MST 15 años: Lecciones de Pedagogía (1999-11-30)

1999-11-30
Reflexiones para un proyecto popular de educación en el campo

MST 15 años: Lecciones de Pedagogía

Roseli Salete Caldart (Sector Educativo del MST)

El MST cumple 15 años en 1999, constatando que tiene, finalmente, dos grandes tareas en la historia: ayudar a acabar con el «pecado mortal» del latifundio, desconcentrando y volviendo socialmente productivas la tierras de este país inmenso; y ayudar a humanizar a las personas, formando seres humanos con dignidad, identidad y proyecto de futuro. Esta segunda tarea tal vez sea la que mejor se viene cumpliendo desde que comenzó a ser gestado.

La obra educativa del MST sugiere, principalmente, respeto a:

– al rescate o a la restitución de la dignidad a millares de familias que vuelven a tener origen y proyecto. Los pobres poco a poco se van convirtiendo en ciudadanos: sujetos de derecho, sujetos que trabajan, producen y participan en sus comunidades, afirmando en sus desafíos cotidianos una nueva agenda de discusiones para el país.

– a la construcción de una identidad colectiva, que van más allá de cada persona, familia, asentamiento. La identidad del Sin Tierra bajo el nombre propio de luchadores del pueblo, ya no sujetos a una condición de ausencia: no tener tierra, sino sujetos de una opción: la de las luchas por más justicia social y dignidad para todos, en un movimiento mucho mayor al MST, el movimiento de la historia, que dice respecto a los destinos de la humanidad entera…

Ojeando en la historia del MST desde esta perspectiva, nos encontramos con algunas lecciones de pedagogía, o de cómo los sujetos de una lucha social y de una colectividad en movimiento se ocupan y se preocupan de la educación. Pensando bien, estas lecciones pueden ayudarnos a reflexionar también sobre nuestras prácticas de educación en las escuelas. También, nos permiten pensar cómo la escuela entra en este Movimiento y cómo puede ayudar a cultivar el ser humano que de ella se produce.

Algunas de esta lecciones de pedagogía de la historia del MST para nuestra reflexión:

Los Sin Tierra se educan siendo del MST, lo que quiere decir, a través de algunas vivencias humanas fundamentales, cada una cargada de aprendizajes, conflictos y desafíos:

– la lucha, sus formas y trayectoria histórica;

– la organización colectiva, su modo y su mística;

– el trabajo, su reconquista y aquellas nuevas relaciones de producción;

– el reencuentro con la tierra, tierra de trabajo, de lucha, de raíz y de sentimiento.

– la vida en movimiento, origen y proyecto, histórico.

El que mueve a las personas es la necesidad. Lo que mantiene a las personas en movimiento son los objetivos, los principios y, principalmente, los valores, que alimentan y se cultivan en cada acción y son básicos en cualquier proceso educativo. Los sin tierra entraron en la lucha motivados por la necesidad de sobrevivir sin volverse «marginales». Después que pasan a tener esta necesidad mínimamente atendida se pueden acomodar o pasar a luchar solo por cuestiones corporativas. Serían diferentes si la pedagogía del movimiento fuera capaz de transformar sus viviencias educativas en valores, y en un modo de vida, producido y reproducido (recreado) en cada grupo de generación en generación.

La niñez y la juventud de los asentamientos ya viven o hasta nacen como herederos de las conquistas de dignidad. Pero no conseguirán mantener y reproducir estas conquistas, y tampoco honrarán el nombre propio Sin Tierra, si no heredan la identidad colectiva construida en el proceso de lucha: los valores y principios de los luchadores del pueblo. Solo que valores y principios no se heredan sin el cultivo consciente, sin la intencionalidad pedagógica de quien los produce o de quien los escoge heredar.

Hay una gran responsabilidad que pesa en los hombros de quien trabaja con la infancia y la juventud de los acampamentos y asentamientos de los Sin Tierra: la responsabilidad por el cultivo de esta identidad, ayudando para que los aprendices y los valores producidos en lucha no se pierdan, no se desvíen, ni se degraden. Trabajar con la infancia quiere decir trabajar también con los adultos. Esta es una herencia que no se pasa si no se sabe que se tiene. Hay muchos asentados que no se identifican más como Sin Tierra. Hay muchos niños asentados que no conocen o ya comenzaron a olvidar su propia historia. Por otro lado, en la sociedad hay muchas personas que igualmente sin tener una relación directa con la tierra esta diciendo: ¡todos somos Sin Tierra!. Esto nos debe hacer reflexionar y actuar…

¿Y por qué es importante que la niñez y la juventud herede la identidad Sin Tierra? Para que el MST no acabe? Por lo menos mientras no se logren sus objetivos. Pero principalmente por que en este nuestro tiempo de caos social y de degradación humana, los Sin Tierra proyectan una manera de ser humano que cuestiona al que está ahí, proyecta una postura no conformista frente al mundo, y los valores humanos que sostienen una lucha permanente por la vida, no de algunos, sino de todos. Cuando un niño dice con orgullo: soy Sin Tierra, o soy un Sin Tierrita del MST, más posibilidades tenemos de estar produciendo un nuevo eslabón en la corriente de la tradición de la historia de los luchadores del pueblo. Cuando crezca este niño podrá no ser del MST, e incluso podrá escoger no trabajar, o vivir en un asentamiento. Pero si fue «bien educado» ciertamente no escogerá dejar de lado los valores humanos que aprendió participando de esta historia.

Las personas se educan mucho más por las acciones que por las palabras. El MST forma a los Sin Tierra poniéndolos en acción permanente, e incluyendo en esta acción también el reflexionar sobre ella. Es para la acción que los Sin Tierra van aprendiendo que nada es imposible de cambiar, ni siquiera las personas, su manera, su postura, su modo de vida, sus valores.

¡Ser Movimiento es estar en movimiento! En el Movimiento las personas aprenden que el mundo y el ser humano estan para ser creados, y que el movimiento de la realidad, compuesto básicamente de relaciones que necesitan ser comprendidas, producidas o transformadas, debe ser el gran maestro de este hacer. Esta es una lección que necesita ser cultivada en todos los tiempos y espacios donde esté una familia Sin Tierra.

No hay cómo mantenerse como un luchador del pueblo sin una perspectiva histórica. Y esto exige dos dimensiones de formación muy importantes. La primera, que generalmente los Sin Tierra comienzan a aprender en el acampamento, es que su vida también es historia, y que ya están siendo sujetos de la historia. La segunda, del aprendizaje más complejo y demorado, es pasar a ver la realidad con una perspectiva histórica. Divisar cada acción o situación en un movimiento entre pasado, presente y futuro, y comprender las relaciones con otras acciones, otras situaciones, una totalidad mayor. Es este mirar que nos ayuda a valorizar, y al mismo tiempo relativizar cada derrota o cada victoria, manteniendo el horizonte utópico como referencia para continuar luchando. Cultivar la memoria de la lucha y conocer más profundamente la historia de la humanidad son aspectos fundamentales de lo que puede ser llamado pedagogía de la historia.

La mística es el alma de los luchadores del pueblo. Ella es la fuerza, la energía cotidiana, que tiene animada a la familia Sin Tierra a continuar en la lucha, ayudando cada persona a visualizar y mantener la utopía colectiva. La mística es aquel sentimiento materializado en símbolos, que nos hace sentir que no estamos solos, que son los lazos que nos unen a otros luchadores lo que nos dan más fuerza para proseguir en la construcción de un proyecto colectivo. En el MST la mística tiene una dimensión educativa muy importante: ayuda a los militantes más antiguos a cultivar los valores y la memoria simbólica que los mantiene en el camino; y a las nuevas generaciones o a cada Sin Tierra que entra en el Movimiento, ayuda en la disposición personal de entrar en el proceso y la vivencia de las acciones de forma más humana y plena, siendo una especie de ritual de acogida, que hace que las personas se sientan parte del Movimiento aun antes de conocer toda su dinámica. Cultivar la mística es parte fundamental de lo que entendemos por formación humana.

Vemos el mundo de acuerdo con el terreno que pisamos. Un sin tierra que se quede siempre afincado en su terreno tendrá una visión del mundo del tamaño de ese terreno, y ciertamente será una visión con cercas aún no derrumbadas en su cabeza. Este asentado no continuará siendo un Sin Tierra, porque esta identidad implica movimiento, y una visón real del mundo, en un proceso permanente de derrumbar cercas, de todos los tipos. ¿No es la misma cosa que se puede decir de un profesor que nunca sale de los límites de su escuela? Su visión del mundo tendrá paredes, las mismas que ciertamente aún no derrumbó de su concepción de escuela, aunque dicte clases bajo un árbol…

Cuanto más el MST comprende el tamaño y la complejidad de la lucha en que entró, más cree en la importancia de la formación humana, se da más cuenta de las diversas dimensiones que esto implica, y valoriza más la escuela, como un lugar donde esta formación también puede tener lugar, y los educadores, como personajes que pueden hacer mucha diferencia en el desenlace de su historia. La lucha por el derecho a la escuela comenzó prácticamente junto con la lucha por la tierra en el MST. Pero en el comienzo no se tenía muy claro el que una cosa podría tener que ver con la otra. En el comienzo, estudiar era visto como un derecho. Hoy es visto como un derecho y un deber. Sin Tierra que no estudia, sea en la escuela o en otro lugar, esta listo a perder la letra mayúscula de su nombre. Y escuela donde no se estudie, también no puede ser considerada una escuela del MST. Solo que estudiar también paso a tener un sentido cada vez más amplio, ya distante de aquello que pasa en muchas escuelas que conocemos…

La pedagogía del movimiento no cabe en la escuela, porque el movimiento de la formación humana no cabe en la escuela, pero la escuela cabe en la pedagogía del movimiento. Y cabe más aún cuando se dispone a retomar algunas de sus tareas de origen, y que tiene que ver con el cuidado pedagógico de las nuevas generaciones, de modo que ellas se desenvuelvan como seres humanos más plenos, más felices. Hace algún tiempo la escuela dejó de ser un lugar de formación humana. No es sobre eso que los profesores han discutido. Si la escuela se vuelve a preocupar con la formación humana, pasará a prestar más atención a los sujetos que la ocupan, y dialogando con ellos se darán cuenta de cómo puede ayudarlos, como personas, como sujetos sociales. También se dará cuenta de que necesita alterar en su lógica para que personajes como los Sin Tierra sientan la escuela como su «casa», su lugar de educación.

La escuela que ayuda más en la tarea de formación de los Sin Tierra es la que se abre al movimiento como sujeto educativo; que dice de si misma como institución ocultada sobre su propia lógica y va al encuentro de las vivencias educativas que acontecen fuera de ella, dialogando con sus sujetos, aprendiendo y enseñando junto con ellos. En otras palabras, se trata de una escuela que acepta entrar en el proceso, y ayuda a hacer la lectura de los asuntos que él va colocando en su movimiento. A veces serán los Sin Tierra quienes empujen a la escuela, otras veces será la escuela quien empuje de los Sin Tierra… Sin idealismos, refinamientos, fantasías, más con compromisos humanos comunes.

Lo que el MST espera de las escuelas es que ayuden especialmente en el cuidado pedagógico de la infancia Sin Tierra. Los niños nos recuerdan que estamos hablando de un movimiento que puede durar la vida entera. Cuidar de alguna cosa implica en tener intimidad, sentir de adentro, acoger, respetar, dar consejo, pulirse con ella. Es preciso cuidar de la identidad de la infancia Sin Tierra respetando la pedagogía del movimiento y las características y necesidades propias de este tiempo de vida, y garantizando la convivencia educativa con sus iguales. Los niños darán su propio mensaje cuando inventaron el nombre Sin Tierrita: queremos ser Sin Tierra, sin dejar de ser niños; pero no somos cualquier niño, somos Sin Tierritas, sin dueño, Sin Tierrita, con amor. Así es como ustedes nos deben cuidar…

En cada momento histórico hay tareas pedagógicas que se destacan como imprescindibles. En el momento actual la escuela no puede dejar de tener una intencionalidad específica en la formación de valores. Valores que se contrapongan a la degradación humana que predomina en nuestra sociedad. En el caso de las escuelas donde están los Sin Tierra son especialmente los valores de los luchadores del pueblo los que pueden ser reforzados. Valores como los siguientes: esperanza, solidaridad, confianza en sí mismo y en los otros, sensibilidad humana, indignación ante las injusticias, capacidad de soñar, coherencia, alegría de vivir y de luchar por la vida, compañerismo, compromiso con las causas del pueblo…

Para poner en práctica la pedagogía y propuesta de escuela que estamos discutiendo es preciso, más que todo, una actitud pedagógica de fondo, una forma de ser educador que comparte con los valores producidos en esta historia de formación humana que es la historia de los Sin Tierra, y que se abra al movimiento como principio educativo, también de sí mismo. Que cuide y se deje cuidar por el Movimiento, ayudando a hacer de la pedagogía de quien ocupa la tierra, un arte de labrar la vida y producir gente.

Roseli Salete Caldart

Sector Educativo del MST

 

 

 

Declaración de la II Asamblea Latinoamericana de Mujeres del campo

2001-08-07

Declaración de la II Asamblea Latinoamericana de Mujeres del Campo

Declaración de México

II Asamblea Latinoamericana de Mujeres del Campo

«MUJERES del campo cultivando un milenio de VIDA, JUSTICIA e IGUALDAD»

A 122 años del nacimiento del General Emiliano Zapata Salazar, cuyo legado fue «Tierra y Libertad», las mujeres de la CLOC recogemos su herencia y hacemos nuestro el desafío de que «la tierra es para quien la trabaja». Y nosotras, mujeres, lucharemos con alegría y fuerza para producir en esta tierra el alimento más anhelado: EL ALIMENTO DE LA JUSTICIA, LA VIDA Y LA LIBERTAD.

Reunidas, 180 mujeres delegadas proveniente de 16 países y en representación de 36 organizaciones, integrantes de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), nos hemos unimos los días 6 y 7 de agosto del año 2001, en la Ciudad de México, para discutir, analizar y hacer propuestas en torno a la problemática de discriminación que sufrimos las mujeres del campo, producto de las políticas neoliberales implementadas por los gobiernos del continente latinoamericano.

Esta asamblea nos permitió en los dos días de trabajo, analizar el impacto de esas políticas de gobiernos hacia las mujeres del campo, posibilitó el intercambio de ideas, experiencias y sobre todo, la articulación de acciones para fortalecer esta instancia organizativa, además de definir ejes estratégicos y mecanismos de trabajo que propicien integrar a las mujeres del campo de América latina, en igualdad de condiciones, a los procesos de desarrollo y al reconocimiento pleno de nuestros derechos.

En este contexto , suscribimos la siguiente DECLARACIÓN:

1. Ratificamos la necesidad de continuar luchando por nuestros derechos y de todos los trabajadores del campo, reafirmando con la firme convicción, que nuestra lucha es de la igualdad de género, de clase y de pueblo.

2. Denunciamos y repudiamos enérgicamente todas las formas de discriminación y violencia que vivimos las mujeres del campo latinoamericano y exigimos a los gobiernos el cumplimiento de los acuerdos internacionales, que garantizan el respeto a la vida y a la no violencia contra las mujeres, por ellos suscritos.

3. Demandamos a la CLOC que asuma las propuestas y resoluciones emanadas de esta II Asamblea de Mujeres del campo.

4. Reafirmamos que la unión de las organizaciones del campo y de mujeres es un elemento indispensable para enfrentar los embates del neoliberalismo en contra de nuestros pueblos. Solidarizamos con las luchas que en este momento libran las hermanas indígenas, negras y del campo, en los distintos países del continente en defensa de sus derechos, de la tierra y de la vida.

5. Ratificamos la Solidaridad con las Mujeres Campesinas y cooperativistas cubanas, quienes representan un ejemplo de resistencia, inquebrantable valor y decisión en su justa lucha contra el imperialismo norteamericano en su heroica batalla en defensa del Socialismo y la Revolución Cubana.

6. Ratificamos la necesidad de sumar a nuestras luchas a otros sectores que comparten la voluntad de lograr una equidad de género y de levantarse en contra del modelo neoliberal que vulnera la ruralidad.

7. Estamos en contra de las políticas agrícolas transnacionales que vulneran la seguridad y soberanía alimentaria de nuestras familias y pueblos.

8. Manifestamos nuestra preocupación por la creciente e irrefrenable Migración del campo a las ciudades y del hemisferio sur al norte, producto de la aplicación de políticas neoliberales que impactan de manera negativa los procesos de desarrollo del campo y que se reflejan en la feminización de la pobreza, la desarticulación de las familias, la pérdida de identidad cultural, el despoblamiento del campo.

9. Rechazamos enérgicamente la existencia de planes represivos, neocolonialistas y antidemocráticos que se están imponiendo en América, a través del Plan Colombia y Plan Puebla Panamá.

10. Nosotras, guardadoras ancestrales de las semillas, declaramos que éstas son patrimonio de nuestras comunidades, de nuestros pueblos y de toda la humanidad. Rechazamos absolutamente la patentación de las semillas y la intromisión en nuestras tierras de transgénicas.

11. Hacemos público nuestro compromiso de seguir luchando y trabajando por alcanzar condiciones de equidad entre hombres y mujeres en nuestras comunidades, organizaciones, países y en el mundo.

12. Declaramos nuestra más profunda anhelos: Que sólo las luchas organizadas de los pueblos, permitirán los cambios necesarios para construir una nueva sociedad que hará florecer la mujer y el hombre nuevos de esta gran patria que es América Latina.

¡Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza,
globalicemos la igualdad en la diversidad!.

México, D.F., 7 de Agosto de 2001

Declaración de III Congreso (Portugues)

2001-08-11

Declaração Final do III Congresso da CLOC

CLOC

Declaração Final do III Congresso da Coordenadora Latino-americana de Organizações do Campo

Reunidos na Delegação de Tlalpan, DF, México, 320 delegados e delegadas de 37 organizações procedentes de 18 países, assistentes à I Assembléia Latino-americana de Jovens, à II Assembléia Latino- americana de Mulheres, os dias 6 e 7 de agosto e ao III Congresso Latino-americano de Organizações do Campo, do 8 ao 11 de agosto de 2001; depois de intensas deliberações constatamos o seguinte:

– Que os efeitos nefastos do neoliberalismo para as sociedades rurais da América Latina e Caribe, têm lançado o campesinato e as comunidades indígenas a uma maior e alarmante pobreza e exclusão.

– Que as políticas agropecuárias anticamponesas têm concentrado a produção na grande agricultura capitalista, gerando com isto uma grave dependência do exterior e a perda de nossa soberania alimentar.

– Que a liberalização comercial, a contra Reforma Agrária e a privatização da economia nos nossos países têm deteriorado de maneira drástica as condições materiais de vida dos nossos povos.

– Que a desarticulação da agricultura familiar camponesa faz parte de uma política de extermínio do capital financeiro internacional e das grandes empresas multinacionais.

Com base nas considerações anteriores, os delegados e as delegadas ao III Congresso da CLOC, EXIGIMOS:

– Que os governos dos nossos países definam políticas de desenvolvimento que incluam como eixos uma Reforma Agrária integral e participativa, assim como os meios de produção para os produtores rurais, tais como o crédito, apoio à comercialização, assistência técnica e apoio especial à agricultura camponesa.

– Revisão imediata dos tratados de livre comércio, que têm desarticulado a produção de grãos básicos no México; rejeição ao acordo da Área de Livre Comércio da América (ALCA) e outros tratados que afetariam a soberania e autonomia dos países latino-americanos, como o Plano Colômbia, Plano Puebla-Panamá, a Iniciativa Andina e o Plano Dignidade da Bolívia.

– Rejeitamos energicamente o uso abusivo de produtos transgênicos por parte das empresas multinacionais, assim como o uso indiscriminado de agroquímicos e a introdução de sementes estéreis, como o terminator.

– Opomo-nos aos esquemas de patentes sobre a vida, que nos expropriam nossos recursos genéticos e monopolizam o conhecimento. Exigimos respeito a nossa cultura e ao saber camponês.

– Rejeitamos as políticas impostas pelos organismos financeiros e comerciais internacionais, como o Banco Mundial, o Fundo Monetário Internacional, a Organização Mundial do Comércio e o Grupo dos Oito. Do mesmo modo, demandamos a saída da OMC dos aspectos relacionados com o setor agropecuário.

O III Congresso da CLOC pronuncia-se por impulsionar um projeto alternativo com participação ativa de todas as organizações sociais do meio rural e urbano, mas que se incluam a grande diversidade de atores que têm resistido ao neoliberalismo e que desde diferentes trincheiras têm construído propostas encaminhadas a fortalecer o desenvolvimento sustentável. Este novo projeto se baseia na promoção de atividades produtivas que garantam o equilíbrio ambiental, com cuidado da biodiversidade e os recursos genéticos que são patrimônio da humanidade.

O III Congresso pronuncia-se, também, por alcançar a segurança e soberania alimentar que garanta uma distribuição eqüitativa de alimentos sadios, mediante a promoção de um mercado ético e solidário.

O nosso projeto busca construir e consolidar um poder popular includente e democrático no qual participem todos os atores sociais envolvidos; mulheres, jovens, crianças e povos indígenas, a partir de suas próprias reivindicações, reforçando, desde suas bases, mudanças profundas nos aspectos econômicos, sociais, políticos e culturais. De maneira especial apoiamos a Lei COCOPA sobre Direitos e Cultura Indígena e rejeitamos a contra reforma indígena elaborada e aprovada pelo Congresso da União do México.

O III Congresso da CLOC condena toda forma de repressão, persecução, assassinatos e desaparições de dirigentes sociais; a discriminação e violações aos direitos humanos, incluindo o bloqueio que por longos anos impõe o governo dos Estados Unidos à irmã República de Cuba.

Do mesmo modo, exigimos a libertação dos presos políticos da América Central, Bolívia, Colômbia, Brasil, Chile, Argentina, México, Peru e de todos os países latino-americanos; o esclarecimento de assassinatos de dirigentes e massacres de camponeses e indígenas, assim como a punição aos autores materiais e intelectuais.

O III Congresso da CLOC chama todas as organizações camponesas e indígenas da América Latina e Caribe a impulsionar as seguintes ações:

1. Fortalecer a unidade, a solidariedade e consolidação ideológica das nossas organizações, melhorar a coordenação sub-regional, continental e mundial, em aliança com a Via Campesina.

2. Promover uma Consulta Continental sobre o acordo com a ALCA em 2002.

3. Participar ativamente em ações de massas nas seguintes datas:

– 8 de março, Dia Internacional da Mulher – 17 de abril, Dia Internacional da Luta Camponesa – 01 de maio, Dia Internacional das e dos trabalhadores – 12 de outubro, Dia do Grito dos Excluídos e da Dignidade Indígena – 16 de outubro, Dia Mundial da Alimentação

4. Os congressistas da CLOC acordamos participar nos eventos programados por diversas organizações internacionais, como o Encontro Internacional de Movimentos Sociais, a se realizar de 12 a 14 de agosto na Cidade do México; no Fórum Mundial de Soberania Alimentar, em Havana, Cuba, de 4 a 7 de setembro, numa Jornada de mobilizações contra o consumo de transgênicos e agroquímicos em novembro deste ano; e no II Fórum Social Mundial, em Porto Alegre, Brasil, em fevereiro de 2002.

5. O IV Congresso da CLOC se realizará na Guatemala em 2004.

Em um clima de fraternidade, combatividade e alegria, a unidade da CLOC se fortaleceu sob a inspiração do exemplo de luta dos nossos heróis e heroínas Latino-americanos, que entregaram as suas vidas pela libertação dos povos da América e por um mundo novo.

Viva a Unidade dos Camponeses e Indígenas da América Latina e do Caribe!

Fora a OMC da Agricultura!
Pela Soberania Alimentar!
Por um Futuro sem fome!

Viva a CLOC!

Tlalpan, Distrito Federal, México, a 11 de Agosto de 2001

Declaración de la Juventud Rural Latinoamericana de la CLOC

2001-01-01

Declaración de la Juventud Rural Latinoamericana de la CLOC

Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo CLOC

I Asamblea Latinoamericana de Organizaciones del Campo
México D.F, 6 y 7 de Agosto del 2001

La Juventud Rural Latinoamericana de la CLOC, reunida en la ciudad de México D.F durante los días 6 y 7 de agosto del año 2001, contando con la participación de delegaciones de: Chile, Argentina, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Cuba, Belice, Honduras, República Dominicana y México, con el objetivo de evaluar el accionar de la juventud rural latinoamericana de la CLOC; así como, delinear estrategias que permitan una articulación juvenil a nivel continental y la inserción real del tema juvenil en la CLOC; partiendo de la realidad de situación de pobreza y exclusión a la que están sometidos nuestros países, teniendo un efecto negativo particular en la juventud rural, por un sistema neoliberal imperialista, ocasionando problemas sociales, políticos, económicos y culturales, lo que ha provocado que una gran masa de nuestra juventud tenga que migrar a las grandes ciudades y a los países del «primer mundo» a vender su fuerza de trabajo.

Conscientes de nuestro rol histórico como movimiento activo, herederos del espíritu de lucha de nuestros padres y madres, creemos hoy más que nunca que es el momento de asumir nuestra responsabilidad social y participar activamente con la firme convicción de GLOBALIZAR LA LUCHA Y GLOBALIZAR LA ESPERANZA»,

Resolvemos

1. Fortalecer nuestro accionar y participación como jóvenes en todas las actividades de lucha que se desarrollan en nuestras organizaciones en todo el continente, Mantener a los jóvenes en el campo participando dentro de las organizaciones

2. Mantener una oposición frontal y abierta en contra del modelo económico neoliberal que hoy más que nunca quiere enraizarse en nuestros países y profundizar nuestra situación de miseria y exclusión

3. Asumimos desde ya el compromiso de fortalecer nuestro trabajo organizativo de consolidación interna en cada país y ampliar el trabajo a la organización de la niñez, que es donde se forja la esperanza y garantía de nuestras luchas con los procesos de relevo.

4. Generar espacios propios de y comunicación a nivel local, regional y latinoamericano, que garanticen la fluidez de la información desde y hacia los grupos de base;

5. Esforzarnos por acceder a espacios de formación disponibles y desarrollar nuevas dinámicas de formación al interior de nuestras organizaciones;

6. Intensificar las luchas desde la juventud rural, para exigir al Estado la aplicación de políticas públicas orientadas a dar respuesta a las múltiples necesidades que aquejan a nuestro sector; así como la instalación de Espacios Integrales de la Juventud, partiendo de nuestra realidades y costumbres;

7. Desarrollar acciones tendientes al fortalecimiento de nuestra identidad cultural con valores humanistas y enfoque de género, así como de resistencia al proceso de alineación al que es sometida nuestra juventud rural a través de los medios masivos de comunicación;

8. Iniciar debates sobre el tema de Reforma Agraria, orientada a identificar la problemática que atraviesan los jóvenes y su necesidad de tener y mantenerse en la tierra;

9. Realizar intercambios de experiencias entre las organizaciones de las regiones, en especial aquellas que comparten la frontera;

10. Participar activamente de la agenda de lucha de la CLOC y La Vía Campesina; así ampliar los espacios de participación dentro en la dirección de estas;

11. Fomentar la educación y prácticas de producción agro ecológica y propuestas por un modelo alternativo diferente al modelo hegemónico que impera en la actualidad.

12. Establecer alianzas con jóvenes urbanos que posibilite la construcción de un proyecto alternativo para una nueva sociedad

13. Incentivar la organización de los jóvenes rurales, partiendo de su realidad cultural, social y desde sus propias lógicas;

14. Crear una base de datos de todas las organizaciones juveniles que participan en la CLOC 15. Acceder con propuestas a la actualización de la página web de la CLOC

Dado en la ciudad de México D.F a los siete días del mes de agosto del 2001

Síntesis de las mesas de trabajo

Al calor de las heroicas luchas por la tierra que se están librando en el Brasil, del 2 a 7 de noviembre de 1997, nos reunimos en la capital de este país, procedentes de 23 países, 338 delegados y delegadas de 49 organizaciones miembros de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), para celebrar nuestro II Congreso, el cual fue precedido por la Primera Asamblea de Mujeres del Campo. Eventos que contaron con la presencia solidaria de 8 organizaciones de Norteamérica, Europa y Asia, integrantes de nuestro movimiento internacional, La Vía Campesina.

Este Congreso nos permitió profundizar en el análisis del impacto nefasto del neoliberalismo contra la humanidad y en particular sobre las mujeres y hombres del campo; avanzar en la definición de políticas y estrategias alternativas a este proyecto de muerte, definir propuestas y acciones para consolidar nuestro proceso organizativo.

El rasgo esencial de este fin de siglo es la globalización, que en su forma dominante se manifiesta a través de la economía neoliberal de mercado.

Los efectos negativos de este modelo se sienten de una manera aguda en el agro, pues la apertura salvaje ha colocado a los campesinos, así como a los pequeños y medianos productores, a los agricultores familiares ante la amenaza directa de su extinción. Más aún cuando paralelamente se han instrumentado políticas para revertir los procesos de reforma agraria (en los países donde éstos tuvieron lugar) o simplemente para dejarlos fuera de agenda (en los países que aún no han enfrentado la cuestión de la tenencia de la tierra).

Los efectos que esto provoca en los campesinos e indígenas se manifiestan en el estrangulamiento de su economía; las migraciones internas y hacia los países del Norte; en la violencia; el recorte de los derechos laborales y la represión sindical; la precarización del empleo (informalidad, bajos salarios, trabajo esclavo, intensificación del trabajo de la mujer, de los niños, etc.); discriminación; racismo; pobreza, desesperanza…

Ante este conjunto de políticas de muerte han salido al frente las organizaciones del campo, pasando a convertirse en los puntales de la resistencia al neoliberalismo en Latinoamérica. Del México de la insurgencia zapatista, pasando por los levantamientos indígenas y campesinos de Ecuador, a las luchas por la tierra en Brasil, Paraguay, Centroamérica… prácticamente no hay espacio geográfico del continente que no haya sido escenario de luchas protagonizadas por organizaciones del campo, entre las que destacan las integrantes de la CLOC.

Declaración Final del III Congreso

2001-08-11 Declaración Final del 3er. Congreso CLOC # Declaración Final III Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo Reunidos en la Delegación de Tlalpan, D.F., México, 320 delegados y delegadas de 37 organizaciones procedentes de 18 países, asistentes a la I Asamblea Latinoamericana de Jóvenes, a la II Asamblea Latinoamericana de Mujeres, los días 6 y 7 de Agosto y al III Congreso Latinoamericano de Organizaciones del Campo, del 8 al 11 de Agosto del 2001; después de intensas deliberaciones hemos constatado lo siguiente: – Que los efectos nefastos del neoliberalismo para las sociedades rurales de América Latina y el Caribe, han arrojado al campesinado y a las comunidades indígenas a una mayor y alarmante pobreza y exclusión. – Que las políticas agropecuarias anti-campesinas han concentrado la producción en la gran agricultura capitalista, generando con ello una grave dependencia del exterior y pérdida de nuestra soberanía alimentaria. – Que la liberalización comercial, las contra reformas agrarias y la privatización de la economía en nuestros países, han deteriorado de manera drástica las condiciones materiales de vida de nuestros pueblos. – Que la desarticulación de la agricultura familiar campesina es parte de una política de exterminio del capital financiero internacional y las grandes transnacionales. En base a las anteriores consideraciones, los delegados y las delegadas al III Congreso de la CLOC, exigimos: – Que los Gobiernos de nuestros países definan políticas de desarrollo que incluyan como ejes una reforma agraria integral y participativa, así como los medios de producción para los productores rurales, tales como: el crédito, apoyo a la comercialización, asistencia técnica y apoyo especial a la agricultura campesina. – Revisión inmediata a los Tratados de Libre Comercio, que han desarticulado la producción de granos básicos en México; rechazo al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y otros tratados que afectarían la soberanía y autonomía de los países Latinoamericanos, como el Plan Colombia, Plan Puebla Panamá, la Iniciativa Andina y el Plan Dignidad de Bolivia. – Rechazamos enérgicamente el uso abusivo de productos transgénicos por parte de las empresas transnacionales, así como el uso indiscriminado de agroquímicos y la introducción de semillas estériles como el Termineitor. – Nos oponemos a los esquemas de patentes sobre la vida, que nos expropien nuestros recursos genéticos y monopolizan el conocimiento. Exigimos respeto a nuestra cultura y al saber campesino. – Rechazamos las políticas impuestas por los organismos financieros y comerciales internacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio y el Grupo de los Ocho. Asimismo demandamos la salida de la OMC de los aspectos relacionados con el Sector Agropecuario. El III Congreso de la CLOC se pronuncia por impulsar un proyecto alternativo con participación activa de todas las organizaciones sociales, medio rural y urbano en las que se incluyan la gran diversidad de actores que han resistido al neoliberalismo y que desde diferentes trincheras han construido propuestas encaminadas a fortalecer el desarrollo sustentable. Este nuevo proyecto se basa en la promoción de actividades productivas que garanticen un uso equilibrado del medio ambiente, con cuidado de la biodiversidad y los recursos genéticos que son patrimonio de la humanidad. El III Congreso se pronuncia asimismo, por lograr la seguridad y soberanía alimentaría que garantice una distribución equitativa de alimentos sanos, mediante la promoción de un mercado ético y solidario. Nuestro proyecto busca construir y consolidar un poder popular incluyente y democrático en el que participen todos los actores sociales involucrados, mujeres, jóvenes, niños, pueblos indios, a partir de sus propias reivindicaciones, reforzando desde sus bases cambios profundos en los aspectos económicos, sociales, políticos y culturales. El III Congreso de la CLOC condena toda forma de represión, persecución, asesinatos y desapariciones de dirigentes sociales, la discriminación y violaciones a los derechos humanos, incluyendo el bloqueo que por largos años ha impuesto el Gobierno de Estados Unidos a la hermana República de Cuba. Asimismo, exigimos la liberación de presos políticos de Centro América, Bolivia, Colombia, México, Perú y de todos los países Latinoamericanos; el esclarecimiento de asesinatos de dirigentes y masacres de campesinos e indígenas, así como el castigo a los autores materiales e intelectuales. El III Congreso de la CLOC llama a todas las organizaciones campesinas e indígenas de América Latina y El Caribe a impulsar las siguientes acciones: 1. Fortalecer la unidad, la solidaridad y consolidación ideológica de nuestras organizaciones, así como la Coordinación Sub-Regional, Continental y Mundial en alianza con la Vía Campesina. 2. Promover una consulta continental sobre el ALCA, en el año 2002 3. Participar activamente en acciones de masas en las siguientes fechas: – 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer – 17 de Abril, Día Mundial de Lucha Campesina – 01 de Mayo, Día Internacional de los y las Trabajadores – 12 de Octubre, Día del Grito de los Excluidos – 16 de Octubre, Día Mundial de la Alimentación 4. Asimismo los congresistas de la CLOC acordamos participar en los eventos programados por diversos organismos internacionales, como el Encuentro Internacional de Movimientos Sociales, a realizarse del 12 al 14 de Agosto en la ciudad de México; en el Foro Mundial de Soberanía Alimentaría, en la Habana, Cuba del 04 al 07 de Septiembre y en una jornada de movilizaciones en contra del consumo de transgénicos y agroquímicos en noviembre del presente año; y en el Segundo Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil en febrero del 2002. En un clima de fraternidad, combatividad y alegría, la unidad de la CLOC se fortaleció bajo la inspiración del ejemplo de lucha de nuestros héroes y heroínas Latinoamericanas que han entregado sus vidas por las liberación de los pueblos América y por un mundo nuevo. «Viva la unidad de los campesinos e indígenas de América Latina y el Caribe» ¡Fuera la OMC de la agricultura! ¡Por la soberania alimentaria! ¡Por un futuro sin hambre! ¡Viva la CLOC! Tlalpan, Distrito Federal, México, a 11 de Agosto del 2001

Declaración de Brasilia, II Congreso de la CLOC, Nov 1997

Al calor de las heroicas luchas por la tierra que se están librando en el Brasil, del 2 a 7 de noviembre de 1997, nos reunimos en la capital de este país, procedentes de 23 países, 338 delegados y delegadas de 49 organizaciones miembros de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), para celebrar nuestro II Congreso, el cual fue precedido por la Primera Asamblea de Mujeres del Campo. Eventos que contaron con la presencia solidaria de 8 organizaciones de Norteamérica, Europa y Asia, integrantes de nuestro movimiento internacional, La Vía Campesina.

Este Congreso nos permitió profundizar en el análisis del impacto nefasto del neoliberalismo contra la humanidad y en particular sobre las mujeres y hombres del campo; avanzar en la definición de políticas y estrategias alternativas a este proyecto de muerte, definir propuestas y acciones para consolidar nuestro proceso organizativo.

El rasgo esencial de este fin de siglo es la globalización, que en su forma dominante se manifiesta a través de la economía neoliberal de mercado.

Los efectos negativos de este modelo se sienten de una manera aguda en el agro, pues la apertura salvaje ha colocado a los campesinos, así como a los pequeños y medianos productores, a los agricultores familiares ante la amenaza directa de su extinción. Más aún cuando paralelamente se han instrumentado políticas para revertir los procesos de reforma agraria (en los países donde éstos tuvieron lugar) o simplemente para dejarlos fuera de agenda (en los países que aún no han enfrentado la cuestión de la tenencia de la tierra).

Los efectos que esto provoca en los campesinos e indígenas se manifiestan en el estrangulamiento de su economía; las migraciones internas y hacia los países del Norte; en la violencia; el recorte de los derechos laborales y la represión sindical; la precarización del empleo (informalidad, bajos salarios, trabajo esclavo, intensificación del trabajo de la mujer, de los niños, etc.); discriminación; racismo; pobreza, desesperanza…

Ante este conjunto de políticas de muerte han salido al frente las organizaciones del campo, pasando a convertirse en los puntales de la resistencia al neoliberalismo en Latinoamérica. Del México de la insurgencia zapatista, pasando por los levantamientos indígenas y campesinos de Ecuador, a las luchas por la tierra en Brasil, Paraguay, Centroamérica… prácticamente no hay espacio geográfico del continente que no haya sido escenario de luchas protagonizadas por organizaciones del campo, entre las que destacan las integrantes de la CLOC.

Nuestro Congreso nos ha permitido reafirmar y enriquecer las propuestas que aportamos para la construcción de un Proyecto de Vida, que forje una sociedad justa, equitativa, democrática, donde quepan todos y todas; proyecto que ya se está haciendo realidad a partir de nuestras experiencias y luchas concretas.

En tal sentido, conscientes de la urgencia de construir relaciones equitativas entre hombres y mujeres nos comprometemos a asumir en todas nuestras orientaciones y prácticas cotidianas el enfoque de género, estableciendo concretamente la participación de las mujeres en un 50% en todas las esferas y de manera especial en los espacios de decisión y dirección.

La reforma agraria es una solución que no se reduce a la distribución de la tierra sino que abarca los aspectos económicos, políticos y sociales y por tanto constituye una premisa básica para asegurar un desarrollo sustentable, que preserve el medio ambiente, proteja la biodiversidad y los conocimientos tradicionales; condiciones indispensables para gararantizar la soberanía y seguridad alimentaria de nuestros pueblos. En tal medida es una respuesta inmediata a graves problemas como el hambre, la desnutrición, el desempleo, la migración, la desintegración familiar, etc.

La diversidad étnica y cultural constituye una de las más valiosas riquezas de nuestros países, por lo que asumimos la lucha para que sean reconocidos y respetados los derechos de los pueblos indígenas.

Contra la exclusión, lucharemos por el ejercicio pleno de nuestra ciudadanía, la vigencia del respeto a los derechos humanos, tanto individuales como colectivos, particularmente en lo que se refiere a la educación, salud, comunicación, vivienda, seguridad social y la afirmación de nuestros valores éticos y culturales.

El rescate de la cultura como elemento fundamental de identidad, integración y unidad de nuestros pueblos es otro de los componentes fundamentales de nuestro proyecto alternativo.

El II Congreso de la CLOC reafirma la posición de la Revolución Cubana de que se respete su soberanía, integridad y autodeterminación y condena el criminal bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos, acrecentado por la Ley Helms-Burton, la que no es más que una manifestación de prepotencia de dicho país imperial.

Nuestro próximo punto de encuentro para la realización del Tercer Congreso será México, en el año 2000, para marcar el inicio de un milenio de justicia e igualdad.

A los 30 años de la caída en combate del guerrillero heroico Che Guevara, nuestro Congreso recoje su legado de lucha y militancia por la humanidad y una sociedad de hombres y mujeres nuevos.

Brasilia, 7 de noviembre de 1997.

Declaración de Guatemala, IV Congreso de la CLOC, Octubre 2005

2005-10-11

DECLARACIÓN DEL IV CONGRESO DE LA COORDINADORA LATINOAMERICANA DE ORGANIZACIONES DEL CAMPO

Congreso CLOC

A 513 años del inicio de la invasión extranjera a nuestros territorios, que han marcado la lucha y resistencia de nuestros pueblos, mujeres, jóvenes y hombres del campo de América Latina y el Caribe, herederos y herederas del espíritu libertario de nuestros ancestros que alzaron sus luchas contra la invasión esclavista europea y contra el capitalismo y el imperialismo subsecuentes.

Nos hemos reunido en Iximulew -Guatemala-, territorio maya, cuna del maíz, de saberes, culturas, idiomas e identidades diversas, en el IV Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo -CLOC-, realizado del 9 al 11 de octubre de 2005, con la participación de 178 delegadas y delegados de 88 organizaciones campesinas e indígenas, provenientes de 25 países. Precedido de la «II Asamblea Continental de la Juventud», que se reunió con el propósito de construir sus estrategias de articulación para enfrentar combativamente al sistema capitalista; y de la «III Asamblea Continental de Mujeres», que consensuó una agenda política para enfrentar las desigualdades que imponen la globalización y el patriarcado a la vida de las mujeres.

Hemos unido nuestras voces y pensamientos, intercambiado nuestras experiencias, compartido nuestros logros y dificultades, tejido nuestras propuestas para continuar la lucha por la transformación de la sociedad y construir una alternativa política al modelo, desarrollando una perspectiva campesina de un futuro justo, igualitario y sin ninguna forma de discriminación. Nuestro corazón y solidaridad está con nuestras hermanas y hermanos guatemaltecos que han sufrido los efectos del huracán Stan, que afecta también a El Salvador y México, y que es un resultado de la depredación que provoca el modelo capitalista, que afanado en la búsqueda de lucro genera vulnerabilidades asociadas a la pobreza y rompe el equilibrio armonioso entre seres humanos y la naturaleza.

Nos hemos convocado a este IV Congreso para realizar un balance del proceso de más de una década de construcción de la CLOC; identificar y analizar la estrategia del sistema capitalista neoliberal; definir y coordinar nuestras propias líneas de acción, de resistencia, y de construcción de un nuevo modelo de sociedad en nuestro continente; y como sujetos activos de las luchas populares, la igualdad de las mujeres, la diversidad, los derechos colectivos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, reafirmar nuestro compromiso de lucha contra el imperialismo.

En un momento en el cual el campo está siendo «reestructurado» por la irrupción masiva de los grandes capitales financieros y transnacionales, quienes se están apropiando y acaparando las tierras, territorios, recursos naturales, biodiversidad y conocimientos, e imponiendo la mercantilización del agro a todo precio, lanzamos nuestro grito de alerta y nuestro llamado a resistir en el campo y continuar construyendo en él una alternativa de vida solidaria y armónica con la naturaleza.

La imposición del modelo agro-exportador transnacional, que generaliza el monocultivo, potencia el latifundio y la producción comercial a gran escala, anula las posibilidades de subsistencia de la pequeña producción, genera la expulsión del campesinado, y multiplica el empobrecimiento de la población campesina.

Para imponer este modelo se ha militarizado el campo e impuesto la criminalización y represión de las luchas campesinas, justificándolas con el combate al terrorismo y el narcotráfico; en varios de nuestros países se han instalado bases militares extranjeras, que actúan como puntales de lanza para la concreción de los distintos proyectos de control territorial e imposición de planes del imperio como el Puebla- Panamá, Colombia, Dignidad, y otros.

La mayoría de países están inmersos en desiguales negociaciones de libre comercio, principalmente con los Estados Unidos y la Unión Europea, que se imponen en contra de la explícita voluntad de los pueblos. En el mundo rural estos representan la puesta en venta de tierras y territorios, recursos, conocimientos y bienes, a los intereses del capital, y la imposición de reglas del juego que priorizan al mercado y anulan los derechos colectivos e individuales.

La aplicación del modelo neoliberal impone en nuestros pueblos la privatización de los servicios públicos, la desaparición de programas sociales, el desempleo, la expulsión del campo, la migración, la sobreexplotación de las y los trabajadores; y la agudización de la pobreza.

Frente a este contexto el IV Congreso de la CLOC:

Declara su oposición sin tregua al capitalismo neoliberal, nos oponemos al dominio de las políticas impuestas por las Instituciones Financieras Internacionales -BM, FMI, BID- y organismos internacionales del sistema, que priorizan los intereses de las corporaciones transnacionales antes que los derechos humanos y ambientales.

Nos declaramos en movilización permanente contra el libre comercio, las reglas de la Organización Mundial de Comercio -OMC- y todos los instrumentos de dominación económica impuestos por los Estados Unidos y la Unión Europea. Nos sumamos a la Alternativa Bolivariana de Integración de las Américas -ALBA- y nos comprometemos a contribuir con su formulación, desarrollo y aplicación futura.

Rechazamos el pago de la usurera deuda externa imputada a nuestros países, que ya ha sido pagada ampliamente y que, no obstante, continua carcomiendo los presupuestos nacionales que deberían ser encaminados a la eliminación del hambre que afecta a millones de latinoamericanos y latinoamericanas.

La tierra, el agua, la minería, los recursos energéticos y la biodiversidad son patrimonio de los pueblos, nos oponemos por tanto a su privatización y comercialización. Son los pueblos los llamados a decidir sobre su uso y manejo en función de las necesidades humanas y no las del capital.

Defendemos la agricultura campesina basada en prácticas productivas solidarias y respetuosas de la naturaleza. Reivindicamos la recuperación y defensa de las semillas nativas que son patrimonio de nuestros pueblos. Rechazamos la utilización de semillas transgénicas y la patentación de lo viviente.

Nos declaramos por el derecho de los pueblos a producir sus propios alimentos, de acuerdo con su cultura y sus necesidades como base de la soberanía alimentaria. Continuaremos la lucha por las reformas agrarias integrales, basadas en la igualdad entre los géneros y la igualdad de derechos para todas las personas, que apunten hacia la construcción de sociedades campesinas justas, solidarias y cuidadosas de la biodiversidad.

Exigimos la desmilitarización del campo; el retiro inmediato de las bases militares extranjeras de nuestros países; el cese de la persecución contra los movimientos campesinos y sus líderes; y la libertad de prisioneros y prisioneras políticas, recluidos/as por el sólo motivo de luchar por sus derechos y los de sus pueblos.

Ratificamos nuestra solidaridad con Cuba, pueblo acosado y condenado a un bloqueo injusto por parte de los Estados Unidos, y sujeto a calificaciones injustas por parte de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Exigimos el respeto irrestricto de su soberanía y de su causa socialista. Apoyamos las iniciativas de justicia para el campo y reforma agraria impulsada por la revolución Bolivariana en Venezuela.

Nos convocaremos en distintos escenarios de lucha y movilización contra el imperialismo y sus efectos en el campo. En lo inmediato, mantendremos una participación activa en: • La marcha pacífica contra la Reunión Ministerial de la OMC, Hong Kong,China, diciembre, 2005 convocada por la Vía Campesina y otras movilizaciones. • La Campaña Mundial contra la violencia hacia las mujeres y niñas del campo, 25 de noviembre de 2005. • Campamento de Jóvenes Campesinos e Indígenas en Quimili, Santiago del Estero, Argentina. • La Cumbre de los Pueblos, Mar del Plata, Argentina, 1 al 5 noviembre 2005. • VI Foro Mesoamericano, del 12 al 14 de diciembre de 2005 en San José de Costa Rica. • Congreso de la juventud de la Comisión Pastoral de la Tierra, 23 al 28 de julio 2006, Brasilia, Brasil. • II Foro Social de las Américas, 24 al 28 de enero de 2006 en Caracas, Venezuela • El Congreso del MST, del 17 al 21 de abril de 2006 en – Brasil • El VII Grito Continental de los Excluidos y Excluidas, 12 de octubre de 2006 en todos los países.

Iximulew, ..E, 5,121 (Guatemala, 11 de octubre de 2005).

«Una década de lucha, unidos contra el saqueo imperialista. Rendirnos… jamás!» «Por la vida, la tierra, el territorio y la soberanía de nuestros pueblos»

 

Declaración II Asamblea de la Juventud Campesina

2005-10-08

Declaración de la II Asamblea Latinoamericana de la Juventud Campesina

Juventud Campesina de la CLOC

Entre los días 7 y 8 de octubre de 2005 se desarrollo en territorio Maya, ciudad de Guatemala; la II Asamblea de la Juventud Latinoamericana de Organizaciones del Campo; CLOC. Delegados/as de cuarenta organizaciones, pertenecientes a diecisiete países de América Latina. La segunda asamblea de jóvenes de la CLOC se desarrollo en medio de un ambiente nublado por la tragedia del fenómeno natural Stan que enluto a miles de familias campesinas del Sur de México, Guatemala y El Salvador. Fenómenos naturales que están determinados por la aguda desigualdad en la distribución y concentración de la tierra en mano de los sectores dominantes de la cual gran parte de la población campesina, indígena y afrodescendiente han sido marginados y excluidas.

Por tanto esta Asamblea latinoamericana de la juventud expresa sus condolencias y solidaridad para con las familia campesinas e indígenas que han sido golpeadas por este fenómeno y deja en evidencia una vez más las consecuencias del sistema capitalista en contra de nuestros pueblos.

En este espacio de solidaridad, intercambio y resistencia frente a las políticas del imperio, hoy en su fase neoliberal, hemos unificado nuestros sueños y esfuerzos para hacer realidad nuestro proyecto de una América libre.

La juventud hemos constatado muchos problemas que golpean a nuestro pueblo en general y de manera especifica a nuestro sector:

1. La privatización y explotación indiscriminada de los recursos naturales por parte del sistema capitalista impuesto en nuestros países por medio de acuerdos económicos como el Tratado de Libre Comercio (TLCAN), Acuerdo de Libre Comercio (ALCA), políticas planificadas por organismos del Imperio como OMC, BID, FMI, en complicidad con los gobiernos y estados nacionales que tiene como consecuencia el despojo de familias campesinas, pueblos indígenas y afrodescedndientes de sus tierras productivas y territorios ancestrales.

2. La falta de oportunidades que permitan incorporar a la juventud a los procesos de producción agrícola familiar y la imposición de políticas de producción por parte de los organismos multilaterales del imperio económico, político e ideológico dominante, sistemas que nos somete a modelos individualista de consumismo e ideales que reproducen el conservadurismo machista que contribuye principalmente a la explotación de las mujeres.

3.- El sometimiento de nuestros pueblos a procesos de militarización imperialista dirigidos por el gobierno norteamericano a través del Plan Puebla Panamá, el Plan Colombia y la lucha «antiterrorista» que criminaliza la libre organización y el desarrollo de la juventud.

4.- La juventud en la actualidad somos esclavos/as de políticas públicas de subordinación, puesto que ellas no reflejan las verdaderas necesidades y proyecciones en educación, salud, vivienda, tierras e identidad de nuestro sector.

5.- La Migración como consecuencia de la expulsión de las familias campesinas, indígenas y afrodescendientes de sus tierras, la exclusión de la juventud en la toma de decisiones, desarrollo y planificación del proceso productivo agrícola familiar, la imposición de políticas de producción, la falta de acceso a la educación, a la tierra, la inexistencia de un proyecto agrícola común del sector campesino, la explotación laboral y la violación de nuestros derechos humanos.

Ante tal realidad la juventud rural, indígena y afrodescendiente de CLOC declaramos:

* Fortalecer la lucha anticapitalista contra las trasnacionales y contra la acción intervencionista del imperio en los países de América latina, profundizando nuestro accionar frente a la militarización.

* Combatir y denunciar la explotación y el tráfico ilegal de la mano de obra.

* Realizar formación política e ideológica permanente con la juventud, entendiendo las obras revolucionarias de pensadores/as latinos para comprender nuestra realidad.

* Superar los preconceptos de género de manera practica dentro de las organizaciones, construyendo colectivamente espacios para las mujeres en la toma de decisiones.

* Discutir y superar los modelos racistas y discriminatorias sobre los pueblos indígenas, afrodescendientes, estigmatización de la juventud campesina y el sometimiento de la juventud a un sistema laboral de explotación.

* Comprender la migración como consecuencia de políticas de despojo impuestas por el sistema dominante contra los campesinos, afrodescendientes e indígenas de sus tierras y territorios.

* Construir propuestas de recuperación de tierras y territorios con masivas reformas agrarias contemplando la valorización del campo, la educación, el cultivo de las culturas locales, producción agro-ecológica y un sistema de comercialización alternativo.

* Promover la construcción de alianzas con la juventud trabajadora y estudiantes de la ciudad.

* Organizar luchas nacionales sobre demandas comunes, creando políticas publicas desde las perspectivas de la juventud.

* Construir a través de acciones culturales nueva formas de participación de la juventud al interior de las organizaciones campesinas.

* Iniciar discusión en las organizaciones sobre el aborto y los derechos sexuales y reproductivos.

* Impulsar campañas continentales contra el militarismo imperialista, así como el servicio militar obligatorio.

* Fortalecer y crear comunicación alternativa.

* Iniciar debate para la construcción de universidades campesina e indígenas.

LINEAMIENTOS PRACTICOS:

Movilización:
Declarar el 8 de octubre como día latinoamericanos de lucha de la juventud campesina, indígena y afrodescendientes contra las trasnacionales y en defensa de los derechos de los pueblos.

* Fortaleciendo mística con la ideología, valores y solidaridad de Che Guevara como ejemplo de joven revolucionario.

* Impulsar lucha para que la juventud campesina, indígena y afrodescendientes tengan acceso a la educación.

* Realizar trabajos voluntarios en las villas de las ciudades.

Formación:
* Desarrollar escuelas de formación política ideológica permanente en todas las regiones de la CLOC.

* Realizar campamentos juveniles con el objetivo de impulsar la participación de la juventud en el proceso organizativo.

Comunicación:
* Crear instrumentos alternativos de comunicación para posibilitar la socialización de información entre las organizaciones de clase. (paginas Web, radios comunitarias, boletines internos)

OPERATIVIDAD DE LOS ACUERDOS:

* Tener una secretaria operativa por región a cargo de un país para operativizar la información y articular el trabajo de la juventud de CLOC. teniendo presente que este es un trabajo colectivo.

* Crear secretarias de relaciones internacionales al interior de las organizaciones campesinas.

Ratificamos nuestro compromiso por construir nuestro proyecto socialista de cambios estructurales para la liberación y la erradicación del sistema capitalista de nuestro continente latinoamericano.

JUVENTUD DE CLOC, UNIDOS CONTRA EL SAQUEO CAPITALISTA LUCHANDO SIEMPRE POR LA VIDA, LA TIERRA, EL TERRITÒRIO Y LA SOBERANIA DE NUESTROS PUEBLO.

Declaración de la III Asamblea Continental de Mujeres

2005-10-08

Declaración de la III Asamblea Continental

III Asamblea de Mujeres del Campo

La Guatemala indígena, cuna de saberes, culturas y resistencias, recibió con alegría y entusiasmo a sus hermanas de América Latina y el Caribe, convocadas a la III Asamblea Continental de las Mujeres del Campo, para consensuar nuestra agenda política frente a las desigualdades que imponen la globalización y el patriarcado a nuestras vidas y las de nuestros pueblos.

Aquí, donde la madre naturaleza reaccionó herida en lo más profundo por la feroz depredación ambiental impuesta por la insaciable avidez del capital, nos sumamos a su reclamo ante estas prácticas de maltrato, que rompen con el principio de equilibrio armonioso entre ella y los seres que la habitan. Nos solidarizamos con los miles de mujeres indígenas y campesinas empobrecidas, sus comunidades y pueblos, que enfrentan las crudas consecuencias de una situación de injusticia, impuesta a nombre de la modernidad y el progreso, cuyas consecuencias de pauperización extrema provocan una aguda vulnerabilidad material y humana de ellas frente a la catástrofe. Nos aunamos a las expresiones de dolor e ira de las mujeres de la región mesoamericana como también a su fuerza y resistencia ante esta situación, compartimos con ellas sus rebeldías y reafirmamos nuestras solidaridades.

Nosotras, las hijas de la tierra, provenientes de 19 países de nuestra América, reunidas para dar un paso adelante en el proceso de articulación y acción que las mujeres del campo hemos venido construyendo en la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo -CLOC-.

Llegamos a esta III Asamblea llenas de entusiasmo y convicción de que nuestra activa participación ha sido y es fundamental para el avance del movimiento campesino, de los movimientos sociales y del movimiento de mujeres en el continente, impulsando nuevas formas de lucha, acciones y reivindicaciones de nuestros derechos y de transformación de la sociedad.

Reafirmamos nuestra oposición al neoliberalismo, nos oponemos al dominio autoritario de las Instituciones Financieras Internacionales, especialmente del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, que imponen una visión mercantilista de la producción y la agricultura, cuyas prácticas depredadoras ponen en riesgo la vida del planeta y de las personas.

Nos declaramos en movilización permanente contra el libre comercio, la imposición de las reglas de la Organización Mundial de Comercio -OMC-, los Tratados de Libre Comercio impuestos por los Estados Unidos y la Unión Europea, y todos los instrumentos de dominación económica que se afianzan bajo el pretexto de generar el desarrollo, más que al contrario generan más pobreza, agudizan el despojo y la expulsión del campo, redoblan el hambre y la discriminación contra las mujeres.

Nos declaramos en resistencia activa y permanente frente al modelo agroexportador y la transnacionalización del agro que se ha apoderado de la producción agrícola, los mercados y nuestras tierras, que nos han convertido en trabajadoras sobreexplotadas, coartas en nuestros derechos sexuales y reproductivos, privadas del acceso a la salud, la seguridad social, expuestas al flagelo de los agrotóxicos, convertidas en trabajadoras desechables.

Insistimos en la urgencia de la aplicación de reformas agrarias integrales y con igualdad entre los géneros, que permitan el desarrollo de modos de vida campesinos solidarios, de intercambios justos, y respetuosos del medio ambiente, el agua, los recursos naturales y mineros donde nosotras podamos continuar desarrollando nuestros conocimientos históricos de descubridoras de la agricultura, generadoras y custodias de las semillas.

Exigimos la aplicación de medidas inmediatas para la erradicación del hambre agudizada por las prácticas mercantilistas de los alimentos. Deben desarrollarse urgentemente políticas basadas en los principios de la soberanía alimentaria, los derechos de los pueblos a producir sus propios alimentos y realizar intercambios basados en principios de justicia y solidaridad.

Nos sumamos a todos los propósitos expresados en la Declaración de Quisqueya de la Vía Campesina, y exigimos nuestro derecho a participar y encaminar nuestras perspectivas en todo lo concerniente al futuro del campo. Reivindicamos «el derecho a desarrollar modelos de agricultura sustentable y de participar en el diseño de políticas y medidas para fomentarlos; el de conservar la biodiversidad entendida desde una concepción integral que engloba tanto la interrelación armónica entre la naturaleza y lo viviente como la misma diversidad humana; el de generar prácticas de comercio agrícola basadas en relaciones de igualdad y de intercambio justo; el de vivir de la agricultura y acceder a la tierra, el agua y las semillas sanas; el de decidir sobre el futuro de los recursos genéticos; el de acceder a la tecnología apropiada y participar al diseño y gestión de los programas de investigación y desarrollo de conocimientos; el de tomar decisiones sobre el control y manejo de los beneficios derivados del uso, conservación y gestión de los recursos y conocimientos asociados; el de participar al diseño, elaboración de políticas relacionadas con el futuro del campo y de la humanidad en general».

Denunciamos la militarización del campo, la criminalización de la lucha social, los desplazamientos forzados, la invasión de tierras, la apropiación de los recursos naturales y la biodiversidad por parte de capitales transnacionales y financieros.

Ratificamos la solidaridad con las mujeres campesinas y cooperativistas cubanas y con su heroica defensa del socialismo y la revolución, ellas representan un ejemplo de resistencia y de inquebrantable valor en su lucha contra el imperialismo estadounidense.

Nos declaramos en una campaña permanente de lucha contra todas las formas de violencia sexista hacia las mujeres y las niñas del campo: la violencia doméstica y sexual, el acoso sexual, el tráfico de mujeres, y la más cruda expresión del patriarcado como es el feminicidio.

Mujeres del Campo en Lucha y Resistencia Cultivando un Milenio de Justicia, Igualdad y Libertad!
Guatemala, 7 y 8 de octubre de 2005.