Retos y propuestas para prevenir desastres en El Salvador frente a la nueva realidad climática

Las temperaturas han superado el límite de incremento global de 1.5 °C respecto a los niveles preindustriales, señalado por el Acuerdo de París y el IPCC. Rebasar este umbral traerá impactos graves y posiblemente irreversibles en el clima mundial. De momento, el cambio climático ha llegado para quedarse, y por lo tanto El Salvador debe asumir los retos que esta nueva realidad exige a todos los ámbitos de la vida y la economía nacional.

Durante los últimos 25 años han surgido importantes publicaciones de diversos organismos mundiales, regionales y nacionales (CMNUCC[i], IPCC[ii], CGIAR[iii], GW[iv], UNCTAD[v], OMM[vi], FMI[vii], BID[viii], FAO[ix], PMA[x] y CEPAL[xi]) que advertían sobre los escenarios y efectos que el mundo afrontaría, así como las medidas necesarias para un futuro que parecía lejano, pero que hoy golpea de manera constante al territorio nacional.

El Cambio Climático agrava vulnerabilidades preexistentes, condiciones que se han desarrollado producto de modelos de desarrollo extractivistas y elitistas aplicados durante décadas y que han generado pobreza y exclusión, dejando escasa capacidad de respuesta ante emergencias en un país donde el 95.4% de la población habita en el 88.7%[xii] de un territorio clasificado como zona de riesgo, posicionándolo, así, entre los países más vulnerables del mundo.

Esta nueva realidad se traduce en severos efectos en:

Agricultura: El Fenómeno del Niño del presente año se considera uno de los más potentes de los últimos 75 años, y encuentra a El Salvador con condiciones poco favorables para sobrellevarlo con recursos propios: 2025 fue el año en el que más volúmenes de importaciones se han realizado en el sector Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca[xiii], en contraste, en los últimos 4 años las producciones nacionales de sorgo, maíz, frijol y arroz, bajaron en un 36.4%, 40.9%, 56.7% y 75.9%[xiv] respectivamente según el Censo Agropecuario/25, situación que coincide con la eliminación del programa de entrega de más de 450 mil paquetes de semillas a productores y productoras, y que se agravará aún más con los pronósticos de la presente temporada agrícola 26-27, en la que ya se estima que un 97.7% de los hogares presentan pérdidas en los cultivos de maíz, un 78.6% perdió entre el 75% y el 100% de su cosecha, una situación similar presenta el cultivo de frijol en el que el 65.4% de los hogares reportó haber perdido entre el 75% y el 100% de la producción, acompañado de un agotamiento de sus reservas de alimentos[i]. Dicha situación profundizará el déficit productivo reforzando la posición de El Salvador como segundo país más dependiente de alimentos de Centroamérica[ii] y por lo tanto, una mayor vulnerabilidad ante la escasez y alzas de los precios internacionales.

Inseguridad Alimentaria: Entre 2023 y 2024 el país entró a la lista de los Puntos Críticos del Hambre de la FAO[iii]. Entre 2022 y 2024, un millón de salvadoreños y salvadoreñas (15.4% de la población) se encontraba en situación de inseguridad alimentaria grave[iv]. Para 2025 el Mapa del Hambre del PMA[v] identificaba a casi 732[vi] mil personas en situación de inseguridad alimentaria en El Salvador.

Los últimos pronósticos de FEWS NET[vii] señalan que alrededor del 50% del país se encuentra en una fase de II de inseguridad alimentaria (estrés), mientras que el oriente el del país está cerca de alcanzar una fase III (crisis) en los próximos meses.

La situación de inseguridad alimentaria se agudiza más por la escalada internacional de los precios de los combustibles y por el incremento sostenido que los alimentos que han tenido en los últimos 5 años, en los que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) Urbana aumentó $51.59 y la Rural $38.7 dólares hasta julio 2026 sobre los promedios anuales de 2021, además, solo en los primeros 7 meses de 2026 la CBA Urbana aumentó $10.66 y la Rural $3.24 en un país en el que 24.3% de la población está en condición de pobreza económica.

Contaminación del agua, sequía y calor: El 86 % del agua en El Salvador tiene una calidad mala o muy mala[viii]; además, según autoridades nacionales, gran parte del territorio salvadoreño es considerado corredor seco[ix], situación a la que se agrega que hasta agosto del 2026 se registra un déficit de 35.7% en las lluvias en relación al año pasado, ahora con 3 períodos de canículas y que en algunos casos superaron más de 20 días continuos sin lluvia, lo que afecta al consumo humano, la recarga de manantiales y mantos acuíferos, la producción agropecuaria, la generación de energía eléctrica, más incendios forestales, más enfermedades gastrointestinales y dengue, con afectaciones a la fauna y flora en general; además, una serie de incrementos récords de temperaturas, que en algunos casos ya superaron los 44°C, situación que tendrá implicaciones tanto a nivel productivo como en la salud de las personas, especialmente con efectos en personas vulnerables y con afectaciones en las enfermedades renales preexistentes.

Pérdidas y daños: los eventos climáticos han causado constantes daños, el 96.4 % del PIB nacional se produce en áreas de riesgo[x], los daños causados por desastres equivalen a unos 5 mil 442 millones de dólares en las últimas dos décadas, cifra que equivale al 16% del producto interno (PIB) de 2023[xi]. El modelo de desarrollo actual es un factor inminente de riesgo.

Crisis de cuidados: las situaciones anteriores recargarán significativamente los trabajos de cuidados, con el incremento de enfermedades y atención a personas vulnerables, dichas actividades de cuidado son desarrolladas y recaen principalmente en las mujeres. Resalta el riesgo asociado a las Enfermedades Renales potenciadas por las olas de calor, y ocasionadas por la exposición a pesticidas, fertilizantes y otros productos nocivos para la salud[xii]. En Resumen, actualmente se estima que 1.8 millones de personas en El Salvador necesitan Cuidados[xiii], número que sería exponencialmente más alto con las nuevas realidades agroclimáticas del país.

Sin variación en el contexto: Las amenazas a las que el país está expuesto no han variado, ni se prevén cambios radicales en un futuro próximo: las amenazas de origen natural (terremotos, erupciones, huracanes, sequías), socio-naturales (cambio climático, pandemias) y antrópicas o humanas (conflictos armados y crisis económicas internacionales).

Ante lo anterior se proponen las acciones siguientes:

Aprendizaje comunitario: ya muchas comunidades y organizaciones están desarrollando alternativas locales, como una agricultura sustentable, cuidado de bosques manglares, protección de fuentes de agua, organización local, empoderamiento de mujeres y juventudes entre muchas otras. A partir de estas experiencias se pueden obtener importantes aprendizajes a replicar y escalar a nivel nacional.

Gestión Integral de Riesgos: Los pronósticos climáticos para el futuro inmediato no son alentadores, hoy más que nunca es importante la adopción de una visión de Gestión Integral del Riesgo, iniciando con la respuesta para las personas en situación de vulnerabilidad actual, pasando por la mitigar las condiciones existentes y avanzando hacía una visión prospectiva capaz de anticiparse a futuros riesgos mediante: 1, La actualización de los recursos que nuestra legislación ya cuenta en materia de Gestión Integral de Riesgo; 2, Impulsar la creación de comisiones de prevención y corrección de vulnerabilidades; 3, Desarrollar sistemas territoriales basados en pronósticos de alerta temprana y oportuna; 4, Descentralizar e invertir en la Gestión Integral de Riesgo; 5, Recuperar la memoria histórica de desastres.

Desarrollo económico inclusivo capaz de: 1, Garantizar que la población pueda participar en la vida económica de manera justa para que no se vea obligada a asentarse en edificaciones y territorios precarios; 2, Ordenar el territorio y regule estrictamente los permisos de construcción en zonas inestables, reservas naturales o de recarga hídrica; 3, Garantizar la responsabilidad en nuevas inversiones para que toda obra pública o privada sea una inversión resiliente ante el cambio climático.

Producción nacional de alimentos: 1, es evidente y urgente la necesidad de contar con una reserva estratégica de alimentos abastecida a nivel nacional capaz de alimentar a la población en casos de emergencia sin depender exclusivamente de las importaciones; 2, Reiniciar y fortalecer el programa de producción de semilla nacional en manos del CENTA, incorporando variedades criollas adaptadas y resistentes a las sequías; 3, Encarar la lucha contra la desertificación mediante la construcción de reservorios, el impulso sistemas de siembra y cosecha de agua; 4, El impulso de la agroecología como mecanismo productivo libre de venenos y resiliente ante el cambio climático; 5, El acceso a servicios agroclimáticos de monitoreo, pronósticos y alertas territoriales.

Uso racional del agua: el orden de prioridades para el uso del agua, sin duda debe encabezarlo el consumo humano doméstico, pero debe seguido de agua para los ecosistemas y especialmente, agua para producir alimentos y construir Soberanía Alimentaria en el país y finalmente su uso comercial, agroindustrial y recreativo. Evitar su contaminación es crucial, retomar la prohibición de la minería metálica debe ser un punto de preservación de los principales ríos: Lempa, Torola, Sumpul, Grande y Sucio entre otros, la mayoría de ellos se original o tienen sus afluentes en la zona norte del país.

Financiamiento: Reconocer, identificar y documentar los daños permite brindar asistencia a quienes lo han perdido todo y fortalecer los mecanismos de adaptación y alerta temprana. Además, ante la escasez de presupuesto local, estos datos generarían la data necesaria para el acceso del país a financiamiento internacional accionando los mecanismos por pérdidas y daños derivados del cambio climático establecidos en la COP[xiv].


[i] https://lac.oxfam.org/wp-content/uploads/2026/08/Informe-CA-Fenomeno-de-El-Nino.pdf?utm_source=chatgpt.com

[ii]https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/460620f8-d319-4f88-9837-e8aa38335291/content

[iii] https://docs.wfp.org/api/documents/WFP-0000153539/download/  

[iv] https://openknowledge.fao.org/items/63b052f9-f2c1-453b-97a3-1d814facea36

[v] Programa Mundial de Alimentos

[vi] https://hungermap.wfp.org/food/75?w=ipc-phase-3&m=percentage

[vii] https://fews.net/latin-america-and-caribbean/el-salvador

[viii] https://www.oecd.org/en/publications/multi-dimensional-review-of-el-salvador_2f3d5e1f-en/full-report/component-14.html

[ix] https://www.facebook.com/share/p/19ArVmA5dh/

[x]https://documents1.worldbank.org/curated/en/950051467998201366/pdf/100040-AR-Box393218B-PUBLIC-GFDRR-annual-report-2010.pdf

[xi] https://diario.elmundo.sv/economia/el-salvador-perdio-un-16-de-su-pib-por-eventos-climaticos-en-dos-decadas#:~:text=tormentas%20huracanes%20Producto%20Interno%20Bruto%20(PIB)%20dos,alta%20vulnerabilidad%20inversi%C3%B3n%20%C3%93scar%20Cabrera%20presidente%20Fudecen

[xii] Boletín Epidemiológico Semana 33 (del 14 al 20 de agosto de 2016) Las investigaciones realizadas por el MINSAL han demostrado claramente una relación epidemiológica directa entre las poblaciones afectadas y las prácticas agrícolas dominantes, que incluyen el uso inapropiado y sin medidas de bioseguridad de altas cantidades de agroquímicos (plaguicidas, herbicidas y fertilizantes) sistemáticamente prohibidos en sus países de origen http://www.salud.gob.sv/download/boletin-epidemiologico-semana-33-del-14-al-20-de-agosto-de-2016/    

[xiii] Investigación sobre el financiamiento de un sistema integral de cuidados en El Salvador

[xiv] Conferencia de las Partes


[i] https://www.un.org/climatesecuritymechanism/en/united-nations-framework-convention-climate-change-unfccc-and-climate-peace-and-security

[ii] https://grunver.com/ipcc-evolucion-y-conclusiones-del-informe-ar1-al-ar6/

[iii] https://cgspace.cgiar.org/items/45c0bc68-d8f3-4be9-81a6-82e86436e474

[iv] https://www.germanwatch.org/en/cri

[v] https://unctad.org/system/files/official-document/ditcted2012d3_en.pdf

[vi] https://wmo.int/es/news/media-centre/un-nuevo-informe-sugiere-que-se-batiran-mas-records-mundiales-de-temperatura

[vii]https://documents1.worldbank.org/curated/en/099048205312317607/pdf/IDU0356cf8a0004d904593088bd02cf7671cc628.pdf

[viii] https://www.iadb.org/es/blog/naturaleza-clima-y-riesgo-de-desastres/en-el-salvador-una-nueva-generacion-de-proteccion-social-para-desastres

[ix] https://openknowledge.fao.org/items/e09fb426-2076-4ea1-af63-c534138d63ca

[x] https://executiveboard.wfp.org/document_download/WFP-0000139689

[xi] https://www.cepal.org/es/publicaciones/25919-salvador-efectos-cambio-climatico-la-agricultura

[xii] Informe Nacional del Estado de los Riesgos y Vulnerabilidades MARN https://rcc.marn.gob.sv/handle/123456789/9 

[xiii] https://www.bcr.gob.sv/comex/ciiu_comercio.php

[xiv] Según datos del Censo Agropecuario 2025 (https://agropecuario.bcr.gob.sv/) en comparación con el Anuario Estadístico del Ministerio de Agricultura 22-23 (https://www.mag.gob.sv/anuarios-de-estadisticas-agropecuarias/)

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