El contexto de las luchas de las mujeres del campo (2002-04-01)

2002-04-01

El contexto de las luchas de las mujeres del campo

Itelvina Massioli, MST

La década de los ochenta, llamada como la década tecnológica y de reestructuración de la matriz productiva, fue un periodo marcado por el cambió del modelo llamado Fordista y la adopción de nuevos patrones que encaminaron hacia el incremento de la productividad del trabajo a nivel mundial, aumentando los recursos tecnológicos y disminuyendo la demanda de mano de obra, que arrojó entre sus resultados el incremento de la precarización. En el mundo, apenas 2,6% de la población económicamente activa está trabajando, y el 60% del total de la población se encuentra sin trabajo, o en trabajos informales.

En esa misma década, el capital industrial rápidamente se transformó en capital financiero, se afianzó este sector como eje central de la economía mundial y se internacionalizó la búsqueda de ganancias de corporaciones grandemente concentradoras, que no tienen ningún compromiso con el desarrollo.

Coincidentemente, por otro lado, se produjo también en los ochenta la derrota, en alguna medida, del movimiento sindical, también a nivel mundial. Y en el escenario geopolítico concurrió la derrota de los países socialistas del Este, que marcó el inicio de la hegemonía norteamericana en la economía y la imposición del dólar como moneda de referencia.

Esto definió un nuevo momento, marcado por el control y la subordinación de los organismos internacionales a los intereses del capital, especialmente financiero, que influye las políticas de la ONU, la OMC, la OTAN, el FMI y el Banco Mundial, quienes actúan bajo el predomino de la ideología de la libertad total del capital, que es el centro del neoliberalismo, que remoza al capitalismo como un fin en sí y lo levanta como alternativa única.

En ese contexto, se produce además, un descenso del movimiento de masas en todo el mundo y un aumento gigantesco de la represión policial en contra de quienes osan luchar contra la lógica del capital, en otras palabras contra todos los movimientos. El modelo no permite oposición, esto tenemos que tener en claro en este marco de análisis.

A inicios del nuevo siglo, el XXI, se visibilizan con mayor contundencia algunas contradicciones de las dos décadas anteriores. Se da una crisis provocada por la especulación financiera, que empieza a afectar a los países de la periferia, como Corea, Rusia, Indonesia, México, y más recientemente Argentina.

Es también más tangible cómo la hazaña explotadora del capital está destruyendo el medio ambiente y pone en riesgo el mantenimiento de los recursos naturales. La concentración del poder y la acumulación en apenas 500 grandes empresas transnacionales, de las cuales un 80 por ciento son norteamericanas, conlleva una crisis de las economías agrícolas y la concentración de las ramas productivas.

La consecuencia más visible de esto es el aumento de la pobreza y las diferencias sociales, la distancia entre ricos y pobres es cada vez más abismal. El hambre afecta a millones de personas: se estima que 800 millones pasan hambre todos los días y cada año un nuevo contingente de 80 millones se suman a esta cifra. El hambre y la pobreza afecta específicamente a los grupos además de pobres discriminados, como lo son las mujeres, indígenas, negros -más aún a las mujeres de esos grupos-, para quienes la realidad que vivimos es catastrófica.

La causa de ello, es una economía centrada en las ganancias de las transnacionales y no en el desarrollo de los pueblos. Por eso, se multiplican ahora los movimientos populares, sindicales, del campo, de mujeres. Hay una gran acumulación y potencial de la lucha y la protesta de quienes postulan por un mundo mejor distribuido e igualitario. Eso fue lo que intentamos poner en claro, con la gran marcha y el lanzamiento de la campaña en contra del ALCA, realizada en el Foro Social Mundial de Porto Alegre (Brasil) y que ahora continúa con los diferentes foros regionales. El pueblo latinoamericano se está preparando para hacer el plebiscito sobre la adopción del ALCA, que empieza en septiembre de este año y se extenderá hasta abril del 2003, para sensibilizar a la población, resistir, y hacer conciencia sobre esos acuerdos que solo benefician al capital y al país hegemónico.

En ese contexto, las mujeres del campo hemos emprendido la labor de elaborar una agenda que rescate lo humano y la preservación del medio ambiente y los recursos naturales, como patrimonio de la humanidad; que encamine hacia la adopción de políticas de reforma agraria integral, orientadas a garantizar la soberanía alimentaria de los países; que permita a las personas del campo desarrollar y mantener técnicas productivas sanas, preservar las semillas y distribuir los productos, según las necesidades humanas y no las del capital. Esta agenda debe incluir un llamado de atención hacia la falta de políticas y compromisos en estos temas que acusan la mayoría de gobiernos, que a pesar de que firmar acuerdos de Cumbre en Cumbre, en la práctica no cumplen ni hacen cumplir esos compromisos internacionales. Las mujeres del campo queremos levantar y sumar nuestra voz de denuncia de la violencia en la cual los poderes han sumido al mundo; queremos protestar en contra de la depredación del medio ambiente; la imposición de las semillas transgénicas, la falta de una política de soberanía alimentaria, que son parte de las injusticias que afectan a las mujeres.

 

 

 

¡Ya estamos en Congreso! (1999-11-30)

1999-11-30
XIV Pleno Nacional de la ANAP

¡Ya estamos en Congreso!

ANAP

La intensificación del trabajo político-ideológico a todas las instancias en la actual coyuntura de escalada agresiva del imperialismo yanqui y sus aliados, la recuperación de la agroindustria azucarera y la satisfacción cada vez mayor de la demanda alimentaria de nuestro pueblo fueron los temas centrales de XIV Pleno Nacional de la ANAP efectuado a mediados de julio último.

Por eso a nadie sorprendió que el presidente nacional de la ANAP, Orlando Lugo Fonte anunciara que con este pleno de hecho comnezaba el IX Congreso de la organización, cuya convocatoria oficial fue aprobada allí y se hará pública el 21 de septiembre próximo en el acto con motivo del aniversario 41 del congreso campesino en armas, en Soledad de Mayarí Arriba.

Ese día, simultáneamente en todo el país, en las Plazas Martianas de cada cooperativa se reunirán sus miembros para dar lectura a la convocatoria al congreso, lo que iniciará el proceso orgánico de la magna cita campesina a celebrarse del 15 al 17 de mayo del 2000, y a la que asistirán 800 delegados -algunos elegidos directamente por sus resultados políticos y productivos- y unos 200 invitados.

El pleno anapista adoptó importantes acuerdos que seguramente serán secundados por todos los asociados en sus correspondientes asambleas pre-congreso y que constituyen compromisos de honor del movimiento cooperativo y campesino con el Partido y especialmente con el comandante en jefe.

Los delegados al pleno, que tuvo como invitados a héroes del trabajo de la república de Cuba, condecorados con la orden 17 de mayo y a los cuadros más destacados de la ANAP en 1998, convinieron en que el fortalecimiento del funcionamiento interno y de la labor política-ideológica son las vías fundamentales para impulsar los programas productivos, en correspondencia con la solución económica del V Congreso del Partido.

Con miras al Congreso, los agricultores cañeros del movimiento cooperativo y campesino se proponen completar las 20 mil caballerías sembradas (en la pasada azucarera los campesinos plantaron alrededor de 17 mil caballerías). Este sector llegó a superar las 21 mil caballerías. Al respecto Lugo Fonte se pronunció por recuperar aquellas tierras cañeras destinadas a cultivos varios y que no cumplieron con este cometido o se mantienen ociosas, o desbrozar extensas áreas de marabú buenas para las gramínea, como han hecho algunos colectivos para tabaco. También se proponen reducir a 15 pesos o menos al costo del ciento de arrobas de caña, para continuar la positiva evolución económica de las cooperativas cañeras, ya que 127 CPA tuvieron pérdidas en 1997, mientras en la zafra pasada el número se redujo a sólo 42 y deberán ser menos de 20 después del próximo balance económico, según los especialistas. La pretención anapista es de que para el congreso todas sean rentables.

La erradicación de los movilizados es otro acuerdo del pleno, pues tanto las CPA como CCS deben asumir con fuerzas propias el corte de sus áreas. Las cooperativas que han aplicado este principio mejoran económicamente. Para garantizar la permanencia de sus fuerzas de corte, las cooperativas deben completar sus planes de vivienda, ampliar la mecanización, trabajar con fuerza en las áreas de autoabastecimiento como parte de la atención integral al hombre y aplicar iniciativas como el salario progresivo, mediante el cual se paga a mejores precios la caña que sobrapasa la norma de corte, entre otras iniciativas vistas allí en el pleno.

Otra cuestión abordada en la rama cañera por los delegados fue la necesidad de hacer un comprometimiento más realista con el movimiento millonario, de modo que se incorporen a ese movimiento los colectivos con posibilidades ciertas de cumplir exigencias de esa prestigiosa emulación.

En el análisis de otras ramas productivas como el tabaco, se observó que en la campaña 1998-99 la cosecha alcanzó sólo el 89 por ciento de lo planificado, por el incumplimiento de 257 caballerías que debieron sembrarse, mientras otras 164 se perdieron por el brote de moho azul a semilleros y plantaciones de Pinar del Río, única provincia que no creció por tales causas. El propósito campesino es intensificar la recolección y mantener la tendencia creciente de este cultivo.

Los pobres resultados en la zafra cafetalera que decreció 38 por ciento en el país, con excepción de la provincia de Cienfuegos, se atribuyen a factores climáticos, insuficiente atención estatal a las CPA y campesinos, carencia de fuerza de trabajo y la necesidad de una mayor incentivación económica a los productores, debido a los bajos precios de acopio, mientras los insumos se encarecen y el sistema de estimulación no ha logrado la efectividad esperada.

Las ventas de viandas y hortalizas al estado se sobrecumplen y crecen mas del 45 por ciento respecto al primer semestre del año pasado, lo que equivale a cerca de dos millones de quintales más, registrándose los crecimientos fundamentalmente en papa, tomate, cebolla y ajo. Se acopiaron 301 mil quintales en granos, y particularmente en arroz y frijoles se sobrecumplió lo planificado para el primer semestre, mientras la cosecha de maíz fue de poco más del 60 por ciento debido al desfase de siembra que ocasionó la sequía. Los crecimientos en frutales fueron notables en el período que se evalúa, y junto con el Instituto de investigaciones de Cítricos y Frutales la ANAP organizó el primer encuentro nacional de frutales, que entre sus propósitos fundamentales acordó crear un vivero en cada Municipio, como parte de un programa de desarrollo y recuperación.

Aunque logra crecimientos notables respecto al semestre anterior, la producción y ventas al estado y la industria de leche disminuyeron debido a los embates de la intensa sequía, las carencias con el transporte, combustibles, envases y otros insumos, al tiempo que algunos territorios hicieron compromisos por encima de sus posibilidades reales de acopio.

Por otra parte se conocieron en el pleno los avances alentadores en el programa de desarrollo porcino, la recuperación paulatina que acusa la producción de miel y el notable crecimiento en las capturas acuícolas. También avanza la organización de un programa conjunto con empresas del MINAG para desarrollar la crianza de ganado menor.

En medio de estos avances, el pleno no pasó por alto los incumplimientos y decrecimientos, en algunos casos significativos, que provocaron la disposición unánime a trabajar de conjunto con las estructuras del MINAG y el MINAZ para dar un impulso decisivo a los planes productivos en ambos sectores sobre la base del estímulo que representan la emulación integral 17 de mayo y el proceso al IX Congreso de la ANAP a las puertas de un nuevo milenio.

 

 

 

Paraguay: La lucha por la tierra (2002-04-01)

2002-04-01

Paraguay: La lucha por la tierra

Mercedes Fleita Rivas, Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (MCNOC)

Paraguay ocupa el segundo lugar en el mundo y el primero en América Latina (junto con Brasil) en la concentración de tierra. La tierra de buena calidad, está concentrada en manos de muy poca gente, mientras la mayoría de personas del campo no tienen acceso a la tierra. El 72% de la tierra está en manos del 2% de la población. Esto significa que 32.000 hectáreas de tierra están en manos de apenas ese 2%. En cambio, 250.000 pequeños propietarios tienen, en conjunto, un millón 500.000 hectáreas; es decir, solo el 2% de la tierra está en manos del pueblo indígena y del campo.

En el norte del país, un solo empresario en particular es dueño de un millón 200.000 hectáreas de tierra, o sea, una sola persona es propietaria de lo que 250.000 campesinas y campesinas disponen en su conjunto. Algo parecido sucede en la región oriental, en Concepción, que colinda con Brasil, donde otro empresario es propietario de 3 millones 500.000 hectáreas de tierra. Todas estas grandes extensiones de tierra, llamadas «improductivas», podrían estar produciendo arroz, papas y otros alimentos para la población paraguaya. En cambio, los grandes propietarios y empresarios están utilizando esas tierras para campos, para el alimento de su ganado.

Dentro de la lucha de las organizaciones campesinas hubo un momento en que se expropiaron algunas tierras, pero gran parte de esas tierras recuperadas fueron nuevamente perdidas. Así que el problema del acceso a la tierra es todavía un asunto grave y sin resolver.

La estrategia que han seguido los grandes propietarios es empujar a la gente a lugares lejanos donde no hay acceso a salud, educación y ni siquiera servicios básicos, como agua potable. Además, esta estrategia se sigue como una forma de dispersar a la gente y hacer desaparecer las organizaciones campesinas.

Hasta el momento, el problema de que los campesinos e indígenas no tengan derecho a acceder a la tierra no ha sido resuelto porque no existen leyes que protejan a esta población. En realidad, dentro de la Constitución Nacional paraguaya se dice que todos y todas las paraguayas tienen derecho al acceso a la tierra, pero esta aseveración es solo una ley que no ha podido ser llevada a la práctica.

Peor aún, nuestras organizaciones se han visto enfrentadas a casos absurdos. Por ejemplo, la organización a la que pertenezco estuvo tratando de resolver el caso de un terreno de 140.000 hectáreas que no tenía dueño. A través de la organización estuvimos haciendo averiguaciones para conocer a los dueños de estas tierras pero no encontramos a ninguno, así que se decidió hacer una ocupación de tierras. Curiosamente, a los tres días de esta ocupación llegó una resolución y la orden de desalojo a los campesinos y campesinas que ya ocupaban ese terreno. Es decir, mientras que por mucho tiempo ese terreno estuvo desocupado y no hubo dueño, tres días después de la ocupación el propietario apareció. Así mismo, el proceso para pelear por esas tierras resultaba largo y complicado, mientras que la orden de desalojo llegó muy rápidamente. Además, a los pocos días de la ocupación descubrimos que en ese terreno había una hectárea y media utilizada para el cultivo de marihuana, y cuando denunciamos a la Fiscalía General de este hecho, nos respondieron que no tenían ni medios ni recursos para verificar si esto era cierto o no. Así que finalmente los cultivos fueron quemados y no pasó nada más.

Frente a esta realidad, ¿cuál es la estrategia que están siguiendo los y las campesinas y sus organizaciones? Algunas organizaciones han decidido ocupar tierras. Lo que es importante recalcar es que dentro de estas ocupaciones, la mayor parte de las personas que intentan defender estas tierras para sus comunidades son las mujeres y sus niños/as. Esto sucede porque mientras la mayor parte de los compañeros tienen que ir a trabajar, son las mujeres las que muchas veces deben llevar adelante una ocupación. Por esta misma razón, son las mujeres y los/as niños/as quienes muchas veces se enfrentan a la represión policial que existe en contra de las personas que ocupan terrenos.

Por su parte, las autoridades no están dando ninguna respuesta a esta realidad. No les preocupa nuestra situación en esta lucha por acceder a la tierra ni los peligros que corremos en las ocupaciones. Sin embargo, sí existen intereses politiqueros frente a esta situación de conflicto. Por eso, en época de elecciones y campañas electorales, los colorados, los liberales o cualquier otro partido político hacen grandes ofertas a los campesinos, y prometen que van a dar soluciones a sus problemas de tierra, así como a sus necesidades de educación y salud. Pero este supuesto interés solo dura lo que dura una campaña electoral. Así mismo, cuando conseguimos conquistas, son los partidos políticos los que dicen haber luchado por estas conquistas.

Hasta el momento, en Paraguay no hay leyes que se planteen seriamente realizar una reforma agraria y dar una solución integral al problema de la tierra. Por ello, cuando se logra una conquista y un grupo de campesinos y campesinas acceden a la tierra, son ellos mismos los que deben pelear, por su propia cuenta, por acceder al crédito y a insumos para trabajar estas tierras, deben pelear por materia prima, infraestructura y por tener acceso a agua o educación en esas áreas. Siempre estos proyectos empiezan por el autofinanciamiento que hace la misma comunidad. Entonces, somos las mismas comunidades las que estamos llevando adelante el desarrollo.

 

 

 

Declaración de III Congreso (Portugues)

2001-08-11

Declaração Final do III Congresso da CLOC

CLOC

Declaração Final do III Congresso da Coordenadora Latino-americana de Organizações do Campo

Reunidos na Delegação de Tlalpan, DF, México, 320 delegados e delegadas de 37 organizações procedentes de 18 países, assistentes à I Assembléia Latino-americana de Jovens, à II Assembléia Latino- americana de Mulheres, os dias 6 e 7 de agosto e ao III Congresso Latino-americano de Organizações do Campo, do 8 ao 11 de agosto de 2001; depois de intensas deliberações constatamos o seguinte:

– Que os efeitos nefastos do neoliberalismo para as sociedades rurais da América Latina e Caribe, têm lançado o campesinato e as comunidades indígenas a uma maior e alarmante pobreza e exclusão.

– Que as políticas agropecuárias anticamponesas têm concentrado a produção na grande agricultura capitalista, gerando com isto uma grave dependência do exterior e a perda de nossa soberania alimentar.

– Que a liberalização comercial, a contra Reforma Agrária e a privatização da economia nos nossos países têm deteriorado de maneira drástica as condições materiais de vida dos nossos povos.

– Que a desarticulação da agricultura familiar camponesa faz parte de uma política de extermínio do capital financeiro internacional e das grandes empresas multinacionais.

Com base nas considerações anteriores, os delegados e as delegadas ao III Congresso da CLOC, EXIGIMOS:

– Que os governos dos nossos países definam políticas de desenvolvimento que incluam como eixos uma Reforma Agrária integral e participativa, assim como os meios de produção para os produtores rurais, tais como o crédito, apoio à comercialização, assistência técnica e apoio especial à agricultura camponesa.

– Revisão imediata dos tratados de livre comércio, que têm desarticulado a produção de grãos básicos no México; rejeição ao acordo da Área de Livre Comércio da América (ALCA) e outros tratados que afetariam a soberania e autonomia dos países latino-americanos, como o Plano Colômbia, Plano Puebla-Panamá, a Iniciativa Andina e o Plano Dignidade da Bolívia.

– Rejeitamos energicamente o uso abusivo de produtos transgênicos por parte das empresas multinacionais, assim como o uso indiscriminado de agroquímicos e a introdução de sementes estéreis, como o terminator.

– Opomo-nos aos esquemas de patentes sobre a vida, que nos expropriam nossos recursos genéticos e monopolizam o conhecimento. Exigimos respeito a nossa cultura e ao saber camponês.

– Rejeitamos as políticas impostas pelos organismos financeiros e comerciais internacionais, como o Banco Mundial, o Fundo Monetário Internacional, a Organização Mundial do Comércio e o Grupo dos Oito. Do mesmo modo, demandamos a saída da OMC dos aspectos relacionados com o setor agropecuário.

O III Congresso da CLOC pronuncia-se por impulsionar um projeto alternativo com participação ativa de todas as organizações sociais do meio rural e urbano, mas que se incluam a grande diversidade de atores que têm resistido ao neoliberalismo e que desde diferentes trincheiras têm construído propostas encaminhadas a fortalecer o desenvolvimento sustentável. Este novo projeto se baseia na promoção de atividades produtivas que garantam o equilíbrio ambiental, com cuidado da biodiversidade e os recursos genéticos que são patrimônio da humanidade.

O III Congresso pronuncia-se, também, por alcançar a segurança e soberania alimentar que garanta uma distribuição eqüitativa de alimentos sadios, mediante a promoção de um mercado ético e solidário.

O nosso projeto busca construir e consolidar um poder popular includente e democrático no qual participem todos os atores sociais envolvidos; mulheres, jovens, crianças e povos indígenas, a partir de suas próprias reivindicações, reforçando, desde suas bases, mudanças profundas nos aspectos econômicos, sociais, políticos e culturais. De maneira especial apoiamos a Lei COCOPA sobre Direitos e Cultura Indígena e rejeitamos a contra reforma indígena elaborada e aprovada pelo Congresso da União do México.

O III Congresso da CLOC condena toda forma de repressão, persecução, assassinatos e desaparições de dirigentes sociais; a discriminação e violações aos direitos humanos, incluindo o bloqueio que por longos anos impõe o governo dos Estados Unidos à irmã República de Cuba.

Do mesmo modo, exigimos a libertação dos presos políticos da América Central, Bolívia, Colômbia, Brasil, Chile, Argentina, México, Peru e de todos os países latino-americanos; o esclarecimento de assassinatos de dirigentes e massacres de camponeses e indígenas, assim como a punição aos autores materiais e intelectuais.

O III Congresso da CLOC chama todas as organizações camponesas e indígenas da América Latina e Caribe a impulsionar as seguintes ações:

1. Fortalecer a unidade, a solidariedade e consolidação ideológica das nossas organizações, melhorar a coordenação sub-regional, continental e mundial, em aliança com a Via Campesina.

2. Promover uma Consulta Continental sobre o acordo com a ALCA em 2002.

3. Participar ativamente em ações de massas nas seguintes datas:

– 8 de março, Dia Internacional da Mulher – 17 de abril, Dia Internacional da Luta Camponesa – 01 de maio, Dia Internacional das e dos trabalhadores – 12 de outubro, Dia do Grito dos Excluídos e da Dignidade Indígena – 16 de outubro, Dia Mundial da Alimentação

4. Os congressistas da CLOC acordamos participar nos eventos programados por diversas organizações internacionais, como o Encontro Internacional de Movimentos Sociais, a se realizar de 12 a 14 de agosto na Cidade do México; no Fórum Mundial de Soberania Alimentar, em Havana, Cuba, de 4 a 7 de setembro, numa Jornada de mobilizações contra o consumo de transgênicos e agroquímicos em novembro deste ano; e no II Fórum Social Mundial, em Porto Alegre, Brasil, em fevereiro de 2002.

5. O IV Congresso da CLOC se realizará na Guatemala em 2004.

Em um clima de fraternidade, combatividade e alegria, a unidade da CLOC se fortaleceu sob a inspiração do exemplo de luta dos nossos heróis e heroínas Latino-americanos, que entregaram as suas vidas pela libertação dos povos da América e por um mundo novo.

Viva a Unidade dos Camponeses e Indígenas da América Latina e do Caribe!

Fora a OMC da Agricultura!
Pela Soberania Alimentar!
Por um Futuro sem fome!

Viva a CLOC!

Tlalpan, Distrito Federal, México, a 11 de Agosto de 2001

Declaración de la Juventud Rural Latinoamericana de la CLOC

2001-01-01

Declaración de la Juventud Rural Latinoamericana de la CLOC

Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo CLOC

I Asamblea Latinoamericana de Organizaciones del Campo
México D.F, 6 y 7 de Agosto del 2001

La Juventud Rural Latinoamericana de la CLOC, reunida en la ciudad de México D.F durante los días 6 y 7 de agosto del año 2001, contando con la participación de delegaciones de: Chile, Argentina, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Cuba, Belice, Honduras, República Dominicana y México, con el objetivo de evaluar el accionar de la juventud rural latinoamericana de la CLOC; así como, delinear estrategias que permitan una articulación juvenil a nivel continental y la inserción real del tema juvenil en la CLOC; partiendo de la realidad de situación de pobreza y exclusión a la que están sometidos nuestros países, teniendo un efecto negativo particular en la juventud rural, por un sistema neoliberal imperialista, ocasionando problemas sociales, políticos, económicos y culturales, lo que ha provocado que una gran masa de nuestra juventud tenga que migrar a las grandes ciudades y a los países del «primer mundo» a vender su fuerza de trabajo.

Conscientes de nuestro rol histórico como movimiento activo, herederos del espíritu de lucha de nuestros padres y madres, creemos hoy más que nunca que es el momento de asumir nuestra responsabilidad social y participar activamente con la firme convicción de GLOBALIZAR LA LUCHA Y GLOBALIZAR LA ESPERANZA»,

Resolvemos

1. Fortalecer nuestro accionar y participación como jóvenes en todas las actividades de lucha que se desarrollan en nuestras organizaciones en todo el continente, Mantener a los jóvenes en el campo participando dentro de las organizaciones

2. Mantener una oposición frontal y abierta en contra del modelo económico neoliberal que hoy más que nunca quiere enraizarse en nuestros países y profundizar nuestra situación de miseria y exclusión

3. Asumimos desde ya el compromiso de fortalecer nuestro trabajo organizativo de consolidación interna en cada país y ampliar el trabajo a la organización de la niñez, que es donde se forja la esperanza y garantía de nuestras luchas con los procesos de relevo.

4. Generar espacios propios de y comunicación a nivel local, regional y latinoamericano, que garanticen la fluidez de la información desde y hacia los grupos de base;

5. Esforzarnos por acceder a espacios de formación disponibles y desarrollar nuevas dinámicas de formación al interior de nuestras organizaciones;

6. Intensificar las luchas desde la juventud rural, para exigir al Estado la aplicación de políticas públicas orientadas a dar respuesta a las múltiples necesidades que aquejan a nuestro sector; así como la instalación de Espacios Integrales de la Juventud, partiendo de nuestra realidades y costumbres;

7. Desarrollar acciones tendientes al fortalecimiento de nuestra identidad cultural con valores humanistas y enfoque de género, así como de resistencia al proceso de alineación al que es sometida nuestra juventud rural a través de los medios masivos de comunicación;

8. Iniciar debates sobre el tema de Reforma Agraria, orientada a identificar la problemática que atraviesan los jóvenes y su necesidad de tener y mantenerse en la tierra;

9. Realizar intercambios de experiencias entre las organizaciones de las regiones, en especial aquellas que comparten la frontera;

10. Participar activamente de la agenda de lucha de la CLOC y La Vía Campesina; así ampliar los espacios de participación dentro en la dirección de estas;

11. Fomentar la educación y prácticas de producción agro ecológica y propuestas por un modelo alternativo diferente al modelo hegemónico que impera en la actualidad.

12. Establecer alianzas con jóvenes urbanos que posibilite la construcción de un proyecto alternativo para una nueva sociedad

13. Incentivar la organización de los jóvenes rurales, partiendo de su realidad cultural, social y desde sus propias lógicas;

14. Crear una base de datos de todas las organizaciones juveniles que participan en la CLOC 15. Acceder con propuestas a la actualización de la página web de la CLOC

Dado en la ciudad de México D.F a los siete días del mes de agosto del 2001

Síntesis de las mesas de trabajo

Al calor de las heroicas luchas por la tierra que se están librando en el Brasil, del 2 a 7 de noviembre de 1997, nos reunimos en la capital de este país, procedentes de 23 países, 338 delegados y delegadas de 49 organizaciones miembros de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), para celebrar nuestro II Congreso, el cual fue precedido por la Primera Asamblea de Mujeres del Campo. Eventos que contaron con la presencia solidaria de 8 organizaciones de Norteamérica, Europa y Asia, integrantes de nuestro movimiento internacional, La Vía Campesina.

Este Congreso nos permitió profundizar en el análisis del impacto nefasto del neoliberalismo contra la humanidad y en particular sobre las mujeres y hombres del campo; avanzar en la definición de políticas y estrategias alternativas a este proyecto de muerte, definir propuestas y acciones para consolidar nuestro proceso organizativo.

El rasgo esencial de este fin de siglo es la globalización, que en su forma dominante se manifiesta a través de la economía neoliberal de mercado.

Los efectos negativos de este modelo se sienten de una manera aguda en el agro, pues la apertura salvaje ha colocado a los campesinos, así como a los pequeños y medianos productores, a los agricultores familiares ante la amenaza directa de su extinción. Más aún cuando paralelamente se han instrumentado políticas para revertir los procesos de reforma agraria (en los países donde éstos tuvieron lugar) o simplemente para dejarlos fuera de agenda (en los países que aún no han enfrentado la cuestión de la tenencia de la tierra).

Los efectos que esto provoca en los campesinos e indígenas se manifiestan en el estrangulamiento de su economía; las migraciones internas y hacia los países del Norte; en la violencia; el recorte de los derechos laborales y la represión sindical; la precarización del empleo (informalidad, bajos salarios, trabajo esclavo, intensificación del trabajo de la mujer, de los niños, etc.); discriminación; racismo; pobreza, desesperanza…

Ante este conjunto de políticas de muerte han salido al frente las organizaciones del campo, pasando a convertirse en los puntales de la resistencia al neoliberalismo en Latinoamérica. Del México de la insurgencia zapatista, pasando por los levantamientos indígenas y campesinos de Ecuador, a las luchas por la tierra en Brasil, Paraguay, Centroamérica… prácticamente no hay espacio geográfico del continente que no haya sido escenario de luchas protagonizadas por organizaciones del campo, entre las que destacan las integrantes de la CLOC.

Declaración Final del III Congreso

2001-08-11 Declaración Final del 3er. Congreso CLOC # Declaración Final III Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo Reunidos en la Delegación de Tlalpan, D.F., México, 320 delegados y delegadas de 37 organizaciones procedentes de 18 países, asistentes a la I Asamblea Latinoamericana de Jóvenes, a la II Asamblea Latinoamericana de Mujeres, los días 6 y 7 de Agosto y al III Congreso Latinoamericano de Organizaciones del Campo, del 8 al 11 de Agosto del 2001; después de intensas deliberaciones hemos constatado lo siguiente: – Que los efectos nefastos del neoliberalismo para las sociedades rurales de América Latina y el Caribe, han arrojado al campesinado y a las comunidades indígenas a una mayor y alarmante pobreza y exclusión. – Que las políticas agropecuarias anti-campesinas han concentrado la producción en la gran agricultura capitalista, generando con ello una grave dependencia del exterior y pérdida de nuestra soberanía alimentaria. – Que la liberalización comercial, las contra reformas agrarias y la privatización de la economía en nuestros países, han deteriorado de manera drástica las condiciones materiales de vida de nuestros pueblos. – Que la desarticulación de la agricultura familiar campesina es parte de una política de exterminio del capital financiero internacional y las grandes transnacionales. En base a las anteriores consideraciones, los delegados y las delegadas al III Congreso de la CLOC, exigimos: – Que los Gobiernos de nuestros países definan políticas de desarrollo que incluyan como ejes una reforma agraria integral y participativa, así como los medios de producción para los productores rurales, tales como: el crédito, apoyo a la comercialización, asistencia técnica y apoyo especial a la agricultura campesina. – Revisión inmediata a los Tratados de Libre Comercio, que han desarticulado la producción de granos básicos en México; rechazo al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y otros tratados que afectarían la soberanía y autonomía de los países Latinoamericanos, como el Plan Colombia, Plan Puebla Panamá, la Iniciativa Andina y el Plan Dignidad de Bolivia. – Rechazamos enérgicamente el uso abusivo de productos transgénicos por parte de las empresas transnacionales, así como el uso indiscriminado de agroquímicos y la introducción de semillas estériles como el Termineitor. – Nos oponemos a los esquemas de patentes sobre la vida, que nos expropien nuestros recursos genéticos y monopolizan el conocimiento. Exigimos respeto a nuestra cultura y al saber campesino. – Rechazamos las políticas impuestas por los organismos financieros y comerciales internacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio y el Grupo de los Ocho. Asimismo demandamos la salida de la OMC de los aspectos relacionados con el Sector Agropecuario. El III Congreso de la CLOC se pronuncia por impulsar un proyecto alternativo con participación activa de todas las organizaciones sociales, medio rural y urbano en las que se incluyan la gran diversidad de actores que han resistido al neoliberalismo y que desde diferentes trincheras han construido propuestas encaminadas a fortalecer el desarrollo sustentable. Este nuevo proyecto se basa en la promoción de actividades productivas que garanticen un uso equilibrado del medio ambiente, con cuidado de la biodiversidad y los recursos genéticos que son patrimonio de la humanidad. El III Congreso se pronuncia asimismo, por lograr la seguridad y soberanía alimentaría que garantice una distribución equitativa de alimentos sanos, mediante la promoción de un mercado ético y solidario. Nuestro proyecto busca construir y consolidar un poder popular incluyente y democrático en el que participen todos los actores sociales involucrados, mujeres, jóvenes, niños, pueblos indios, a partir de sus propias reivindicaciones, reforzando desde sus bases cambios profundos en los aspectos económicos, sociales, políticos y culturales. El III Congreso de la CLOC condena toda forma de represión, persecución, asesinatos y desapariciones de dirigentes sociales, la discriminación y violaciones a los derechos humanos, incluyendo el bloqueo que por largos años ha impuesto el Gobierno de Estados Unidos a la hermana República de Cuba. Asimismo, exigimos la liberación de presos políticos de Centro América, Bolivia, Colombia, México, Perú y de todos los países Latinoamericanos; el esclarecimiento de asesinatos de dirigentes y masacres de campesinos e indígenas, así como el castigo a los autores materiales e intelectuales. El III Congreso de la CLOC llama a todas las organizaciones campesinas e indígenas de América Latina y El Caribe a impulsar las siguientes acciones: 1. Fortalecer la unidad, la solidaridad y consolidación ideológica de nuestras organizaciones, así como la Coordinación Sub-Regional, Continental y Mundial en alianza con la Vía Campesina. 2. Promover una consulta continental sobre el ALCA, en el año 2002 3. Participar activamente en acciones de masas en las siguientes fechas: – 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer – 17 de Abril, Día Mundial de Lucha Campesina – 01 de Mayo, Día Internacional de los y las Trabajadores – 12 de Octubre, Día del Grito de los Excluidos – 16 de Octubre, Día Mundial de la Alimentación 4. Asimismo los congresistas de la CLOC acordamos participar en los eventos programados por diversos organismos internacionales, como el Encuentro Internacional de Movimientos Sociales, a realizarse del 12 al 14 de Agosto en la ciudad de México; en el Foro Mundial de Soberanía Alimentaría, en la Habana, Cuba del 04 al 07 de Septiembre y en una jornada de movilizaciones en contra del consumo de transgénicos y agroquímicos en noviembre del presente año; y en el Segundo Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil en febrero del 2002. En un clima de fraternidad, combatividad y alegría, la unidad de la CLOC se fortaleció bajo la inspiración del ejemplo de lucha de nuestros héroes y heroínas Latinoamericanas que han entregado sus vidas por las liberación de los pueblos América y por un mundo nuevo. «Viva la unidad de los campesinos e indígenas de América Latina y el Caribe» ¡Fuera la OMC de la agricultura! ¡Por la soberania alimentaria! ¡Por un futuro sin hambre! ¡Viva la CLOC! Tlalpan, Distrito Federal, México, a 11 de Agosto del 2001

Declaración de Brasilia, II Congreso de la CLOC, Nov 1997

Al calor de las heroicas luchas por la tierra que se están librando en el Brasil, del 2 a 7 de noviembre de 1997, nos reunimos en la capital de este país, procedentes de 23 países, 338 delegados y delegadas de 49 organizaciones miembros de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), para celebrar nuestro II Congreso, el cual fue precedido por la Primera Asamblea de Mujeres del Campo. Eventos que contaron con la presencia solidaria de 8 organizaciones de Norteamérica, Europa y Asia, integrantes de nuestro movimiento internacional, La Vía Campesina.

Este Congreso nos permitió profundizar en el análisis del impacto nefasto del neoliberalismo contra la humanidad y en particular sobre las mujeres y hombres del campo; avanzar en la definición de políticas y estrategias alternativas a este proyecto de muerte, definir propuestas y acciones para consolidar nuestro proceso organizativo.

El rasgo esencial de este fin de siglo es la globalización, que en su forma dominante se manifiesta a través de la economía neoliberal de mercado.

Los efectos negativos de este modelo se sienten de una manera aguda en el agro, pues la apertura salvaje ha colocado a los campesinos, así como a los pequeños y medianos productores, a los agricultores familiares ante la amenaza directa de su extinción. Más aún cuando paralelamente se han instrumentado políticas para revertir los procesos de reforma agraria (en los países donde éstos tuvieron lugar) o simplemente para dejarlos fuera de agenda (en los países que aún no han enfrentado la cuestión de la tenencia de la tierra).

Los efectos que esto provoca en los campesinos e indígenas se manifiestan en el estrangulamiento de su economía; las migraciones internas y hacia los países del Norte; en la violencia; el recorte de los derechos laborales y la represión sindical; la precarización del empleo (informalidad, bajos salarios, trabajo esclavo, intensificación del trabajo de la mujer, de los niños, etc.); discriminación; racismo; pobreza, desesperanza…

Ante este conjunto de políticas de muerte han salido al frente las organizaciones del campo, pasando a convertirse en los puntales de la resistencia al neoliberalismo en Latinoamérica. Del México de la insurgencia zapatista, pasando por los levantamientos indígenas y campesinos de Ecuador, a las luchas por la tierra en Brasil, Paraguay, Centroamérica… prácticamente no hay espacio geográfico del continente que no haya sido escenario de luchas protagonizadas por organizaciones del campo, entre las que destacan las integrantes de la CLOC.

Nuestro Congreso nos ha permitido reafirmar y enriquecer las propuestas que aportamos para la construcción de un Proyecto de Vida, que forje una sociedad justa, equitativa, democrática, donde quepan todos y todas; proyecto que ya se está haciendo realidad a partir de nuestras experiencias y luchas concretas.

En tal sentido, conscientes de la urgencia de construir relaciones equitativas entre hombres y mujeres nos comprometemos a asumir en todas nuestras orientaciones y prácticas cotidianas el enfoque de género, estableciendo concretamente la participación de las mujeres en un 50% en todas las esferas y de manera especial en los espacios de decisión y dirección.

La reforma agraria es una solución que no se reduce a la distribución de la tierra sino que abarca los aspectos económicos, políticos y sociales y por tanto constituye una premisa básica para asegurar un desarrollo sustentable, que preserve el medio ambiente, proteja la biodiversidad y los conocimientos tradicionales; condiciones indispensables para gararantizar la soberanía y seguridad alimentaria de nuestros pueblos. En tal medida es una respuesta inmediata a graves problemas como el hambre, la desnutrición, el desempleo, la migración, la desintegración familiar, etc.

La diversidad étnica y cultural constituye una de las más valiosas riquezas de nuestros países, por lo que asumimos la lucha para que sean reconocidos y respetados los derechos de los pueblos indígenas.

Contra la exclusión, lucharemos por el ejercicio pleno de nuestra ciudadanía, la vigencia del respeto a los derechos humanos, tanto individuales como colectivos, particularmente en lo que se refiere a la educación, salud, comunicación, vivienda, seguridad social y la afirmación de nuestros valores éticos y culturales.

El rescate de la cultura como elemento fundamental de identidad, integración y unidad de nuestros pueblos es otro de los componentes fundamentales de nuestro proyecto alternativo.

El II Congreso de la CLOC reafirma la posición de la Revolución Cubana de que se respete su soberanía, integridad y autodeterminación y condena el criminal bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos, acrecentado por la Ley Helms-Burton, la que no es más que una manifestación de prepotencia de dicho país imperial.

Nuestro próximo punto de encuentro para la realización del Tercer Congreso será México, en el año 2000, para marcar el inicio de un milenio de justicia e igualdad.

A los 30 años de la caída en combate del guerrillero heroico Che Guevara, nuestro Congreso recoje su legado de lucha y militancia por la humanidad y una sociedad de hombres y mujeres nuevos.

Brasilia, 7 de noviembre de 1997.

Declaración de Guatemala, IV Congreso de la CLOC, Octubre 2005

2005-10-11

DECLARACIÓN DEL IV CONGRESO DE LA COORDINADORA LATINOAMERICANA DE ORGANIZACIONES DEL CAMPO

Congreso CLOC

A 513 años del inicio de la invasión extranjera a nuestros territorios, que han marcado la lucha y resistencia de nuestros pueblos, mujeres, jóvenes y hombres del campo de América Latina y el Caribe, herederos y herederas del espíritu libertario de nuestros ancestros que alzaron sus luchas contra la invasión esclavista europea y contra el capitalismo y el imperialismo subsecuentes.

Nos hemos reunido en Iximulew -Guatemala-, territorio maya, cuna del maíz, de saberes, culturas, idiomas e identidades diversas, en el IV Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo -CLOC-, realizado del 9 al 11 de octubre de 2005, con la participación de 178 delegadas y delegados de 88 organizaciones campesinas e indígenas, provenientes de 25 países. Precedido de la «II Asamblea Continental de la Juventud», que se reunió con el propósito de construir sus estrategias de articulación para enfrentar combativamente al sistema capitalista; y de la «III Asamblea Continental de Mujeres», que consensuó una agenda política para enfrentar las desigualdades que imponen la globalización y el patriarcado a la vida de las mujeres.

Hemos unido nuestras voces y pensamientos, intercambiado nuestras experiencias, compartido nuestros logros y dificultades, tejido nuestras propuestas para continuar la lucha por la transformación de la sociedad y construir una alternativa política al modelo, desarrollando una perspectiva campesina de un futuro justo, igualitario y sin ninguna forma de discriminación. Nuestro corazón y solidaridad está con nuestras hermanas y hermanos guatemaltecos que han sufrido los efectos del huracán Stan, que afecta también a El Salvador y México, y que es un resultado de la depredación que provoca el modelo capitalista, que afanado en la búsqueda de lucro genera vulnerabilidades asociadas a la pobreza y rompe el equilibrio armonioso entre seres humanos y la naturaleza.

Nos hemos convocado a este IV Congreso para realizar un balance del proceso de más de una década de construcción de la CLOC; identificar y analizar la estrategia del sistema capitalista neoliberal; definir y coordinar nuestras propias líneas de acción, de resistencia, y de construcción de un nuevo modelo de sociedad en nuestro continente; y como sujetos activos de las luchas populares, la igualdad de las mujeres, la diversidad, los derechos colectivos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, reafirmar nuestro compromiso de lucha contra el imperialismo.

En un momento en el cual el campo está siendo «reestructurado» por la irrupción masiva de los grandes capitales financieros y transnacionales, quienes se están apropiando y acaparando las tierras, territorios, recursos naturales, biodiversidad y conocimientos, e imponiendo la mercantilización del agro a todo precio, lanzamos nuestro grito de alerta y nuestro llamado a resistir en el campo y continuar construyendo en él una alternativa de vida solidaria y armónica con la naturaleza.

La imposición del modelo agro-exportador transnacional, que generaliza el monocultivo, potencia el latifundio y la producción comercial a gran escala, anula las posibilidades de subsistencia de la pequeña producción, genera la expulsión del campesinado, y multiplica el empobrecimiento de la población campesina.

Para imponer este modelo se ha militarizado el campo e impuesto la criminalización y represión de las luchas campesinas, justificándolas con el combate al terrorismo y el narcotráfico; en varios de nuestros países se han instalado bases militares extranjeras, que actúan como puntales de lanza para la concreción de los distintos proyectos de control territorial e imposición de planes del imperio como el Puebla- Panamá, Colombia, Dignidad, y otros.

La mayoría de países están inmersos en desiguales negociaciones de libre comercio, principalmente con los Estados Unidos y la Unión Europea, que se imponen en contra de la explícita voluntad de los pueblos. En el mundo rural estos representan la puesta en venta de tierras y territorios, recursos, conocimientos y bienes, a los intereses del capital, y la imposición de reglas del juego que priorizan al mercado y anulan los derechos colectivos e individuales.

La aplicación del modelo neoliberal impone en nuestros pueblos la privatización de los servicios públicos, la desaparición de programas sociales, el desempleo, la expulsión del campo, la migración, la sobreexplotación de las y los trabajadores; y la agudización de la pobreza.

Frente a este contexto el IV Congreso de la CLOC:

Declara su oposición sin tregua al capitalismo neoliberal, nos oponemos al dominio de las políticas impuestas por las Instituciones Financieras Internacionales -BM, FMI, BID- y organismos internacionales del sistema, que priorizan los intereses de las corporaciones transnacionales antes que los derechos humanos y ambientales.

Nos declaramos en movilización permanente contra el libre comercio, las reglas de la Organización Mundial de Comercio -OMC- y todos los instrumentos de dominación económica impuestos por los Estados Unidos y la Unión Europea. Nos sumamos a la Alternativa Bolivariana de Integración de las Américas -ALBA- y nos comprometemos a contribuir con su formulación, desarrollo y aplicación futura.

Rechazamos el pago de la usurera deuda externa imputada a nuestros países, que ya ha sido pagada ampliamente y que, no obstante, continua carcomiendo los presupuestos nacionales que deberían ser encaminados a la eliminación del hambre que afecta a millones de latinoamericanos y latinoamericanas.

La tierra, el agua, la minería, los recursos energéticos y la biodiversidad son patrimonio de los pueblos, nos oponemos por tanto a su privatización y comercialización. Son los pueblos los llamados a decidir sobre su uso y manejo en función de las necesidades humanas y no las del capital.

Defendemos la agricultura campesina basada en prácticas productivas solidarias y respetuosas de la naturaleza. Reivindicamos la recuperación y defensa de las semillas nativas que son patrimonio de nuestros pueblos. Rechazamos la utilización de semillas transgénicas y la patentación de lo viviente.

Nos declaramos por el derecho de los pueblos a producir sus propios alimentos, de acuerdo con su cultura y sus necesidades como base de la soberanía alimentaria. Continuaremos la lucha por las reformas agrarias integrales, basadas en la igualdad entre los géneros y la igualdad de derechos para todas las personas, que apunten hacia la construcción de sociedades campesinas justas, solidarias y cuidadosas de la biodiversidad.

Exigimos la desmilitarización del campo; el retiro inmediato de las bases militares extranjeras de nuestros países; el cese de la persecución contra los movimientos campesinos y sus líderes; y la libertad de prisioneros y prisioneras políticas, recluidos/as por el sólo motivo de luchar por sus derechos y los de sus pueblos.

Ratificamos nuestra solidaridad con Cuba, pueblo acosado y condenado a un bloqueo injusto por parte de los Estados Unidos, y sujeto a calificaciones injustas por parte de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Exigimos el respeto irrestricto de su soberanía y de su causa socialista. Apoyamos las iniciativas de justicia para el campo y reforma agraria impulsada por la revolución Bolivariana en Venezuela.

Nos convocaremos en distintos escenarios de lucha y movilización contra el imperialismo y sus efectos en el campo. En lo inmediato, mantendremos una participación activa en: • La marcha pacífica contra la Reunión Ministerial de la OMC, Hong Kong,China, diciembre, 2005 convocada por la Vía Campesina y otras movilizaciones. • La Campaña Mundial contra la violencia hacia las mujeres y niñas del campo, 25 de noviembre de 2005. • Campamento de Jóvenes Campesinos e Indígenas en Quimili, Santiago del Estero, Argentina. • La Cumbre de los Pueblos, Mar del Plata, Argentina, 1 al 5 noviembre 2005. • VI Foro Mesoamericano, del 12 al 14 de diciembre de 2005 en San José de Costa Rica. • Congreso de la juventud de la Comisión Pastoral de la Tierra, 23 al 28 de julio 2006, Brasilia, Brasil. • II Foro Social de las Américas, 24 al 28 de enero de 2006 en Caracas, Venezuela • El Congreso del MST, del 17 al 21 de abril de 2006 en – Brasil • El VII Grito Continental de los Excluidos y Excluidas, 12 de octubre de 2006 en todos los países.

Iximulew, ..E, 5,121 (Guatemala, 11 de octubre de 2005).

«Una década de lucha, unidos contra el saqueo imperialista. Rendirnos… jamás!» «Por la vida, la tierra, el territorio y la soberanía de nuestros pueblos»

 

Declaración II Asamblea de la Juventud Campesina

2005-10-08

Declaración de la II Asamblea Latinoamericana de la Juventud Campesina

Juventud Campesina de la CLOC

Entre los días 7 y 8 de octubre de 2005 se desarrollo en territorio Maya, ciudad de Guatemala; la II Asamblea de la Juventud Latinoamericana de Organizaciones del Campo; CLOC. Delegados/as de cuarenta organizaciones, pertenecientes a diecisiete países de América Latina. La segunda asamblea de jóvenes de la CLOC se desarrollo en medio de un ambiente nublado por la tragedia del fenómeno natural Stan que enluto a miles de familias campesinas del Sur de México, Guatemala y El Salvador. Fenómenos naturales que están determinados por la aguda desigualdad en la distribución y concentración de la tierra en mano de los sectores dominantes de la cual gran parte de la población campesina, indígena y afrodescendiente han sido marginados y excluidas.

Por tanto esta Asamblea latinoamericana de la juventud expresa sus condolencias y solidaridad para con las familia campesinas e indígenas que han sido golpeadas por este fenómeno y deja en evidencia una vez más las consecuencias del sistema capitalista en contra de nuestros pueblos.

En este espacio de solidaridad, intercambio y resistencia frente a las políticas del imperio, hoy en su fase neoliberal, hemos unificado nuestros sueños y esfuerzos para hacer realidad nuestro proyecto de una América libre.

La juventud hemos constatado muchos problemas que golpean a nuestro pueblo en general y de manera especifica a nuestro sector:

1. La privatización y explotación indiscriminada de los recursos naturales por parte del sistema capitalista impuesto en nuestros países por medio de acuerdos económicos como el Tratado de Libre Comercio (TLCAN), Acuerdo de Libre Comercio (ALCA), políticas planificadas por organismos del Imperio como OMC, BID, FMI, en complicidad con los gobiernos y estados nacionales que tiene como consecuencia el despojo de familias campesinas, pueblos indígenas y afrodescedndientes de sus tierras productivas y territorios ancestrales.

2. La falta de oportunidades que permitan incorporar a la juventud a los procesos de producción agrícola familiar y la imposición de políticas de producción por parte de los organismos multilaterales del imperio económico, político e ideológico dominante, sistemas que nos somete a modelos individualista de consumismo e ideales que reproducen el conservadurismo machista que contribuye principalmente a la explotación de las mujeres.

3.- El sometimiento de nuestros pueblos a procesos de militarización imperialista dirigidos por el gobierno norteamericano a través del Plan Puebla Panamá, el Plan Colombia y la lucha «antiterrorista» que criminaliza la libre organización y el desarrollo de la juventud.

4.- La juventud en la actualidad somos esclavos/as de políticas públicas de subordinación, puesto que ellas no reflejan las verdaderas necesidades y proyecciones en educación, salud, vivienda, tierras e identidad de nuestro sector.

5.- La Migración como consecuencia de la expulsión de las familias campesinas, indígenas y afrodescendientes de sus tierras, la exclusión de la juventud en la toma de decisiones, desarrollo y planificación del proceso productivo agrícola familiar, la imposición de políticas de producción, la falta de acceso a la educación, a la tierra, la inexistencia de un proyecto agrícola común del sector campesino, la explotación laboral y la violación de nuestros derechos humanos.

Ante tal realidad la juventud rural, indígena y afrodescendiente de CLOC declaramos:

* Fortalecer la lucha anticapitalista contra las trasnacionales y contra la acción intervencionista del imperio en los países de América latina, profundizando nuestro accionar frente a la militarización.

* Combatir y denunciar la explotación y el tráfico ilegal de la mano de obra.

* Realizar formación política e ideológica permanente con la juventud, entendiendo las obras revolucionarias de pensadores/as latinos para comprender nuestra realidad.

* Superar los preconceptos de género de manera practica dentro de las organizaciones, construyendo colectivamente espacios para las mujeres en la toma de decisiones.

* Discutir y superar los modelos racistas y discriminatorias sobre los pueblos indígenas, afrodescendientes, estigmatización de la juventud campesina y el sometimiento de la juventud a un sistema laboral de explotación.

* Comprender la migración como consecuencia de políticas de despojo impuestas por el sistema dominante contra los campesinos, afrodescendientes e indígenas de sus tierras y territorios.

* Construir propuestas de recuperación de tierras y territorios con masivas reformas agrarias contemplando la valorización del campo, la educación, el cultivo de las culturas locales, producción agro-ecológica y un sistema de comercialización alternativo.

* Promover la construcción de alianzas con la juventud trabajadora y estudiantes de la ciudad.

* Organizar luchas nacionales sobre demandas comunes, creando políticas publicas desde las perspectivas de la juventud.

* Construir a través de acciones culturales nueva formas de participación de la juventud al interior de las organizaciones campesinas.

* Iniciar discusión en las organizaciones sobre el aborto y los derechos sexuales y reproductivos.

* Impulsar campañas continentales contra el militarismo imperialista, así como el servicio militar obligatorio.

* Fortalecer y crear comunicación alternativa.

* Iniciar debate para la construcción de universidades campesina e indígenas.

LINEAMIENTOS PRACTICOS:

Movilización:
Declarar el 8 de octubre como día latinoamericanos de lucha de la juventud campesina, indígena y afrodescendientes contra las trasnacionales y en defensa de los derechos de los pueblos.

* Fortaleciendo mística con la ideología, valores y solidaridad de Che Guevara como ejemplo de joven revolucionario.

* Impulsar lucha para que la juventud campesina, indígena y afrodescendientes tengan acceso a la educación.

* Realizar trabajos voluntarios en las villas de las ciudades.

Formación:
* Desarrollar escuelas de formación política ideológica permanente en todas las regiones de la CLOC.

* Realizar campamentos juveniles con el objetivo de impulsar la participación de la juventud en el proceso organizativo.

Comunicación:
* Crear instrumentos alternativos de comunicación para posibilitar la socialización de información entre las organizaciones de clase. (paginas Web, radios comunitarias, boletines internos)

OPERATIVIDAD DE LOS ACUERDOS:

* Tener una secretaria operativa por región a cargo de un país para operativizar la información y articular el trabajo de la juventud de CLOC. teniendo presente que este es un trabajo colectivo.

* Crear secretarias de relaciones internacionales al interior de las organizaciones campesinas.

Ratificamos nuestro compromiso por construir nuestro proyecto socialista de cambios estructurales para la liberación y la erradicación del sistema capitalista de nuestro continente latinoamericano.

JUVENTUD DE CLOC, UNIDOS CONTRA EL SAQUEO CAPITALISTA LUCHANDO SIEMPRE POR LA VIDA, LA TIERRA, EL TERRITÒRIO Y LA SOBERANIA DE NUESTROS PUEBLO.