundizar nuestra situación de miseria y exclusión

3. Asumimos desde ya el compromiso de fortalecer nuestro trabajo organizativo de consolidación interna en cada país y ampliar el trabajo a la organización de la niñez, que es donde se forja la esperanza y garantía de nuestras luchas con los procesos de relevo.

4. Generar espacios propios de y comunicación a nivel local, regional y latinoamericano, que garanticen la fluidez de la información desde y hacia los grupos de base;

5. Esforzarnos por acceder a espacios de formación disponibles y desarrollar nuevas dinámicas de formación al interior de nuestras organizaciones;

6. Intensificar las luchas desde la juventud rural, para exigir al Estado la aplicación de políticas públicas orientadas a dar respuesta a las múltiples necesidades que aquejan a nuestro sector; así como la instalación de Espacios Integrales de la Juventud, partiendo de nuestra realidades y costumbres;

7. Desarrollar acciones tendientes al fortalecimiento de nuestra identidad cultural con valores humanistas y enfoque de género, así como de resistencia al proceso de alineación al que es sometida nuestra juventud rural a través de los medios masivos de comunicación;

8. Iniciar debates sobre el tema de Reforma Agraria, orientada a identificar la problemática que atraviesan los jóvenes y su necesidad de tener y mantenerse en la tierra;

9. Realizar intercambios de experiencias entre las organizaciones de las regiones, en especial aquellas que comparten la frontera;

10. Participar activamente de la agenda de lucha de la CLOC y La Vía Campesina; así ampliar los espacios de participación dentro en la dirección de estas;

11. Fomentar la educación y prácticas de producción agro ecológica y propuestas por un modelo alternativo diferente al modelo hegemónico que impera en la actualidad.

12. Establecer alianzas con jóvenes urbanos que posibilite la construcción de un proyecto alternativo para una nueva sociedad

13. Incentivar la organización de los jóvenes rurales, partiendo de su realidad cultural, social y desde sus propias lógicas;

14. Crear una base de datos de todas las organizaciones juveniles que participan en la CLOC

15. Acceder con propuestas a la actualización de la página web de la CLOC

Dado en la ciudad de México D.F a los siete días del mes de agosto del 2001

 

 

 

La realidad rural de Chile (2000-12-01)

2000-12-01

La realidad rural de Chile

CLOC Chile

La producción capitalista en Chile, en su expresión neoliberal, con ocupación masiva de trabajo asalariado se ha extendido hasta dominar sectores en que antes de 1973, predominaba la pequeña producción silvoagropecuaria independiente.

En este camino, grandes empresas de producción y comercialización, dominadas por capitales transnacionales, obtienen inmensas utilidades que les permiten ir avanzando en el proceso de concentración de la propiedad en la estructura productiva de la agricultura, provocando como consecuencia la proletarización de amplios sectores de campesinos/as y de pequeños y medianos empresarios agrícolas, los que se expresan como trabajadores y trabajadoras asalariados, temporales o pequeños/as agricultores/as que se incorporan a esa condición.

En 1970 el 24,9% de la población de Chile vivía en el sector rural, la que descendió a un 15% en 1998, disminución motivada por la perdida de la tierra, de puestos de trabajo y el éxodo obligado de campesinos a las ciudades.

El sector silvoagropecuario hoy, aporta un 6% del Producto Interno Bruto y un 25% de las exportaciones del país.

La agricultura en Chile ha sufrido un proceso de crecimiento explosivo, a partir de la implantación del modelo económico neoliberal en los años 70, liderado por el fuerte desarrollo del sector frutícola, cuyas exportaciones aumentaron 16 veces entre 1977 y 1994. Esto provocó la disminución del sector destinado a cultivos tradicionales para consumo interno.

El sector forestal, por su parte, ha tenido un gran crecimiento durante los últimos 25 años, producto del subsidio a la forestación entregado por el Estado. Situación que ha permitido a las grandes empresas del sector capitalizarse y obtener inmensas utilidades, las que no se han traducido en un mejoramiento del nivel de vida de sus trabajadores.

Desconociendo el enorme impacto producido por el proceso de Reforma Agraria que elimino el latifundio improductivo, llevado a cabo durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva y profundizado en el gobierno de Salvador Allende hasta 1973, y como producto de las políticas neoliberales impuestas por la dictadura, la propiedad de la tierra ha vuelto a concentrarse en pocas manos.

El 1% de las explotaciones del país posee el 73% de la superficie agropecuaria y forestal. En el otro extremo, las explotaciones de menos de 5 has. que representan el 41% de éstas; disponen de sólo un 7% de la tierra.

La pérdida de la tierra por parte de los campesinos ha sido una de las constantes del sistema. Así, en el último decenio estos han perdido más de dos millones de has. Las causas se originan:

En la etapa de la contra reforma agraria o reforma agraria neoliberal, aplicada por la dictadura, con la apertura del mercado de tierras, suspención del crédito y asistencia técnica a los campesinos;

En un fuerte endeudamiento – DLS$ 56.000.000.-, crédito al que han tenido que acceder los campesinos para ser competitivos y

A la presión ejercida por las grandes empresas agroforestales ávidas de nuevas tierras.

Al igual que la concentración en la propiedad de la tierra se ha producido también una fuerte concentración de las aguas, en manos de grandes transnacionales, mineras y generadoras de electricidad.

Los resultados de 25 años de aplicación sistemática de políticas neoliberales pueden apreciarse en los siguientes indicadores relacionados con las condiciones de vida del campesinado.

De las 127 comunas declaradas como las más pobres, 100 son rurales. En ellas, el 69% de las viviendas tiene carencias materiales y de saneamiento, el 47% carece de electricidad y el 74% de agua potable.

La mortalidad infantil en el sector rural es de 40 por mil, 2,8 veces mayor que en el sector urbano.

La situación previsional de los trabajadores del sector rural se caracteriza porque más de un 58% de los ocupados no cotiza en ningún sistema, los cuales son privados y transnacionales.

De los trabajadores del sector rural, un 30% lo son por cuenta propia y obtienen un ingreso equivalente al 52,8% del ingreso de trabajadores de igual categoría del sector urbano.

En 1998 el ingreso promedio de los asalariados rurales representaba tan sólo un 48% de los ingresos de los trabajadores del sector urbano.

La tasa de analfabetismo en el sector rural en el año 1998 alcanzaba niveles de 14,2% comparado con un 3% del sector urbano y la escolaridad en la población de personas mayores de 15 años era de 6,5 años, contra 9 años en el sector urbano. La población pobre del país, está constituida mayoritariamente, en un 48,5%; por niños, adolescentes y jóvenes menores de 29 años de edad.

El actual modelo genera altos niveles de contaminación química, al utilizar indiscriminadamente pesticidas que han sido prohibidos en los países desarrollados, Estados Unidos y Europa; deteriorando el equilibrio biológico en la agricultura, y afectando seriamente la salud pública.

La agricultura se ve también amenazada por la contaminación minera e industrial. La contaminación de tierras agrícolas por metales pesados es un hecho extremadamente grave en la zona centro-norte del país.

El actual modelo nos llevará, además, a la pérdida de la diversidad biológica. El mantenimiento del monocultivo, principalmente en la producción forestal y el empleo de semillas transgénicas empobrece genéticamente la producción reduciendo la diversidad biológica.

El actual modelo ha significado profundas transformaciones en las relaciones laborales y en la ocupación. Asimismo, se ha modificado la condición de trabajadores permanentes a temporeros y temporeras y/o trabajo parcial, fuertemente explotados por carecer de sindicatos que puedan proteger sus derechos laborales.

El país ha mostrado índices de crecimientos significativos de su economía hasta el año 1998. La tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto entre los años 1990 – 1998, ha sido en promedio de un 7,8%. Las exportaciones han aumentado en un 9,87%, la inversión se ha incrementado en un promedio de un 12% anual, la productividad del trabajo ha crecido significativamente y sin embargo, las consecuencias para la mayoría de los habitantes del mundo rural han sido la inseguridad, el trabajo precario, la concentración de la tierra, de la riqueza y el poder en manos de grandes empresarios nacionales y transnacionales, los cuales niegan a los campesinos y pequeños y medianos productores la posibilidad de controlar su propio destino.

En los últimos 30 años la distribución del ingreso no ha variado significativamente. Así, el 20% de los hogares más ricos capta un 57,3% de los ingresos, en tanto que el 20% más pobre tan sólo recibe el 3,7%; transformando a Chile en el tercer país del mundo con mas mala distribución del ingreso per capita.

En el país hay más de 250.000 pequeñas propiedades campesinas que están enfrentadas a una dura lucha por la sobrevivencia, dadas las condiciones desfavorables en que ellas se desenvuelven, producto de las políticas neoliberales llevadas a cabo por la Dictadura y los gobiernos de la Concertación.

La situación de deterioro y vulnerabilidad de la propiedad campesina y de las pequeñas y medianas explotaciones agropecuarias, se han visto agudizadas por la incorporación del país a los nuevos tratados internacionales, como el Mercosur, ya que no se han tomado las medidas de protección para la pequeña agricultura.

Las organizaciones campesinas hasta 1973 agrupaban 313.700 afiliados. Como resultado de la represión desatada por la dictadura militar y la implementación del modelo neoliberal con las consecuencias descritas en este documento, en 1990 existían solo 73.550 afiliados; situación que ha continuado deteriorándose hasta hoy.

Según el censo de población de 1992, había en Chile 998.385 indígenas, lo que correspondía al 10,33% de la población del país. Los aspectos no resueltos por el Estado chileno serian el no reconocimiento como pueblos originarios y el desconocimiento de sus culturas y lenguas. La situación mas aguda se centra en la pobreza, el analfabetismo, los conflictos de tierras y la autodeterminación territorial.

El sistema neoliberal reproduce y agudiza la pobreza, al generar sistemas monopólicos en la producción y distribución de los productos de la agricultura; desconoce la necesidad de la sustentabilidad de los procesos productivos, degrada y destruye el medio ambiente, al modelar sistemas de explotación que buscan la máxima ganancia monetaria, sin considerar que la producción agropecuaria se rige por leyes propias, que no siempre se compatibilizan con las leyes del mercado neoliberal.

Hoy la agricultura chilena vive una profunda crisis que se expresa en los siguientes puntos:

La creciente pérdida de capital natural por expansión de la erosión y la pérdida y contaminación de suelos agrícolas.

La dependencia creciente de la producción de insumos importados y la creciente contaminación ambiental que estos generan en la agricultura.

La creciente dependencia y pérdida de la seguridad alimentaria del país.

La pérdida del germoplasma por apropiación y patentamiento por organizaciones transnacionales; perdida de la diversidad biológica y del conocimiento agrario, producto de las nuevas prácticas agronómicas.

La concentración de la propiedad y la pobreza de recursos e infraestructura que afecta a los sectores rurales.

La precariedad y disminución del empleo en la agricultura.

El empobrecimiento de las comunidades rurales campesina e indígenas.

La distorsión del espacio rural que hoy es visto sólo como un sector proveedor de alimentos y maderas para la exportación y de rentabilidad de corto y mediano plazo.

Crecientes conflictos intersectoriales por el uso múltiple del territorio.

La ausencia de políticas para el ordenamiento territorial y el manejo de cuencas hídricas.

Nuestro concepto de economía eficiente, moderna y desarrollada es inseparable de la justicia social, de la liquidación del desempleo masivo y del trabajo precario, de la soberanía y seguridad alimentaria, derecho a la tierra y defensa de la agricultura campesina.

Propiciamos, por tanto, una economía al servicio del Ser Humano, que se exprese en un Proyecto Nacional de Desarrollo.

Superar la dependencia y resolver las necesidades de la mayoría, exige cambiar el modelo económico Neoliberal imperante en el mundo y enfrentar con organización y determinación el poder del gran capital y sus privilegios a nivel nacional e internacional.

Nehuen, Surco, Anamuri, Confederación de Trabajadores Forestales de Chile/CTF.

CLOC Chile, noviembre 2000

 

 

 

Declaración de la II Asamblea Latinoamericana de Mujeres del campo

2001-08-07

Declaración de la II Asamblea Latinoamericana de Mujeres del Campo

Declaración de México

II Asamblea Latinoamericana de Mujeres del Campo

«MUJERES del campo cultivando un milenio de VIDA, JUSTICIA e IGUALDAD»

A 122 años del nacimiento del General Emiliano Zapata Salazar, cuyo legado fue «Tierra y Libertad», las mujeres de la CLOC recogemos su herencia y hacemos nuestro el desafío de que «la tierra es para quien la trabaja». Y nosotras, mujeres, lucharemos con alegría y fuerza para producir en esta tierra el alimento más anhelado: EL ALIMENTO DE LA JUSTICIA, LA VIDA Y LA LIBERTAD.

Reunidas, 180 mujeres delegadas proveniente de 16 países y en representación de 36 organizaciones, integrantes de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), nos hemos unimos los días 6 y 7 de agosto del año 2001, en la Ciudad de México, para discutir, analizar y hacer propuestas en torno a la problemática de discriminación que sufrimos las mujeres del campo, producto de las políticas neoliberales implementadas por los gobiernos del continente latinoamericano.

Esta asamblea nos permitió en los dos días de trabajo, analizar el impacto de esas políticas de gobiernos hacia las mujeres del campo, posibilitó el intercambio de ideas, experiencias y sobre todo, la articulación de acciones para fortalecer esta instancia organizativa, además de definir ejes estratégicos y mecanismos de trabajo que propicien integrar a las mujeres del campo de América latina, en igualdad de condiciones, a los procesos de desarrollo y al reconocimiento pleno de nuestros derechos.

En este contexto , suscribimos la siguiente DECLARACIÓN:

1. Ratificamos la necesidad de continuar luchando por nuestros derechos y de todos los trabajadores del campo, reafirmando con la firme convicción, que nuestra lucha es de la igualdad de género, de clase y de pueblo.

2. Denunciamos y repudiamos enérgicamente todas las formas de discriminación y violencia que vivimos las mujeres del campo latinoamericano y exigimos a los gobiernos el cumplimiento de los acuerdos internacionales, que garantizan el respeto a la vida y a la no violencia contra las mujeres, por ellos suscritos.

3. Demandamos a la CLOC que asuma las propuestas y resoluciones emanadas de esta II Asamblea de Mujeres del campo.

4. Reafirmamos que la unión de las organizaciones del campo y de mujeres es un elemento indispensable para enfrentar los embates del neoliberalismo en contra de nuestros pueblos. Solidarizamos con las luchas que en este momento libran las hermanas indígenas, negras y del campo, en los distintos países del continente en defensa de sus derechos, de la tierra y de la vida.

5. Ratificamos la Solidaridad con las Mujeres Campesinas y cooperativistas cubanas, quienes representan un ejemplo de resistencia, inquebrantable valor y decisión en su justa lucha contra el imperialismo norteamericano en su heroica batalla en defensa del Socialismo y la Revolución Cubana.

6. Ratificamos la necesidad de sumar a nuestras luchas a otros sectores que comparten la voluntad de lograr una equidad de género y de levantarse en contra del modelo neoliberal que vulnera la ruralidad.

7. Estamos en contra de las políticas agrícolas transnacionales que vulneran la seguridad y soberanía alimentaria de nuestras familias y pueblos.

8. Manifestamos nuestra preocupación por la creciente e irrefrenable Migración del campo a las ciudades y del hemisferio sur al norte, producto de la aplicación de políticas neoliberales que impactan de manera negativa los procesos de desarrollo del campo y que se reflejan en la feminización de la pobreza, la desarticulación de las familias, la pérdida de identidad cultural, el despoblamiento del campo.

9. Rechazamos enérgicamente la existencia de planes represivos, neocolonialistas y antidemocráticos que se están imponiendo en América, a través del Plan Colombia y Plan Puebla Panamá.

10. Nosotras, guardadoras ancestrales de las semillas, declaramos que éstas son patrimonio de nuestras comunidades, de nuestros pueblos y de toda la humanidad. Rechazamos absolutamente la patentación de las semillas y la intromisión en nuestras tierras de transgénicas.

11. Hacemos público nuestro compromiso de seguir luchando y trabajando por alcanzar condiciones de equidad entre hombres y mujeres en nuestras comunidades, organizaciones, países y en el mundo.

12. Declaramos nuestra más profunda anhelos: Que sólo las luchas organizadas de los pueblos, permitirán los cambios necesarios para construir una nueva sociedad que hará florecer la mujer y el hombre nuevos de esta gran patria que es América Latina.

¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza,
globalicemos la igualdad en la diversidad!.

México, D.F., 7 de Agosto de 2001

Declaración de III Congreso (Portugues)

2001-08-11

Declaração Final do III Congresso da CLOC

CLOC

Declaração Final do III Congresso da Coordenadora Latino-americana de Organizações do Campo

Reunidos na Delegação de Tlalpan, DF, México, 320 delegados e delegadas de 37 organizações procedentes de 18 países, assistentes à I Assembléia Latino-americana de Jovens, à II Assembléia Latino- americana de Mulheres, os dias 6 e 7 de agosto e ao III Congresso Latino-americano de Organizações do Campo, do 8 ao 11 de agosto de 2001; depois de intensas deliberações constatamos o seguinte:

– Que os efeitos nefastos do neoliberalismo para as sociedades rurais da América Latina e Caribe, têm lançado o campesinato e as comunidades indígenas a uma maior e alarmante pobreza e exclusão.

– Que as políticas agropecuárias anticamponesas têm concentrado a produção na grande agricultura capitalista, gerando com isto uma grave dependência do exterior e a perda de nossa soberania alimentar.

– Que a liberalização comercial, a contra Reforma Agrária e a privatização da economia nos nossos países têm deteriorado de maneira drástica as condições materiais de vida dos nossos povos.

– Que a desarticulação da agricultura familiar camponesa faz parte de uma política de extermínio do capital financeiro internacional e das grandes empresas multinacionais.

Com base nas considerações anteriores, os delegados e as delegadas ao III Congresso da CLOC, EXIGIMOS:

– Que os governos dos nossos países definam políticas de desenvolvimento que incluam como eixos uma Reforma Agrária integral e participativa, assim como os meios de produção para os produtores rurais, tais como o crédito, apoio à comercialização, assistência técnica e apoio especial à agricultura camponesa.

– Revisão imediata dos tratados de livre comércio, que têm desarticulado a produção de grãos básicos no México; rejeição ao acordo da Área de Livre Comércio da América (ALCA) e outros tratados que afetariam a soberania e autonomia dos países latino-americanos, como o Plano Colômbia, Plano Puebla-Panamá, a Iniciativa Andina e o Plano Dignidade da Bolívia.

– Rejeitamos energicamente o uso abusivo de produtos transgênicos por parte das empresas multinacionais, assim como o uso indiscriminado de agroquímicos e a introdução de sementes estéreis, como o terminator.

– Opomo-nos aos esquemas de patentes sobre a vida, que nos expropriam nossos recursos genéticos e monopolizam o conhecimento. Exigimos respeito a nossa cultura e ao saber camponês.

– Rejeitamos as políticas impostas pelos organismos financeiros e comerciais internacionais, como o Banco Mundial, o Fundo Monetário Internacional, a Organização Mundial do Comércio e o Grupo dos Oito. Do mesmo modo, demandamos a saída da OMC dos aspectos relacionados com o setor agropecuário.

O III Congresso da CLOC pronuncia-se por impulsionar um projeto alternativo com participação ativa de todas as organizações sociais do meio rural e urbano, mas que se incluam a grande diversidade de atores que têm resistido ao neoliberalismo e que desde diferentes trincheiras têm construído propostas encaminhadas a fortalecer o desenvolvimento sustentável. Este novo projeto se baseia na promoção de atividades produtivas que garantam o equilíbrio ambiental, com cuidado da biodiversidade e os recursos genéticos que são patrimônio da humanidade.

O III Congresso pronuncia-se, também, por alcançar a segurança e soberania alimentar que garanta uma distribuição eqüitativa de alimentos sadios, mediante a promoção de um mercado ético e solidário.

O nosso projeto busca construir e consolidar um poder popular includente e democrático no qual participem todos os atores sociais envolvidos; mulheres, jovens, crianças e povos indígenas, a partir de suas próprias reivindicações, reforçando, desde suas bases, mudanças profundas nos aspectos econômicos, sociais, políticos e culturais. De maneira especial apoiamos a Lei COCOPA sobre Direitos e Cultura Indígena e rejeitamos a contra reforma indígena elaborada e aprovada pelo Congresso da União do México.

O III Congresso da CLOC condena toda forma de repressão, persecução, assassinatos e desaparições de dirigentes sociais; a discriminação e violações aos direitos humanos, incluindo o bloqueio que por longos anos impõe o governo dos Estados Unidos à irmã República de Cuba.

Do mesmo modo, exigimos a libertação dos presos políticos da América Central, Bolívia, Colômbia, Brasil, Chile, Argentina, México, Peru e de todos os países latino-americanos; o esclarecimento de assassinatos de dirigentes e massacres de camponeses e indígenas, assim como a punição aos autores materiais e intelectuais.

O III Congresso da CLOC chama todas as organizações camponesas e indígenas da América Latina e Caribe a impulsionar as seguintes ações:

1. Fortalecer a unidade, a solidariedade e consolidação ideológica das nossas organizações, melhorar a coordenação sub-regional, continental e mundial, em aliança com a Via Campesina.

2. Promover uma Consulta Continental sobre o acordo com a ALCA em 2002.

3. Participar ativamente em ações de massas nas seguintes datas:

– 8 de março, Dia Internacional da Mulher – 17 de abril, Dia Internacional da Luta Camponesa – 01 de maio, Dia Internacional das e dos trabalhadores – 12 de outubro, Dia do Grito dos Excluídos e da Dignidade Indígena – 16 de outubro, Dia Mundial da Alimentação

4. Os congressistas da CLOC acordamos participar nos eventos programados por diversas organizações internacionais, como o Encontro Internacional de Movimentos Sociais, a se realizar de 12 a 14 de agosto na Cidade do México; no Fórum Mundial de Soberania Alimentar, em Havana, Cuba, de 4 a 7 de setembro, numa Jornada de mobilizações contra o consumo de transgênicos e agroquímicos em novembro deste ano; e no II Fórum Social Mundial, em Porto Alegre, Brasil, em fevereiro de 2002.

5. O IV Congresso da CLOC se realizará na Guatemala em 2004.

Em um clima de fraternidade, combatividade e alegria, a unidade da CLOC se fortaleceu sob a inspiração do exemplo de luta dos nossos heróis e heroínas Latino-americanos, que entregaram as suas vidas pela libertação dos povos da América e por um mundo novo.

Viva a Unidade dos Camponeses e Indígenas da América Latina e do Caribe!

Fora a OMC da Agricultura!
Pela Soberania Alimentar!
Por um Futuro sem fome!

Viva a CLOC!

Tlalpan, Distrito Federal, México, a 11 de Agosto de 2001

Declaración de la Juventud Rural Latinoamericana de la CLOC

2001-01-01

Declaración de la Juventud Rural Latinoamericana de la CLOC

Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo CLOC

I Asamblea Latinoamericana de Organizaciones del Campo
México D.F, 6 y 7 de Agosto del 2001

La Juventud Rural Latinoamericana de la CLOC, reunida en la ciudad de México D.F durante los días 6 y 7 de agosto del año 2001, contando con la participación de delegaciones de: Chile, Argentina, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Cuba, Belice, Honduras, República Dominicana y México, con el objetivo de evaluar el accionar de la juventud rural latinoamericana de la CLOC; así como, delinear estrategias que permitan una articulación juvenil a nivel continental y la inserción real del tema juvenil en la CLOC; partiendo de la realidad de situación de pobreza y exclusión a la que están sometidos nuestros países, teniendo un efecto negativo particular en la juventud rural, por un sistema neoliberal imperialista, ocasionando problemas sociales, políticos, económicos y culturales, lo que ha provocado que una gran masa de nuestra juventud tenga que migrar a las grandes ciudades y a los países del «primer mundo» a vender su fuerza de trabajo.

Conscientes de nuestro rol histórico como movimiento activo, herederos del espíritu de lucha de nuestros padres y madres, creemos hoy más que nunca que es el momento de asumir nuestra responsabilidad social y participar activamente con la firme convicción de GLOBALIZAR LA LUCHA Y GLOBALIZAR LA ESPERANZA»,

Resolvemos

1. Fortalecer nuestro accionar y participación como jóvenes en todas las actividades de lucha que se desarrollan en nuestras organizaciones en todo el continente, Mantener a los jóvenes en el campo participando dentro de las organizaciones

2. Mantener una oposición frontal y abierta en contra del modelo económico neoliberal que hoy más que nunca quiere enraizarse en nuestros países y profundizar nuestra situación de miseria y exclusión

3. Asumimos desde ya el compromiso de fortalecer nuestro trabajo organizativo de consolidación interna en cada país y ampliar el trabajo a la organización de la niñez, que es donde se forja la esperanza y garantía de nuestras luchas con los procesos de relevo.

4. Generar espacios propios de y comunicación a nivel local, regional y latinoamericano, que garanticen la fluidez de la información desde y hacia los grupos de base;

5. Esforzarnos por acceder a espacios de formación disponibles y desarrollar nuevas dinámicas de formación al interior de nuestras organizaciones;

6. Intensificar las luchas desde la juventud rural, para exigir al Estado la aplicación de políticas públicas orientadas a dar respuesta a las múltiples necesidades que aquejan a nuestro sector; así como la instalación de Espacios Integrales de la Juventud, partiendo de nuestra realidades y costumbres;

7. Desarrollar acciones tendientes al fortalecimiento de nuestra identidad cultural con valores humanistas y enfoque de género, así como de resistencia al proceso de alineación al que es sometida nuestra juventud rural a través de los medios masivos de comunicación;

8. Iniciar debates sobre el tema de Reforma Agraria, orientada a identificar la problemática que atraviesan los jóvenes y su necesidad de tener y mantenerse en la tierra;

9. Realizar intercambios de experiencias entre las organizaciones de las regiones, en especial aquellas que comparten la frontera;

10. Participar activamente de la agenda de lucha de la CLOC y La Vía Campesina; así ampliar los espacios de participación dentro en la dirección de estas;

11. Fomentar la educación y prácticas de producción agro ecológica y propuestas por un modelo alternativo diferente al modelo hegemónico que impera en la actualidad.

12. Establecer alianzas con jóvenes urbanos que posibilite la construcción de un proyecto alternativo para una nueva sociedad

13. Incentivar la organización de los jóvenes rurales, partiendo de su realidad cultural, social y desde sus propias lógicas;

14. Crear una base de datos de todas las organizaciones juveniles que participan en la CLOC 15. Acceder con propuestas a la actualización de la página web de la CLOC

Dado en la ciudad de México D.F a los siete días del mes de agosto del 2001

Síntesis de las mesas de trabajo

Al calor de las heroicas luchas por la tierra que se están librando en el Brasil, del 2 a 7 de noviembre de 1997, nos reunimos en la capital de este país, procedentes de 23 países, 338 delegados y delegadas de 49 organizaciones miembros de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), para celebrar nuestro II Congreso, el cual fue precedido por la Primera Asamblea de Mujeres del Campo. Eventos que contaron con la presencia solidaria de 8 organizaciones de Norteamérica, Europa y Asia, integrantes de nuestro movimiento internacional, La Vía Campesina.

Este Congreso nos permitió profundizar en el análisis del impacto nefasto del neoliberalismo contra la humanidad y en particular sobre las mujeres y hombres del campo; avanzar en la definición de políticas y estrategias alternativas a este proyecto de muerte, definir propuestas y acciones para consolidar nuestro proceso organizativo.

El rasgo esencial de este fin de siglo es la globalización, que en su forma dominante se manifiesta a través de la economía neoliberal de mercado.

Los efectos negativos de este modelo se sienten de una manera aguda en el agro, pues la apertura salvaje ha colocado a los campesinos, así como a los pequeños y medianos productores, a los agricultores familiares ante la amenaza directa de su extinción. Más aún cuando paralelamente se han instrumentado políticas para revertir los procesos de reforma agraria (en los países donde éstos tuvieron lugar) o simplemente para dejarlos fuera de agenda (en los países que aún no han enfrentado la cuestión de la tenencia de la tierra).

Los efectos que esto provoca en los campesinos e indígenas se manifiestan en el estrangulamiento de su economía; las migraciones internas y hacia los países del Norte; en la violencia; el recorte de los derechos laborales y la represión sindical; la precarización del empleo (informalidad, bajos salarios, trabajo esclavo, intensificación del trabajo de la mujer, de los niños, etc.); discriminación; racismo; pobreza, desesperanza…

Ante este conjunto de políticas de muerte han salido al frente las organizaciones del campo, pasando a convertirse en los puntales de la resistencia al neoliberalismo en Latinoamérica. Del México de la insurgencia zapatista, pasando por los levantamientos indígenas y campesinos de Ecuador, a las luchas por la tierra en Brasil, Paraguay, Centroamérica… prácticamente no hay espacio geográfico del continente que no haya sido escenario de luchas protagonizadas por organizaciones del campo, entre las que destacan las integrantes de la CLOC.

Declaración Final del III Congreso

2001-08-11 Declaración Final del 3er. Congreso CLOC # Declaración Final III Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo Reunidos en la Delegación de Tlalpan, D.F., México, 320 delegados y delegadas de 37 organizaciones procedentes de 18 países, asistentes a la I Asamblea Latinoamericana de Jóvenes, a la II Asamblea Latinoamericana de Mujeres, los días 6 y 7 de Agosto y al III Congreso Latinoamericano de Organizaciones del Campo, del 8 al 11 de Agosto del 2001; después de intensas deliberaciones hemos constatado lo siguiente: – Que los efectos nefastos del neoliberalismo para las sociedades rurales de América Latina y el Caribe, han arrojado al campesinado y a las comunidades indígenas a una mayor y alarmante pobreza y exclusión. – Que las políticas agropecuarias anti-campesinas han concentrado la producción en la gran agricultura capitalista, generando con ello una grave dependencia del exterior y pérdida de nuestra soberanía alimentaria. – Que la liberalización comercial, las contra reformas agrarias y la privatización de la economía en nuestros países, han deteriorado de manera drástica las condiciones materiales de vida de nuestros pueblos. – Que la desarticulación de la agricultura familiar campesina es parte de una política de exterminio del capital financiero internacional y las grandes transnacionales. En base a las anteriores consideraciones, los delegados y las delegadas al III Congreso de la CLOC, exigimos: – Que los Gobiernos de nuestros países definan políticas de desarrollo que incluyan como ejes una reforma agraria integral y participativa, así como los medios de producción para los productores rurales, tales como: el crédito, apoyo a la comercialización, asistencia técnica y apoyo especial a la agricultura campesina. – Revisión inmediata a los Tratados de Libre Comercio, que han desarticulado la producción de granos básicos en México; rechazo al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y otros tratados que afectarían la soberanía y autonomía de los países Latinoamericanos, como el Plan Colombia, Plan Puebla Panamá, la Iniciativa Andina y el Plan Dignidad de Bolivia. – Rechazamos enérgicamente el uso abusivo de productos transgénicos por parte de las empresas transnacionales, así como el uso indiscriminado de agroquímicos y la introducción de semillas estériles como el Termineitor. – Nos oponemos a los esquemas de patentes sobre la vida, que nos expropien nuestros recursos genéticos y monopolizan el conocimiento. Exigimos respeto a nuestra cultura y al saber campesino. – Rechazamos las políticas impuestas por los organismos financieros y comerciales internacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio y el Grupo de los Ocho. Asimismo demandamos la salida de la OMC de los aspectos relacionados con el Sector Agropecuario. El III Congreso de la CLOC se pronuncia por impulsar un proyecto alternativo con participación activa de todas las organizaciones sociales, medio rural y urbano en las que se incluyan la gran diversidad de actores que han resistido al neoliberalismo y que desde diferentes trincheras han construido propuestas encaminadas a fortalecer el desarrollo sustentable. Este nuevo proyecto se basa en la promoción de actividades productivas que garanticen un uso equilibrado del medio ambiente, con cuidado de la biodiversidad y los recursos genéticos que son patrimonio de la humanidad. El III Congreso se pronuncia asimismo, por lograr la seguridad y soberanía alimentaría que garantice una distribución equitativa de alimentos sanos, mediante la promoción de un mercado ético y solidario. Nuestro proyecto busca construir y consolidar un poder popular incluyente y democrático en el que participen todos los actores sociales involucrados, mujeres, jóvenes, niños, pueblos indios, a partir de sus propias reivindicaciones, reforzando desde sus bases cambios profundos en los aspectos económicos, sociales, políticos y culturales. El III Congreso de la CLOC condena toda forma de represión, persecución, asesinatos y desapariciones de dirigentes sociales, la discriminación y violaciones a los derechos humanos, incluyendo el bloqueo que por largos años ha impuesto el Gobierno de Estados Unidos a la hermana República de Cuba. Asimismo, exigimos la liberación de presos políticos de Centro América, Bolivia, Colombia, México, Perú y de todos los países Latinoamericanos; el esclarecimiento de asesinatos de dirigentes y masacres de campesinos e indígenas, así como el castigo a los autores materiales e intelectuales. El III Congreso de la CLOC llama a todas las organizaciones campesinas e indígenas de América Latina y El Caribe a impulsar las siguientes acciones: 1. Fortalecer la unidad, la solidaridad y consolidación ideológica de nuestras organizaciones, así como la Coordinación Sub-Regional, Continental y Mundial en alianza con la Vía Campesina. 2. Promover una consulta continental sobre el ALCA, en el año 2002 3. Participar activamente en acciones de masas en las siguientes fechas: – 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer – 17 de Abril, Día Mundial de Lucha Campesina – 01 de Mayo, Día Internacional de los y las Trabajadores – 12 de Octubre, Día del Grito de los Excluidos – 16 de Octubre, Día Mundial de la Alimentación 4. Asimismo los congresistas de la CLOC acordamos participar en los eventos programados por diversos organismos internacionales, como el Encuentro Internacional de Movimientos Sociales, a realizarse del 12 al 14 de Agosto en la ciudad de México; en el Foro Mundial de Soberanía Alimentaría, en la Habana, Cuba del 04 al 07 de Septiembre y en una jornada de movilizaciones en contra del consumo de transgénicos y agroquímicos en noviembre del presente año; y en el Segundo Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil en febrero del 2002. En un clima de fraternidad, combatividad y alegría, la unidad de la CLOC se fortaleció bajo la inspiración del ejemplo de lucha de nuestros héroes y heroínas Latinoamericanas que han entregado sus vidas por las liberación de los pueblos América y por un mundo nuevo. «Viva la unidad de los campesinos e indígenas de América Latina y el Caribe» ¡Fuera la OMC de la agricultura! ¡Por la soberania alimentaria! ¡Por un futuro sin hambre! ¡Viva la CLOC! Tlalpan, Distrito Federal, México, a 11 de Agosto del 2001

Declaración de Brasilia, II Congreso de la CLOC, Nov 1997

Al calor de las heroicas luchas por la tierra que se están librando en el Brasil, del 2 a 7 de noviembre de 1997, nos reunimos en la capital de este país, procedentes de 23 países, 338 delegados y delegadas de 49 organizaciones miembros de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), para celebrar nuestro II Congreso, el cual fue precedido por la Primera Asamblea de Mujeres del Campo. Eventos que contaron con la presencia solidaria de 8 organizaciones de Norteamérica, Europa y Asia, integrantes de nuestro movimiento internacional, La Vía Campesina.

Este Congreso nos permitió profundizar en el análisis del impacto nefasto del neoliberalismo contra la humanidad y en particular sobre las mujeres y hombres del campo; avanzar en la definición de políticas y estrategias alternativas a este proyecto de muerte, definir propuestas y acciones para consolidar nuestro proceso organizativo.

El rasgo esencial de este fin de siglo es la globalización, que en su forma dominante se manifiesta a través de la economía neoliberal de mercado.

Los efectos negativos de este modelo se sienten de una manera aguda en el agro, pues la apertura salvaje ha colocado a los campesinos, así como a los pequeños y medianos productores, a los agricultores familiares ante la amenaza directa de su extinción. Más aún cuando paralelamente se han instrumentado políticas para revertir los procesos de reforma agraria (en los países donde éstos tuvieron lugar) o simplemente para dejarlos fuera de agenda (en los países que aún no han enfrentado la cuestión de la tenencia de la tierra).

Los efectos que esto provoca en los campesinos e indígenas se manifiestan en el estrangulamiento de su economía; las migraciones internas y hacia los países del Norte; en la violencia; el recorte de los derechos laborales y la represión sindical; la precarización del empleo (informalidad, bajos salarios, trabajo esclavo, intensificación del trabajo de la mujer, de los niños, etc.); discriminación; racismo; pobreza, desesperanza…

Ante este conjunto de políticas de muerte han salido al frente las organizaciones del campo, pasando a convertirse en los puntales de la resistencia al neoliberalismo en Latinoamérica. Del México de la insurgencia zapatista, pasando por los levantamientos indígenas y campesinos de Ecuador, a las luchas por la tierra en Brasil, Paraguay, Centroamérica… prácticamente no hay espacio geográfico del continente que no haya sido escenario de luchas protagonizadas por organizaciones del campo, entre las que destacan las integrantes de la CLOC.

Nuestro Congreso nos ha permitido reafirmar y enriquecer las propuestas que aportamos para la construcción de un Proyecto de Vida, que forje una sociedad justa, equitativa, democrática, donde quepan todos y todas; proyecto que ya se está haciendo realidad a partir de nuestras experiencias y luchas concretas.

En tal sentido, conscientes de la urgencia de construir relaciones equitativas entre hombres y mujeres nos comprometemos a asumir en todas nuestras orientaciones y prácticas cotidianas el enfoque de género, estableciendo concretamente la participación de las mujeres en un 50% en todas las esferas y de manera especial en los espacios de decisión y dirección.

La reforma agraria es una solución que no se reduce a la distribución de la tierra sino que abarca los aspectos económicos, políticos y sociales y por tanto constituye una premisa básica para asegurar un desarrollo sustentable, que preserve el medio ambiente, proteja la biodiversidad y los conocimientos tradicionales; condiciones indispensables para gararantizar la soberanía y seguridad alimentaria de nuestros pueblos. En tal medida es una respuesta inmediata a graves problemas como el hambre, la desnutrición, el desempleo, la migración, la desintegración familiar, etc.

La diversidad étnica y cultural constituye una de las más valiosas riquezas de nuestros países, por lo que asumimos la lucha para que sean reconocidos y respetados los derechos de los pueblos indígenas.

Contra la exclusión, lucharemos por el ejercicio pleno de nuestra ciudadanía, la vigencia del respeto a los derechos humanos, tanto individuales como colectivos, particularmente en lo que se refiere a la educación, salud, comunicación, vivienda, seguridad social y la afirmación de nuestros valores éticos y culturales.

El rescate de la cultura como elemento fundamental de identidad, integración y unidad de nuestros pueblos es otro de los componentes fundamentales de nuestro proyecto alternativo.

El II Congreso de la CLOC reafirma la posición de la Revolución Cubana de que se respete su soberanía, integridad y autodeterminación y condena el criminal bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos, acrecentado por la Ley Helms-Burton, la que no es más que una manifestación de prepotencia de dicho país imperial.

Nuestro próximo punto de encuentro para la realización del Tercer Congreso será México, en el año 2000, para marcar el inicio de un milenio de justicia e igualdad.

A los 30 años de la caída en combate del guerrillero heroico Che Guevara, nuestro Congreso recoje su legado de lucha y militancia por la humanidad y una sociedad de hombres y mujeres nuevos.

Brasilia, 7 de noviembre de 1997.

Declaración de Guatemala, IV Congreso de la CLOC, Octubre 2005

2005-10-11

DECLARACIÓN DEL IV CONGRESO DE LA COORDINADORA LATINOAMERICANA DE ORGANIZACIONES DEL CAMPO

Congreso CLOC

A 513 años del inicio de la invasión extranjera a nuestros territorios, que han marcado la lucha y resistencia de nuestros pueblos, mujeres, jóvenes y hombres del campo de América Latina y el Caribe, herederos y herederas del espíritu libertario de nuestros ancestros que alzaron sus luchas contra la invasión esclavista europea y contra el capitalismo y el imperialismo subsecuentes.

Nos hemos reunido en Iximulew -Guatemala-, territorio maya, cuna del maíz, de saberes, culturas, idiomas e identidades diversas, en el IV Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo -CLOC-, realizado del 9 al 11 de octubre de 2005, con la participación de 178 delegadas y delegados de 88 organizaciones campesinas e indígenas, provenientes de 25 países. Precedido de la «II Asamblea Continental de la Juventud», que se reunió con el propósito de construir sus estrategias de articulación para enfrentar combativamente al sistema capitalista; y de la «III Asamblea Continental de Mujeres», que consensuó una agenda política para enfrentar las desigualdades que imponen la globalización y el patriarcado a la vida de las mujeres.

Hemos unido nuestras voces y pensamientos, intercambiado nuestras experiencias, compartido nuestros logros y dificultades, tejido nuestras propuestas para continuar la lucha por la transformación de la sociedad y construir una alternativa política al modelo, desarrollando una perspectiva campesina de un futuro justo, igualitario y sin ninguna forma de discriminación. Nuestro corazón y solidaridad está con nuestras hermanas y hermanos guatemaltecos que han sufrido los efectos del huracán Stan, que afecta también a El Salvador y México, y que es un resultado de la depredación que provoca el modelo capitalista, que afanado en la búsqueda de lucro genera vulnerabilidades asociadas a la pobreza y rompe el equilibrio armonioso entre seres humanos y la naturaleza.

Nos hemos convocado a este IV Congreso para realizar un balance del proceso de más de una década de construcción de la CLOC; identificar y analizar la estrategia del sistema capitalista neoliberal; definir y coordinar nuestras propias líneas de acción, de resistencia, y de construcción de un nuevo modelo de sociedad en nuestro continente; y como sujetos activos de las luchas populares, la igualdad de las mujeres, la diversidad, los derechos colectivos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, reafirmar nuestro compromiso de lucha contra el imperialismo.

En un momento en el cual el campo está siendo «reestructurado» por la irrupción masiva de los grandes capitales financieros y transnacionales, quienes se están apropiando y acaparando las tierras, territorios, recursos naturales, biodiversidad y conocimientos, e imponiendo la mercantilización del agro a todo precio, lanzamos nuestro grito de alerta y nuestro llamado a resistir en el campo y continuar construyendo en él una alternativa de vida solidaria y armónica con la naturaleza.

La imposición del modelo agro-exportador transnacional, que generaliza el monocultivo, potencia el latifundio y la producción comercial a gran escala, anula las posibilidades de subsistencia de la pequeña producción, genera la expulsión del campesinado, y multiplica el empobrecimiento de la población campesina.

Para imponer este modelo se ha militarizado el campo e impuesto la criminalización y represión de las luchas campesinas, justificándolas con el combate al terrorismo y el narcotráfico; en varios de nuestros países se han instalado bases militares extranjeras, que actúan como puntales de lanza para la concreción de los distintos proyectos de control territorial e imposición de planes del imperio como el Puebla- Panamá, Colombia, Dignidad, y otros.

La mayoría de países están inmersos en desiguales negociaciones de libre comercio, principalmente con los Estados Unidos y la Unión Europea, que se imponen en contra de la explícita voluntad de los pueblos. En el mundo rural estos representan la puesta en venta de tierras y territorios, recursos, conocimientos y bienes, a los intereses del capital, y la imposición de reglas del juego que priorizan al mercado y anulan los derechos colectivos e individuales.

La aplicación del modelo neoliberal impone en nuestros pueblos la privatización de los servicios públicos, la desaparición de programas sociales, el desempleo, la expulsión del campo, la migración, la sobreexplotación de las y los trabajadores; y la agudización de la pobreza.

Frente a este contexto el IV Congreso de la CLOC:

Declara su oposición sin tregua al capitalismo neoliberal, nos oponemos al dominio de las políticas impuestas por las Instituciones Financieras Internacionales -BM, FMI, BID- y organismos internacionales del sistema, que priorizan los intereses de las corporaciones transnacionales antes que los derechos humanos y ambientales.

Nos declaramos en movilización permanente contra el libre comercio, las reglas de la Organización Mundial de Comercio -OMC- y todos los instrumentos de dominación económica impuestos por los Estados Unidos y la Unión Europea. Nos sumamos a la Alternativa Bolivariana de Integración de las Américas -ALBA- y nos comprometemos a contribuir con su formulación, desarrollo y aplicación futura.

Rechazamos el pago de la usurera deuda externa imputada a nuestros países, que ya ha sido pagada ampliamente y que, no obstante, continua carcomiendo los presupuestos nacionales que deberían ser encaminados a la eliminación del hambre que afecta a millones de latinoamericanos y latinoamericanas.

La tierra, el agua, la minería, los recursos energéticos y la biodiversidad son patrimonio de los pueblos, nos oponemos por tanto a su privatización y comercialización. Son los pueblos los llamados a decidir sobre su uso y manejo en función de las necesidades humanas y no las del capital.

Defendemos la agricultura campesina basada en prácticas productivas solidarias y respetuosas de la naturaleza. Reivindicamos la recuperación y defensa de las semillas nativas que son patrimonio de nuestros pueblos. Rechazamos la utilización de semillas transgénicas y la patentación de lo viviente.

Nos declaramos por el derecho de los pueblos a producir sus propios alimentos, de acuerdo con su cultura y sus necesidades como base de la soberanía alimentaria. Continuaremos la lucha por las reformas agrarias integrales, basadas en la igualdad entre los géneros y la igualdad de derechos para todas las personas, que apunten hacia la construcción de sociedades campesinas justas, solidarias y cuidadosas de la biodiversidad.

Exigimos la desmilitarización del campo; el retiro inmediato de las bases militares extranjeras de nuestros países; el cese de la persecución contra los movimientos campesinos y sus líderes; y la libertad de prisioneros y prisioneras políticas, recluidos/as por el sólo motivo de luchar por sus derechos y los de sus pueblos.

Ratificamos nuestra solidaridad con Cuba, pueblo acosado y condenado a un bloqueo injusto por parte de los Estados Unidos, y sujeto a calificaciones injustas por parte de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Exigimos el respeto irrestricto de su soberanía y de su causa socialista. Apoyamos las iniciativas de justicia para el campo y reforma agraria impulsada por la revolución Bolivariana en Venezuela.

Nos convocaremos en distintos escenarios de lucha y movilización contra el imperialismo y sus efectos en el campo. En lo inmediato, mantendremos una participación activa en: • La marcha pacífica contra la Reunión Ministerial de la OMC, Hong Kong,China, diciembre, 2005 convocada por la Vía Campesina y otras movilizaciones. • La Campaña Mundial contra la violencia hacia las mujeres y niñas del campo, 25 de noviembre de 2005. • Campamento de Jóvenes Campesinos e Indígenas en Quimili, Santiago del Estero, Argentina. • La Cumbre de los Pueblos, Mar del Plata, Argentina, 1 al 5 noviembre 2005. • VI Foro Mesoamericano, del 12 al 14 de diciembre de 2005 en San José de Costa Rica. • Congreso de la juventud de la Comisión Pastoral de la Tierra, 23 al 28 de julio 2006, Brasilia, Brasil. • II Foro Social de las Américas, 24 al 28 de enero de 2006 en Caracas, Venezuela • El Congreso del MST, del 17 al 21 de abril de 2006 en – Brasil • El VII Grito Continental de los Excluidos y Excluidas, 12 de octubre de 2006 en todos los países.

Iximulew, ..E, 5,121 (Guatemala, 11 de octubre de 2005).

«Una década de lucha, unidos contra el saqueo imperialista. Rendirnos… jamás!» «Por la vida, la tierra, el territorio y la soberanía de nuestros pueblos»